La justicia de los impuestos y los impuestos justos

Voltaire

impuestos.gifTengo dos compañeros de trabajo separados por casi todo –edad, gustos musicales, preferencias políticas– pero hermanados en su común fastidio por la nueva reforma tributaria que se discute en el Parlamento. No hay caso: cuando de pagar impuestos se trata desaparecen las razones e irrumpe el interés descarnado, dejamos de interesarnos por la justicia (o la injusticia) de las iniciativas políticas y nos transformamos en almaceneros.

Nada de lo que asombrarse. A nadie le gusta pagar impuestos. A mí también me ganó cierta irritación, ya que estoy lejos de ser rico y, sin embargo, voy a pagar más impuestos que en tiempos de Batlle. Pero me parece que vamos mal encaminados si en los asuntos de la polis –y éste es uno de capital importancia, porque la naturaleza del sistema impositivo que impera en una sociedad dice mucho acerca de esa sociedad– nos limitamos a echar cuentas de cuánto me perjudica o beneficia tal o cual iniciativa del gobierno para juzgarla. Si nos ajustamos a ese paradigma de individuo egoísta, atento exclusivamente a sus intereses como pregona la cultura neoliberal, la deliberación política está demás. Y en ese caso cada cual debería prepararse para una guerra que no se decidirá en favor de los mejores argumentos, sino de los que dispongan de mayor influencia en la arena política (que ya sabemos quiénes son). Claro que tampoco somos ángeles salidos de las páginas de la Biblia y nuestra disposición a apoyar una propuesta que tal vez perjudique nuestros bolsillos depende de que la percibamos como justa y razonable. Justa en el sentido de que cada uno aporte al fondo común de acuerdo con su capacidad contributiva y razonable en el sentido de que no se impongan tasas escandinavas y el Estado brinde servicios haitianos.

No necesitará excesiva demostración la afirmación de que para la mayoría de los ciudadanos los impuestos son injustos. Para los que así razonan, los impuestos son un latrocinio propio de un Estado/punguista, que mete la mano en el bolsillo de los ciudadanos y les quita lo que es “de ellos”. Aunque no se la formule con todas las letras, esta idea del Estado/ladrón que-expropia-a-los-inermes-ciudadanos es absolutamente tributaria de la razón neoliberal, aunque la den por buena incluso muchos izquierdistas. ¿Por qué? Porque presupone que la distribución “justa” de los recursos es la que ocurre antes de la intervención del Estado, es decir la del mercado, esa que considera aceptable que alguien gane 500 veces más que otro que vive en el mismo país y en la misma época. Si Jennifer López cobra 2 millones de dólares por cantar 40 minutos en la fiesta privada de un millonario (no es una metáfora, lo aclaro) es porque alguien está dispuesto a pagarlo, alegará el defensor de la asignación de recursos que hace espontáneamente el mercado. Sí, claro, eso es evidente. Lo que es menos evidente es que esa asignación sea justa y que el Estado no tenga derecho a quitarle una buena tajada a JeLo vía impuestos. Un “argumento” que se suele esgrimir en defensa de la asignación de recursos que hace el mercado y el carácter supuestamente abusivo del cobro de impuestos por el Estado es que el primero atiende a los “talentos naturales” de las personas y el segundo los ignora (como arguyen los numerosos detractores del Plan de Emergencia con los que me cruzo a diario). Es, sin embargo, sumamente discutible que sea “el talento” individual el que explique que un señor se haga millonario en la bolsa de valores en un santiamén y que otro entregado a su trabajo de por vida cobre un salario miserable. Pero, además, ¿puede ignorarse que ese supuesto talento está –salvo excepciones que confirman la regla– estrechamente ligado al origen social de las personas? Cuando no hace mucho uno de mis hijos me preguntó si no era injusto que el Estado le quitara lo suyo a alguien que tuvo la “suerte” de ser rico, le respondí que no veía mal que la sociedad premiara el esfuerzo o los méritos de las personas, pero que no veía por qué debería hacer lo mismo con la “suerte”, que nada tiene que ver con méritos ni con esfuerzos. La suerte es lo que a cada uno “le toca”, no depende de nosotros. Si algo debería hacer una sociedad justa es apoyar a los que tuvieron “mala suerte”, es decir a los que vienen con desventajas de origen. Con las excepciones del caso, no veo que la retórica de los talentos sea cosa muy diferente a la de la suerte.

Los indignados críticos de los impuestos también sostienen que éstos atentan contra su libertad. Afirman que cada uno tiene lo que tiene y que inmiscuirse en ese asunto “privado” constituye un atentado a su libertad. La libertad como no interferencia en sus asuntos es la única libertad que les interesa a los conservadores, como bien se demuestra en este artículo que les recomiendo. Pero la libertad también es capacidad efectiva de hacer algo y en ese sentido no basta con que nadie me impida hacer ese algo. En casi ninguna sociedad capitalista se impide, por ejemplo, viajar al extranjero, pero no todos sus miembros pueden hacerlo, ya que no disponen del dinero suficiente. El dinero es, pues, en la sociedad capitalista una de las determinaciones de la libertad. (insisto: una determinación de la libertad, no la única). Quiero decir que si hay dos personas en condiciones por lo demás idénticas (edad, nivel de salud, cultural, educativo, que gozan de los mismos derechos, etc.) el que tenga más dinero de los dos dispondrá también de “más” libertad. De modo que en una sociedad interesada en cómo se “distribuye” la libertad (es decir que no se conforma con la desigual distribución actual) debería ser perfectamente normal meterse con la distribución de la riqueza. Entre otras cosas, eso es lo que hacen los sistemas tributarios. Unas veces con justicia, otras sin ella.

En este país no hay una arraigada tradición en materia tributaria. Aquí todo el mundo trata de ver como “zafa” de pagar impuestos. Lo paradójico es que casi nadie pone el grito en el cielo por asuntos que lo merecen de verdad, como por ejemplo tener el IVA más alto del mundo (que castiga desproporcionadamente más a quienes gastan íntegramente sus ingresos en bienes de consumo, es decir a los más pobres) o tener que pagar un engendro como el impuesto de Enseñanza Primaria, pues con el mismo criterio con que se creó ese tributo habría que imponer un gravamen para la salud pública, otro para la construcción de viviendas y, por qué no, otro para la dirección de Meteorología. ¿No se supone que los impuestos en general son precisamente para pagar esos servicios?

La reforma tributaria implica, pues, en cierta medida una “revolución cultural” en esta sociedad y creo que hay que dar una gran batalla para erosionar la idea de que los impuestos son un “robo del Estado”, de que lo que cuenta es el individuo egoísta artífice de su propio destino que ve a los demás únicamente como limitadores de la propia libertad; hay que recordar (parece que hace falta) que decidimos formar parte de la misma comunidad política, que en las sociedades democráticas ese ser ciudadanos que nos reconocemos los unos a los otros, nos compromete con los semejantes, que no es una “herejía” (sino un imperativo moral y político) que la sociedad no deje librados a los más débiles a su suerte. Pues bien, para no dejar a los débiles (o a los que tuvieron “mala suerte” o a los que vienen desde la cuna con “escasos talentos”) librados a sus solas fuerzas y para muchas cosas más, están los impuestos. Hay que defender esta idea y no intentar hacerse perdonar por quienes básicamente no quieren el impuesto a la renta porque sospechan que van a tener que pagar más o porque quieren mantener privilegios. Definitivamente, el sistema impositivo habla de qué tipo de relaciones establecen los individuos entre sí: si unas basadas en el principio del “sálvese quién pueda” o unas en las que nos reconocemos como semejantes. Supongo que no por otro motivo en algunos países el fraude tributario está incluido en el código penal y castigado con las penas más severas: se lo considera una estafa al conjunto de la sociedad.

Basten estas líneas para hacer frente a los chillones que sacan su revólver cada vez que oyen la palabra impuestos (o que ponen en el coche un pegotín que dice “Bajen el costo del Estado”).

Claro que eso no nos exime de preguntarnos si la reforma tributaria que se propone aplicar el gobierno es justa o no. El apotegma tabarecista acerca de la justicia afirma que “pague más quien tiene más” y que “pague menos quien tiene menos”, cosa que no parece que vaya a aplicarse en este caso, como voy a tratar de demostrar enseguida. El asunto, sin embargo, se complica cuando no se cree, como es mi caso, que exista algo que pueda llamarse la justicia (o la libertad) absolutas, sino que importa, particularmente en política, que es de lo que estamos hablando (no de justicia doméstica) el sentido de los cambios que se proponen. En otras palabras, se impone analizar si esta reforma supone un avance o un retroceso respecto a la situación presente. A mí me parece que es un avance y que al mismo tiempo no es todo lo justa que podría ser. ¿Por qué esta respuesta aparentemente ambigua? Creo que se debe, al margen de las contradicciones en que yo mismo pueda incurrir, a que la propia reforma está plagada de ambigüedades. Además de hacer justicia tributaria, el proyecto del gobierno dice a título expreso que su propósito es –lean bien– “promover las inversiones”, “desdolarizar la economía”, “reducir incertidumbres y vulnerabilidades”, dar “señales claras hacia los mercados”, en fin “consolidar un clima de inversión”, expresiones que atraviesan repetidamente el texto. Uno lo lee y se pregunta: cáspitas, ¿cómo lo conseguirán? Aquí está la madre del borrego, como suele decirse: ¿cómo lograrán compatibilizar objetivos tan diferentes y a veces hasta opuestos? Porque si de lo que se trata es de usar el sistema tributario para promover el “clima de inversión”, básicamente lo que se hace es ponerles pocos impuestos a los ricos, que son los que invierten y crean empleo (como se encarga de recordarlo siempre el gobierno). ¿No está implícito acaso en la lógica del proyecto que para “promover la inversión” no se puede uno poner demasiado estricto con la justicia? Alguien me dijo que durante la interpelación a que fue sometido en el Parlamento, Danilo Astori terminó reconociendo al diputado interpelante que no le podía “poner más impuestos a los ricos porque los ricos son los que invierten y crean puestos de trabajo”. A pesar de haberlo intentado, no conseguí hacerme con las actas de la interpelación para confirmarlo. Pero no importa. La afirmación es totalmente plausible, está implícita en la ambigüedad inherente al proyecto del gobierno. Y es, además, el argumento preferido de los defensores del proyecto: es todo lo justa que puede serlo; “la realidad” nos impone esas restricciones, etcétera, etcétera.

Pero ¿por qué me parece que es un progreso? En primer lugar, porque todo el mundo va a pagar impuestos en este país, cosa que no ocurría hasta ahora. Mejor dicho, no todo el mundo, porque cerca del 60% de los asalariados y jubilados no va a pagar impuestos y otro 20% va a pagar menos que en el presente. Es decir que el 80% de los trabajadores y jubilados uruguayos con ingresos más bajos pagará menos impuestos de los que paga actualmente. La reducción del IVA y la supresión del Cofis (4% sumados) también beneficiarán más a esta franja de la sociedad que a la de ingresos más altos por las razones que ya expliqué.

Como está escrito, hay una serie de privilegiados que no pagaban impuestos y que a partir del año próximo empezarán a hacerlo: profesionales independientes, perceptores de intereses bancarios y royalties, propietarios de viviendas de alquiler y todas las personas que se embolsan rentas de capital. También se terminará la graciosa suspensión de los aportes patronales a la seguridad social de la que un día se benefician las empresas de un sector y al siguiente las de otro (aunque el sector agropecuario se lleva las palmas en esta materia) y todos van a pagar lo mismo, un 7,5%.

El asunto es que no bien se miran las cosas más de cerca, aparecen algunas injusticias irritantes que se dan de narices con el principio de que “pague más quien tiene más…”. Es que, a diferencia de otras legislaciones, aquí habrá tres tipos diferentes de impuesto a la renta con tres tipos diferentes de tasas: por un lado, el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) con dos tipos de tasas según se trate de rentas del trabajo o de rentas de capital (intereses, alquileres, etc.) y, por otro, un Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE) para las empresas). ¿No hubiera sido más lógico y, lo que es mucho más importante, más justo, que se graven las rentas en función de su magnitud y no de la fuente de la cual provienen? ¿No deberían gravarse ingresos iguales a tasas iguales? ¿Por qué, si de lo que se trata es que quien gana más pague más, se establecen semejantes diferencias según el origen de los ingresos, particularmente cuando las tasas más bajas se aplicarán a las rentas de capital? Este aparente misterio sólo puede explicarse por esa suma de propósitos que anima a la reforma en curso: “promover las inversiones”, “reducir incertidumbres y vulnerabilidades”, dar “señales claras hacia los mercados” y todo lo que ya sabemos.

En rigor, en el único ámbito en el que habrá justicia-justicia es en el ámbito del IRPF aplicado a las rentas del trabajo pues los salarios más bajos no pagarán impuestos, los bajos pagarán menos y los altos pagarán más. Aunque la última apreciación merecería alguna matización, ya que el corte entre los asalariados que pagarán más y menos que ahora se producirá a partir de quienes reciben 20.000 pesos mensuales (25.000, según Astori). Algo no encaja del todo cuando un gobierno de izquierda determina que quienes ganan más de 20.000 pesos mensuales (o 25.000, da igual) pagarán más impuestos que bajo el reino del “neoliberalismo”. El asunto encaja menos cuando el precio de la canasta básica para una familia de cuatro miembros supera esa cifra. ¿Son ellos acaso los ricos de este país? El aparente misterio de esta injusticia pueden develarlo las ambigüedades señaladas más arriba. Es que el capital es ahora nómada y el trabajo sigue siendo sedentario. No hay impuesto al trabajo (salvo que alguna autoridad se ponga excesivamente voraz) que “desestimule” al trabajador y lo lleve a decir “entonces no trabajo más”. En cambio, al capital parece que hay que mimarlo, porque va ligero de equipaje y se puede ir en cualquier momento. Aunque los impuestos no sean el único ni el principal factor que considera el capital a la hora de elegir sus destinos, es cierto que el capital es mudadizo, se mueve, se va (o ni siquiera viene, como en el caso de Uruguay, porque esta provincia tiene muy pocas cosas que le interesan).

Con todo, la injusticia que más rompe la vista es la diferencia que se establece entre las tasas que pagarán quienes perciben rentas del trabajo (de 0% quienes perciban menos de 7.000 pesos mensuales hasta 25% los salarios más altos, pasando por 10%, 15% y 20% según la franja de ingresos) y quienes perciban rentas de capital (entre 3 y 10% con independencia de la magnitud de las rentas y de los intereses bancarios de acuerdo con los plazos y la moneda de las colocaciones). No voy a aburrirlos con cálculos. Lo realmente importante es lo siguiente: una persona que gana un salario o tiene ingresos profesionales de 25.000 o 30.000 pesos mensuales pagará más impuestos que otra que gane idéntica suma pero en concepto de intereses bancarios, alquileres o royalties. Parece que son los “limites” que impone la “realidad”.

Finalmente, con la sensible reducción del IRAE (del 30% al 25%), las empresas de este país pagarán los impuestos más bajos de los últimos veinte años (ya sabemos lo que hay que hacer para “promover las inversiones y dar “señales claras hacia los mercados”). Tal vez terminen pagando más gracias al celo de Zaidensztat para terminar con la evasión, pero eso es harina de otro costal. Esta reducción pretende fundarse en que estimulará la innovación tecnológica y generará empleo, y que ese beneficio “colectivo” indirecto es el que justificaría que se ignore en este apartado el principio de justicia tributaria (ese 5% menos que pagarán las empresas se rascará de otros bolsillos naturalmente, porque el ministro ya aclaró que si bien “esta reforma no pretende recaudar más, tampoco quiere recaudar menos”). Entiendo que ese “premio” de un tributo 5% inferior puede justificarse por el beneficio indirecto para toda la sociedad que supuestamente representa la generación de nuevos empleos, pero si no está sujeto a esa condición, no parece aceptable que se reduzca “al barrer” la tasa del impuesto a la renta de las empresas.

De lo dicho hasta ahora se puede concluir que tiene razón el gobierno cuando afirma que los más pobres pagarán menos impuestos. Pero no parece tenerla cuando nos quiere convencer de que serán los más ricos los que pagarán la diferencia… salvo que se consideren tales quienes ganan salarios superiores a los 20-25.000 pesos.

No desconozco que este problema plantea otro, que no voy exponer aquí, no teman. Un problema que es imposible ignorar si se quieren abordar seriamente estos asuntos: la impotencia de la política –que es básicamente local– para controlar y someter a la economía –global y autónoma– a la lógica de la justicia. Lo único que se me ocurre para terminar con la eterna "obligación" de ser generosos con los inversores para que no huyan, o no dejen de venir con sus capitales, es empezar a concebir una política y una legalidad supranacionales –lo que obviamente supone acabar con la hueca retórica de la “soberanía nacional”– que permitan recibir a esos nómades con la misma legislación de la que pretenden escapar.

Esta no es la reforma tributaria equitativa que nos prometió la izquierda en la oposición. Tampoco es la reforma tributaria de unos traidores como simplistamente pretenden algunos. Es la reforma tributaria de la impotencia. De la impotencia de un Estado nacional que sólo atina a competir con otros enanos como él para atraer al capital. Le faltó audacia e imaginación para encontrar soluciones más justas en ese amplísimo territorio situado entre lo posible y lo deseable. Fue prisionera del temor.

Respuestas

Si el razonamiento del artículo es correcto, y creo que lo es, tiene razón la oposición blanqui-colorada cuando dice que el alivio que traerá la reforma tributaria a los más pobres será pagado no por los más ricos, sino por la clase media.

totalmente de acuerdo con Voltaire. Seguimos siendo muy pocos los que bancamos este estado. Los sueldos son míseros, casi nadie vive con un sólo empleo, perdemos horas preciosas de estar con nuestros hijos para lograr ingresos medianamente acordes, que, en mi caso, no me da para el ocio (léase: vacaciones, salidas, etc) y encima ahora estamos con que a partir de enero tendremos que pagar más. Entiendo que hay injusticias, pero también es una injusticia que yo me deslome trabajando un montón de horas para ganar chirolas y que limite mi número de hijos por que no los puedo mantener.

Al final siento que a pesar de tanto cambio prometido, sólo le cambiamos el collar al perro, salvo la honrosa excepción de la búsqueda de desaparecidos y el haber metido presos a algunos responsables de aquellos años...


Aclaro antes que nada que soy bastante ignorante, pero tengo entendido que hasta ahora el Estado no recibía NADA del dinero que la gente tiene en los bancos. Y, salvo para los bancos, es dinero improductivo, ¿no?
Sí, entre un 3% y un 10% parece poco, pero en cualquier caso es mayor que cero y además acá nunca nadie se metió con la guita que hay en los bancos, encuentro cierta "audacia" en hacerlo.

Ahora, si es la vastísima clase media la que guarda plata en el banco, otra vez será castigada, lo que no me parece mal: si tiene plata ahorrada, entonces puede pagar.

La petisa: es insultante que metas en la misma bolsa el derecho a la satisfacción de las necesidades básicas y tu deseo de tener más hijos y más vacaciones. ¿También vas a reclamar tu derecho a mandarlos a un culegio y que lo pague el estado?

Voltaire afirma como una cosa buena de la reforma tributaria, que la mayoria de los uruguayos (80%) no van a pagar impuestos. Esto es terrible, desde una perspectiva de impuesto a la renta. Si pagamos muchos impuestos (en porcentaje) eso significa que ingresamos mucho, que tenemos una renta alta. Por tanto, si los contribuyentes pagan cantidades elevadas al fisco a través del impuesto a la renta, ello es un indicador de la salud economica de los ciudadanos.

Obviamente Espino no vive en Uruguay. Lo que sucede, estimado Espino, es que ese 60% (no 80%) que no va a pagar impuestos son los jubilados y trabajadores que ganan menos de 7.000 pesos mensuales (equivalentes a 265 dólares más o menos, o 210 euros). Lo que supone que un buen porcentaje de ese 60& gana menos incluso, a veces bastante menos, de esa cifra. ¿Mesplico? Me parece una mala cosa, horripilante diría, que haya gente en este país que gane esa plata. Ahora, si además le cobramos impuesto a la renta, el asunto ya pasa a la categoría de crueldad. Quiero decir, Espino: me parece mal que ganen esa cifra y me parece bien que no le cobren impuestos si reciben esa ridiculez.

Luego hay un 20% (los que ganan aproximadamente entre 7.000 y 20.000 pesos) que va a pagar impuestos, pero va a pagar menos que bajo el gobierno de Batlle. El ministro Astori dice que los que van a pagar menos son algunos más aun y que apenas el 10% con ingresos más altos de este país va a pagar más impuestos. ¿Se termina de hacer una idea de cómo está el patio por aquí?

Comprendo perfectamente lo que dice acerca de que sería mucho mejor que todos los uruguayos pagaran impuestos... no sólo porque así todos pagaríamos menos, sino EN PRIMER LUGAR porque eso significaría que todos tendrían un ingreso más o menos digno.

¿En España no hay determinado nivel de ingresos por debajo del cual las personas NO pagan impuesto a la renta?

Por otro lado, lo que me parece que en lo que fer no reparó es en la DIFERENCIA de impuestos que van a pagar quienes perciben intereses bancarios, por ejemplo, y quienes perciben un salario. Si fer gana un salario de 25.000 pesos mensuales (u honorarios profesionales por esa suma... y no se puede decir seriamente que usted sea rico por ello) pagará determinada cantidad de IRPF, pero si obtiene esa cifra mensualmente en concepto de intereses (e imagínese el dinero que debe tener colocado para obtener esa cifra en intereses bancarios) pagará MENOS IRPF que en el caso anterior.

No me parece nada mal que a alguien le cobren impuestos sobre los intereses bancarios (incluso afirmo en el artículo que me parece un progreso del proyecto de reforma tributaria que ahora se graven esos intereses). Lo que me parece mal es que paguen menos que los asalariados.

De acuerdo, Voltaire, se me escapó esa puntualización del artículo.
De todos modos, no soy capaz de evaluar tecnicismos economicistas ni me interesa, pero –metiéndome en discusión ajena- adhiero fuertemente con ud. a: “me parece mal que ganen esa cifra y me parece bien que no le cobren impuestos si reciben esa ridiculez”.
Espino: no sé si entendí lo que dijo. ¿Esta glosa le parece correcta?:
"Si porcentualmente nuestros impuestos son altos, entonces nuestros ingresos son altos.
Si pagamos “cantidades elevadas al fisco”, entonces tenemos “salud económica”."

Efectivamente, Fer, eso significa gravar las rentas.

Voltaire,
Efectivamente, a determinados niveles de ingresos (por debajo de ciertas cantidades) las personas físicas no pagan impuestos a la renta. Es más, en determinados casos, Hacienda devuelve dinero a los contribuyentes en el momento de la declaración.

¿Entonces en qué consiste lo terrible de que esas personas NO paguen impuestos, Espino?

Coincido prácticamente en todo lo del artículo y, creyendo en los impuestos como forma esencial de la re-distribución, me parece lógico que una política progresista esté orientada hacia ello, ¿o qué pensaban que votaban cuando votaban a la izquierda?

Inclusive puedo llegar a justificar (pragmática y en forma exclusivamente temporaria) alguna bondad impositiva con respecto a los sectores empresariales, con el motivo de la atracción de capitales.

Pero el gran problema es de clases: está el enorme problema citado en el post de que estamos en líos cuando se considera adinerado a alguien con un sueldo de 1.000 dolares mensuales, que por otra parte ya son asediados por impuestos tan dolorosos como la contribución inmobiliaria, la patente de autos o el impuesto a primaria (y cuando digo dolorosos lo digo literalmente: la contribución inmobiliaria de este mes me imposibilitó el arreglarme hasta ahora una muela que se sublevó). Estos impuestos -así como los indignantemente encubiertos en las tarifas de UTE y ANTEL- hacen que, sumado al impuesto a la renta, la carga impositiva uruguaya sea del calibre de la sueca en sus años más social-demócratas. Pero con la diferencia de que no te da un carajo a cambio.

Yo estoy de acuerdo con la reforma tributaria en teoría, pero a mí, que estoy lejísimos de ser un adinerado (y siquiera de ganar 20.000 pesos) me aprieta más y no me alivia ninguno de los otros mazasos que me aplica un estado que me cobra contribución inmobiliaria pero que no me arregla la vereda. Y ahí está uno de los puntos importantes: la sensación, no térmica sino real, de que ese esfuerzo tributario no va a ser utilizado en hacer de esta una ciudad y una sociedad mejor, sino en, por ejemplo, pagarle una cuotita de 40.000 pesos a cuenta del juicio que nos hicieron a todos las larvas humanas de ADEOM. Creo que para plantear cualquier reforma tributaria que se va a apoyar en la golpeada clase media, habría que acompañarla por una reforma estatal que tranquilizara al contribuyente acerca del destino final de sus dineros. De eso no se ha hablado ni mu, y todo apunta a la previsible eternización de privilegios estatales.

El otro punto incómodo, y ahí difiero radicalmente con voltaire, es que carga esencialmente a la clase media pero en forma sensiblemente injusta en relación con los que están debajo de ella y en un momento en que dicha clase siente una fractura con las clases empobrecidas, sintiéndose acosada por ellas.

Yo, como integrante de una clase media que fue el principal motor de la llegada al poder de la izquierda, creo virtualmente injusto y lesivo para la sociedad el que los trabajadores de menores recursos no aporten NADA, no arrimen ni un grano de arena. Me molesta tanto como que no lo haga Botnia. Yo creo en una tributación progresista, es decir que el que tiene más pague más y el que tiene menos pague menos -porcentualmente hablando, claro está, en la práctica es evidente que es así- pero no que el que tiene menos no pague NADA. Porque eso lo integra a la sociedad y elimina la sensación de asistencialismo. A mí me cuesta pagar el impuesto a Primaria para que los hijos que tuvieron personas que no podían alimentarlos no se mueran de hambre. Y lo hago contento, por ellos, por los pendejos, no por sus padres. Pero exijo que estos también pongan el hombro y acepten su carga de responsabilidad. No me parece mal que yo pague un 20% y que un maestro pague sólo un 2%, es más me parece justo, pero si el maestro no paga NADA, si me parece injusto (el caso de los jubilados es distinto, porque los tipos han sido saqueados hasta un punto inédito). Si hay sectores que son exclusivamente beneficiarios del estado y no sienten el menor deber y/o responsabilidad hacia el mismo, entonces la reforma es injusta. El asunto es de proporciones, no que una clase mantenga a otra como en un gran plan de emergencia.

Me parece que eso es algo que no se puede reclamar, y que además es peligroso de reclamar en un tiempo en que, además, la clase media se siente permanentemente agredida por la lumpenización de una pobreza para la que parece no correr ninguna ley y que la violenta diariamente con una saña que no se puede explicar por ningún determinismo bienintencionado sino por la total marginalización de la sociedad. Conceder solo derechos sin deberes a una clase no me parece que colabore en nada a la integración social de dicha clase. Y además es, repito, injusto.

Voltaire,
Quizás haya habido un problema de comprensión. No digo que sea terrible, digo que si hay muchas personas que no pagan impuestos porque no "llegan o alcanzan" a tener ingresos suficientes como para ser gravados por el estado y por tanto ser contribuyentes netos", ello demuestra que hay muchas personas de bajos ingresos o pobres. Por tanto, lo lamento por ellos o es terrible para ellos (para nadie más). Mi reflexión iba por el lado de que no puede defenderse un sistema tributario por el hecho de la gente paga pocos impuestos o el esado no les quita nada, como parece deducirse de algunos razonamientos en la discusión uruaguaya sobre el IRPF. El argumento válido es el inverso: si pago un impuesto a la renta alto, es porque mis rentas son altas, no porque el estado me esquilme. Deberiamos estar satisfechos de pagar un alto impuesto a la renta, aun sabiendo, como bien dice usted al inicio, que a nadie le gusta rascarse el bolsillo para pagar impuesto. Pero no cabe duda de que el impuesto a la renta es el gravámen más justo y progresista que existe.

Si no lo entendí mal, la discrepancia de Benito reside en que él cree que aunque sea una cantidad simbólica, los que tienen ingresos más bajos deberían pagar “algo”. Más que por justicia tributaria parecería que su sugerencia obedece a propósitos pedagógicos. A mí no me escandaliza que los que ganan una miseria (porque menos de 7.000 pesos es realmente una miseria) no paguen nada. Tampoco me hubiera escandalizado que le cobraran 100 pesos mensuales de IRPF. Lo que en verdad me parece injusto es que ese “no pago de impuestos” por parte de los que perciben los ingresos más bajos lo financien (ya que alguien lo va a financiar si, como dijo Astori, no se quiere recaudar menos de lo que se recauda en la actualidad) los trabajadores que tienen ingresos medios y no los ricos de este país. Las autoridades dicen que son los límites que impone la “realidad”. Diríase que la “realidad” es de derecha.

Esto remite a otro tema al que se refiere tangencialmente Benito: la total alteración en la percepción ciudadana de lo que se considera un ingreso más o menos digno y decente. A mí me da la sensación de que satisfacer algunas necesidades que deberían considerarse básicas en los tiempos en que vivimos –entre ellas arreglarme los dientes naturalmente, pero también comprarme un libro o un disco, u otras semejantes porque no trasciendo mi condición de animal si sólo satisfago mis necesidades de alimento y abrigo— pasaron a ser “lujos” en el imaginario de muchas personas. Creo que eso ha ocurrido tras la última gran crisis económica que sufrimos en este país y que ha trasladado a unos cuantos uruguayos más al nutrido universo de los pobres. Pero no tengo la menor duda de que cierto pensamiento conservador que sugiere que la gente tiene “demasiadas pretensiones” y cierto “pensamiento” izquierdoso-pobrista que sugiere que la satisfacción de algunas necesidades espirituales son una especie de lujo burgués han contribuido a esa lamentable y resignada creencia. Con esos criterios no sorprende que la reforma tributaria trate a los que ganan 25.000 pesos como a gente acomodada.

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Espino, obviamente que un sistema tributario no es bueno en sí mismo porque haya mucha gente que no pague IRPF, pero tampoco es bueno por lo contrario, es decir porque haya mucha gente que sí lo pague. En realidad, la capacidad contributiva de los ciudadanos no es mérito ni demérito de ningún sistema tributario, porque ningún sistema tributario puede decidir cuántos pobres o ricos hay en cada sociedad: es un dato que de alguna manera lo precede. Esas condiciones no están determinadas por la voluntad de ninguna agencia tributaria. Un sistema impositivo puede ser justo o injusto según cómo grave a los ingresos de las personas, pero que haya pobres o ricos (ingresos altos o bajos) no lo decide el sistema impositivo.

Sí, es eso, es algo que tiene que ver con lo pedagógico pero hasta con el respeto integral del trabajador, la posibilidad de decir a lo yanqui "yo pago mis impuestos y por ello, como ciudadano de este estado, le exijo tanto". El que dichos impuestos no sean una carga brutal en el bolsillo de dicho trabajador es parte de la cualidad progresista de la política impositiva. Aunque por supuesto que tengo que reconocer que en un país donde todas las tarifas públicas tienen una enorme carga fiscal-impositiva apenas encubierta, cualquier laburante que pague la luz puede decir "yo pago mis impuestos" y no sentirse objeto de beneficiencia.

Y lo otro es exactamente así: la clase media uruguaya ha sido educada para considerar lujos algunos gustos que se consideraban normales inclusive para clases más desprotegidas. Yo me he acostumbrado a putear contra los privilegios de los bancarios por ejemplo, que los tienen y que los pagamos todos, pero no se me escapa el hecho de que un bancario de la generación de mi viejo podía comprarse tranquilo un apartamento para su familia, un auto y una casita en Las Toscas o Atlántida, y su mujer tal vez ni siquiera trabajara. Un bancario actual apenas si puede pagar el alquiler de un buen departamento o la cuota del BH.

Hoy en día consideramos lujos una noche de borrachera, el invitar a una chica a cenar, el comprarse una buena camisa. Tener un auto decente implica poder dedicar un salario mínimo exclusivamente a su mantenimiento y sus impuestos. La salida al cine y a comer afuera con los hijos pasó de ser semanal a ser quincenal o mensual. No hay pareja en la que ambas partes no estén obligadas a trabajar, Un alquiler se lleva un sueldo íntegro.

Todo eso se ha hecho habitual, y uno ve a los directivos de Conaprole despotricar en contra del Sindicato porque a estos se les ocurre hacer paro a pesar de tener sueldazos de 19.000 pesos.

Y mientras tanto, o casualidad, las mansiones de millones de dólares siguen floreciendo como tumores por el Beverly Hills de San Rafael.

no entiendo que resulta insultante (según fer) de lo que puse más arriba.
Creo que, si fer lee con detenimiento a las demas personas, no diferimos mucho en lo que decimos. Benito argumenta que, por pagar la contribución, no pudo arreglarse una muela. Y yo le creo, y se que es así por que yo también pago contribución, la que, si nos ponemos a razonar, es excesiva para los servicios que nos brinda la IMM.
Capaz que fer aún vive de papá y mamá y no sabe lo que es trabajar TODO el día para llegar en forma casi decente a fin de mes. Por que la falta de vacaciones que argumento es similar a "dejar de comprar libros o discos" que por allí se dijo.

La canasta básica familiar es de alrededor de $ 30.000. Y básica es eso, BÁSICA. No pretendo que el estado pague la escuela de mis hijos Fer, pero YO SÍ contribuyo a pagar la de los hijos de muchos otros cuando pago el impuesto de primaria (que, por lo visto, tiene caliente a más de uno, yo incluida)

A veces nos cuidamos de decir cosas por que nos cuesta convencernos a nosotros mismos de pensar eso. Quien lee a Benito, debe pensar que es un reaccionario, por que hoy día se argumenta como progresista el ser asistencialista, y yo estoy en profundo desacuerdo con ello. ESTOY PODRIDA de dar y dar, sin nada a cambio. Y no quiero caer pesada, pero tengo 2 hijos (a pesar de querer algun otro más) por que no podria mantenerlo. En cambio, sabemos que hay mujeres que tienen muchos por que asi se aseguran Asignaciones Familiares, canasta alimenticia, si alguno les sale medio mal mejor por que alli se acomodan con una pensión por discapacidad del BPS, etc, etc, etc.
Trabajo en la salud y las veo a diario. No se preocupan tanto de sus hijos como de la canasta de alimentos que no les llegó en fecha.

Recuerdo, aún en gobierno de Batlle, una manifestación frente a uno de los comedores estatales, donde un señor se quejaba frente a las cámaras de TV de que ellos querían comer carne todos los días. Parecía un chiste, en casa se come carne una vez por semana. Claro, la pago yo de mi salario, no me la pagan los demás.

No soy reaccionaria, sólo pretendo una sociedad más justa. Y más justa no es inclinar solamente la balanza a los más pobres, también es que ellos se integren en una sociedad.
Tampoco me parece justo que TODOS NOSOTROS paguemos al ejército para que custodie a Botnia. Nunca vi que se cuidaran tanto las potenciales fuentes de trabajo. Acaso no se le perdona bastante a Botnia para que los chotos (por que eso es lo que somos) paguemos con nuestros impuestos la custodia de esa planta?

Algo así fue lo que calentó a la gente de Maldonado luego del temporal del año pasado. El intendente De Los Santos quería aumentar la contribución para (al decir de una amiga mía de Maldonado) "arreglemos todos las casas de los ricachones argentinos"...

No se, estoy como en una catarsis, debido en parte a fer y en parte a lo que estamos pasando...También se les va a llenar el tanque de nafta a los turistas argentinos????

Es como el reino de lo absurdo...y me fui completamente de tema. Lo siento, y si no te gusta Fer, no me importa. Leo a diario cosas de personas que piensan diferente a mi y las respeto. Somos individuos y (por ahora) tenemos derecho a pensar como querramos..Eso si, sin fumar :) (según el sumo que nos cuida a todos)

Yo creí que la reforma tributaria se planteaba en primer lugar para introducir equidad en un sistema injusto. Pues parece que ahora ni se menciona en tercer término ese objetivo. Transcribo a continuación los principales pasajes de una entrevista concedida por el ministro Astori al diario El Observador el lunes 4 de diciembre.

"La reforma tributaria fue pensada para la estrategia productiva".

"Hay un plan estratégico que apunta a definir un esquema de especialización productiva, en el que encontramos la agroindustria alimenticia, el complejo industrial forestal, la minería, transporte y comunicaciones, servicios portuarios, logística, turismo, tecnologías de la información y biotecnologías. AL SERVICIO DE ESTE OBJETIVO hay reformas estructurales (entre ellas) la reforma tributaria".

"La reforma tributaria está pensada para esa estrategia porque los principales estímulos están dirigidos a la inversión con gran componente de innovación tecnológica".

¿Qué estimulos?, pregunta el periodista.

Respuesta: "La disminución de costos financieros (..), la rebaja de aportes patronales en muchos sectores", etc.

Sí, petisa, los pobres son pobres porque quieren y se mantienen pobres para vivir de las personas de clase media como vos. Además, es sabido que las mujeres pobres se dan con pasta base cuando están embarazadas para tener hijos discapacitados y así seguir enriqueciéndose con las elevadas pensiones estatales. Son unas inmorales, no tienen ese profundo sentido de la solidaridad que tenés vos y jamás van a ser tan buenas madres. Eso del Impuesto de Primaria es un afano a los propietarios de casas – que son los verdaderos pobres- los niños de los cantegriles reciben excelente educación domiciliaria vía las ong y no precisan ir a la escuela ni comer en comedores, porque sus padres en realidad son dueños de colegios, exentos de impuestos, claro, y encima cobran asignaciones familiares. Van para no gastar en comida, sus necesidades básicas son otras, pero como son diferentes no las entendemos. Es más, yo te digo porque los veo a diario, la mitad de los hurgadores de basura son economistas (hicieron la universidad pública gracias a la clase media que los financió) y usan los 1200 pesos del ingreso ciudadano para comprar acciones en la bolsa de valores.¡Cuánta injusticia!

creo fer, que te faltan algunos añitos para conocer la realidad. O mejor, te invito a ir al Hospital Pereira Rossell a ver cómo se manejan. Yo no generalizo. Todos no son malos, pero todos tampoco son buenos. Aquí hubieron varios que se quejaron de lo mismo, pero vos te la agarrás conmigo. Acaso sos misógino?
Si lees todos los post, son varios los que comentan de lo injusto que es pagar el Impuesto de Primaria, pero la bruja de la situación soy yo..

Las necesidades básicas son las mismas para todos. Los del cantegril, los de la Ciudad Vieja, los de Piedras Blancas, los de la Unión, los de Pocitos y los de Carrasco. No vivo en ninguno de esos barrios, pero todos tienen que comer, pagar la UTE, la OSE, la IMM, en algunos casos alquiler, los que no pagan alquiler tendran que pagar contribución inmobiliaria e impuesto de primaria. perdon.....me equivoqué...algunos no pagan por que están colgados de la luz o del agua, y todos lo aceptamos por lo mismo (incluídos los directivos de UTE): "viven en un cantegril, que se les va a hacer"

sabes? estoy convencida que el asistencialismo barato le quita dignidad a las personas.

Yo digo que se tienen que INTEGRAR a la sociedad, con derechos y obligaciones. Por ejemplo, los carritos: circulan por todos lados: no sería bueno que los dueños de los caballos tuvieran como obligación llevar a los animales una vez al mes a la facultad de veterinaria a ser controlados?. No te hablo de pagar nada, simplemente, generar en ellos una conciencia, una responsabilidad. "Si ud no controla a su caballo, no circula por la ciudad". Si vos tenes auto y no pagás la patente, te multan. Si no usas cinturón de seguridad, te multan (y ahora están como locos, claro, hay que pagar los $40.000 a cada funcionario)

Me olvidé....eso ya no será necesario porque se les va a dar un vehículo motorizado para sacar los caballos de circulación. Con ese criterio, a cada desempleado que está en la cola para cobrar el seguro de paro se le debería dar "algo" para salir a trabajar.

El ingreso ciudadano tenía como contraparte controlar a los niños con pediatra y mandarlos a las escuelas. La idea era sacarlos de la calle. Seguro que muchos lo hicieron, pero dudo mucho que lo haya hecho el 100%.

El ingreso a Montevideo por Avenida Italia es un ejemplo de la guarangada criolla. Existió durante un tiempo (1 o 2 años) sobre avenida Italia un puente que estaba colgado en el medio. No tenía ni inicio ni fin. TODOS LO VIMOS, INCLUIDOS NUESTROS TAN AMADOS TURISTAS QUE INGRESAN POR EL AEROPUERTO. Por que no se terminaba la obra?.Pues por que había un cantegril (ahora se llaman asentamientos) en lo que sería una de las bases del puente, cuyos habitantes se negaban a abandonar el lugar. Era un cantegril bastante nuevo, no creo que tuviera más de 5 años. Pues estaba todo paralizado hasta que se transó en entregarles viviendas en la zona. Y dicho y hecho: se les hicieron unas hermosas viviendas dúplex, allí marcharon y se está culminando el puente. Cuál es la moraleja?.Sr, sra. deje de alquilar!!!!!!!! invada terrenos fiscales (o sea, de todos) armese un ranchito que seguro le van a dar una vivienda, que, por supuesto, estará exonerada del pago de tributos municipales.

No soy una hija de puta por ser de clase media. Trabajo todo el día, rompiéndome el .....y apenas llego a fin de mes. Y repito, ni siquiera me da para irme de vacaciones. Simplemente reitero que me parece sumamente injusto que seamos NOSOTROS LOS TRABAJADORES los que tengamos que bancar TODO en este país. Si fuera de plata, seguramente estaría pensando en mis vacaciones y en la casita de verano, pero lamentablemente me estoy angustiando en cuánto me van a sacar de mi "ni siquiera llego a la canasta básica" sueldo. Por que es MENTIRA que lo vamos a notar en el bolsillo. Esa rebaja de 1% del IVA es insultiva. Cómo se puede traducir 1% en nuestra moneda?
es sencillo, y van a ver que no nos va a rebajar nada.
Si compro 1 litro de aceite chuminga a $ 24, estoy pagando de Iva $ 5,5, correspondientes al 23 %. Si baja el iva a 22%, hay que descontarle un 1%, que corresponde a $0,24. Alguien me puede decir cómo se va a pagar ese aceite? $ 24 o $ 23,76? va a seguir siendo de $ 24. Y créanme: esto no va a beneficiar al almacenero de la esquina, al que vamos a comprarle cuando nos falta algo y estamos apurados o a joderlo para que nos fíe cuando no tenemos plata: esto va a beneficiar a los grandes supermercados, que es a donde va todo el mundo a comprar. (ponete la manito en el corazón y decime Fer: dónde hacés tus compritas?..seguro que en tienda Inglesa o el Disco)

La justicia no pasa por el perdonar a Botnia para que hayan 200 puestos de trabajo (tan poco valen los impuestos, sólo 200 puestos?) ni por el asistencialismo barato. Pasa por que TODOS tengamos trabajo y ganemos un sueldo decoroso.

Fijate si estaremos en la ruina como pais que tenemos a los médicos clamando por un salario mínimo de $ 12.600 !!!!!!
No te parece ridículo fer? Estos tipos estudiaron toda una vida y laburan como bestias y otros reciben la décima parte de lo que ellos reclaman ganar por hacer nada?
pensalo

Hay una especie de imposibilidad discursiva entre los progre acerca de discutir cualquier injusticia que no surja directa (y verticalmente hacia abajo) de los centros de poder económico. Y una demencia de relativismo que hace que el que un adulto que sea propietario de la casa que habita sea un privilegiado y todas sus quejas nanas de nene rico.

Me parece una visión injusta, limitante y que ignora totalmente el corrimiento de clases actual: acá se está hablando de gente que culturalmente es (por lo menos de procedencia) de clase media pero que tiene menos autonomía económica que un obrero de hace cincuenta años. Y que posiblemente tiene una carga laboral mayor.

Pero ese ciudadano proletarizado y sometido al chantaje perpetuo de la flexibilidad y la precariedad laboral, sigue siendo el payaso de las bofetadas del Gran Discurso de Izquierda, que por motivos culturales lo sigue considerando un burgués. Y como lo sabe manso le sigue cargando el déficit presupuestal en la espalda.

Pero volvamos al tema de esos impuestos para ricos como la Contribución Inmobiliaria o Primaria. Yo ya dije que Primaria me parece un impuesto bien orientado, sólo que tiene un problema: lo estamos pagando dos veces, porque los gastos (mínimos dentro del presupuesto) de educación ya estaban calculados dentro de la impositiva original y es, se supone, un gasto prioritario en el Uruguay vareliano y por otra parte cuando se instumentó se le supuso un impuesto extraordinario (como el impuesto a los sueldos). ¿Va a desaparecer este impuesto con la instrumentación del so-called Impuesto a la Renta? No, por supuesto. Y otra pregunta: ¿la política impositiva del gobierno del FA va a seguir actuando como si a Montevideo lo estuvieran gobernando los marcianos?

Porque además Primaria, impuesto a la propiedad inmobiliaria, es otro de esos impuestos que suponen al propietario montevideano un privilegiado: yo soy propietario del poco palaciego departamento en el que vivo porque mi viejo tuvo la buena idea, antes de morirse a los 32 años por un cáncer fulminante, de tener un seguro de vida, algo que ni yo ni casi ningún uruguayo treintañero actual puede permitirse.

Ese apartamento me cuesta -a cambio de nada, porque yo descuento que los gastos urbanos están incluídos en los impuestos municipales- un poco más de medio sueldo por año. Es decir que, por ejemplo, un medio aguinaldo, esa cantidad de guita extra tan difícilmente batallada y que permite una bocanada de aire fresco y la posibilidad de planear económicamente algunas cosas, ofreciendo incluso la insólita capacidad de ahorrar, para mí no existe. Y a eso le sumo Primaria, por supuesto. (Siendo peatón no voy a discutir el tema de la patente automotora, que sumada al seguro obligatorio se convierte en un simple hurto)

¿Y que hay a cambio? Bueno, hoy escucho que la IMM va a realizar un nuevo cálculo de la contribución inmobiliaria por el cual algunas propiedades van a ser re-aforadas en un 100%. Con mi suerte bien me puede tocar a mí, al fin y al cabo mi barrio es uno a los que ha emigrado la clase media precarizada, lo cual convertiría a todo mi aguinaldo en un mal chiste. Y, repito ¿a cambio de qué?

Bueno, yo también sé a cambio de qué: a cambio, por ejemplo, de las extensiones de saneamiento para los asentamientos legalizados -muchas veces como favor político- e instalados en terrenos que carecen de dicho saneamiento, mientras hay barrios enteros casi vacíos en el centro de la ciudad. Pero ese es el lado bueno.

En realidad es a cambio de palear el brutal déficit de la IMM, ¿y por qué hay un déficit en una IMM que recauda tanto? Bueno, por ejemplo porque tiene el único sistema de Casinos del mundo que produce pérdidas y que para remediarlo asciende al responsable de dicha excepcionalidad a la administración de todos los casinos de Uruguay. También tiene que ver con el talento para obsequiar un contrato de privilegio a los trabajadores de la IMM y redactarlo de tal forma que no haya una cuota gatillo para los casos de crisis como la del 2002, y el talento de romper dicho contrato haciendo que los amables servidores de la IMM le hagan un juicio elefantiásico a todos el resto de los montevideanos y lo ganen. También puede ser el permanente llamado a nuevos empleados, un puesto realmente atractivo si uno ve la cantidad de gente que se presentó. Y que ingresa con la misma cantidad de privilegios del resto de los empleados de la IMM. Mientras tanto ya van a cumplirse tres años desde que pedí a la IMM que me cortara las raíces del plátano que me enferma todas las primaveras y que ha levantado todas las baldosas frente a mi casa (y que la IMM tampoco re-emplaza, por supuesto, sino que me multa por no tenerlas en buen estado).

Sí, claro, gente como la petisa y yo somos unos privilegiados totales y nos quejamos de llenos. ¡Incluso no tenemos Sida o lepra!¡Tendríamos que estar bailando!

Algunos argumentos que se esgrimen aquí empiezan a parecerse al del bolichero que se caga en el uso que se hace de los impuestos que paga, y que quiere vagos e inmediatos resultados, aunque sean de índole deconocida. No es lo mismo Benito que un tipo que paga el 23% de IVA sobre el medio kilo de cebollas que lleva para parar la olla. Es injusto para ambos, aunque el que compra las cebollas tiene menos opciones.

Los laburantes que se quejan del la nueva realidad impositiva tienen algo de razón en lo inmediato y bastante poca razón en lo filosófico a largo plazo. Por supuesto que los impuestos a la propiedad inmobiliaria son injustos y se originan tanto en la rapacidad de la antigua clase dominante uruguaya como en la incapacidad y en la holgazanería del Estado para recaudar de una forma justa. El impuesto de Primaria es aún más injusto y retrógrado, porque si recaudamos un impuesto para Primaria ¿porqué no recaudar uno para Secundaria o para el Hospital Maciel?

La reforma impositiva, con sus claroscuros es un paso hacia adelante en la búsqueda de un sistema tributario más justo. El sistema más justo, teóricamente, sería el que sólo recaudara impuestos sobre la renta de las personas, y donde los impuestos indirectos, como el IVA, fuean abolidos. Cualquier sistema que grave las rentas personales en detrimento de los impuestos "de ocasión" como el IVA o de los arbitrarios, como el de Impuesto de Primaria o el "impuesto a la renta" actual, debería ser bienvenido y alentado y no desafiado a implantar lo imposible "porque es lo que nos gusta".



Petisa: estoy de acuerdo con que a través de múltiples impuestos se les saca a muchos trabajadores un dinero que no tienen y que les cuesta mucho ganarse. En lo que no puedo coincidir contigo es en esa acusación generalizada a los pobres como abusadores de la asistencia estatal. Me hiciste acordar a Susanita, la de Mafalda, por eso la caricatura.
Conozco a algunas personas bastante involucradas en el PANES y te puedo asegurar que la emergencia era y es real, date cuenta que si hay montones de gente con hijos chicos y ni siquiera los mandan a la escuela (que es pública) les falta algo más que dinero y dignidad, ¿no?
Ah, y no soy varón ni joven ni rica ni vivo con mis padres y más que misógina me diría misántropa, afiná tu capacidad de prejuicio.

A mí en particular me resulta más indignante que usen el dinero que aportamos para financiar espectáculos de ópera millonarios: es un género que muy pocos disfrutan y las entradas no podían calificarse de baratas. O que descuenten el 9% del IVA a los que tienen tarjeta de crédito cuando comen afuera o van a hoteles. O que todavía no hayan logrado dotar a Montevideo de un transporte público razonable. O que haya tantos autos en los que viaja una sola persona, llenando todo de humo y ruido, y encima jodiendo con las alarmas. Podrían levantar a tres o cuatro y con eso pagar la patente, ¿no?

Por otra parte, entiendo lo que dicen varios en contra del Impuesto de Primaria, lo aberrante es que es un impuesto duplicado, pero le encuentro una ventaja: el recibo dice claramente para qué se usa la plata. Tal vez es un disparate económico, pero a mí me gustaría más transparencia cada vez que pago el 23% de todo lo que consumo, o cuando pago los impuestos de puerta. Tal vez este año la IMM, con el presupuesto participativo, avanzó un poco en ese sentido.

De todos modos, volviendo a lo que planteaba Voltaire, haría falta que los ricos paguen más. Desde hace días me pregunto cuántos son los ricos en este país y qué hacen, a qué se dedican (aparte de ser deudores contumaces en muchos casos).

Por eso que dice fer es que el de Primaria -aunque sea duplicado- es uno de los pocos impuestos cuyo destino por lo menos se sabe: esa guita se usa para darle de comer a los pendejos y, en una de esas, enseñarles a leer mientras tanto. Si me dan a elegir, aunque sea duplicado sigue siendo el impuesto que pago con más gusto.

Me parece bien también que la Reforma Tributaria elimine los aportes patronales de los Entes Estatales -un absurdo que significa un traspaso de dinero público de un lado a otro- con la intención (por ahora la intención) de bajar los costos de los servicios. Genial, de pura mala leche no les creo, pero la intención es buenísima.

Pero a mí me gustaría escuchar algo que nunca escuché ni de boca de los peores neoliberales ni de la izquierda más radical: un proyecto de ley para prohibir la transferencia de recursos de los entes a Rentas Generales. Enseguida alguien va a saltar a decir que cómo, que esa transferencia es la forma que tienen de retornar los recursos generados por los entes a toda la población y blah, blah, blah. No es cierto: se ha olvidado que el objetivo original de las empresas públicas monopólicas no es el de recaudar para el Estado ni el proveer trabajo para nadie, sino el de poder conceder los servicios con la mejor calidad posible y el menor precio. No el de generar recursos sino el de establecer mejores recursos de vida. Sin embargo esto está completamente olvidado y yo pago casi un 100% de impuestos en cada factura de ente público que pago.

Por otra parte, en realidad y no por hacerme la víctima, no hay una gran diferencia a favor del vendedor de cebollas aquejado por el IVA (otro impuesto temporario en origen) en relación a mis cuitas, más allá de las connotaciones de clase de ambos problemas. A mí la dupla Primaria-Contribución me lleva alrededor de un 15% de mi salario anual, pero yo no tengo ninguna forma de trasladar ese costo impositivo -aunque sea parcialmente- a mi flujo de ingresos y a la venta de mis servicios. Sólo puedo rezar y esperar que vengan días mejores, y mientras tanto ni siquiera puedo suspender el consumo del objeto gravado temporariamente: la cuenta sigue acumulándose y al final de la misma hay un remate judicial, y punto. No quiero decir por esto que mi situación sea la peor en el Uruguay, pero si yo no tengo derecho a quejarme a partir de esto, o si se me va a considerar un privilegiado por esto, entonces es hora de plantear otro sistema político en el que no exista la clase media entonces. Bueno, tal vez ese sistema ya esté planteado.

Por último; la aversión de mucha gente por la política de PANES ha dado pie a mucha exageración acerca de los "privilegios" del mismo y una fantasía más bien delirante sobre pobres viviendo al pedo como parásitos. Por supuesto que es un delirio insostenible desde la primera vez que abrís un contendedor y te encontrás a un pibe adentro revolviendo. Pero no es delirio sin sustentos, y esa es una cosa más imposible de discutir en la izquierda que la cualidad de dictador de Fidel Castro.

Yo lo creo un plan fallido en idea y praxis: supuestamente no se trataba de asistencialismo puro y duro, sino de darle a determinada gente la posibilidad de administrar dinero nuevamente, con un plazo, algo a lo que se habían desacostumbrado, con toda la secuela de indignidades que esto supone. Esto era una verdad a medias: las asignaciones familiares y algunas entregas puntuales del BPS ya les daban esa posibilidad y, cayeron sobre un sector de la población -no por su culpa, por supuesto- carecía ya desde un par de generaciones de cultura laboral, por lo que se convirtió en un simple gesto de asistencialismo absoluto. El objetivo de monitorear a cambio la ida de los niños a clase, que yo sepa, no se cumplió, ya que los 12.000 planes de emergencia suspendidos recientemente fueron en sus totalidad por haberse verificado que sus beneficiarios tenían entradas extra (lo cual revela una concepción hecha mierda de la solidaridad a través del Estado, porque siendo de número limitado cada Plan es un Plan que OTRO pobre no está cobrando, y el seguir prendido a ellos sabiendo esto es algo más bien jodido). No se generó ninguna cultura de empleo: cuando se planteó una extensión del Plan de Emergencia que casi duplicaba el mismo pero a cambio de servicios laborales zafrales a término, se presentó apenas un puñado de gente, un porcentaje ridículo en relación a los beneficiarios.

A esta gente, que demostró además de su necesidad, una voluntad extra de superación y de energía, no se les tomó en cuenta para una mierda una vez terminadas dichas zafras (habiéndose ya constatado su necesidad laboral y su voluntad de trabajar, bien podrían haberse considerado como primeros para los recientemente creados trabajos de la IMM, acaparados por el contrario por jóvenes de clase media con ganas de privilegiarse).

Y en el medio simplemente se esfumaron algunas centenas de millones de dólares. Tal vez no haya sido la peor forma, tal vez sea peor que la antigua Corporación para el Desarrollo se los regalara a sus amigos corruptos (delitos que la justicia al parecer está esperando pacientemente a que proscriban a pesar de su evidencia), pero yo sigo pensando que si se hubiera dedicado esa guita a un plan de enseñanza y crédito, por ejemplo, para que los hurgadores/recicladores de basura -un sector lumpenizado de la sociedad que, al contrario que los cuidadores de autos o trabajos imaginarios similares, realmente proveen un trabajo valioso y necesario en términos sociales- pudieran independizarse de los mediadores que los explotan y conectar la venta de sus productos en forma directa con los compradores de su materia prima seleccionada, hubiera sido guita mucho mejor empleada, que hubiera repercutido en forma bastante rápida sobre los sectores más reventados de la sociedad -además de eliminar algunas mafias- y, como si fuera poco, hubiera optimizado un trabajo ecológico. Es solo un ejemplo que podría aplicarse a cualquier plan de generación de trabajo legítimo. Con esa guita se puede generar mucho trabajo, o por lo menos financiarlo con créditos blandos o blandísimos. Pero no, hoy en día esas cosas son de Estado empleador malo, malo, malo, así que es mejor regalar la plata bajo los preceptos de la caridad más o menos cristiana. O dedicarla a mejorar hasta lo absurdo las gananacias de (algunos) de los ya empleados por el Estado.

Perdón, me fui al carajo, pero es una cosa que hace tiempo que me exaspera. Casi desde la primera vez que la primera intendencia frenteamplista decidió mejorar condiciones de ADEOM sin pedir contraprestaciones a cambio.

Una buena síntesis de las controversias que suscita toda esta discusión la acaba de hacer el senador Enrique Rubio (quien, de paso, confirma algunas de las hipótesis de mi nota). Rubio declaró que la clase media "se cofunde cuando piensa que es tal, cuando en realidad en el Uruguay de hoy es clase alta".

Que lo sepan los uruguayos con ingresos de 20.000 pesos mensuales: si creen que apenas malviven con ese dinero, se equivocan, ustedes son ricos... sólo que no se dan cuenta, están confundidos.

Preguntando por los ricos, una amiga economista me pasó un cuadrito hecho a partir de datos de la Encuesta Continua de Hogares 2005, actualizados a valores de octubre 2006. Son los estadísticos con ingreso per capita y con ingreso total (asumo que del hogar), sin valor locativo. Copio los valores correspondientes al décimo decil per capita (total para Montevideo e interior).

Ingreso per capita sin vl
mínimo 10,840
media 17,915
mediana 14,858
máximo 184,882

Ingreso total sin vl
mínimo 10,848
media 48,620
mediana 42,400
máximo 554,645

Tal vez Rubio se basó en números parecidos para su declaración.

La verdad es que no entiendo demasiado estas cifras, pero si lo que se quiere decir es que quienes tienen ingresos de más de 20.000 o 25.000 forman parte del 10% con mayores ingresos en este país, entonces correspondería hilar más fino y establecer diferencias tributarias más precisas. Habrá que hacer el corte entre el 5 o el 3% más rico, porque tratar casi igual a los que tienen 25.000 pesos de ingresos mensuales y los que tienen 250.000 me parece un despropósito.

hace unos dias que no escribo nada aquí, por que parecería (como bien dice benito) que el hablar sobre algunos de los temas "tabú" de la izquierda (y encima, criticarlos) hace que los que nos atrevemos a hacerlo seamos tildados de "no solidarios", "mala gente", "bolicheros (?)", etc, etc.

Sostengo y reafirmo que no es a costa de los laburantes de este país que las cosas deberían salir adelante.

Fer, lamento haber confundido tu sexo. Tu nick es bastante indefinido, por eso pensé que eras hombre. Te cuento que yo también estoy muy, pero muy interiorizada de las cosas que pasan en este país. Y conozco bastante de la pobreza. No vivo en un gueto, trabajo en el Hospital Pereira Rossell y allí vienen de todas partes del país.

Estoy 100 % de acuerdo con todo lo que dice benito en este post, y, me palpita, que voltaire también piensa lo mismo. No pienso agregar más nada. Ya fui demasiado transparente, y di mi entender en lo que se refiere a ASISTENCIALISMO BARATO PURAMENTE ELECTORAL con JUSTICIA SOCIAL.

Los blancos y los colorados lo hacían en época preelectoral. Y cómo lo criticamos siempre! Resulta que ahora, en vez de chorizos, damos planes a costa de qué? Y nos olvidamos que ademas del PANES, tenemos una tarjeta de $800 para comestibles y artículos de limpieza, y seguimos con las canastas (no es indignante ver en los informativos a las madres quejándose de que la maestra no quería darles la canasta, o de por que en aquella escuela la canasta vino antes que en la mía?

Y repito: POR PENSAR ASI NO DEJO DE SER SOLIDARIA. Capaz que, en el devenir de los sentimientos culposos que invaden a los izquierdistas (es compatible tener 4 x 4 y ser del frente?, es compatible ser estanciero y ser del frente?) pensemos que las cosas serían mejor dando limosnas.

Por que Fer, todo eso son LIMOSNAS.

La gente necesita DIGNIDAD. No hay mejor dinero que el ganado con el trabajo. Insisto, y comparto con benito: no era mejor crear las fuentes de trabajo?. a mi también me angustia ver niños en los contenedores, pero viste fer?, a pesar del PANES, siguen revolviendo la basura.

En esta semana pasada se promocionó por una FM (M24) un acto en el que los trabajadores que ocuparon 36 hectáreas de tierra en Artigas pedían que, finalmente, el Instituto Nacional de Colonización se las diera. Lamentablemente, por razones laborales no pude ir, porque estoy de acuerdo con ellos. Aún los recuerdo en los informativos: "nosotros no queremos planes de emergencia, queremos trabajar"...y vaya si trabajaron: lograron una de las mejores cosechas de boniatos de la zona.

Es tan difícil crear las fuentes de trabajo en vez de dar limosnas a cambio de nada? Si, es fácil, cuando la limosna es a costa de los esfuerzos de los trabajadores.

Bueno, dejo por un lado esta cháchara y me concentro un poco en los números que aporta fer. Son bastante difíciles de entender. A ver si entendí: si los mismos son del décimo decil, quiere decir que hay 9 deciles que cobran menos de eso. Teniendo en cuenta que la dispersión de las cifras es bastante alarmante: (mínimo $ 10.800 y máximo $ 554.600) no te parece que es un burro el que hizo esas subdivisiones?????

por que el que tiene $ 10.800 como ingresos totales de su hogar no llega ni a la tercera parte de la canasta básica, y el que gana $ 554.600 podría perfectamente ir a cenar una vez al mes al Maxim`s de París y no tendría la bicoca de pagar con OCA y de esa manera, tener la devolución del IVA.

Si el senador Rubio se refirió a estas cifras cuando dijo que los de $ 20.000 eran la clase alta del país es un ignorante, o, seguro, no paga la UTE.

Podría levantar la mano alguna persona que paga menos de $ 1000 de luz al mes?

POR QUE MENOSPRECIAN TANTO, TANTO A LA GENTE????

Y ahora me está viniendo una duda: en esta reforma impositiva, que, supuestamente, es más justa: cómo aportan los que se van a ganar plata afuera? ejemplo: los milicos que se van a las misiones de paz. Cómo contempla esta reforma este tipo de ingresos?

Cuando se reforma el sistema por el cual el Estado recauda el dinero que necesita para funcionar, sobre todo cuando esa reforma es tan profunda como lo que se propone (por lo menos profunda en que cambia el fundamento filosófico de la recaudación), no pueden perderse de vista dos cosas fundamentales. La primera es que deben minimizarse los riesgos de provocar un déficit catastrófico en la recaudación (que terminaríamos pagando todos) y segundo que no debe perderse de vista el bosque por ver el árbol. El árbol en este caso, como es obvio en la mayoría de los posts, es el impuesto a la renta personal propiamente dicha (y ahi entran los lamentos de los que ganan 25 mil pesos y no de los que ganan 10 mil o menos, que es el 90% de la población). El bosque es que la reforma no se limita a sacarle plata a esos pobres-ricos y dársela a los pobres-pobres (lo que de por sí es un paso en el buen camino) sino que se propone eliminar una plétora de impuestos indirectos y además reducir el IVA, paulatinamente, hasta que llegue a los niveles de otros países, lo que rondaría el 14%. La reforma no está tallada en piedra, como el propio Ministro lo admite, sino que debe ser ajustada de aquí en adelante, sin comprometer demasiado la recaudación. Los fines que se le dan a estos fondos son otro problema que no atañe solamente a la política económica sino a la política en general. Si tuviera que elegir entre el PANES y el Ejército, no dudaría un segundo en elegir el primero, dicho sea de paso.

Cuando se presentó la reforma se dijo claramente que la intención era darle equidad al sistema eliminando o reduciendo los impuestos regresivos. El IVA no es el único, y como lo menciona Benito, la tributación oculta que viene en las facturas de las empresas públicas es parte de ese grupo de impuestos regresivos que se quieren eliminar. Este caso fué citado expresamente por el equipo económico cuando se planteó la reforma.

Por otro lado, los puntos de corte, aparte de ser móviles, tienen que tener en cuenta dos factores, que aquí se olvidan. En primer lugar, las cuentas tienen que dar, como ya lo he dicho. Y en segundo lugar, aunque a alguno se le paren los pelos, si me pongo a gravar, por ejemplo, los intereses bancarios a los niveles que desearía, no puedo dejar de correr el riesgo de desestimular el ahorro y la inversión (esta última parece ser mala palabra para alguna gente). Incluso puedo generar una corrida bancaria como la última. Me preguntaban hace poco porqué el Gobierno no agarra al toro por las guampas y directamente elimina el secreto bancario. Es muy loable esta intención, pero la sola mención de hacerlo, de nuevo, provocaría una corrida bancaria con consecuencias imprevisibles.

Así como soy muy dado a criticar a este gobierno (porque criticar es fácil) en esta estoy dispuesto a darle un changüí y creer que los puntos de corte y las tasas (que repito, son ajustables) se han fijado, no con el ánimo siniestro de castigar a los laburantes, sino con el loable de introducir equidad gradualmente sin correr grandes riesgos para el funcionamiento del Estado y de la economía en general. Yo estoy dispuesto a extenderle mi confianza a la reforma siempre y cuando vaya en la dirección correcta.


Petisa: si pensás que las cuentas están mal hechas, podés ir a la página del Instituto Nacional de Estadística (www.ine.gub.uy), bajarte la base de datos de la Encuesta de Hogares y hacer vos tus propios cálculos. En una planilla electrónica no debe ser difícil, ordenás a las personas según su ingreso y, empezando por la que gane menos, vas armando diez grupos, cada uno con igual cantidad de personas.
O como sea, seguramente vos sabrás hacerlo.

A ver Curzio, así como la reforma tributaria no está tallada en piedra, tampoco mis críticas están talladas en mármol, y no tendré el menor empacho en reconocer los futuros méritos del gobierno cuando introduzca, también en el futuro, los cambios que dice que va a introducir. Para no discutir acerca del sexo de los ángeles lo remito a la nota que motiva todos estos posts: he afirmado que la reforma tributaria es un progreso RESPECTO A LA SITUACION PRESENTE, de modo que no me propongo polemizar sobre ese punto. Distinto es que se pretenda, como pretende hacernos creer el gobierno, que el principio rector de esta reforma es “que pague más quien tiene más”, porque ese principio se viola a cada paso en la reforma (salvo en el que refiere a las tasas imponibles a la categoría trabajadores asalariados). Que el norte de la reforma no es específicamente ese principio lo admite el propio ministro Astori (lea Curzio las declaraciones del ministro que alguien citó unos posts más arriba para ahorrarnos discusiones).

Curzio señala que el impuesto a la renta es el árbol que nos impide ver el bosque, que vendría a ser “el resto” de la reforma? ¿Pero en qué consiste ese “resto”?, ¿en la reducción del IVA del 23 al 22% y la supresión del Cofis? ¿en que EN EL FUTURO se van a dejar de utilizar las tarifas públicas como recurso recaudador y el IVA se va reducir más aun hasta llevarlo a tasas normales en el mundo? Bueno, cuando todo eso ocurra (aunque le tengo que anunciar que en enero las tarifas eléctricas vuelven a aumentar alrededor de 5%) le daré la razón. Mientras tanto, todo eso que cita es una muy buena declaración de intenciones, mientras tanto el “árbol” del impuesto a la renta seguirá ocupando el lugar del bosque.

Aunque en un sentido le admito que el IRPF sigue siendo no ya un árbol, sino un arbolito, porque el porcentaje de la recaudación total que deberemos atribuir a ese impuesto será ínfima. Seguiremos teniendo por largo rato un sistema impositivo que recauda la mayor parte gracias al IVA, el más injusto de todos los impuestos (éste es un aspecto al que no se le da demasiada difusión en toda esta reforma, la gente se saca los ojos por el IRPF, pero nadie señala que lo que se recaudará por ese concepto seguirá siendo muy poco).

Curzio dice que “sacarle plata a los pobres-ricos (que ganan algo más de 20.000 pesos) y dársela a los pobres-pobres es “de por sí un paso en el buen camino”. Me sorprende que no le parezca que el “buen camino” sería sacársela a los ricos-ricos. Luego podemos discutir si es posible o no, como señala el gobierno. Pero el buen camino sería este último. ¿O no?

Curzio dice, con el gobierno, que sacarles más plata a los ricos conduciría a la catástrofe (desinversión, corridas bancarias, etc.). Yo no sé si eso es cierto: permítaseme la duda porque eso es lo que siempre dijo y dice la mayoría de los empresarios y gobernantes, a los que el Frente Amplio denostó, por otro lado. ¿No se acuerda Curzio cuál era la posición de la izquierda cada vez que los gobiernos blancos y colorados utilizaban los argumentos que ahora utiliza el gobierno para no gravar los beneficios de los que más tienen? No estoy desconociendo la insignificancia económica de este país y los intereses a los que debe hacer frente. No estoy diciendo que se debió gravar la renta empresarial o los intereses bancarias con una tasa de 90%, sino si acaso no había un margen mayor entre ese porcentaje y lo que finalmente dispuso la reforma. La política no es una ciencia exacta, es materia opinable, discutible y la determinación de los protagonistas es al menos un factor que decide lo que es posible y lo que no lo es. Mi duda reside en hasta dónde es posible ir en reformas de este tipo… si acaso no se pudo haber sido menos cauto de lo que siempre es este gobierno. Cada vez que se habla de emprender una reforma de este tipo, LO PRIMERO que escucho de los voceros del gobierno es “no se puede”, “es muy peligroso”, “los poderosos se van a enojar”, etc., etc. Pfff, “el clima de inversión” o “la realidad”, que parecen entidades metafísicas, inmutables, pergeñadas no por seres humanos de carne y hueso, sino por fuerzas sobrenaturales.

Pero dejemos de lado mis dudas. Aceptemos por un momento, para seguir con el razonamiento de Curzio, que es verdad lo que afirma el gobierno, es decir que no es posible ser más justos porque la realidad es “más fuerte” y que para insistir con la justicia habría que incurrir en demasiados riesgos. Ok. Pero en ese caso, acépteme Curzio que lo de “que pague más el que tiene más, y que pague menos el que tiene menos” se parece a una bonita consigna, que guarda apenas una vaga relación con la reforma.

fer, las cifras están muy claras. Lo que no está claro es por qué se mete en la misma bolsa a hogares que tienen un ingreso de $10.800 ( unos 450 dólares) y a los que tienen ingresos de $ 554.600 (unos 23.108 dólares!!!)

No está claro que no pertenecen al mismo estrato poblacional?
Es tan difícil de entender, o hablo esperanto?

Ya te lo adelanté antes, ni yo te voy a convencer a vos, ni vos a mi. Vos ya lo dijiste, sos misántropa, yo, por suerte, soy realista..:)

petisa: ya aclaré que soy bastante ignorante en esto, intentaré aclarar lo que transcribí de la forma en que yo lo entiendo.
Como dice más arriba, los valores están agrupados por decil per cápita.
En el caso del ingreso total de los hogares, entonces, el décimo decil refiere a los hogares cuyos miembros tienen ingresos mayores o iguales que 10.848 (es decir, sus miembros integran el décimo decil de ingreso per cápita, como se lee en los primeros valores).
Se los agrupó así por razones metodológicas, ya que tomar como unidad al hogar ofrece varias dificultades, resultantes de las diferencias en número de miembros de cada hogar, la ponderación de los ingresos de esos miembros, las economías de escala, etc.
Por ej., un hogar con 27.000 pesos de ingreso total puede corresponder al noveno decil per cápita, ya que si tiene, por ej., tres integrantes, el ingreso per cápita de sus miembros es 9.000.
Agruparlos así es una opción entre otras posibles formas usuales de presentar este tipo de valores.
Tal vez sea más fácil considerar sólo los ingresos per capita que de hecho son los que van a ser afectados por el impuesto, ¿no?
Reitero que en la página del INE (www.ine.gub.uy) están todos los datos y hay varios documentos con cuadritos y tablas, hechas por personas que, a diferencia de mí, entienden de estos temas.

fer: queda claro que esos números no son lo suficientemente claros para quien no está interiorizado en el tema.
sí queda claro, aunque seamos unos analfabetos, que ese decil abarca desde sueldos irrisorios hasta fortunas.
En mi humilde entender, es juntar cebollas con ositos peluche: nada que ver unos sueldos con otros.

sería muy, pero muy triste que decidan en base a esos datos, que, como bien decis vos, no reflejan la realidad.

El argumento no deja de ser, sin embargo, el del que gana 25 mil pesos y va a pagar más impuestos, por lo que tiene el derecho de quejarse.

El otro argumento, el de peso, es el que esgrimen los partidos de oposición, y que bajo la guisa de defender a los jubilados se opone a la reforma porque por primera vez los individuos van a pagar impuestos sobre su renta. Los rentistas, los que viven del capital y los que se llevan las ganancias de sus negocios para el nido, ahora van a pagar impuestos sobre esas rentas, quizás no lo que deberían, pero pagarán. Esas actividades además, dejarán mágicamente de ser una lacra social para pasar a ser un agente económico para el provecho colectivo. Podrá parecer poca cosa, pero no lo es.

Curzio, me gustaría que dijeras si te parece justo que los pobres-ricos (por emplear tu terminología) paguen màs impuestos que los ricos-ricos; no si los pobres-ricos tienen derecho a quejarse... que obviamente lo tienen. Hay un "sin embargo" en la primera frase de tu último post que da la impresión que pretende, antes que reparar en los argumentos expuestos, poner el énfasis en QUIENES se quejan. ¿Si te dijera que gano más de 25.000 pesos mensuales entonces mis argumentos son menos atendibles que si te dijera que gano 14.000 por ejemplo?

No, Curzio, no estamos discutiendo cómo me (o te) va a afectar la reforma tributaria, sino si es o no justa o cuán justa es.

En ese sentido, no me parece que refutes los reparos que pongo a la misma, sino que insistís en aquello en lo que no tenemos discrepancias: que la reforma supone un progreso respecto a la situaciòn actual.

estimados: este tema se está transformando en mi núcleo delirante. Y continuo insistiendo en mi ignorancia. Curzio hace referencia a los "rentistas" y a que, a partir de la reforma tributaria, ellos comenzarán a pagar. Entonces, mientras iba en el ómnibus mirando la nada, intenté ver CÓMO se le iba a implementar la reforma a un señor que, pongamos, tiene varias viviendas y vive del alquiler. Si las tiene por inmobiliaria, todo bien, va el estado y escrutina los libros de la inmobiliaria. Pero si el tipo tiene varias viviendas y él mismo administra sus alquileres: cómo hará el gobierno para aplicarle la reforma??
Me temo que eso será imposible. Nadie va a salir vivienda por vivienda de este país interrogando a sus moradores sobre el hecho de si son propietarios o inquilinos del inmueble que habitan.
Situación 2: platita en el banco. Es absolutamente cierto que se podrá grabar el dinero que hay en los bancos, sin necesidad de levantar el secreto bancario. Claro, el dinero de la clase media (y dale con pernía dirian muchos por aqui!!!) por que el de los ricachones seguro que ya está saliendo del país hacia otros paraísos fiscales. Es obvio. Se les cobrará la reforma también a los dinerillos de los extranjeros? Me permito esa duda, ya que, con tal de que vengan al "Uruguay Natural" hasta les vamos a regalar la nafta.

Está visto que hay fugas y filtraciones en varios flancos: me dirán que, de todos modos, es mejor que lo anterior. Mejor en qué? Y aquí no tengo más remedio que personalizar, estimado Voltaire. A mí me van a hacer más descuentos por que gano más de 20.000 pesos (pero estoy muy lejos de los 30.000 y pico de la canasta básica del PIT-CNT). Claro, soy empleada en todos mis trabajos (si, en plural, con uno solo no puedo vivir) y por ende, mis salarios son conocidos. Ya aporto por cada uno de ellos, simplemente tienen que hacer los ajustes correspondientes.

Y siguen existiendo agujeros negros. Pregunté aquí que pasaba con los miliquitos y las misiones de paz. O la pregunta pareció chota o nadie tiene idea. Si nos ponemos en el sentido más estricto de justicia, ellos son uruguayos, que viven en uruguay, que cuidan su salud en uruguay y cuyos hijos van a la escuela uruguaya. Simplemente, se hacen una muy buena changa en el exterior. Eso tiene quitas? Y sigo personalizando: Curzio, no creo que vayas al africa en misiones secretas únicamente a buscar putaparios de ese continente. Vos lo dijiste: Misión misterio. Nadie cruza el mundo gratis, (salvo Ernesto Guevara y así le fue..) Entonces, va la pregunta personal: cómo vas a estar inserto vos y tus salarios en la reforma tributaria que tanto defendés?

Disculpame si me metí en asuntos personales, pero me está enfermando tanta defensa ciega de algo que, a vistas está, le saca mucho a los pobres-ricos (eso soy yo?)

Las dudas que plantea la petisa son universales para todos los sistemas fiscales. Los que pagan impuestos a partir de su sueldo mensual (o sea la mayoría) observan con razón que los que deberán pagar sus impuestos en base a una declaración (o sea los que no perciben un salario) deben estar sujetos a ciertos controles por parte de un Estado que no está preparado para aplicarlos y que además deberán ser exhaustivos, y por lo tanto en cierta forma violatorios de la privacidad.

En los sistemas que conozco (y que seguramente habremos de conocer en nuestro país), todas las personas deben llenar una declaración que detalla sus ingresos, junto con egresos o paliativos del ingreso bruto. Esta declaración tiene el valor de una declaración jurada, y los que declaran falsamente, están sujetos al código penal. Todos recordamos a Los Intocables y cómo lograron mandar a la cárce a Al Capone no por haber matado sino por haber mentido en su declaración de impuestos.

Le corresponde al Estado hacerse presente y demostrar que los que mienten sobre sus ingresos arriesgan su libertad.

La necesidad de gravar quizás excesivamente a los que reciben mayores ingresos por concepto de salario es consecuencia de la debilidad del Estado para indagar de forma sistemática sobre los ingresos de las personas, y no una pérfida maniobra para hacer desaparecer a la clase media para beneficio de los "oligarcas".

Los beneficiarios de pensiones, así como los empleados en ocupaciones misterio que los llevan a hacerse los locos en Liberia, tarde o temprano deberán entender que hacer falsas declaraciones puede tener serios efectos sobre la libertad. Será un largo proceso, pero hacia allí vamos.

estimado Curzio: queda claro que Voltaire, Benito, yo y los que estamos en similar situación laboral estamos agarrados "de las pelotas o de los ovarios".
Y queda claro que el resto dependerá de la buena voluntad, tanto de los contribuyentes como del estado, buena voluntad de la que me permito dudar o, en su defecto, carcajearme.

Declaraciones juradas y cárceles? Alguien cree de buena fe que eso puede llegar a pasar?
Ya vimos, los grandes estafadores del estado cumplen penas irrisorias y excarcelables en poco tiempo. Y eso siempre y cuando no sean compatriotas de Z, por que ellos tienen impunidad (sigo esperando que clausure algún comercio cuyo propietario sea de su colectividad, que no creo que se escapen de la media uruguaya en cuanto a evasión fiscal)

Creo que el corolario de todo esto es: los pobres-pobres serán beneficiados con menos impuestos; los ricos-ricos (serán algo más de las famosas 400 familias dueñas del uruguay?) no van a pagar más, de acuerdo a lo que siempre hemos pregonado desde las filas dél frente amplio (quién te ha visto y quién te ve!!!). Ellos tienen buenos abogados (por ejemplo, el secretario del presidente!) que, a cambio de un muy buen salario (cómo va a aportar Gonzalo Fernández?) los libran de pagar, de ir presos, de que se ensucie su nombre y de muchas cosas más....

Y los que quedamos bien, pero bien jodidos somos los laburantes de este país, los que cumplimos diariamente con los horarios por que si marcamos la tarjeta 15 minutos tarde ya tenemos el descuento correspondiente, los que corremos de un laburo al otro, los que ni empedo trabajamos las 8 horas por las que lucharon los mártires de chicago por la sencillísima razón de que no ganamos para poder vivir dignamente (me permito dudar si vivimos dignamente).
Claro, si miro para abajo, soy una reina. Es cierto. también podría compararme con las personas con capacidades diferentes, con los que no tienen piernas, con los ciegos, etc, y siempre voy a ver que tengo cosas buenas...

No me molesta que haya redistribución. Me molesta que sea SOLO A COSTA DE LA CLASE MEDIA EN VIAS DE EXTINCIÓN. Repito, no soy una hija de puta por trabajar desde que tengo memoria y reclamar por que sólo se carguen en nuestras espaldas las supuestas reformas que se lograrán cuando los ingresos sean equitativos y disminuyamos la brecha existente y por que no se puede vivir en paises donde la gente se muera de hambre y los niños no vayan a la escuela y no se atiendan en servicios de salud dignos y donde la gente no pague sus impuestos correspondientes y bla, bla, bla, bla, bla....

O mejor, para que Curzio y Fer queden contentos: SI SEÑORES, SOY UNA HIJA DE PUTA POR QUE DEFIENDO MI DERECHO A TENER UN TRABAJO DIGNO, CON SALARIOS ACORDES, PARA PODER TRABAJAR SOLAMENTE 8 HORAS Y ASI DISFRUTAR A MIS HIJOS (aunque a fer le resulte insultivo que los meta en la misma bolsa)

PD: cuánto aportará el sumo presidente de su sueldito de la Asociación Española 1ª de Socorros Mutuos? seguro que van a inventar alguna joda para que no se le quite nada, o para que devuelva, como pasa con las AFAP cuando la gente gana por encima del tope máximo de aporte (otra cosa aberrante...a los sueldazos se les devuelve plata!!!!)

bueno, ya di rienda suelta a mi bronca, creo que no voy a escribir más por que este tema me está enfermando en serio.
saludos a todos, y me gustaría ver qué tan honestos son los rentistas y los trabajadores con misiones misteriosas a la hora de declarar para sus aportes.
besitos a todos, y que tengan un muy feliz comienzo de 2007!


Petisa, en qué consiste la mejora de esta reforma tributaria está expuesto en el artículo central y no lo voy a repetir aquí. Lo podés volver a leer. El motivo central, te lo recuerdo, es que todos los uruguayos van a pagar impuestos sobre sus rentas, cosa que no ocurre en la actualidad. Bueno, no todos, porque los tenedores de títulos de deuda pública no van a pagar. Eso no la convierte, como ya he dicho hasta el hartazgo, en una reforma justa (y mucho menos basada en el principio de que “pague más el que tiene más”). Pero una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa.

Que luego haya gente que logre eludir sus obligaciones tributarias, también es harina de otro costal. Que haya gente que viole la ley (como vos prevés que va a ocurrir con ésta) no indica que esa ley sea mala… ni buena, por supuesto.

Otro asunto es el que atañe a las razones por las cuales se suele gravar “quizás excesivamente” a los asalariados, como dice Curzio (¿no está demás el quizás?), remite a un fenómeno en el que he insistido permanentemente en este blog y en el que nadie repara: la movilidad del capital y el sedentarismo del trabajo. Es decir, digámoslo sin tapujos: es mucho más fácil gravar al trabajo que al capital. O dicho con otras palabras, el carácter globalizado de los mercados y el carácter nacional de la política. A ese fenómeno responde la permanente competencia de los gobiernos (incluidos los de izquierda, por supuesto) por ver cuál es el que otorga mejores condiciones para seducir al capital… y eso se nota en la actual reforma tributaria (tal como lo reconocen los propios autores del proyecto). El otro día le preguntaban en una entrevista en Página12 a Josep Ramoneda, un intelectual español cuya lectura les recomiendo, por qué cuando la izquierda llega al gobierno no emprende grandes reformas en el terreno económico. Respuesta: “Por una razón muy sencilla, porque el poder económico se ha globalizado, pero el poder político no. Entonces el riesgo de violar las reglas de juego económico es altísimo y nadie está dispuesto a pagar ese precio”. De modo, Petisa, que el continuismo en materia económica que aplican los gobiernos de izquierda no es un asunto de traidores, vendidos al capital, sino una prueba más de la impotencia de una política, atada al ámbito local, o nacional mejor, frente a un capital trasnacionalizado, que ya no está más sujeto a la lógica del territorio y de lo nacional.

Para superar esta perversidad (porque hay que decir que es perverso que se termine gravando más al asalariado que al capital, aunque se salve el asalariado más pobre) no veo otra posibilidad que empezar a construir una política (y por ende una legislación) al menos tan global como la economía. Y ello supone terminar con la fraseología hueca de la soberanía nacional, ya que pretender enfrentar esos poderes globalizados con una política nacional (ni qué hablar si esa política es la de un Estado insignificante como el uruguayo) sólo puede reproducir indefinidamente la impotencia (tal como está quedando en evidencia con la actitud del gobierno uruguayo frente a la empresa Botnia en el conflicto por las papeleras). Me hacen gracia los defensores acérrimos de la soberanía nacional y sus patéticos grititos, que se conforman con gestos simbólicos, mientras el poderoso torrente del capital internacional impone su lógica implacable cada vez que hay que aprobar una ley que lo afecta o tomar una decisión importante en términos económicos. Insistir con la cantinela de la soberanía nacional para abordar estos problemas es como ir a una guerra nuclear armado con una pistola.

Puede que Curzio y el gobierno tengan razón, y haya que hacer todas estas concesiones que se están haciendo (la reforma tributaria es apenas una de ellas), pero me queda la duda de si a pesar de las limitaciones que impone el contexto internacional actual no era y no es posible ser un poco más audaces. Está el ejemplo de Evo Morales en Bolivia. Por si acaso me adelanto a los reparos que se me puedan formular: desde luego que en Bolivia no se alteraron las reglas del juego económico ni se produjo ninguna revolución social, pero el gobierno de Morales negoció unas mejores condiciones para la explotación de sus recursos naturales y no se produjo ninguna catástrofe como las que sistemáticamente nos anuncian los políticos “responsables”. Las empresas trasnacionales del gas y el petróleo negociaron y se la bancaron. Después de todo siguen haciendo negocios y obteniendo ganancias (menores que hasta ahora pero ganancias al fin). Y Bolivia no es México ni Brasil, por poner ejemplos de países poderosos en la región.

De lo que no tengo dudas es que tanto el gobierno como Curzio deberían admitir este fenómeno, reconocerlo, en lugar de pretender hacer pasar gato por liebre y disfrazar las concesiones y la impotencia política de justicia social. Porque una cosa es afirmar que “no hay más remedio” (si tal fuera el caso) que aceptar los condicionamientos del capitalismo globalizado y otra muy diferente es tratar de convencernos de que esta política impotente es la política transformadora de un gobierno de izquierda. Perdónenme, pero a esta actitud siempre se la llamó “hacer de la necesidad virtud”.

voltaire: eso que dijiste: "digámoslo sin tapujos: es mucho más fácil gravar al trabajo que al capital", es lo que intento decir, claro que en forma más confusa que vos, posiblemente debido a mi ofuscamiento.
Es como dice el dicho: "zapatero a tus zapatos", o, en este caso, es mejor que escriba Voltaire, que es mucho más claro, exacto y puntilloso, que yo, que termino obnubilada de la bronca.
te felicito por tu claridad, un abrazo

Al igual que la petisa, creo que ya he dicho lo que quería decir. No puedo resistir sin embargo la tentación de mencionar que Evo Morales corre el riesgo de presidir sobre la partición de Bolivia (quizás incluso sobre una guerra civil). No soy político "responsable", ni siquiera político, pero podría haberle advertido a Evo que todas las cosas tienen consecuencias.