Patria

Voltaire

Sé que escribo indignado (también preocupado) y la indignación no suele ser una buena consejera para pensar y argumentar. Pero no puedo evitarlo. El asunto de las plantas de celulosa ha desatado en este país un demencial movimiento patriótico, que a los auténticos anti-patriotas no nos puede dejar indiferentes.

En realidad todos los movimientos patrióticos son demenciales, pero éste repugna, tal vez porque no viví nada parecido en este país. La prensa, los partidos políticos sin excepción, los sindicatos, las cámaras empresariales se han entregado a un chauvinismo sin fisuras. La indignación me llegó después de leer declaraciones de quienes se supone que deberían aportar sosiego y razones al debate público, los llamados intelectuales. Mauricio Rosencof, para colmo director de Cultura de la IMM, termina sus diatribas anti-argentinas en una entrevista con un “vamo’ arriba la Celeste” (¿habrá pensado que estamos frente a un partido de fútbol?), un senador, en el colmo del desvarío, propone que los adolescentes reciban entrenamiento militar (¿al estilo de los pioneros en Cuba?) y el mundialmente famoso Mario Benedetti, que de todo este asunto debe de saber lo mismo que yo de física cuántica, tiene el desparpajo de acusar públicamente de coimero –sin aportar la menor prueba– al gobernador de Entre Ríos. Por no hablar de la patética comparación que hizo nuestro presidente del gobierno argentino con un marido golpeador.

Dejemos de lado por esta vez el asunto central –el que debería ocupar realmente nuestras energías–, es decir la conveniencia o no de las benditas plantas de celulosa, dejemos también de lado la actitud del gobierno argentino (de acuerdo, son terribles estos argentinos, siempre nos quieren patotear) y a todos los malos de la película que ustedes quieran y concentrémonos por un instante en esta campaña patriótica que debería avergonzarnos. Con independencia de la opinión que cada uno tenga acerca de las inversiones hispano-finlandesas, ¿no deberíamos sospechar de una cruzada nacional que no admite fisuras, que convierte en sospechosos de alta traición a los que no nos sumamos al coro patriótico, que apela, como todos los coros patrióticos, a las emociones, que no admite razones sino únicamente adhesiones incondicionales?

Cuando en una sociedad se mira de reojo al disidente y los himnos suenan por todos los altavoces, hay que empezar a temblar. Yo temo, lo confieso. Me da terror la atmósfera contaminada de apelaciones a defender “lo nuestro” independientemente de argumentos –que no tienen patria, sino solidez o fragilidad–, me da escalofríos la fobia anti-argentina, me asusta que lo único que nos traiga consuelo y nos dé seguridad sea el calor de la tribu, me agobia que el individuo autónomo quede sumergido en la masa amorfa e indiferenciada, que el argumento sea prisionero del número, que la abstracción de lo nacional se imponga a los ciudadanos de carne y hueso, que el griterío de los que defienden “la gran causa” impida escuchar razones y explicaciones. En fin, entro en pánico cuando oigo el llamado a defender la soberanía nacional, porque las peores felonías de la historia se han cometido y se cometen en nombre de algún dios o de alguna patria.

No pretendo ni me interesa ahora descifrar los mecanismos que desataron esta fiebre nacionalista. Sospecho que son miserables, como todo lo que rodea a la palabra patria. Lo que sí me afecta es el aire irrespirable que hay hoy en este país. Ya lo he dicho: la unanimidad ahoga la diversidad, el espíritu crítico y, de última, nada más y nada menos que la libertad. Los anti-patriotas desconfiamos de las causas abstractas sacralizadas de antemano que exigen como tributo silenciar las voces disonantes (¿no vieron el espectáculo de la prensa, haciendo la venia, salvo excepciones, a la santa alianza?)

También me importan los mitos que alimentan la enfermedad del patriotismo. Todo relato sobre la historia de la patria está fundado en un mito. Uno común a todas ellas es el que “naturaliza” la existencia de las patrias y por ende ignora que las mismas no preexistían a la voluntad política de crearlas (en destacado lugar en el caso de esta provincia, la voluntad de la monarquía inglesa y de nuestros dos grandes vecinos). Por ejemplo, en este país para mantener el mito fundacional se oculta descaradamente a los escolares el artículo segundo de la declaratoria de la independencia (el que sigue al “Decláranse írritos, nulos y sin ningún valor para siempre…”), que afirma que la Provincia Oriental jamás renunciará a ser parte de Argentina. La identidad nacional (esa entelequia que ciertos profesores de este país anduvieron buscando como alma en pena en mesas redondas y foros allá por los años 80… sin éxito a la vista) es una patraña, un pasatiempos para académicos financiados por fundaciones extranjeras.

Esa naturalización ignora que la historia humana –incluida la de las naciones– es una historia de mestizaje, de mixturas, de mezclas de culturas (¡y de personas de carne y hueso!); la pretensión de que existen esencias nacionales puras resulta irrisoria para cualquiera que conozca algo de historia. No son nacionales las etnias, ni las costumbres, ni los idiomas ni la historia (siempre compartida y más que cualquier otra la de Argentina y Uruguay).

Pero el mito de la patria no puede afirmarse sin la existencia del Otro. ¿Cómo afirmar mi propio ser si no tengo al Otro como reverso, como negatividad? Si no hubiera enemigos no podría haber patrias, eso está claro. Pero como las hay, tenemos que inventarlos.

Otro mito, en cuyos brazos parece haberse abandonado la izquierda, es que el nacionalismo es progresista. Asistimos así al penoso espectáculo de una izquierda compitiendo con la derecha para ver cuál de las dos es más nacionalista, una carrera en la que la izquierda lleva todas las de perder. La nación, el Estado nacional son inventos de la burguesía y pretender ser más nacionalista que la derecha es como pretender ser más católico que el papa. Ser nacionalista en tiempos del colonialismo, vaya y pase, pero serlo en plena globalización es patético. En lugar de aprovechar las posibilidades que abre la globalización e intentar asociarse con los cosmopolitas del mundo entero para enfrentar las potenciales amenazas de esa globalización (que también las tiene, claro) y tratar de darle un curso diferente a la misma (no de detenerla vanamente), nuestros izquierdistas gritan: “¡a defender el rancho que nos quieren invadir con música foránea y hamburguesas!” (y ahora con piqueteros...). No puede haber nada más reaccionario frente a la “amenazante” diversidad del mundo, que convocar a los “nuestros” a un gran encierro nacional, como pretenden los nacionalistas y quienes claman ahora estúpidamente por abandonar el MERCOSUR (la única esperanza razonable que tiene un uruguayo del siglo XXI de no terminar siendo un corcho a merced del océano global).

No sigo. La indignación, pero sobre todo la preocupación, apenas me dejan citar a Schopenhauer: “Cada nación se burla de las otras y todas tienen razón”.

Respuestas

Un ingrediente típico de todas las cruzadas nacionalistas: arrojar un manto de sospecha sobre los extranjeros en general: "Vázquez decidió encomendar a Faroppa (ministro interino del Interior) trabajar en un proyecto para regular el ingreso y la permanencia de extranjeros en territorio oriental, adaptando una norma vigente desde la dictadura de Gabriel Terra". Esto informa la prensa. ¿Qué tal, eh? ¿No querían sopa? Dos platos.

Es que es ahí el punto que más me ha irritado de todo este asunto y en el que realmente me parece preocupante.

Hace unos días casi simultáneamente escuché a un par de ingenieros relacionados con las plantas dar una explicaciones clarísimas y, si no mintieron como chanchos, tranquilizadoras acerca del impacto ecológico de Botnia y los controles que van a existir. Un día después escuché a otra persona del otro lado argumentar también en forma diáfana acerca de la conveniencia de mover unos kilómetros hacia abajo las plantas, lo que -no voy a repetir la argumentación porque no soy científico pero era muy convincente- lo cual no sólo disminuía el impacto de las fábricas en la ciudad de Gualeguaychú sino que además casi eliminaba los riesgos sobre la población de peces del Río Uruguay. Entre ambas opiniones la síntesis parecía cantada y totalmente cercana si los dos gobiernos cedían en dos cosas: que las fábricas se instalaran sin más injerencia argentina en sus insumos y que la construcción de las mismas se detuviera para relocalizarlas en un punto más adecuado -algo que en mi opinión va a ser innegociable desde el punto de vista argentino, porque las fábricas a 20 km. de Gualeguaychú afectan a miles de entrerrianos sin darles nada. Las posiciones parecían racionales y perfectamente armonizables, porque además eran sostenidas por personas cultas e informadas.

Pero están los políticos.

Me parece una soberana cagada egocéntrica la de Kirchner -un presidente con el que suelo estar de acuerdo pero que no deja por eso de ser un egocéntrico- el no contestarle a Vázquez. Es la misma tontería de Vázquez cuando confunde su estado de ánimo con respecto a algunas cosas con su representatividad del colectivo nacional. Pero a pesar de ello -que es tanto un síntoma de creciente fastidio del lado argentino como un pasaje de cuentas de K. a Vázquez (recordemos que el FA no ganaba ni en pedo en la primera vuelta sin el apoyo explícito y desubicado de K.)- lo que me preocupa y ofende es el lado uruguayo.

Yo no soy tan enemigo de algunos aspectos del nacionalismo, sobre todo en países chicos en los que la economía y la cultura de su comunidad corre el riesgo de ser arrasada por cualquier soplido del mercado, pero la cantidad de imbecilidades ofensivas, patrioteras e ignorantes que se han dicho de este lado se convirtió en mi experiencia más vergonzosa como uruguayo desde el voto amarillo. Tal vez más, porque en aquella infausta ocasión uno podía creer en el casi cincuenta por ciento de uruguayos que no había caído tan bajo.

Las declaraciones que reproduce la última Brecha serían un papelón si hubieran sido hechas por un conjunto de lumpen uruguayos enceguecidos por el decadente fútbol local, pero cuando uno piensa que Mauricio "Cinecittá" Rosencof es director de cultura de la Intendencia (y nadie lo cuestionó luego de sus declaraciones) dan ganas de conseguir la ciudadanía de Haití.

En la Página 12 de hoy se hace algo que los medios uruguayos en su enorme mayoría no parecen dispuestos a hacer: le dan la palabra a uruguayos radicados en Argentina. El resultado es preocupante porque -a excepción de Daniel Hendler- ni ellos parecen tener una idea cabal de lo que pasa y sin embargo no dudan en poner sus fichas a la versión oficial uruguaya.

Inclusive alguien realmente brillante como Leo Maslíah cae en el sofisma reiterativo de que "los argentinos no pueden reclamar nada porque tienen el riachuelo". Sí, claro; y con esa lógica la gente de izquierda no puede reclamar nada en DD.HH. porque mataron al peón Báez...

No sé si las fábricas van a contaminar o no, pero el grado de polución mental ya es totalmente insoportable.

PD: leo en El Páis (¿dónde si no...?) que, como si el despliegue de soberbia y autoritarismo no hubiera sido suficiente (e infectivo), según una encuesta el 42% de los uruguayos le reclaman al ejecutivo "mayor decisión del gobierno del presidente Tabaré Vázquez en el conflicto". Supongo que todos podemos imaginar lo que es "mayor decisión"...

Hace tres días vi, no recuerdo si en el 10 o el 12, a una economista -una mujer joven y muy fea- asegurar que el conflicto con Argentina era una bendición, porque nos permitía abrirnos del Mercosur y buscar nuevos mercados y porque, en el fondo, con Argentina solo se comerciaba el 5% de las ventas al exterior.

Me quedé pensando en dos cosas: 1) Si los títulos de Economía los estaban rifando en la Escuela Horizonte para niños con Capaciades Diferentes, porque cualquier tipo con dos dedos de frente y que sepa sumar dos y dos sabe que la ruptura de relaciones económicas con Argentina es un apocalípsis, no por ese 5% que esa pelotuda despreciaba y que en términos de comercio con un sólo país es muchísimo, sino por una cuestión de geografía básica, de transporte básico de mercaderías e insumos. El día que subnormales como esa economista me expliquen como mover el Uruguay para al ladito de Puerto Rico (me la imagino suspirando y humedeciendose por lo menos los ojos ante la idea), que parece ser el faro político de este gobierno, podemos discutirlo, pero de momento larguen la botella chicos.

y 2) Pelotudos e ignorantes hay en todas partes y generalmente son inofensivos a menos que alguien los celebre. ¿Quién fue el genio que mandó a entrevistar a esta mujer y no puso el reportaje donde podía ir, si era tan importante pasarlo, en una sección de humor o de comentarios bizarros..."

Pero "mayor decisión..." quieren los uruguayos. Está bien; que le den un bufo a Saravia y que se lleve al 42% a agarrarse a tiros con los argentinos. Uruguay no puede ser peor sin ese 42% de idiotas.

¿Saben cuántos uruguayos pensamos -según El País (repito con esperanzas), según El País- que el gobierno ha estado demasiado agresivo en este tema? 10%.

No veo que tiene que ver que una economista sea "fea". Si se hubiera tratado de un economista "feo" seguro que no lo hubieras notado, Benito.

Yo también la escuché a la fea, y no me pareció tan tonto lo que decía. El déficit comercial de Uruguay con respecto a su vecino es enorme, lo repito, representa prácticamente todo el superávit comercial argentino con respecto al Mercosur.

Lo que decía esta economista es que no hay que dramatizar el impacto comercial de los cortes, y que además de un problema, presentaba oportunidades. Según lo veo representa primero una oportunidad para buscar mercados en lugares donde antes no buscábamos, y segundo, una oportunidad para sustituir importaciones, que en razón de la incertidumbre en que nos ponen nuestros vecinos, quizás no sea tan oneroso producir aca (nunca entendí porqué importamos lácteos de Argentina, por ejemplo, que son de menor calidad, del mismo precio, pero que tienen un "packing" mucho más vistoso).

Creo que nadie espera un colapso de nuestras relaciones comerciales con Argentina, pero si quizás un baño de realidad.

Estaba seguro que alguien me iba a señalar como descalificativo el adjetivo de "fea". Bueno, que le vamos a hacer, me resultó repulsiva la chica en todos los aspectos, no me parece que mi apreciación estética -que buscaba suplir mi falta de memoria sobre su nombre, perdón si noté más su fealdad que el color de su ropa o algo así- tenga nada que ver con mi argumentación y a cagar con semejantes ortibeadas políticamente correctas.

Y lo que dijo, disculpame, pero fue una pelotudez digna del surrealismo batllista (del último Batlle). Si vos y la chica piensan que la forma correcta de sustituir importaciones es cortar relaciones económicas con los países que las producen te pido por favor que nunca se acerquen al Ministerio de Economía, porque es un razonamiento digno de Pol Pot. Y si encuentran alguna forma de que los camiones chilenos, que cargados de futuro vienen de ese faro de Latinoamérica que es Chile, puedan saltar la Argentina de camino a Montevideo, no dejen de avisar, porque con semejante descubrimiento tecnológico Uruguay se para definitivamente.

Benito, te cito textualmente:

Si vos y la chica piensan que la forma correcta de sustituir importaciones es cortar relaciones económicas con los países que las producen te pido por favor que nunca se acerquen al Ministerio de Economía

para que lo leas de vuelta. Ni yo ni la chica, seguramente, nunca pensamos en cortar relaciones económicas con nadie; es el piqueterismo argentino el que nos lo impone. Por mi que hayan dos, tres, mil puentes anchos y abiertos para el comercio con la Argentina.

Lo que decías sobre la "ortibeada" políticamente correcta (creo que va con ve corta, pero no estoy seguro), tenés algo de razón, pero me la dejaste picando. También a Perón, cuando se fue a vivir con Eva Duarte, lo acusaban de "vivir con una actriz", a lo que el Pocho retrucaba "¿qué esperaban, que me fuera a vivir con un actor?"

Te paso un artículo interesante de origen argentino.

"Ortibeada" u "ortiveada" u "ortibada" etc.... es un neologismo del que me declaro incompetente en cuanto a su corrección ortográfica.

En cuanto a lo demás, mi comment es mucho más ofensivo hacia los subnormales que hacia las mujeres feas, pero a pesar de que C.E.F. tiende hacia la seriedad periodística, espero que no caiga en los corsets de las chicanas del lenguaje.

Desconozco tu caso, pero el tono de la economista con capacidades estéticas diferentes en cuanto a una posible ruptura de relaciones económicas/políticas (no hay que engañarse con que pueda darse una y no la otra) era inequívocamente celebratorio. En su defensa puedo decir que no fue la única ni posiblemente la peor. Y para mí la ruptura con el Mercosur, cosa pedida, suplicada y magnificada por la prensa de derecha desde hace años (este debe ser el único país en el que no poder exportar unas bicicletas por una demora burocrática se convierte en tapa de guerra)y cosa que sucedería de romper con Argentina, es el final -aunque parezca contradictorio- de cualquier sueño de independencia y de grandeza.

No pienso que CEF tienda a la "seriedad periodística" (que no sé bien en qué consistiría), pero estaría bueno que tendiera a la seriedad a secas... que no es sinónimo de corrección ni de nada parecido. Considero serio a lo opuesto a lo chanta, o a afirmar "lo que se me ocurre" sin la menor fundamentación, el mero eructo enunciativo, la pura puteada, la adhesión.

Ya he visto un par de intervenciones de ese tipo en otros posts.

ortografía y etimología:
"ortiba" proviene del vesre de "batidor". No sé por qué ni cuándo perdió la "d", pero su origen me hace preferir la grafía con "b".

es cierta la apreciación etimológica de fer: el término viene de "batidor" o sea que iría con "b". Claro está que un neologismo derivado puede tener reglas ortográficas más laxas. Yo al menos escribo "cojer" con j para diferenciar y que me corra la Academia.

Sin querer irme al joraca del tema (pero haciéndolo con culpa), ¿alguien sabe la etimología aproximada del poco utilizado pero fascinante término "fornega"?

Horacio: ¿te referís a los artículos de base o a los comentarios? De los comentarios no nos hacemos cargo en absoluto. De los artículos de base, bastante. Como tu comentario también parece ser "lo que se te ocurre" capaz que podrías fundamentar. Gracias,

Curzio

Curzio, no me marees la perdiz, querés hacer el favor.

Después de leer estos y otros comentarios en esta página sobre el tema, estoy francamente jodido.
Me sorprendo (muy gratamente) del nivel de pensamiento de algunas muy diáfanas exposiciones, de ideas claras y amplitud de criterios.
Soy un rioplatense que vivo en España hace 25 añitos e intento trasladar (imaginariamente) este debate al ámbito de mis vecinos de escalera o compañeros de trabajo.No hay color.
Mi desconcierto (¿desasosiego?) aparece cuando intento descifrar porqué, con tal calidad humana, Santa Madonna, somos siempre nosotros los que ponemos el árbol para que otros se limpien el culo.

¿os limpiáis el culo con los árboles en Pontevedra? Joder, el papel es mucho más suave.

Duchesne, jolines, tú sí que eres gracioso/a. Deléitanos con otra muestra de humor tan sagaz.

Les recomiendo vivamente un artículo que está en la Portada, "El dogmatismo de la flexibilidad".

Impresionante Duchesne.No veía tanta lucidez e ingenio,desde que Mirtha Legrand invitó a comer a Bonavena.
Cuidate muchacho,que no te dé el sol en la cabeza,te necesitamos.

Che, se fueron al carajo. La discusión inicial estaba muy buena.

El enfoque de V. Spinoza me parece muy acertado, defender nacionalismos a esta altura (en pleno siglo XX....XXI dirían les Luthiers hoy) resulta por lo menos anacrónico, y a la luz de la razón muy tonto (los argumentos son múltiples y ya han sido suficientemente discutidos en éste y otros foros).

Ahora, descartando los nacionalismos, ¿porqué no avanzar un poco y decir "abandonemos los regionalismos" sobre todo cuando estos nos aportan tan poco?.
Me preocupan frases como la de Voltaire Spinoza:
"No puede haber nada más reaccionario frente a la “amenazante” diversidad del mundo, que convocar a los “nuestros” a un gran encierro nacional, como pretenden los nacionalistas y quienes claman ahora estúpidamente por abandonar el MERCOSUR (la única esperanza razonable que tiene un uruguayo del siglo XXI de no terminar siendo un corcho a merced del océano global)."

O la frase de Benito:
"Y para mí la ruptura con el Mercosur, cosa pedida, suplicada y magnificada por la prensa de derecha desde hace años (este debe ser el único país en el que no poder exportar unas bicicletas por una demora burocrática se convierte en tapa de guerra)y cosa que sucedería de romper con Argentina, es el final -aunque parezca contradictorio- de cualquier sueño de independencia y de grandeza."

Abandonar el Mercosur, o al menos dejar de tener el status actual, no implica dejar de negociar con el Mercosur. Y el ejemplo de Chile (por aquello de la cercanía geográfica de la que que también se habla más arriba) es muy concreto al respecto.
Aclaro algo: Uruguay es una patraña inviable y creo que a largo plazo va desaparecer.
Pero mientras, preferiría tener más socios que este neoperonista fascistoide y vituperante o éste baba fría norteña (que o bien es un corrupto hasta las patas o bien es un torpe que no tiene la más pálida idea de nada de lo que pasa alrededor suyo), unidos por el comun denominador de imponernos lo que tenemos que hacer.

Hoy día los regionalismos no son tan importantes y hay medios para soslayarlos (entre los cuales el internet, o las telecomunicaciones en general, no es el menor de ellos).

Abrazo.

Brian:
estoy de acuerdo en que este espacio de comentarios o respuestas suele convertirse en una feria de artesanías en la que cada uno aborda sus obsesiones personales (incluso llegamos a asistir en este mismo espacio a una interesante discusión sobre la etimología de la palabra ortiva u ortiba). ¿Pero qué se podría hacer para evitarlo, Brian? No tengo experiencia en estas lides y además cualquier intento de decir "limitémonos al asunto que nos convoca", corre el riesgo de ser acusado de "autoritarismo". Ahora cualquier cosa que no sea un relativismo extremo ("todo puede ser", "cada uno tiene su verdad", "no hay nada cierto", "Tengo derecho a opinar lo que quiero", puede ser motejado de fascista. Ya veremos cómo evoluciona el debate.

Lo segundo. Sobre el nacionalismo, al parecer coincidimos en lo esencial. Aclaro, por si falta hiciera, que mi crítica al nacionalismo no pretende detenerse a las puertas del regionalismo, no quiero reemplazar el nacionalismo por un regionalismo. No. Mis razones para defender este muy imperfecto Mercosur están más desarrolladas en el artículo "El gran estupro". No me voy a repetir aquí pero puedo hacer una síntesis telegráfica para quienes les dé pereza leer otro artículo: la política --local básicamente-- es impotente para someter a la economía --global y nómade-- a la lógica de los derechos, la justicia, la igualdad, y la única posibilidad de que los Estados (y en particular uno tan menudo como el uruguayo), y por ende las respectivas sociedades, no tengan que someterse a los humores de ese capital, es creando algún tipo de "política" (instituciones, legislación) tan global al menos como lo es hoy la economía. Si el capital se desplaza supuestamente hacia el lugar que le ofrezca mejores condiciones... cuando esas condiciones son las mismas aquí y allí, ya no será tan tentador para el capital desplazarse.

Mi defensa del Mercosur (de un Mercosur económico y POLITICO) se basa en esta convicción. No es casual que la derecha NO quiera un Mercosur político. Cada vez que habla del asunto, Lacalle no se cansa de repetirlo: el Mercosur es una Unión Aduanera, no queremos Parlamento, no queremos una legislación política del Mercosur, etc.).

Que coincida en que el Mercosur está pasando sus peores horas no quiere decir que la mejor estrategia consista en decir: "Enterremos al moribundo!" No, Urguay más que ningún otro país debería apostar al Mercosur con fuerza... tratar de sacarlo del CTI en lugar de contribuir a socavarlo como ocurre con este ya ridículo conflicto por las papeleras.

Encaminarnos (no digo que ya estemos instalados en) hacia alguna forma de institucionalidad global, debe ser una apuesta de una fuerza de izquierda en plena globalización. Nunca entendí, por poner un ejemplo ilustrativo, a los que se oponían a que Pinochet fuera juzgado por un tribubal de otro país que no fuera Chile con el peregrino argumento de la jurisdicción nacional. La creación del nuevo Tribunal Penal Internacional para juzgar crímenes de lesa humanidad, genocidio, etc. (porque los derechos humanos, afortundamente, no son ya un "asunto interno" de cada país) es un buen ejemplo: para mí constituye un paso en la buena dirección. ¿Puede haber algún izquierdista tan necio como para negar que este tipo de cosas constituyen un gran paso hacia la existencia de una justicia global que impida que los genocidas se "exilien" en algún país que los acoja?

... Sí los hay, los del MPP. Revisen los diarios de la época y verán que, además de los milicos y la derecha más recalcitrante, fue Mújica o EF Huidobro quienes salieron a defender que fuera la justicia chilena la que tenía que abordar los delitos de Pinochet. Claro que ahora, cuando ya se vio la película, es fácil hablar, pero lo cierto es que hasta que no lo encarcelaron en Londres (y lo hicieron hocicar) nadie en el mundo tenía la más mínima confianza en que los señores magistrados chilenos fueran a meterse con el señor gorila.

Lo que pasa es que una cosa es el regionalismo como ideología y otra como pragmática. La apertura al mundo unilateral y confiada puede estar bien en el mundo de Pangloss, pero no en este. Durante años se ha discutido contra los que entendían al mundo como algo regido por la política como patrón férreo de la economía, cosa que es fácil de apreciar como un error. Ahora se supone que tenemos que creer que la economía es totalmente independiente de la política y la cultura, pero de pronto nos damos cuenta de que, pucha qué casualidad, todos los países que se nos ponen como ejemplo son o fueron parte de la Commonwealth o de la Unión Europea. O cumplieron alguna función política esencial para las grandes economías. O son China.

En realidad no quiero siquiera ponerme a discutir sobre este tema porque los ejemplos de la apertura unilateral de las economías más débiles al mundo están regados como cadáveres alrededor. Fue la ideología dominante por lo menos los quince últimos años y a la vista están los resultados de lo que le sucedió a las economías expuestas, así que no es una cosa a futuro. Y no caigamos en la grosería de decir que el problema fue la administración política.

El Mercosur político y bloque económico hubiera sido, ya no creo que sea, la única oportunidad de Uruguay de negociar en condiciones decentes de fuerza una deuda que tiene desbalanceado el presupuesto del país a perpetuidad (y que ha aumentado más de 1.000 millones de dólares desde que Astori asumió). El éxito de Argentina -a la que nadie pone jamás de los jamases de ejemplo de nada a pesar de que redujo un 10% el desempleo en dos años y que la mejora del modus vivendi de sus habitantes es visible apenas uno baja del buquebus- en este aspecto es notorio. Sin embargo los fundamentalistas siguen sin verlo y repiten "Argentina se cayó del mundo". Mirá vos..., el problema es que no se dieron cuenta... ¡ni siquiera los Rolling se dieron cuenta!

En lugar de profundizar en ese aspecto, en lo que se profundizó fue en la secesión, en el creer que solos nos salvamos, y que si hacemos todos los deberes nos va a ir bárbaro.

Yo hago tres simples preguntas con respecto al Mercosur: 1) A Argentina ¿solamente se exportan bicicletas de Motociclo? y 2) A Brasil ¿sólo se exporta arroz?

Y, dejando de lado lo de las bicicletas, que ahora está solucionado y que parece haber sido resultado de algún lobby eventual de la vecina orilla, hago la tercer pregunta: Uruguay tiene las fronteras hiper-cerradas a la carne brasileña y argentina por el comprensible motivo de la aftosa. Es un motivo muy similar al que esgrimen los arroceros de Río Grande -un estado que fue casi obsesivo en relación a la naturaleza libre de trasngénicos de sus productos agropecuarios hasta que las prohibiciones fueron derogadas con un decretazo de Lula- para no dejar pasar producido aquí. ¿Es eso un complot maléfico o uno más de los pañuelos empapados del enano llorón?

Y Chile, un país de una injusticia social y una chatura cultural rampantes, no es un ejemplo a mirar como faro solo porque tiene una economía estable pero aún lejísimos de los estandars del primer mundo, hagamos el favor.

Benito, muy interesante eso de que los arroceros de Brasil prohiben la entrada de arroz uruguayo por el tema de los transgénicos. Nunca lo había escuchado y estaría muy bien que se hablara más de eso. Uruguay adopta demasiados transgénicos.
"Encaminarnos (no digo que ya estemos instalados en) hacia alguna forma de institucionalidad global, debe ser una apuesta de una fuerza de izquierda en plena globalización." Rebueno eso Voltaire.
Pero a ver muchachos, subo la apuesta, just for the sake of playing. Más allá de la sociedad perfecta, quiero hablar acerca de que es lo que nos vendria bien. Esta es mi opinion amigos, creci leyendo a Rudy Rucker, Proudhon y Bakunin, sorry :
a.- Un estado que joda lo menos posible, asegurando en cualquier caso bienestar para los más debiles.
b.- Un estado que permita laisser faire, laisser vivre.
Yo aca me permito decirles algo: no todos los empresarios son galera y baston jodiendo trabajadores. Yo trabajo en una multinacional (rejodida para la cabeza de algunos pibes) pero cuya única meta en este pais es no estar en rojo y darle algun profit al headquarter. En tanto, varias familias uruguayas viven bien. Estimados, conozco cabezas corporativas (laburo con ellas) y no pretenden demasiado. Just profit. Y no es tan jodido de lograr.
Entonces amigos, es tan feo lograr las condiciones para que se establezcan aca esas empresas? y muchas familias de aca se beneficien?. Yo creo que no. pero el tema es que esas empresas no son de Argentina y Brasil, (menos de Venezuela, socorro, que ese pibe Chavo tiene un tampon usado en la cabeza).
Les ruego a los uruguayos cabeza abierta, dejarse de slogans (por mas que el slogan nos haya acercado alguna minita/guachito), y ver que cuanto más libres seamos mejor!!

No, no, no sé si ese es el motivo en particular. Sé que la excusa esgrimida por el gobierno de Rio Grande es de carácter higiénico y que está en contra de decretos presidenciales al respecto. No tengo la menor información con que sea en relación a su antiguo carácter de estado libre de transgénicos. Dije que podía ser que esta cabeza estuviera detrás de los controles de salubridad que se les quiere imponer.

Voltaire Espinoza me da gracia. Es como una mezcla de actitud elitista snob "yo, el intelectual, estoy por encima de la política del populacho" con "nosotros, los que somos únicos y especiales, somos mártires de las leyes y de los sentimientos patrióticos-nacionalistas, que son para gente común y susceptible a ser engañada".

Bájese de la nube, señor. Acepte que no hay por qué siempre buscar una posición única y diferente en TODOS los temas, de siempre poner un matiz para destacar y sentirse diferente. Déjese de joder. Lo que está haciendo Argentina es una salvajada, y punto. Si usted no cree que Uruguay debe responder contra este bloqueo, que en otros países se consideraría un acto de guerra, entonces no abra el hocico para decir pavadas.

¿Es usted consciente de que hay gente real que ha perdido y está perdiendo empleos en Río Negro por culpa de esto? ¿Es usted consciente de que este bloqueo es un insulto a todo ciudadano uruguayo, por tratarse de un chantaje entre otras cosas?

Quizás lo sea, pero no le importa. Está muy cómodo escribiendo sus tonterías bien lejos de donde se encuentran los problemas reales; entonces opina libremente y que la gente que de verdad se ve afectada por esto...que se joda. Usted no tiene tiempo para sus reclamos: tiene que ser diferente, a toda costa. Lo ha logrado.

Me convenció Pablo, el problema se puede resumir en que lo que hace Argentina es una salvajada. Y punto.

Y además que no hay que ir en contra de la masa. La masa siempre tienen razón... Viva la masa...


Pero decime una cosa, ¿de cuál fiebre nacionalista me hablás?

Los piquetes empezaron en Enero; estamos en Marzo y recién ahora se vieron las primeras manifestaciones en rechazo a dichos piquetes. En ellas no participaron más de unos centenares de personas, casi todas viejitas y niños. La principal oradora en la más importante de estas fue una maestra que dio un discurso firme pero conciliador. Fue un despliegue de colores, canciones y pedidos amables a los argentinos.

Me parece absurdo y hasta insultante que lances comentarios pretensiosos sobre tu horror ante este despliegue de "patriotismo", pues no ha habido ninguno. Mi enojo surge de que creo que inventaste eso para forjarte una opinión única y especial para compartir con todos, y no estoy de acuerdo con eso.

Por favor, país menos patriótico que Uruguay no hay. Deberías quejarte del patriotismo de los argentinos. Ellos están en los piquetes con una bandera argentina cada uno, protegido por Gendarmes, amparados por el gobierno federal Y por el gobierno provincial. Nos están causando mucho daño, muy real - ¿y vos te quejás del patriotismo y los llamados a defender la soberanía en Uruguay??? Espero que de esa forma entiendas mejor mi discrepancia.

El tema no es quién es más patriota o quién es menos patriota. El tema es quién tiene razón: si los argentinos cuando dicen que tienen derecho a bloquear los accesos o los uruguayos cuando dicen que eso está mal. ¿Cuál es tu posición al respecto?

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