¿Adiós a la filosofía?
Fernando Savater
Ya sé, ya sé que vivimos un periodo excesivamente abundante en truculencias y alarmas, soliviantado en demasía. Y yo no quisiera contribuir a empeorarlo..., por lo menos no más de lo imprescindible. De modo que en lugar de titular este artículo ¿Quién teme a la filosofía?, como pensé al principio, un rótulo que suena a denuncia y quizá hasta desafío, he preferido encabezarlo en un tono más dubitativo y melancólico. Pero el asunto de fondo no varía: el anteproyecto de la Ley de Educación parece implicar algo así como el aniquilamiento de la filosofía en el bachillerato, o por lo menos su reducción a un tamaño compatible con el de las cabezas patentadas por los jíbaros.
Salir de viaje para volver a casa como si de hecho nunca hubiéramos salido, como si nos hubiéramos quedado todo ese tiempo cómodamente instalados ante la tele: los aviones, los hoteles cinco estrellas, las playas de arena blanca y cristalinas aguas verdes, la vegetación lujuriante, las mulatas, los mercados llenos de color, las compras, todo como era de esperar, exactamente así.
Desde hace cierto tiempo tengo la sensación -y creo no estar solo en esto- de que se me arrastra hacia una de las actitudes más envilecedoras de la libertad humana: la de elegir obligatoriamente entre dos opciones indeseables o responder, sin excusas, a dilemas engañosos.
Según Bauman, hoy cultura es la habilidad para cambiar de tema muy rápidamente: "La belleza ya no es atributo de la obra sino del acontecimiento, por eso se ha vuelto una experiencia momentánea", sostiene.
La discusión sobre si hubo o no un pacto entre el gobierno y los militares para ser juzgados aquí e ir a una prisión especial es totalmente inútil. ¿Qué clase de pacto es necesario para obligar a las dos partes a hacer lo que de todas maneras hubieran hecho?
Nuevamente el grito en el cielo. Esta vez los partidarios del orden establecido se indignan porque el profesor Carlos Demasi, responsable de un curso de entrenamiento para docentes que dictarán clases de historia reciente a los estudiantes de Secundaria, hizo una serie de afirmaciones que consideran intolerables. Los defensores de nuestras tradiciones piden la cabeza de Demasi.