Editorial del 27/11/80, a tres días del prebiscito por la reforma constitucional que entronizaba a los militares en el poder y excluía a la izquierda de la política.
[...] Así fue que hubo que apelar, como última tabla de salvación a la reserva moral que significaban las FFAA, para restablecer los valores que volviesen a permitir, por la afirmación de la libertad respaldada por el orden y la seguridad, la convivencia pacífica entre los orientales. Gracias a ellas la República volvió a renacer. Encontraron respuesta a la degradación ideológica de un mundo que pudo habernos arrasado. Apuntalaron nuestra economía, afrontaron la terrible crisis del petróleo, impulsaron la obra pública totalmente paralizada, construyeron carreteras, puentes y represas internacionales [...] y el país retornó a vivir, a planificar, a trabajar, a desarrollarse y a tener fe en sus destinos.