El Sótano de El País
El País siempre indigna, uno no se termina de acostumbrar, por más que sea tan asidua y profesionalmente reaccionario. Lo lógico sería leer la página editorial de vez en cuando, sólo por el vértigo de revivir los famosos "cinco minutos de odio" de los tiempos de la dictadura.
El lamento por la pérdida de valores como la solidaridad, el altruismo y la tolerancia y la denuncia del individualismo y la desenfrenada búsqueda del éxito se han convertido ya en lugares comunes. No por extendida la queja deja de ser llamativa, ya que no hay causa humanitaria que no concite masivos fervores solidarios.
La muerte de Slobodan Milosevic no inspira compasión, sino más bien pesar, porque el proceso contra él nunca llegará a su conclusión. Y por consiguiente, nunca se realizará la toma de conciencia necesaria, sobre todo para Serbia y para los demás países de los Balcanes. Perdonar sus crímenes no será posible.
Amartya Sen, indio de nacimiento, fue premio Nobel de Economía 1998. En esta entrevista aborda, entre otras cosas, las concepciones existentes sobre el desarrollo y algunos lugares comunes sobre la globalización.
El recuerdo de la imagen del dueño de Aranjuez fumando frente a las cámaras de Telenoche me sigue conmoviendo. Por más que un abismo me separe de Esteban Silva, la nobleza de su gesto jacobino es conmovedora. ¿Por qué un gesto tan izquierdista tenía que venir de un facho?
Forma parte de nuestro paisaje mediático la discusión recurrente acerca de la utilidad de la filosofía. No reconoceríamos esta sociedad como la nuestra si no hubiera, cada cierto tiempo, un debate suscitado por alguna amenaza ministerial y la correspondiente reacción de los filósofos, una especie, no sé si amenazada, pero sí al menos especialmente obligada a justificarse e incluso a excusarse. 
La copulación cura, el orgasmo cicatriza las heridas y calma el dolor de muelas, la masturbación reduce la depresión, las erecciones favorecen el combate contra la artritis y las jaquecas. Un amplio surtido de beneficios para la salud se ven derivar ahora, científicamente, del placer sexual.
Y el gobierno de izquierda cumplió, finalmente, su primer año. No se sopló ninguna velita, no hubo torta ni saladitos, pero el paso del tiempo es irrevocable. Dispone de 365 días menos para poner en práctica sus promesas de cambio, que nadie sabe en qué consistieron, porque el programa electoral del Frente Amplio fue un programa de fantasía, maleable como un chicle. Es difícil, pues, comparar lo que se dijo con lo que se hizo.
Para un sencillo observador, es extremadamente difícil franquear las puertas cerradas que separan a Chechenia del resto del mundo. De hecho, nadie sabe siquiera cuántas bajas civiles se han producido en diez años de guerra. De acuerdo con cálculos de Organizaciones No Gubernamentales, la cifra oscila entre los 100.000 y los 300.000.