¿Fumador o no fumador?
De una forma u otra, por experiencia o por mentas, todos saben que privar a un fumador de su vicio por largos períodos le produce sufrimiento. Es agobiante el encono con que muchos fanáticos crean espacios para que los fumadores sufran en vez de crearlos para que los no fumadores no sufran.
El transporte aéreo, un ámbito del que es muy difícil escapar antes de que el viaje termine, es campo orégano para el sadismo de los ex fumadores. Las prohibiciones anti tabaco más drásticas, como la que sufrimos en este momento en Uruguay, vieron la luz en el ámbito del transporte aéreo. Empezó, naturalmente con la
prohibición de fumar en vuelo. Estoy de acuerdo con la prohibición de fumar en aviones, punto ¡pero cómo aborrecí en su momento esa nueva realidad! No puedo pasar doce horas despierto sin fumar y no sufrir. Debí adaptarme y para ello siempre llevo conmigo poderosos somníferos, que combinados con el excelente alcohol que casi todas las aerolíneas ofrecen, comprimen ocho horas de vuelo en un mero parpadeo. Gracias a ellos.
"This is a non-smoking flight" empezaron a decir los anuncios en vuelos internos en Estados Unidos. Cómo serían de tímidos (a diferencia de nuestras autoridades sanitarias) que estaban exceptuados los vuelos de más de seis horas, y todos los vuelos entre tierra firme y las islas de Hawaii. Era un país que había conocido menos de diez años antes fumando en la fila treinta de un bus de Greyhound. La primera vez que me tocó, en un vuelo entre Miami y San Francisco, me armé una estrategia que consistía en fumar mucho antes, no tomar café sino lechita, y tratar de dormir. Sufrí a mares, y eso que era un vuelo de unas cinco horas. El golpe final, 1997 en el checkin de un vuelo de Varig desde Europa, en el cual había fumado a mis anchas en el viaje de ida, no me ofrecen asiento de fumador. Era el fin. Me fuí acostumbrando, y mis estrategias se iban haciendo cada vez más sofisticadas, aunque al final confieso que terminé cediendo a la fuerza bruta de las diazepinas. Se habían ido los días en que JAL tenía dos asientos como los de la tripulación, al fondo, para que pudieran fumar los que no habían conseguido asientos de fumador. Aquellos locos tiempos en los que se podían comprar cigarros por paquete en muchos aviones.
Años después, en un vuelo de tres horas del Lloyd Aéreo Boliviano escucho que anuncian que los asientos de fumador estaban entre las filas tal y tal. Quedé azorado por un corto instante, lo que no me impidió desabrocharme el cinturón y abalanzarme, junto con otra veintena de pasajeros, sobre uno de esos asientos y fumar a
mis anchas, quizás por última vez en mi vida, en un avión comercial.
Lo que nunca termino de entender es por qué esa política se trasladó simultáneamente a los aeropuertos. Parece como que fumar en un aeropuerto constituye una amenaza de seguridad mayor que fumar en una refinería de petróleo. De golpe y porrazo buscar el "área de fumadores" se convirtió en reflejo, ya sea al embarcar y posponiendo lo más posible el paso por la aduana, o durante esas diabólicas horas en tránsito, en la que estamos a merced del texto de la ley imperante. En Brasil, por ejemplo, no hay espacios para fumadores en el área de tránsito, tránsitos que pueden llegar a ser de ocho o nueve horas. En San Pablo tengo junado un rincón en el que se puede fumar a escondidas y que nunca nadie visita, una especie de apéndice en su abdomen, pero no lo voy a describir por motivos puramente egoístas. Otros lo han descubierto, y resulta gracioso ver a curtidos ejecutivos ("hardened businessmen") desafiando a la ley y echándose unas pitadas a escondidas de las autoridades aerotransportadas.
Nuestra querida Pluna, siendo como es un apéndice de la agonizante Varig, nos deposita allí bien temprano de mañana para tomar un vuelo quizás a las 21, para casi cualquier destino. He fumado en los baños en San Pablo, y en general está ok, sobre todo si hay rusos o coreanos esperando un vuelo.
Lo gracioso es que los países que más seriamente han encarado la prohibición como método de lucha anti tabaco, son los que en general tienen áreas para fumadores en sus aeropuertos. En Denver hay un bar de fumadores en el cuarto piso. Es un antro, y hay que comprar algo, una cerveza de desayuno incluso, pero se puede leer el diario y fumar. En San Francisco, en Heathrow, en Fiumicino, o en Johanesburgo, y en muchos otros, existen estos oasis que siendo nada más que cubos que jieden a pucho, no dejan de ser oasis.
Debe tener que ver con el subdesarrollo. Vázquez nos quiere poner en el mapa con un único y final gesto jacobino, sin enterarse siquiera que ése es el método de los prepotentes que tanta afición tiene en las repúblicas bananeras (o papeleras). Por supuesto que se puede fumar en Maiquetía, le he llegado a pagar cinco dólares a un limpiador allí para que me abriera la cancha. Lo mismo en Lagos, en Douala, o en San Pablo, y en todos, quebrantando la ley. Busquen a los limpiadores, si llegara el caso.
Respuestas
ay, mi estimado Mario:
provocás en mi un sentimiento de sana envidia (si es que la envidia puede considerarse sana). Leerte, más que llorar por los rincones debido a la imposibilidad de fumar en los ambientes vinculados al tráfico aéreo (tanto en los vehículos como en los depósitos de humanos y las pistas de despegue) me hizo volar a esos lugares que, por lo visto conocés muy bien y que yo, mortal desgraciada de esta república papelera no conozco..
Maiquetía......ese nombre evoca más a una pizzería que a un aeropuerto o a un lugar físico....
A ver,estimado Mario, contame en confianza y en secreto....vos no serás Sánchez Padilla y de tanto ver la pizerría frente a tu casa te delirás pensando en los cigarritos que no te pudiste fumar ahí dentro?
Cordiales saludos con humito de tabaco...
Autor: la petisa | Abril 25, 2006 1:49 PM
Me extraña Petisa que no sepas que Maiquetía es el único aeropuerto bolivariano del mundo. Así como en Caracas el clima es bastante potable porque está a unos novecientos metros de altura, Maiquetía está a nivel del mar y derrite. Las últimas dos veces que estuve, para la hilaridad de los venezolanos de clase media que detestan al compañero Chavez, el aire acondicionado brillaba por su ausencia. Para peor por alguna razón de intercambio de divisas en el free shop no había casi nada aparte de ron venezolano y cubano, y botellas de coñac de 700 dólares que les habían quedado de la época pre bolivariana. Eso para empezar. Abrazo, Mario.
Autor: Mario Stupay | Abril 26, 2006 4:37 AM
No pude evitar que se me piantara un lagrimón y reviví mi último vuelo de no sufimiento donde al cafecito final de la cena: (con un chorro de Bailey´s por favor) le seguía o acompañaba el cigarro tranquilizador. Iba a Madrid en uno de los últimos vuelos de Iberia donde se permitía fumar(aunque yo aún no lo sabía) y por supuesto las filas de fumadores eran las primeras en llenarse. Yo viajaba con mi hijo y había pedido no-fumador pero tenía a un amigo en el fondo con el que pasabamos rato fumando y charlando bajo la mirada atónita del nene que casi pedía perdón por la adicción-compulsión de la mama. Enfin, otras épocas.
Luego me tocó igual que a ti conformarme con los aeropuertos y tratar de matar la ansiedad en vuelo con otros métodos. No soy muy amiga de los somníferos, creo que porque siempre los asocié a la droga de la generación de mis padres y por lo mismo siempre preferí otras. Encambio me han servido otros métodos: la lectura embolante que siempre llevo para estos fines y mucho vino un whisky y al café un chorro de Bailey`s por favor. Esto no falla y me desmayo casi inmediatamente.
Ahora, debo decirte que luego de la odiosa prohibición de fumar en casi todos los aeropuertos, he desarrollado una especial habilidad para encontrar los lugares en los que aún se permite: generalmente un gran cenicero con una super turbina encima, un café no muy bien ubicado o alguna salita perdida. Nada muy glamoroso pero como lo definís muy bien verdaderos oasis.
Pero Mario no he conseguido poder fumar en paz en San Pablo. El año pasado pasé dos veces por allí y me sentí en mis épocas liceales, fumando a escondidas en el baño y con un spray de un desodorante que compré en el free-shop para tapar el oloroso delito.
Lo único que conseguí de un limpiador fue que me abriera una puerta que daba poco menos que a la pista para que yo pudiera literalmente "salir" a fumar y eso después de enterarme que el vuelo se había retrasado y armar una escena digna de mejores causas. Evidentemente tus encantos son mucho mas efectivos que los míos así que humildemente te pido que me des mas línea para la próxima.
En otras palabras, aparte de la nostalgia que me produce leer tu artículo al recordar aquellas gloriosas épocas de fumo libre en aviones y aeropuertos, y reconocerme en una especie de terapia del injustamente perseguido fumador activo-viajero.Podríamos darle un giro mas productivo que nostálgico y pasarnos algunos "piques". Algo así como "Manual del fumador en viaje: donde y como" o "pare de sufrir:guía de oasis de humo",te parece?
saludos
Autor: sissi | Abril 26, 2006 3:25 PM
Mientras derramo cenizas sobre el teclado, recuerdo una noche en una atestada sala de fumadores del Kennedy, donde gentes de variadas procedencias nos quejábamos de lo inhóspita de la sala y nos preguntábamos porque nos hacen esto. Un inglés que estaba callado en un rincón, practicamente invisible en la neblina azulada dijo lacónicamente: "Creen que nos están cuidando". Una carcajada estentórea surgió de todos y cada uno de los presentes.
Y más allá de que sorbíamos nuestro humo propio multiplicado hasta el paroxismo por el humo de los demás (invalidando la cómica premisa del británico), la frase encerraba algo más diabólico y oscuro: hay quienes se arrogan el poder de decirnos a nosotros mismos que hacer con nuestro cuerpo. Para un liberal (no me jodan por favor con el sentido economicista de la palabra, sabemos que no me refiero a eso) eso es espantoso.
Autor: Brian Contreras | Abril 27, 2006 6:54 PM
Tengo un amigo, que si no me equivoco usted también conoce estimado Mario, que desde hace tiempo ha comenzado una campaña de reciclaje en los aviones. Una medida ecologista si las hay: se afana los ceniceros de los aviones. Por aquello de "al pedo como cenicero en avión".
Dado que son objetos francamente en desuso supone que nadie los va a extrañar y por lo mismo los reusa contribuyendo asi al reciclaje y modernización de los aviones.
Teniendo en cuenta además que son excelentes como cenicero de cartera o de bolsillo, propongo desde acá unirnos a tan elevada causa y dejarnos de joder con mantas y cubiertos (en especial porque después del 11 S son todos de plástico).
Saludos
Autor: Maria | Abril 28, 2006 12:31 AM
Brian:te acordás de Live and let die? Habría que hacércela oír a los arrogantes que no conformes con indicarte como vivir ahora pretenden decirte también cómo morir.
Será alguna patología propia de los médicos que siempre suponen que Dios está sentado a su derecha?
Autor: sissi | Abril 28, 2006 12:50 AM
María, estoy coleccionando los pictogramas de las cajas de cigarros. Ocupan un precioso lugar en mi estantería de honor, junto a mi set de garbanzos. Me encantan esas figuras humanas tipo "Casper". Brillante lo del falo ceniciento con la frase:"El 80% de quienes consultan por trastornos sexuales son fumadores". Genios de la estadística!
A ellos les paso estos datos interesantísimos:
El 95% de quienes consultan por trastornos sexuales ven televisión.
El 100% de quienes consultan por trastornos sexuales consume agua.
Capaz que se mueren de sed y se dejan de joder con boludeces!
Autor: Brian Contreras | Abril 28, 2006 2:16 PM
pero mi estimado Mario: porqué te extrañás si desconocía que Maiquetía era el nombre del aeropuerto de Venezuela?
Ni siquiera soy capaz de retener el nombre de nuestro único aeropuerto de república papelera, conocido vulgarmente como Aeropuerto de Carrasco..No logro recordar cómo se llamaba el milico al que honraron poniéndole su nombre.
Igual. Cada vez más asumida la envidia (ya no es sana, es envidia nomás) que me provoca descubrir tooodooosss los lugares que conocés: fijate que pusiste (textual) "las últimas dos veces...."
De todas maneras, tu escrito trasunta un importante sufrimiento a la hora de emprender tus aventuras aéreas. Encontraste una solución, que, por lo visto, es buena para tí. Lo lógico sería que, como bien se dijo por aquí, cada uno cuide de sí mismo y se establezcan áreas separadas para quienes deseen fumar y quienes no. Y además, que el área de los fumadores no sea una zona pocilgosa...como suele suceder cuando a los que mandan les da por decidir por nosotros.
Además, veo con sorpresa que todos los contertulios pasan por las mismas situaciones angustiantes. Mi solidaridad a todos.
Ahora una duda: cómo se hace para sacar el cenicero del avión?
Habrá que llevar un destornilladorcito? Me parece difícil, no pasa los controles del metal, pero no me imagino cómo hace ese amigo en común que tienen ustedes.
saludos
Autor: la petisa | Abril 28, 2006 5:52 PM
Brian: te recomiendo las fotos de las cajas de cigarros brasileros, sobre todo la alusiva a los trastornos sexuales producto del pucho. Pareja en la cama, mirando cada uno para un lado distinto. el con cara de: te juro que no se lo que me pasa y ella con cara de: y pensar que por vos dejé a aquel potro que no fumaba y además iba al gimnasio...Una joya para lucir con tu set de garbanzos.
Petisa: no necesitás un destornillador, con una llave o una monedita alcanza. Son como los ceniceros de los bondi y como se sacan para limpiar son fáciles de mover.
A propósito, esos también son buenos para la causa de nuestro amigo. No hay porqué discriminar el medio de transporte.
saludos
Autor: maria | Mayo 3, 2006 4:06 PM
gracias maría por el dato de los ceniceros. Resulta que, como no fumo, no tengo ni idea de cómo son, ni por curiosidad me dediqué a revisar el posabrazos del avión cada vez que estaba en uno.
Ahora bien. Me revientan las imposiciones mesiánicas "por que yo digo, por que yo se, por que es malo.....", por eso estoy en contra de la prohibición. Creo que ya estamos bastante grandecitos como para que cada uno haga de su c... lo que quiera, siempre y cuando no joda a otros.
Pero eso, tan sencillo de escribir y de leer, me parece que no es válido para algunos. "Yo prohibo por que sé..., hablo como ex fumador.....tuve que hacer acupuntura para dejar de fumar....", etc, etc, son algunas de las frases dichas en estos tiempos por gente del gobierno.
Hoy mismo se mostró a Fernández Huidobro en la sala donde estaba internado (tenía cortinas infantiles...el CASMU no tiene salas para adultos?) hablando sobre la necesidad de dejar de fumar, aunque dijo, entre líneas, que su bronquitis crónica la padece desde que salió de la cárcel, donde explicó que no fumaba pero si pasaba frío.
Hubiera sido bueno que aclarara un poco más sobre este asunto, así el cigarrillo pierde un poco el protagonismo que va a adquirir hoy día por su enfermedad y el mismo sea adjudicado a los largos años de cautiverio en el pozo...algo que muchos de sus actuales seguidores y votantes seguramente desconocen
Autor: la petisa | Mayo 5, 2006 11:38 AM