Carta al jefe de mister Z
Curzio Moore
Estimado Danilo Astori,
Le cuento que prácticamente no conozco a nadie que no haya votado al EP. Tal es mi entorno: familia, amigos, antiguos compañeros de militancia, ex-bolches con negocios en Angola, ancianas frenteamplistas aterrorizadas por "los extranjeros que se vienen a llevar todo", espejo de aquellas otras ancianas de antaño presas del terror a los comunistas.
Entre toda esa multitud amable no le oculto que a menudo me he encontrado solo defendiendo mi voto por Asamblea Uruguay. Usted dirá que soy puro preámbulo, así que acabemos de una vez. Lo voté porque soy una suerte de socialdemócrata, lo admito, y no hace mucho que ante tal acusación uno estaba poco menos que obligado a mandarle al otro los padrinos.
Le escribo porque me descoloca la permanencia en el cargo del director de la DGI. En mi opinión hay dos grandes tareas urgentes para este gobierno, y ninguna de ellas ciertamente es mirarle las manos a los estancieros para ver si tienen callos. Una de ellas es acabar con el Estado como banco de favores políticos. La otra es reformar radicalmente el sistema impositivo.
Usted quizás se acuerde de aquella canción republicana que decía "que la tortilla se vuelva, que los pobres coman pan y los ricos mierda mierda". Los ricos jamás comerán mierda, por algo son ricos, y tampoco se los deseo. Ni a usted ni a mí, creo, nos asustan los ricos, por más salmón que coman. A usted y a mí, creo, lo que nos asusta es que haya gente comiendo de los tachos de la basura. Hace tiempo, décadas incluso, que el Estado no vive de carne gorda sino de la plata que le saca al ciudadano de a pie. Se la saca con impuestos al consumo y utilizando a las empresas del Estado para recaudar, o sea, se la saca a los pobres. No será un misterio para usted que el actual director de la DGI es un aplicado operario de esta iniquidad. Yo mismo lo oí afirmar, pasmado, que el impuesto a la renta es "regresivo". Algo de economía estudié en la universidad y no recuerdo teoría alguna, aparte del darwinismo social, que pueda respaldar la afirmación del señor Zaidensztat. No ignoro que durante su gestión se ha combatido la evasión fiscal con mucho éxito, se ha logrado expropiar aun más dinero de los que menos tienen, mientras los depósitos de los que más tienen crecen a salvo de su celo.
Le ruego disculpe esta prolongada introducción, mi pregunta es ésta (pregunta académica si las hay): si la reforma impositiva es urgente e impostergable, ¿por qué decide usted dejar su administración precisamente en manos de alguien enteramente comprometido con el "antiguo régimen"? Si, como dicen, usted ha tenido una relación académica con el señor Zaidensztat, ¿cómo no le llama la atención que no le haya entrado en el balero el más básico abecé de Economía 101? Como le tengo a usted mucha simpatía quiero creer que todo esto es alta política, de la cual yo, francamente, no entiendo un pito.
Con mis cordiales saludos
Curzio Moore