Un proyecto atentatorio
En vísperas del plebiscito por la reforma constitucional de 1980 (por el cual el gobierno militar pretendía perpetuar su tutela sobre la República), el diario El País editorializaba así:
El País. Página Editorial, 4 noviembre, 1980. Sin firma
Un proyecto atentatorio
Sería para reír sino fuera tan lamentable que un cuerpo supuestamente importante, integrado por personas de un nivel intelectual más que mediano, acoja denuncias tan absurdas y mentirosas como las que dieron base a un informe que resultara aprobado hace pocos días y que solo puede haber tenido como base las insidias de los enemigos del Uruguay, respaldados por el comunismo internacional, por la famosa Amnesty, y por toda una serie de grupos desplazados que sueñan con destruir a sus propios países, a los que se suman los eternos cretinos útiles.
Esta actitud del Parlamento Europeo --que es a quien nos referimos-- constituye un nuevo capítulo de esa burda campaña de hostilidad que toma por blanco, no solo a nuestro país, sino a todos los países que con entereza han hecho frente a la subversión y al terrorismo marxista [...]
Así se ha gestado una resolución contra el Uruguay [...] plagado de falsedades contra nuestro país como la existencia de la tortura como sistema y la situación carcelaria y procesal de delincuentes a los que se califica de presos políticos [...]
Respuestas
Comunistas en la Casa Blanca
Por otra parte les causaba algarabía el alejamiento de los comunistas que gobernaron EEUU junto con Jimmy Carter:
"Por el momento no se conocerán aspectos concretos o detalles de la manera como orientará su accionar el gobierno del presidente electo de los Estados Unidos, Ronald Reagan. Pero se sabe sí --y ello reconforta-- que personajes como Cyrus Vance, Patricia Derian, Robert Pastor, Young y varios otros ya han dejado de gravitar en la conducción política de EEUU. Sin duda es algo que debe satisfacer a varios países de América Latina, entre los cuales el nuesto, porque contra ellos se ensayaban toda clase de maniobras, de críticas, y hasta se propinaban sanciones injustas e indignantes, mientras se destinaban las mejores sonrisas a los comunistas, subversivos y terroristas de todo pelo. Esa época triste de la política norteamericana ha llegado a su término. Debemos felicitarnos por ello."
Autor: Mario Stupay | Enero 20, 2006 2:56 PM