Celulosa, piquetes y zarzuela

Voltaire

reyesmagos.jpgY el conflicto llegó al Palacio de la Zarzuela en Madrid. Dos presidentes republicanos y con pretensiones progresistas se someterán a los consejos de un monarca. La primera impresión sobre el asunto sugiere que el conflicto entre Uruguay y Argentina por las plantas de celulosa empieza a resultar grotesco. Es como si asistiéramos al penúltimo capítulo de una farsa.

Pero a diferencia de las auténticas farsas, en las que los actores se creen su papel, aquí todos parecen resignados a cumplir el suyo sin la menor convicción… salvo los asambleístas de Gualeguaychú.

Los asambleístas ya no tienen quien les escriba ni quien los defienda. Se han quedado solos. Greenpeace se llamó a silencio, el gobernador Busti y el presidente Kirchner ya no los reciben en sus despachos y se limitan a repetir como una letanía que los cortes de puentes perjudican la postura argentina en el ámbito internacional.

Uno de los problemas que tienen los asambleístas es que dicen tantos disparates que ya resultan una compañía incómoda para el gobierno, para Greenpeace y para cualquiera con sentido común. Que van a morir todos de cáncer, que no se va a poder beber agua, algo sí como que Gualeguaychú se convertirá en una suerte de Chernobyl II. Parece difícil que alguien los persuada de otra cosa. No hay estudio de impacto ambiental que les resulte convincente, a menos que aparezca uno que confirme todas sus advertencias apocalípticas. Pero como ese tipo de estudios no aparece y los centenares de plantas de celulosa que ya están funcionando en el mundo no provocaron las catástrofes anunciadas, no parece posible un entendimiento. El movimiento ambientalista de Entre Ríos está entrampado en sus propias ilusiones y ya no parece tener espacio para retroceder siquiera unos metros. Despreciada la oportunidad de la partida de la española Ence (que terminó despejando uno de los aspectos más controvertidos de los emprendimientos, el impacto acumulativo de ambas plantas) y rechazada la oferta del monitoreo conjunto, los asambleístas de Gualeguaychú parecen definitivamente convencidos de que lograrán su “programa máximo”: expulsar también a Botnia. Sólo quienes están convencidos de que ese objetivo está al alcance de la mano pueden rechazar la propuesta de fiscalizar el funcionamiento de la planta. Una de las pocas cosas buenas que está dejando este conflicto es que todos los ojos de la región van a estar puestos en la planta de Botnia (ya es hora de dejar de hablar de las plantas y pasar al singular) y desde cualquier punto de vista que se lo mire sería bueno que quienes tienen mayores reservas sobre su funcionamiento pudieran integrar los organismos de control y denunciar cualquier señal de que se están superando las emisiones legalmente permitidas, en cuyo caso el gobierno uruguayo se vería obligado a detener el funcionamiento de la fábrica (por el momento no tengo motivos para pensar que no lo haría). Los asambleístas rechazaron ambas oportunidades y parecen haberse dicho a sí mismos: “¡Ahora vamos a por Botnia!”. El detalle es que son los únicos en el Río de la Plata (y tal vez en el planeta) que aún creen que Botnia va a levantar campamento. Botnia no se va a ir y mucho menos por los motivos que esgrimen desde Gualeguaychú.

Kirchner al menos sabe que la empresa finlandesa no se va a mover de donde está. El asunto es que no lo puede decir. Enredado en su propia telaraña de pactos, demagogias y cálculos electorales, no puede enfrentarse al movimiento gualeguaychuense y despertarlo de sus sueños. Por eso lo suyo ya se parece a un sainete. Le pide a un borbón que medie con Uruguay y simultáneamente juega sus bazas en el Banco Mundial para trabar los créditos a Botnia, pide paciencia a los asambleístas, condena los cortes, pero afirma que sus reivindicaciones son una “causa nacional” argentina. A estas alturas debe estar tirándose de los pelos y todo indica que sólo quiere salir del atolladero en el que se metió. Pero para eso necesita que le tiren un hueso, una tabla a la que aferrarse para salir nadando de forma elegante, sin hacer demasiadas concesiones a Uruguay y sin que su imagen se deteriore entre el electorado de Entre Ríos. Por eso a cada paso incurre en una contradicción. Atrapado en su propio discurso, busca aparecer a la vez como un componedor con Uruguay y como un defensor insobornable de la causa de la Asamblea de Gualeguaychú ante los organismos internacionales.

El problema que tiene Kirchner es que el regalo que pretende un auténtico peronista como él para calmar a su frente interno ya no se avizora por ningún lado. Hace unos meses esa salida elegante era la paralización de las obras de Botnia por 60 días. No lo consiguió. En La Haya también recibió una bofetada. Su margen de maniobra parece haberse reducido a su mínima expresión y no parece que la monarquía española guarde entre sus muchos secretos alguna solución a la medida de los apetitos políticos del gobierno argentino.

El gobierno uruguayo tampoco parece tener demasiado terreno para retroceder. Atenazado por su estrategia de atraer capitales extranjeros para el “cambio a la uruguaya”, las presiones de la oposición para que le declare “la guerra” a Argentina y su pésimo manejo del conflicto (ninguneo del movimiento ambientalista incluido), parece haber dado todo lo que podía dar. Además de la oferta del monitoreo binacional, a estas alturas no debería descartarse que el ya inocultable papel del presidente del gobierno español, Rodríguez Zapatero, en la fuga de Ence haya contado con la “comprensión” del gobierno uruguayo para distender la situación (lo que de ninguna manera podía reconocerse en público so pena de aparecer como un mal nacionalista).

El problema que tiene Tabaré Vázquez es que Uruguay no puede mudarse a otra región del planeta y está condenado a entenderse con Argentina. Más de lo que está Argentina… por razones que sobran mencionar. Por eso también participa del sainete: el reparto incluye un actor que proclama en voz alta que Uruguay está dispuesto a enviar a un delegado a comer jamón serrano y beber buen vino tinto español en compañía de Juan Carlos para negociar una salida al conflicto con el país “hermano”, otro que no tiene empacho en cantar loas a la generosidad con la que Argentina acoge a casi 400 mil uruguayos y otro que recuerda que no hay nada que negociar y que Botnia se va a quedar donde está.

Ambos gobiernos quieren, pues, salir de donde están pero ninguno sabe muy bien cómo. Y sobre todo ninguno de los dos quiere aparecer como el que hace concesiones. Mal presagio para la oficina de prensa del Palacio Real en Madrid. Acaso la única ayuda extra que le pueda brindar el gobierno de Tabaré a su par argentino, sin menoscabo de su currículum patriótico, sea avenirse a que Botnia no empiece a vomitar celulosa antes de las elecciones argentinas de octubre de 2007, que es la fecha que Kirchner tiene en la cabeza cada vez que piensa en éste y en cualquier otro problema.

En cualquier caso esta farsa aún nos tiene reservados algunos capítulos más. Y si, como es previsible, a la larga o a la corta el conflicto se encauzará, porque los dos gobiernos necesitan que así ocurra, nos tendrán que explicar por qué las concesiones que ya han hecho y que seguirán haciendo no se hicieron hace dos años. Así quedarían en evidencia las mezquindades de los políticos y tal vez (tal vez, aunque ya parece tarde) podamos volver a discutir en este país lo que nunca debimos dejar de discutir: los beneficios y perjuicios (sociales, ambientales, económicos) de las plantas de celulosa.

Ver también La solución al conflicto de las papeleras, Papeles, papeleras y papelones y Preguntas


Respuestas

Creo que la ciega obstinación de los asambleístas tiene que ver con que una cultura de la protesta y la acción política no aparece por generación espontánea, sino que se construye con reflexión y praxis a lo largo de un tiempo razonable. Esta manifestación desarticulada e histérica es la prueba de que el sistema hizo muy bien su trabajo durante años.

A mí me parece, como se dice en el artículo, que el movimiento de Gualeguaychú perdió un par de oportunidades únicas de obtener garantías de que la planta de Botnia no contaminará. Pero parece que no les interesara ejercer ese control, sino ir "a la guerra".

Es cierto que el gobierno uruguayo los "ninguneó", pero la oferta del monitoreo conjunto de ahora no deberían despreciarlo. Si dicen que la fábrica será una catástrofe, ¿qué mejor que participar de los controles y si se confirman los temores denunciarlos al mundo entero?

Al que no entiendo es al gobierno de Kirchner. Parece haber perdido el rumbo y va a la deriva (en este tema me refiero)


Yo al que no entiendo es al gobierno frenteamplista, haciéndoles mandados a los de Botnia. ¿Cómo es eso de ir a hablar con los del Banco Mundial para respaldar el préstamo a la papelera?

Bueno, Maura, la actitud del gobierno frenteamplista es coherente: como cree que el emprendimiento no va a producir la catastrofe que dicen los asambleistas de Gualeguaychú, simplemente está defendiendo el proyecto que el gobierno argentino trata de boicotear... más para quedar bien con Gualeguaychú que por convicción, pues ya ves que además le pide al rey de España que le saque las castañas del fuego.

Para oponerse al crédito hay qe estar convencido de que con la fábrica de Botnia se viene el fin del mundo y en particular el fin del río Uruguay, cosa que está lejos de estar demostrada.

Muy interesante lo que dice Alejandro acerca de la cultura de la protesta.

Hay una cierta inclinación a apoyar, a "darle la razón" a los débiles, a los pobres, a los explotados, a las víctimas de abusos y de todas las formas de opresión.

Yo creo que a los excluidos, a los pobres y a las víctimas de la violencia y la opresión de este orden social se les debe justicia y reparación, porque sin esa justicia y sin determinadas condiciones materiales, la posibilidad de ejercer derechos básicos y convertirse en individuos autónomos pasa a ser una entelequia.

Ahora bien, otra cosa muy diferente es sacralizar y dar por bueno todo lo que DICEN y RECLAMAN y, más aun, los METODOS que emplean esas víctimas para reivindicar sus derechos.

Si así fuera, suprimiríamos la política de un plumazo, pues ya no habría nada que discutir ni sobre lo que reflexionar o argumentar, pues lo razonable y lo no razonable, en fin TODO lo que atañe a la justicia de los planteamientos acerca de lo que es la "buena sociedad" estaría decidido de antemano... por la condición o el origen de quien lo enuncia. En pocas palabras, si soy pobre, desocupado o víctima de cualquier abuso siempre tendré razón.

Referido al conflicto de la papelera Botnia, es evidente que el movimiento de Gualeguaychú es lo que convencionalmente se llama población potencialmente afectada por un gran proyecto industrial, con el agravante de que, a diferencia de la población de Fray Bentos, que podría obtener beneficios, sólo asumen los riesgos del emprendimiento. Por eso creo que como tal población potencialmente afectada debieron ser escuchados y contemplados en sus preocupaciones, cosa que a todas luces no se ha hecho.

Una cosa muy diferente, sin embargo, es pretender que el movimiento ambientalista de Gualeguaychú tiene razón en todo lo que dice y reclama. No sólo no tiene razón, sino que a mi juicio desde un tiempo a esta parte ha empezado a decir despropósitos.

Tampoco son de recibo los métodos que emplea. Los cortes de calles y rutas (y la ocupación del espacio público en general) no pueden utilizarse como un chantaje para joder a terceros con el propósito de que el malestar "rebote" y llegue a los destinatarios de mis reclamos.

Cómo protestar es todo un tema, tal como dice Alejandro.

ricardo: el haber recibido de brazos abiertos con múltiples favores (entre otros, la entrega de la soberanía nacional vía zona franca -little helsinki, como dijo el blogger benito-) al emprendimiento finlandés basta y sobra como manifestación concretísima del apoyo del estado uruguayo a las papeleras. el ir a "hacer fuerza" a washington me parece una exageración, una chupada de medias lamentable.

a voltaire le recuerdo el informe de Fac. de Ciencias, que provocó un pequeño escándalo local al provenir de la universidad y ser por lo menos no del todo favorable a las papeleras. el gobierno lo consideró una herejía y las obedientes prensa y sociedad civil ningunearon rápidamente. A lo que voy es que todavía está por verse si los de galeguaychú tienen o no razón.

Y sí, de acuerdo, su forma de protesta a esta altura es lamentable, pero supongo que en eso algo tuvieron que ver los ondeados de greenpeace que vinieron a atarse a camiones y chotadas marketineras por el estilo -y descarto que a decir una sarta de mentiras apocalípticas- y después se fueron a salvar ballenas, que lamentablemente no son bichos de río. la gente de gualeguaychú estuvo como dos años reclamando que les dieran pelota por medios pacíficos , pero nadie les prestó atención hasta que llegaron los gringos a armar bardo. cualquiera razonaría: si armo bardo, me hago visible y capaz que me dan bola. el que es imperdonable es el gobierno argentino, que se caga en asegurar el libre paso por la frontera: a veces la culpa es tanto del chancho como de quien le rasca el lomo.

yo creo que Uruguay fue a Washington ante la evidencia de que Argentina se propone obstaculizar/boicotear el préstamo, no por ninguna vocación de chupamedias.

El gobierno uruguayo está convencido de que la papelera es una buena cosa para este país y por eso la defiende. No está defendiendo por obsecuencia a una empresa.

Capaz que está equivocado, eso lo podemos discutir, pero atribuirle chupamedieces y otras intenciones me parece que no es lo central en este asunto.


Me sumo al comentario de maura: las gestiones por los créditos deberían hacerlas las empresas interesadas. No es normal que un gobierno en pleno se dedique a trabajar de gestor particular y vocero de una empresa -al menos abiertamente, como parte de la agenda oficial.
¿Porqué un ministro debería salir a decir "Botnia se queda donde está sí o sí"? ¿Ese no es el trabajo de un gerente?
¿Es por defender 300 empleos directos? No puede ser, un par de hoteles y una obra en construcción generan más puestos de trabajo, sin la necesidad de ministros gestionándoles favores financieros a los dueños de los emprendimientos.
¿Es por salvar una imagen política? Seguramente, porque el esfuerzo invertido en sostener las pasteras ya no permite vuelta atrás, más allá del impacto económico real del emprendimiento (nulo, cuando termine la etapa de la construcción, o negativo si se descuentan las erogaciones requeridas a cargo del estado en infraestructura, los subsidios, las desgravaciones impositivas, etc.). El camino recorrido ha llevado al gobierno a un lugar en el que la mínima modificación del statu quo en pos de solucionar el entuerto sería visto como una claudicación, un festín para la oposición.
¿Es porque el peso relativo de las empresas y los compromisos asumidos dejan muy poco margen de maniobra al gobierno? También es posible. Y así se presentan como decisiones propias lo que en realidad son imposiciones ajenas, con la ventaja de la opinión pública aún conserva el candor y repite "yo le creo al presidente y confío que si las pasteras contaminan las va a cerrar", ajena totalmente al mundo en el que se dirimen tales decisiones.
En fin, que ya no interesa analizar desde la lógica si el camino recorrido es conveniente o no, cuáles son sus ventajas contantes y sonantes, cuál es el costo y quien lo paga, cuáles son los riesgos, quién pierde -porque alguien siempre pierde, no nos engañemos- y mucho menos interesa hablar de contaminación, del uso del agua y el territorio, de las decisiones sobre el destino de una cuenca con muchas otras posibilidades. No, ahora sólo importa no salir mal parados y ganarle el partido a los de enfrente, sea como sea y con la camiseta de la empresa.
La obstinación ciega, la histeria y la voluntad de "ir a la guerra" no nacieron en Gualeguaychú.

Bueno, yo creo que hay grandes diferencias entre las enormes y absurdas facilidades diferenciales que Uruguay le dio a Botnia en los momentos de negociar su colocación y la defensa actual de los créditos del Banco Mundial a Botnia frente a esta institución.

Me parece que en este momento Uruguay está jugando mucho más que la simple instalación de una fábrica en su territorio y sus beneficios relativos; en este momento Uruguay se está jugando también su autonomía política dentro del Mercosur y particularmente en relación a las vicisitudes evaluativas de un gobierno argentino que no se molesta en lidiar con un movimiento totalmente descontrolado.

Recordemos que no es tampoco la hotelería de Gualeguaychú la que está protestando en Washington sino la artillería pesada gubernamental argentina.

Por otra parte yo pienso que la retirada de Greenpeace no fue por lavarse las manos del quilombo que supuestamente habrían desatado, sino que simplemente se dieron cuenta de que ya se ganó lo que se puede ganar. El monitoreo conjunto -con posibilidad de corte en caso de informes desfavorables- es todo lo justo que pueden esperar los ambientalistas. En realidad es mucho más, como sabe cualquier habitante de la cuenca de un río al que desemboca el Riachuelo porteño.

creo que, a esta altura del partido, ya no queda más que convencerse que Argentina está actuando como un matón. Lo único que le sirve a los vecinos allende el río es que las pasteras no se instalen aquí.

Ahora bien, si las instalan en Misiones, parecería que no hay problema. Acaso han dicho algo sobre la planta que se va a hacer allí? Acaso han intentado revertir (ellos, que son tan, pero tan ambientalistas) la porquería que sale de la pastera que está frente a Paraguay?

Por que los paraguayos sí que están padeciendo un río podrido...pero claro, ellos no son argentinos. Son ciudadanos de segunda de este mercosur tan manoseado.

Y yo me pregunto de nuevo: quién le preguntó al gobierno argentino su opinión sobre el arreglo de una ruta INTERNA del Uruguay?????????????????

Eso me pareció el colmo de la mala educación...o mejor dicho, del creerse los dueños de este rincón del mundo.

Esto, lamentablemente, ya se salió del cauce..

Vamos por partes, dijo Jack el Destripador. Huemul coincidirá conmigo en que lo normal y anormal en todo este conflicto ya es asunto bastante escurridizo. Todo es bastante poco normal y sí muy demencial. No es normal que un gobierno salga a defender el crédito a una empresa, pero supongo que tampoco lo es que otro gobierno ponga todo su peso político para evitar que ese crédito sea otorgado. Y aunque en este mismo blog se me ha acusado hace unos meses del peor de los crímenes, el de no tomar partido por alguna de las partes en pugna, seguiré sin embanderarme con ninguna, porque creo que, se lo mire por donde se lo mire, a todas les asiste algo de razón y todas han hecho y dicho cosas insostenibles.
El gobierno uruguayo --creo-- dice que Botnia se queda donde está, además de por las razones que sugiere Huemul, porque hasta ahora ningún estudio de impacto ambiental serio ha conseguido demostrar que el emprendimiento provocará la catástrofe que se anuncia. Conozco perfectamente los reparos que se le han hecho a los informes realizados hasta ahora, sus debilidades y agujeros negros, pero no hay ninguno que confirme que a causa de Botnia se terminará la vida en el río Uruguay (sé que Huemuel tampoco lo dice, pero el problema es que una de las partes sí lo dice y está actuando en consecuencia). Entonces, ¿cuál es el informe que puede resultar aceptable para esa parte? ¿El que confirme todos los preconceptos de esa parte?, ¿todo lo que le “parece” a esa parte que va a ocurrir? Los autores del informe de la Facultad de Ciencias que menciona maura (y que yo no leí) cantaron retirada no bien recibieron el primer misil patriótico. Dijeron que en rigor no era un estudio de impacto, que era una suerte de revisión bibliográfica, que eran más dudas que aseveraciones concluyentes lo que formulaban.
Pero hay algo más importante, Huemul, y eso es la experiencia de los centenares (sí, centenares) de plantas que YA funcionan en el mundo y que no han provocado los daños que se anuncian. La famosa planta de Galicia a la que siempre se hace referencia, además de ser UN ejemplo en centenares, ocurrió hace muchos años y cuando todavía funcionaba con tecnología que ya no emplean las nuevas. Por lo demás, no conozco otros casos (tal vez estoy mal informado). Me pregunto por qué tendría que ocurrir en el río Uruguay lo que no ocurre con las mismas plantas en el mundo.
No pretendo que la planta de Botnia será más inocua que una parrillada, como alegó absurdamente nuestro ministro de Medio Ambiente, pero en estos debates casi siempre se suele obviar algo que no debería obviarse: no estamos discutiendo si Botnia (y cualquier otro emprendimiento industrial) alterará o no el entorno (pues está claro que lo hará), sino cuál será la magnitud de esa alteración. Si sólo es aceptable un emprendimiento con CERO ALTERACION del entorno, entonces yo convocaría a los que se oponen a la planta de celulosa a que sean consecuentes y se opongan al uso del automóvil, a todos los monocultivos, a las represas hidroeléctricas, a las autopistas, a los puentes, a las centrales termoeléctricas, a las fábricas en general (incluidas las pasteras que YA funcionan en Argentina, obviamente), al uso de combustibles fósiles y, por fin, a la entera sociedad industrial. Aquí no hay compromiso posible, me parece. Si me opongo a cualquier emprendimiento que modifique el ambiente, tengo que reclamar desandar todo el camino civilizatorio recorrido hasta aquí. Hay gente (poca por cierto) que está dispuesta a hacerlo. Me merecen todos mis respetos. Pues bien, hasta ahora ni los estudios ni la experiencia de otras plantas permiten concluir que esa alteración del ambiente será de la magnitud catastrófica que se proclama. Si hay alguna prueba en sentido contrario, no tendré inconveniente en modificar esta percepción. Pero hasta ahora es una presunción, y sobre esa presunción se arma todo este quilombo.
El juicio de intenciones al gobierno uruguayo (que es entreguista, que se bajó los pantalones y demás retórica) me parece que no viene a cuento. La fe en el gobierno frentamplista, coincido con Huemul, es “ajena totalmente al mundo” en el que se dirimen estos asuntos. Pero yo no tengo “fe” en el gobierno frenteamplista ni en nadie (como verá cualquiera que lea este blog). Todo lo contrario: lo que afirmo es que precisamente por todo el conflicto que se ha armado en torno a este proyecto, creo que el gobierno estará obligado a cerrar la planta si se comprueban índices de contaminación inaceptables, tal como se comprometió públicamente. Y en ese sentido hubiera sido una buena noticia que se aceptara el monitoreo conjunto.

Desde ya que Botnia no será la panacea pero tampoco despreciaría frívolamente 300 puestos de trabajo directos (los indirectos serán muchos más) en una ciudad de la magnitud de Fray Bentos. No he estado últimamente en Fray Bentos, pero medios tan poco sospechosos de obsecuencia con el gobierno, como Brecha, dan una idea de lo que ya está ocurriendo en esa ciudad, la que no coincide con la idea de que el impacto de la planta “será nulo” como dice Huemul. Sin chicanas, le pregunto a Huemul cuáles son esas “muchas otras posibilidades” (ambientalmente inocuas y socialmente justas, supongo) que tiene esta cuenca, quién las emprendería, de dónde saldrían los recursos; en el contexto politico actual, con los gobiernos que hay en la región y en el mundo globalizado de hoy. Porque no les vamos a decir a los pobladores de Fray Bentos que le digan no a Botnia y que esperen a la revolución social.

“El camino recorrido ha llevado al gobierno a un lugar en el que la mínima modificación del statu quo en pos de solucionar el entuerto sería visto como una claudicación”. De acuerdo, es lo que vengo diciendo desde hace un buen tiempo. ¿Pero no le parece a Huemul que esa descripción puede aplicarse perfectamente a todos los protagonistas de este entuerto, es decir también al gobierno argentino y al movimiento ambientalista?
El movimiento de Gualeguaychú ignoró la partida de Ence (un dato que a mí no me parece menor, no sé a Huemul) y desprecia el monitoreo conjunto. ¿Qué opina al respecto Huemul? ¿Qué le recomendaría al movimiento?, ¿que siga cortando puentes hasta que se vaya Botnia? Lo que piensa del gobierno uruguayo ya lo ha expuesto, ¿y de la actitud del gobierno argentino? (se lo pregunto no por capricho, sino porque es un protagonista decisivo de este conflicto). ¿Cómo se imagina que debería resolverse este conflicto?

petisa: la ruta interna que tanto te indigna iba a ser pagada con dineros de un fondo del Mercosur aportados en un 80% por Brasil y Argentina, con el destino excluyente de servir al tráfico de Botnia, Ence y etc. -ésto según palabras textuales del documento presentado por el gobierno uruguayo al Mercosur. Y luego de pedir los fondos con tal destino, sale un ministro a quejarse de la "obsesión" argentina con Botnia.
Francamente, no se que decirte frente a semejante descaro: pedir plata a un organismo del que se iban a desprender, en pleno conflicto y para beneficio de empresas multinacionales, que no se porqué deberían financiar su infraestructura con los aportes de terceros países -y para colmo subdesarrollados-, y luego utilizar la lógica protesta como ejemplo tergiversado de injerencia en los asuntos internos. Sólo lamento que la opinión pública compre tan fácilmente el asunto de la soberanía.
Tu ejemplo de Misiones es incomprensible. Porque en realidad ratifica todos los temores de Gualeguaychú: 1)la contaminación inherente a la producción de celulosa, por más controles que se apliquen. 2)la asimetría brutal entre empresas multinacionales y comunidades locales (o entre empresas y países, en nuestros casos). 3)la imposibilidad de frenar por la vía legal y/o política lo que se les viene una vez que se pone en marcha la planta. 4) el intríngulis de amparos judiciales, estudios ambientales contrarios, protestas, aprietes y amenazas de pérdida de trabajo, etc. 5) el nulo efecto económico de la celulosa, que se convierte el el único y sólo medio de vida del lugar (mientras en el resto de la provincia florece el turismo).
No se cuánto se ha hablado o debatido seriamente en Uruguay acerca de las experiencias de comunidades en las que se haya instalado una pastera. Porque usar el ejemplo de Misiones como argumento en contra de la posición argentina y omitir todo lo demás no parece demasiado provechoso.
Con respecto a tu pregunta

Me asombra que sigamos discutiendo este tema con los mismos argumentos de siempre. Siempre aparecen los argentinistas tratando de enseñar cómo es que se hace política. Siempre crispados, siempre amenazando e intentando enseñarle al mundo que las multinacionales son malas (como si todos los servicios públicos en Argentina estuvieran en manos del arcángel y no precisamente de multinacionales). Siempre con la misma violencia, con las mismas amenazas, cortándole las manos a los cadáveres, o escondiéndolos, siempre gritando "al paredón". Los oímos, pero no los escuchamos. Y les tememos, porque llevan esa forma tan simpática de resolver problemas a su relación con otros países, metiéndole el gauchito a los chilenos y concentrando blindados en las fronteras, invadiendo las islas Falklands al grito de "me rindo, me rindo" y ahora amenazando con que "si no paran las pasteras, la cosa se va a poner fiera" (como reza una de las consignas de la Asamblea de Gualeguaychú). Vaya a la Haya, y si el otro no calla, no venga más a la playa.

Sí, Uruguay, empenzando por el gobierno de Batlle, apostó en todo esto a los hechos consumados. A la asamblea de Gualeguaychú la convencieron y se quiso convencer de que con las pasteras la zona se va a convertir en Hiroshima (???). El drama es que la llave de la solución del conflicto la tiene el gobierno argentino (sin la pasividad de Kirchner ante los cortes y sin todo el alboroto que armó en el terreno diplomático, La Haya, BM y mediación española) el movimiento de Gualeguaychú ya hubiera pactado una solución más razonable con Uruguay).

Que la llave la tenga un gobierno que no tiene la menor preocupación ambiental, sino político-electoral es sin duda un problema. (yo no puedo creer que alguien consuma todavía el cuento de que el gobierno argentino está auténticamente preocupado por el medio ambiente... sobran las evidencias de que no lo está).

huemul: si lo que manifiestan los asambleistas acerca de los horrores que sobrevendrán con la instalación de las pasteras, y si el gobierno argentino (que como bien dicen aquí no da pie con bola) estuviera realmente convencido de lo malas que son, la planta actualmente existente en Misiones estaría más que cerrada hoy día. Sin importar nada, por que así como el gobierno argentino y los asambleístas se cagaron (si, esa es la palabra) en el derecho de los demás en poder transitar un puente (resultó que uno de los piquetes fue levantado por un propio argentino dueño de una estación de servicio), de la misma manera debería ya mismo clausurar esa horrenda planta pastera que tienen en Misiones y de esa manera permitir que los pobres paraguayos tengan sus costas un poco más limpias.

Ah! y no sólo eso...también llamar a retiro al gobernador de Misiones, tironcito de oreja incluído: Cómo osa ese señor decir que van a instalar una pastera en tan impoluto país? Acaso no son todos ARGENTINOS?

Voy a tratar de no escribir nunca más sobre este tema maldito, pero me gustaría dejarlo, por supuesto, con una última reflexión.

En La Nación de ayer viernes, aparece una nota sobre la controversia que se dió a raíz de la publicación, en el mismo diario, de una foto donde aparece en primer plano la playa del balneario Ñandubaysal y muy cerquita, la industria al mango que es la planta de Botnia. La controversia al parecer surgió porque se acusó al fotógrafo y a La Nación de utilizar un teleobjetivo para "achatar" la perspectiva y hacer que las cosas lejanas aparezcan más cercanas. La prensa uruguaya ni acusó recibo.

No hay con que darle. La planta de Botnia, con o sin teleobjetivo, a todas luces arruina la calidad de balneario de Ñandubaysal. Seguramente que afecta a una cantidad de cosas más para la gente de la zona, aunque no "se les vaya la vida" ni vayan a contraer enfermedades. Es un hecho incontrovertible que así como está, los argentinos sólo van a sacar perjuicios, por poco espectaculares que sean, a cambio de absolutamente nada. Es un hecho incontrovertible que heredamos de alguna manera estos problemas porque Batlle y Lacalle, en particular y cada uno a su manera, obraron de la manera pérfida que los caracterizó, uno por celo ideológico y el otro de puro divertido.

Así como es cierto que nuestros vecinos se entregaron a sus típicas reacciones "peronistas", iracundas e irracionales, también es cierto que este gobierno, lejos de demostrar grandeza y reconocer que por lo menos se requería un gesto de hermandad (y de reparación), optó por la actitud "Autoparque". Te encepo y andá que te cure Lola. Cuánto mejor parados estaríamos, no solo ante los "organismos internacionales" que ahora tanto adoramos, sino ante nuestros vecinos y ante nosotros mismos.


Curzio, podrías explicarte un poco mejor. La verdad que tu post es casi hermètico. El último párrafo es una especie de acertijo.
¿Qué tiene que ver Lacalle en todo esto?
¿Qué es lo que debería o debió hacer el gobierno uruguayo?

Y La Nación, ¿qué quiso hacer con su foto manipulada? ¿que la planta aparezca más amenazante de lo que es o todo lo contrario? No se entiende. Y ¿de qué no acusó recibo la prensa uruguaya? Es un galimatías lo tuyo.

Es extraño que alguien que hace poco pensaba que una opción era dimamitar gualeguaychú, hoy critique reacciones iracundas o irracionales. De cualquier forma nunca es tarde.
Es claro que la planta de Botnia va a causar muchos males que no necesariamente pasan por el nacimiento de niños con dos cabezas, la irreparable contaminación del río Uruguay u otras amenazas apocalípticas a las que nos tienen acostumbrados los asambleístas vecinos.
Los daños sobre el paisaje tal como cita Curzio, y no me refiero a impacto ambiental sino simplemente a impacto visual, son ciertos. Y son tan ciertos para los arqentinos como para nosotros.
Hace poco estuve en Fray Bentos y la presencia de la planta es brutal. No solo por su potente masa construída, visible desde muy lejos y a simple vista sin auxilio de teleobjetivo alguno, sino también por el cambio bastante molesto y ajeno que supone la invasión de "gringos finlandeses" (cita textual de un tachero).
Entre cómico y absurdo resulta pasear de noche por Fray Bentos y sentarse por ejemplo en un boliche y descubrir que todas las cartas están en español e inglés (hay chivito y chivitou) o que el telúrico boliche de karaoke local acostumbrado básicamente a cumbia pase luego de varios litros cerveza canciones finlandesas de dificil idioma y no menos difícil melodía, que generan después de la tercera o cuarta que los "botnios" tomen la calle y desplacen lentamente a los fraybentinos.
Y esto no pasaría de ser una anécdota nostálgica sino fuera además porque se están construyendo barrios enteros para esta gente que lejos de integrarse se separan cada vez más de la población local.
No puedo tomar partido entorno al tema de la migración masiva en una comunidad pequeña, a la pérdida de valores o a la ganancia en la diversidad cultural, básicamente porque no tengo más argumentos que la simple observación en unos pocos dias.Solo agrego algunos apuntes en relación al cambio en el paisaje, cambio que se puede notar sin neceseriamente ser sociólogo o sicólogo social .
Y de estos cambios también habría que hablar y no estaría bueno esperar a darnos cuenta que han sido jodidos o que no hay marcha atrás. Aquí nada tienen que ver los argentinos. Es cosa nuestra y no deberíamos esperar a un piquete para tomar contacto con esta nueva realidad.

Preguntón, creo que se entiende perfectamente. Esto es una tribuna y no una escuela de periodismo.

Por supuesto que se acusó a La Nación de usar un teleobjetivo con el fin de que la planta de Botnia apareciera más cerca de la playa de Ñandubaysal de lo que realmente está. Estamos hablando de La Nación y no de La República (que en su lugar hubiera usado un lente gran-angular para lograr el efecto contrario). La acusación por supuesto, la hicieron unos uruguayos, y no sé como hacer para explicarte que la prensa uruguaya no lo mencionó en ningún momento (sería para no tener que mostrar la foto, que habla por sí sola). Por más información consultar http://www.lanacion.com.ar/859583

Si no sabés lo que tuvo que ver Lacalle con el modelo forestal salvaje que adoptamos, vas a tener que revisar un poco la historia. No tengo la energía para explicártelo aqui.

Finalmente, lo que tendría que haber hecho el gobierno del Frente Amplio es haber admitido que el proceder del gobierno de Batlle fué bastante mamarrachesco en este tema, y haber ofrecido algún gesto, repito, de hermandad, mucho antes de que la sangre llegara, literalmente, al río.

Sissi: no me molestan los finlandeses y menos los karaokes; te recuerdo que muchos finlandeses creen que el tango nació a orillas del Báltico. No solo no me molesta la diversidad cultural, la aliento y creo categóricamente que nunca puede ser perjudicial. A los fraybentinos no parece molestarles ni un poquito tener que junar la planta cada vez que miran para ese lado. Estaba hablando de los argentinos, que se la tienen que fumar sin recibir nada a cambio.

Voltaire: sí, el informe de Fac. de Ciencias es una revisión bibliográfica, igual que TODOS los demás informes, el del BM incluido.
Ya manifestaste una vez que no leías informes técnicos porque no los entendías, pero tenés que entender que no hay otra manera de estudiar el impacto de algo que aún no existe (la(s) papelera(s) de la discordia en Uruguay) si no es a partir del estudio de otras cosas similares que sí existen y de las cuales SÍ se ha podido establecer su impacto (los artículos sobre fábricas de celulosa en otras partes del mundo producidos por científicos de esas comunidades).
Me extraña otra cosa: todo lo que vos escribís en este blog se basa en bibliografía y en lo que descuento es tu buena fe y honestidad intelectual. Es notorio, además, que entre tus intenciones está producir conocimiento. ¿Cuál es el problema con ese proceder, entonces?

No tengo nada contra las revisiones bibliográficas, pero no es exactamente lo mismo un estudio de impacto ambiental que una mera revisión bibliográfica. Los estudios de impacto ambiental, si están bien hechos, son informes basados en previsiones concretas y específicas de los emprendimientos de los que se trate. Es decir: la planta X, instalda en tal zona, va a producir X producto y emitir Y número de emisiones, que se supone que van a generar tal y cual impacto en el medio. Eso supone hablar de un emprendimiento concreto en un medio concreto. No es lo mismo que una revisiòn bibliográfica.

Acerca de las razones (no las fantasías) por las que las empresas suecas y finlandesas pretenden instalarse en esta región, está este interesante artículo escrito por una bióloga y ambientalista finlandesa aparecido en el kirchnerista Página 12:

http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-76510-2006-11-21.html

También es interesante por el rigor con que una evidente crítica de la industria papelera habla de la potencial contaminación de la misma.


Es extraño, no encuentro un link al informe de Fac. de Ciencias, cuya lectura sigo considerando imprescindible. ¿Estaremos ante una nueva inquisición?
Tiene bastante más "rigor" que el de la finlandesa y habla mucho del mal que le hará al Uruguay plantar tantísimos eucaliptus donde no corresponde.

Maura, y todos los que quieran leer el informe, hay un link directo en la página de facultad de Ciencias http://www.fcien.edu.uy, que incluye mails de algunos de los docentes respondables del informe.


parece que en vez del árbol que tapa al bosque, éste quedó cubierto por una novela de ciencia ficción que todos criticamos pero ninguno talamos. larga vida a los koalas! (¿por qué botnia no se instaló en australia?)

Estupendo, fantástico, de perlas: la iniciativa de nuestro presidente de mandar a los milicos a cuidar la planta de Fray Bentos no pudo ser más oportuna, una inigualable contribución a distender las relaciones con el hermano pueblo argentino. ¿Quién lo asesorará? ¿Un teniente de Artigas? ¿Mauricio Rosencof?

De las cosas que podría haber hecho el gobierno para agravar en el conflicto con Argentina, mandar al Ejército a custodiar a la planta de Botnia debe estar entre las más decabelladas. ¿Será posible que haya habido una reunión del consejo de ministros que pueda haber parido semejante desacierto? Desconozco las razones diplomáticas, si las hubiera, pero la medida pone en tela de juicio la racionalidad el gobierno uruguayo, en un momento en que la racionalidad es la piedra de toque del conflicto. Mandar al noveno de infantería a cuidar a Botnia es quizás la mayor estupidez que haya cometido la familia Vázquez en todo este tiempo.

Resalta la figura del prosecretario de la Presidencia, el licenciado Jorge Vázquez, el que se comporta como el proverbial mono con reloj. Es él el responsable de que el Presidente de la Repúbica se mueva rodeado de custodios, como si alguien quisiera matarlo. Es él el responsable de la seguridad, hazmerreír del mundo entero, de la cumbre iberoamericana. Me atrevo a adivinar que es él quien está detras de la idea de usar al Ejército para custodiar a Botnia, lo que puede aprovecharse tanto como sacada de pecho y como emoliente para el Ejército, tan vapuleado últimamente. Me imagino que como todas las revoluciones tienen a sus Dzerzhinskys, Tabaré Vázquez pensará que tiene derecho a proporcionárnoslo.

Leoncio león (¿el tristón?), como no compartimos mitologías tuve que recurrir a la Wikipedia para desentrañar tu metáfora. Ahora entiendo que estás comparando al segundón de Vázquez con el fundador de la Cheka (la policía secreta bolche, n´est ce pas?).
Sos un simpático demente senil, sorry, pardon, disculpas.

La escalada en los cortes de ruta de esta semana, en la que por períodos los tres puentes sobre el río Uruguay van a estar cortados, es en parte consecuencia del anuncio del Gobierno de que iba a desplegar tropas para aumentar la seguridad en Botnia. El día anterior al anuncio la asamblea de Colón había desistido de cortar la ruta, y en Concordia ni se consideraba el tema. Está claro que el despliegue de militares es una decisión soberana del Uruguay y que no afecta absolutamente a nadie en territorio argentino. Igual es un acto que no puede dejar de ser interpretado como un endurecimiento de la posición de Uruguay, en un momento en el que lo que más le conviene a Uruguay es no innovar y en especial no provocar, si es que se habla en serio cuando se dice que no queremos dañar nuestra relación con los vecinos.

Utilizar cientos de soldados (y no doce como se dijo) para proveer seguridad perimetral al predio de Botnia no se justifica en otro contexto que el de un ataque militar, en el que se utilizaran armas pesadas. La seguridad existente, o en todo caso un refuerzo de ella, tienen que ser suficientes para interceptar a la famosa abuela-bomba de Gualeguaychú o a cualquier otro Bin Laden entrerriano. El despliegue militar es un acto puramente político llevado a cabo a tontas y a locas. Al día siguiente los dos principales ministros del Gobierno justificaron vagamente la acción, pero en ambos se notaba una cierta perplejidad, como la que nos debería asaltar a todos.

Sin intentar explicar las acciones de los "ambientalistas", que a esta altura ya podrían describirse como "zarpadas", para que haya diálogo también los uruguayos deberían hacerse responsables de ciertas actitudes del pasado, y lamentablemente, del presente, que han contribuído a agravar esta situación. No voy a abundar en ellas, ya que de eso se ha hablado largamente en este foro, pero me gustaría referirme a una muy reciente, que ilustra claramente en qué a veces nos equivocamos.

Los uruguayos nos creemos un poco superiores a los argentinos, y leemos con deleite todas esas estadísticas de la CEPAL y de Transparency International que nos hacen aparecer como gigantes al lado de la Argentina en lo que a cordura, honestidad y cultura política se refiere (no en vano siempre se citan los guarismos del vecino, como al pasar). Es también en cierta forma una pequeña venganza cotidiana por la envidia que le tenemos a todas esas cosas envidiables que poseen los argentinos, y que nosotros no. En fin.

El Arq Mariano Arana, un ministro de medio ambiente altamente improbable y que sin embargo ha sido encargado de servir en el primer y más grave conflicto ambiental que ha enfrentado a este país, parece haberse especializado en provocar rispideces del otro lado cada vez que abre la boca. Nadie sino él podría haber acuñado el famoso concepto de que Botnia contaminará "menos que una parrillada". Se entiende que Arana no quiera ni deba ni pueda romper filas con el gobierno, pero tampoco tiene que hacerse pasar por Ministro de Papeleras para hacer su contribución.

Hace unos días Arana fue consultado sobre el asunto de la "polución visual" de la que tanto se ha hablado últimamente. Si usted esperaba que el arquitecto urbanista se ablandara un poco y admitiera que efectivamente la polución visual existe, y que en este caso la queja es de recibo, espere sentado. Arana se mandó con un manifiesto de lo más pedante sobre las delicias de la arquitectura industrial y su contribucion al ambiente humano. Encaramado en la tarima nos informaba "pero por favor! con los ejemplos magníficos de arquitectura industrial que tenemos en todo el mundo, con Escargot* y Champignon en Francia, Snail y Snake en Inglaterra, Wurst y Worm en Alemania, etc, que han dado al mundo usinas espléndidas para deleite de los vecinos" y agregaba "sin olvidar los ejemplos esplendorosos que existen en la Argentina, una arquitectura industrial maravillosa. Y además aqui tenemos a Dieste". (por supuesto). Yo me preguntaba cómo podría Arana haber ninguneado y provocado de una forma peor a los vecinos ¿Resulta que ahora esa monstruosidad industrial que se levanta a orillas del río es también bonita y contribuye al efecto visual del paisaje?

Si eso viene del ministro de medio ambiente, imaginen lo que puede venir de doña María. Para saberlo basta leer las cartas de los lectores de El País (o La República, da igual). Allí se dice que el balneario de Gualeguaychú básicamente es una bosta, que la arena "parece polenta" y que nunca va nadie. Si es así que queremos restablecer algún tipo de diálogo, vamos por mal camino. Y si queremos mostrar que de verdad somos cuerdos y civilizados deberíamos empezar por tratar de entender que los puntos de vista del otro pueden tener algún fundamente, lo que no significa ni claudicar ni dejarnos bajar a prepo, significa simplemente que podemos estar a la altura de las circunstancias.

* Algunos de estos arquitectos son ficticios.

que Mariano está gagá no es noticia. sus apreciaciones recientes ( y no tanto ) sobre le tema de la contaminación en general y en particular de la visual son clara prueba de lo que digo. Y que una persona que fue interesante y claro en su época de lucidez pero que ahora integra una lista de aspirantes al geriátrico, (lista compartida por una enorme mayoría del gabinete y destacados miembros de gobierno)esté tirando cualquier fruta tampoco es noticia.
Pero claro, no lo bajamos ni envenenándole el sushi, así que no debería asombrarte Curzio las declaraciones de un incontinente verbal.
Lo de la contaminación visual es a diferencia de otras contaminaciones capaces de ser cuantificables en parámetros físicos de medición, (ej. la contaminación sonora medible en decibeles o la contaminación de las playas en cantidad de coliformes, etc.)una cuestión netamente subjetiva.
La contaminación visual es la alteración o modificación agresiva de un paisaje agradable, querible o simplemente familiar. Un paisaje que tenga algún tipo de valor y por lo mismo dependiente de nuestra percepción y carga subjetiva para ese mismo paisaje,
En este mismo espacio se ha debatido sobre el tema sin llegar a mayores concluciones que las del yo creo, a mi me parece u opino que...
La contaminación visual existe si existe alguien a quien altero algo que le es preciado... muy resbaloso, muy poco "científico". No por ello menos cierto.
sissi decía que Botnia contaminaba incluso para los de Fray Bentos, alguien le contestaba que para ellos eso no era contaminación visual y tan contentos pues al verlo veían fuentes de trabajo y no adefecio cementicio.
No hay parámetros desde los cuales corroborar o desmentir ninguna hipótesis.
Es un tema de sensaciones, pero está claro que a Mariano se le atrofió el sensor de la sutileza y la diplomacia. una pena.

Lola, estoy d'acuerdo con vos en lo de la contaminación visual... y con todos los que se refirieron a ella. Es muy comprensible que alguien se queje por tener que levantarse todas las mañanas ante un emblema de la arquitectura industrial como dice nuestro sinistro de Vivienda y Medio Ambiente. Pero entonces seamos razonables y planteemos el conflicto en sus justos términos. O sea: estamos discutiendo de contaminación visual, no de catástrofes írremediables ni de cánceres masivos, ¿no?

Ahora parece qe el conflicto por las pasteras se arregla con un colector de 30 km para arrojar los efluentes río abajo de Fray Bentos y con una cortina natural de arbolitos para que no se vea. ¿Pero no era que las plantas de celulosa eran Frankestein? No era que los furanos y dioxinas y no se cuántos nombres raros más iban a pudrir el río? Parece que lo que ahora importa es que la cosas no se vean. Y Ence no va a contaminar, según parece. Como no está frente a Gualeguaychú no contamina. Parece que todo lo que no está frente a Gualeguaychú no contamina. Sólo contamina lo que está frente a Gualeguaychú... qué industrias más raras, que contaminan en un lugar y no contaminan en otro.

Pero bueno, parece que Kirchner tendrá su suspensión de actividades de Botnia (por un par de semanas o algo así), como quería para decir "¡Lo logramos!"

Pero ya es tarde, las masas enardecidas de Gualeguaychú están fuera de control y sólo aceptan que Frankestein/Botnia se mude.

La contaminación visual de la planta siempre fue un tema en consideración, que de hecho integra el pseudo informe de Botnia presentado allá lejos y hace tiempo y comentado en esta página. Si uds. recuerdan, la "solución" de Botnia era pintar la chimenea de celeste... Las imágenes de Ence en Pontevedra, por otra parte, son bastante elocuentes acerca del daño al paisaje y lo que las empresas entienden como solución (patéticos murales infantiles con cielos celestes y soles cubren las naves industriales, apenas visibles entre la mugre y el humo).
Lo que sucede ahora es que la planta ya es un mamotreto visible desde todos los puntos cardinales, encima del río, al pie del puente, frente a la playa de Nandubaysal. Y ésto hizo que los que no tenían idea del tema (me refiero al 99% de los medios y la opinión pública de Argentina) ahora empiecen a comentar algo que antes no sabían, ni les interesaba saber.
Es también otra muestra más de la deshonestidad intelectual de gente como Arana y cia. decir que la contaminación visual es un argumento nuevo, cuando ellos saben bien que siempre fue uno de los items a considerar en los EIA´s.
Lamentablemente, esto se encaminó hacia el peor de los escenarios. Porque hizo falta construir la planta para que miles se enteraran del despropósito de su ubicación, jamás justificada (no podía ser 10/20/50 km río adentro? porqué? porque no, porque si, porque Botnia así lo dispuso y nadie se lo cuestionó, porqué?). Y seguramente hará falta el período de la puesta en marcha para que otros tantos se enteren de que la producción de celulosa produce olores fétidos y emite emanaciones que son una podredumbre, tal como lo hace en Chile, en Finlandia, en España y en todas partes del mundo, porque así son las cosas. Y luego hará falta que un "accidente" (eufemismo por excesos de producción que no para nunca) derrame alguna porquería en el agua, tal como ya sucedió en Chile y en Finlandia, para que muchos otros se enteren que así operan estas mega plantas, es lo normal. Y también hará falta que en tal ocasión el gobierno uruguayo salga presuroso a defender a los finlandeses para que los ciudadanos uruguayos se dignen a leer el contenido del tratado de inversiones con Finlandia y comprendan que nada pueden hacer, que Tabaré por más santo que sea no controla nada, y que Finlandia puede operar como guste en su principado.
Y por último, otra cosa que va a hacer falta es vivir en Fray Bentos el inminente período post obra civil en el que miles quedan desempleados, para comprobar que la celulosa genera un número ínfimo de puestos de trabajo locales.
De más está decir que no hubiera hecho falta nada de ésto si hubiese existido un análisis previo, una evaluación lógica y desapasionada de pros y contras, una cuantificación de los riesgos frente a las supuestas ventajas, un diálogo sensato en lugar de ignorar persistentemente durante dos años los planteos de quienes no se entusiasmaron con la celulosa y los reclamos de los vecinos entrerrianos.
Aparentemente, a Uruguay le hace falta chocar de frente para comprobar la dureza del paredón. Al menos les quedará la satisfacción inmensa de haberle "ganado" a la Argentina. Gran logro.

este tema de las plantas ha demostrado la total falta de cordura de gran parte de la especie humana. Todos son omnipotentes, nadie consulta a nadie, todos patalean, dicen bestialidades y barbaridades, pero nadie, NADIE es consecuente con lo que pregona.

los vecinos allende el plata cuestionan ( y tienen su razón) las plantas de celulosa de este lado del río, pero no osan cuestionar las que tienen en su sacrosanto suelo patrio.

Se habla mucho de contaminación visual: bueno, es cierto, los suelos de este rinconcito del mundo tienen contaminación visual, y si me pongo a pensar seriamente, reconocería que hasta las vaquitas y las ovejitas son contaminantes visuales, ya que las vaquitas fueron introducidas en Uruguay por Hernandarias, por lo tanto, ningún charrúa u otro nativo autóctono que haya vivido previo a la llegada de los españoles había visto tamaña bestia contaminante del campo.

No es contaminación visual (y olorosa) llegar al puerto de buenos aires?...llenito, llenito de edificios, y con las aguas bien negritas y pestilentes...

Espero, de todo corazón, que los vecinos de gualeguaychú sean consecuentes con sus ideas y que, de aquí en más, los niños no usen más cuadernos en las escuelas (acaso no son de papel?) y vuelvan a escribir en papiros; que, los reyes magos no envuelvan sus regalos, que proliferen los bidets ya que no se va a usar más el papel higiénico, que los diarios sean todos vía internet, etc, etc, etc.

Ah!, me olvidaba, deberían andar solamente a bicicleta, que nada hay que polucione más el ambiente que los deshechos de la combustión de los combustibles fósiles.

Y otra cosa, la abanderada de la lucha, la señorita Evangelina Carrozo, cuida mucho el medio ambiente, pero no duda en llenarse el cuerpo de siliconas para quedar mas voluptuosa...dónde está la coherencia? Se queja de lo que supuestamente va a molestar el medio ambiente y ella agrede su medio interno?

señores asambleístas: sigan así, que hasta sus propios compatriotas ya piensan que están colifatos.

Puede que huemul tenga razón cuando dice que de la contaminación visual de la planta de Botnia se hablaba ya hace mucho tiempo. Puede ser. Pero lo que importa es que hasta antes de ayer tanto para el gobierno argentino como para la asamblea de Gualeguaychú la verdadera contaminación, la que realmente importa era otra. Los asambleistas hablaban del crecimiento exponencial del cáncer en la zona y algún ministro de Kirchner habló de Frankestein.

Y ahora parece que se instala Ence en Conchillas (a no demasiados km del delta del Tigre) y nadie dice una palabra. Ence no contamina, las pasteras del Paraná no contaminan. Como dice Johnytolengo, sólo contaminan las industrias que están frente a Gualeguaychú.

petisa: de éste lado ya se ha hablado hasta el cansancio acerca de la industria de la celulosa, de su naturaleza intrínsecamente contaminante, de la conveniencia o no de incentivar la forestación, etc. También hemos cuantificado para no caer en generalizaciones: la escala de estos emprendimientos no es la que conocemos, ya que sólo Botnia equivale a todas las plantas de celulosa de la Argentina juntas (incluyendo a las ECF, TCF y a las que no blanquean nada como Papel Prensa). Se ha discutido hasta el cansancio acerca de las características específicas del proceso de producción de celulosa, que las hace diferentes a cualquier otra industria: utilización de sustancias tóxicas en enormes cantidades, descomunal consumo de agua y producción de efluentes y enorme demanda de materia prima que involucra un impacto inmediato en el territorio -la forestación y los monocultivos; también hemos comentado miles de veces las experiencias de funcionamiento de éstas plantas en distintas partes del mundo, coincidentemente presentadas como joyas tecnológicas y avaladas por todos los organismos de crédito internacionales, pero abominadas por los ciudadanos que tienen la desdicha de recibirlas en su casa.
Ni que hablar de la falacia de apelar al uso del papel: ni se va a producir papel, ni nuestros países consumen los volúmenes que producen éste tipo de plantas, destinados al embalaje, a la publicidad y al megaconsumo suntuario del primer mundo (cien o doscientas veces superior al de Uruguay y Argentina).

Todo ésto debería servirnos como para no seguir cayendo en las generalizaciones tranquilizadoras del tipo "al fin y al cabo todo contamina/ cualquier industria es igual/ todo da lo mismo/ hablan mucho pero igual usan papel" a las que son tan afectos los funcionarios del gobierno de Vazquez.

Y entendámonos de una vez: equiparar la contaminación (visual, auditiva, cloacal, etc.) de una ciudad con la de una empresa particular es el non plus ultra de la tergiversación. Que las ciudades contaminan es verdad, que deben implementarse más y mejores plantas de tratamiento de efluentes es más cierto aún, que debemos tratar con más sensibilidad y respeto nuestro paisaje costero, que duda cabe... ahora bien, no podríamos existir sin nuestras ciudades y sin nosotros mismos, mientras que tranquilamente podemos prescindir de la existencia de Botnia, Ence y Stora Enso. Suena muy estúpido, pero parece que a esta altura hay que decirlo porque la defensa de los intereses puntualísimos de la celulosa está llevando que se cuestione nuestra misma existencia en un mismo plano de importancia.

Las recientes declaraciones de la embajadora finlandesa y voceros de Botnia no dejan dudas al respecto. Ellos ya decidieron que NUESTRA región les es necesaria para producir los volúmenes que ELLOS necesitan. Necesitan nuestro territorio (mucho) para forestación veloz, el agua del río como insumo fundamental y la cuenca como lugar de vertido de desechos, así como la debilidad y "comprensión" institucional del sur para reducir costos y saltearse algunas cuantas exigencias de la CE (desde normas ambientales y tasas de corte hasta salarios e impuestos europeos). No hay conspiración ni nada por el estilo, es pura lógica empresaria. Por eso es imperativo y urgente que instalemos nuestro punto de vista al respecto como sociedad, en lugar de asumir la posición idiota de defensa cerrada de Botnia, porque están tomando decisiones por nosotros: es el desembarco de una avanzada con impacto ambiental, económico, social y territorial que no sabe de fronteras ni tratados. Entonces, a nosotros nos sirven la celulosa o la forestación? ¿qué se hace con la población rural desplazada y sin trabajo? ¿y con el turismo y el agro? ¿cómo impacta la sustitución de las actividades agrícolas y ganaderas tradicionales? ¿ganamos más con la celulosa o deberíamos promover otras actividades económicas? ¿la escala de éstos emprendimientos impacta favorablemente en la economía local? El pretendido aumento del PBI ¿se va a ver en las calles de Montevideo o en las de Helsinki, de donde proviene y a donde se destina el 100% del valor agregado? ¿Quién va a pagar los monitoreos, con qué plata se van a hacer, con qué parámetros?
Todo esto es más importante que burlarse de Carrozzo y escupir a la otra orilla, porque se nos viene encima nos guste o no. A la mayoría de éste lado no nos gusta, y se viene una pesada.

Estimados he leido con atención las cosas serias y las zandadas que se han escrito. Me sorprende que en tanto texto preocupación y ocupación intelectual nadie haya planteado el reclamo real de la asamblea por Violación Uruguaya Reiterada del Tratado que nos vincula con inteligencia.
Tampoco he encontrado alguien que nos explique porqué, si el agua del efluente es tan pura sera necesario un ducto de 1200mm de diámetro por 200 mt de largo en el lecho profundo, con 80 toberas de 250 mm de diametro y 500 mm de largo para diluir el agua (ver ultimo parrafo del punto 2 http://www.dinama.gub.uy/descargas/doc_tecnicos/informe_final_botnia_1.pdf) . No sería mas razonable volcar a la vista de todos o usar este agua para fines recreativos???? un abrazo desde Gualeguaychu.

No me sorprende que Huemul haya arriado la bandera y se haya resignado a que esta causa en particular está más perdida que Adán en el día de la madre.

Pero no desesperes Huemul, los fachos de celeste y blanco no se dan pausa, se rinden en una pero solo para estrenar alguna otra, a punta de bravuconada. Ganamos, perdimos, pero el pesto se lo dimos. (¿cuál será la siguente? ¿algún islote que se han apropiado los pérfidos chilenos?)

No debe haber pausa aunque los asesinos de Cromagnon estén todavía sueltos, ni aunque los que se robaron a Evita no hayan ido todos al infierno. ¡Argentinos, el enemigo acecha!

Zapicán: ignoro a qué te estás refiriendo, ni quienes son los fachos de celeste y blanco, ni qué tiene que ver tu mensaje con todo lo que viene sucediendo en relación al negocio de la celulosa, a la forestación y al impacto que van a tener estos jugadores peso pesado en la región.
Si tenés algo que decir al respecto, bienvenido sea.

Hacete el distraído nomás Huemul. Los fachos de celeste y blanco son los peronistas que nos están agrediendo de manera inaudita y desleal, tratando de sabotear la economía del Uruguay. La patota de ignorantes (o peor) que escudándose en la perfidia del gobierno argentino nos quiere someter sin entender razones. No importa que ninguna de las instancias legales (que ellos mismos eligieron) les dé la razón. La suya es la razón de las bestias. ¿Por qué no se dejan de agredir y se miran un poco el ombligo? Trataron de agredir a los chilenos sobre lo de Beagle y se echaron atrás porque sabían que les iban a rediseñar el orto. Agredieron a los pacíficos habitantes de las Falklands, y les rediseñaron el orto de la manera más vergonzosa. ¿Estan seguros de que quieren otro rediseño anal por este tema también?

Más allá de la elegancia de tus expresiones, y de la línea argumental que te pinta de cuerpo entero, zapican... no puedo creer que haya a esta altura alguien tan ciego e idiota capaz de sostener la existencia del imperialismo argentino, o el argumento de "Argentina perjudicando la economía de Uruguay".

Hoy, hoy mismo, 200 obreros cesanteados en Botnia, y otros 160 que quedan sin trabajo a fin de mes. Y 400 extranjeros que estarían llegando para reemplazar a los uruguayos, según declaraciones de los delegados sindicales. CERO garantías de contratación local, las mujeres soldadoras de Mercedes capacitadas por el municipio manifestando porque nadie les dio ni un solo puesto de trabajo con el que se ilusionaron (igual vos, tranquilo: seguro que es culpa de los peronistas).

Argentina es y será, en todo caso, al igual que Brasil, un enorme mercado puesto en bandeja en el umbral de Uruguay para que algunos lo aprovechen inteligentemente. Y para que otros lo desperdicien y se construyan una identidad maltrecha en base a la xenofobia más idiota.

Te seguís haciendo el distraído, Huemul. Ahora resulta que todo este quilombo es porque la gente como vos está preocupada por los puestos de trabajo que se ganan o se pierden en Uruguay. Si fuera así, tendríamos que cortar los puentes de este lado porque Entre Ríos eligió a la soja transgénica como puntal de su economía, algo que todos sabemos es una artimaña de los "países centrales" para joder a los entrerrianos.

O sea que si hay 400 puestos de trabajo para extranjeros y ninguno para las soldadoras de Mercedes tenemos que agradecerte a tí que para defenderlas trates de eliminar otros 5 mil empleos que se pierden en el sector turístico. Gracias, pero no gracias.

La xenofobia más idiota es la que vuelca sus frustraciones hacia los vecinos y por razones estrambóticas que nada tienen que ver con los vecinos sino con ellos mismos.

Y sí, la culpa de casi todo lo tienen los peronistas, esa masa indefinible que vive de prejuicios, falsedades, medias verdades y consignas corporativistas. En este caso te puedo nombrar a Romina Picolotti, actual secretaria de Recursos Naturales, a su esposo y a una larga lista de políticos peronistas o filo-peronistas que son centrales en este drama, y que paso a detallar:

Jorge Busti (por todos conocido), Luis Leissa (ex-intendente y senador justicialista, actual candidato a intendente de Gualeguaychú), Héctor Maya (otro candidato a intendente y ex senador nacional de corte menemista), quien acuñó la siguiente perla: "No podemos permitir nuevamente que vaya el pueblo a cortar la ruta, corriendo el riesgo de que nos digan que es una medida ilegal. El gobierno nacional debe cortar las fronteras con Uruguay como lo hizo en su momento el General Perón". En su lista de candidatos a concejales figura Jorge Fritzler, autor intelectual de la idea de cortar el acceso a Buquebús.

Pero no son solo los peronistas, debo admitirlo, los que quieren sacarle rédito político al tema (¿quién puede culparlos si para tener carrera política en Entre Ríos hay que aparecer como mayor cortador de rutas que el rival?). Osvaldo Moussou, quien fuera concejal radical, así como Omar Leonardi, autor de la carta al presidente Chávez y empresario de la construcción (me olvidé de preguntarte si al final Chávez les dio cinco de bola). También hay "radicales" que denuncian al "capitalismo salvaje", como lo haces tú, Huemul, pero que puede ser tengan algún interés adicional en el tema. Tal es el caso de Juan Veronesi, dueño de un supermercado cercano a Ñandubaysal, o de Pedro Pavón, empresario turístico. Hay otros empresarios que hoy son anticapitalistas radicales, como Edgardo Moreira o Alejandro Graham. Ni que hablar de los intereses de la Federación Agraria, plenamente dedicada al monocultivo de la soja, que prestó el tractor que hoy atraviesa la ruta 136 y que luce un cartel que reza "Este pueblo no se dejará aplastar por el capitalismo salvaje". Admirable. Todos estos personajes son activísimos activistas de la Asamblea de Gualeguaychú.

Si te molestó que te recordara que en todos los conflictos que la Argentina se ha embarcado para solucionar sus propios problemas, le han terminado rompiendo el culito, allá vos. Pero deberían aprender. Lo que me trae a un pensamiento del genial Goethe para referirse a sus compatriotas, que le viene como anillo al dedo al pueblo argentino: "los alemanes, tan entrañables como individuos y tan miserables como nación".

Te has convertido en un claro ejemplo de la situación: con un poquito de discurso patriótico, con raspar apenas la superficie de viejos resentimientos, y con la elección acertada de un enemigo útil, se corre el eje y las cosas se encaminan fácilmente.

Ni una línea de debate que cuestione el modelo forestal-celulósico, los subsidios a la forestación, el tratado de inversiones con Finlandia, las consecuencias ambientales de mediano y largo plazo, ni una línea que analice si alguien la pifió allá lejos en el tiempo cuando Battle se negó a responder las cartas enviadas desde Gualeguaychú, nadie que cuantifique el beneficio REAL para la economía uruguaya, una vez descontados los subsidios, exenciones impositivas, zonas francas, obras públicas, actividades económicas incompatibles con la celulosa, etc.

No se cuestiona nada: el enemigo está afuera.

Eso sí, te pediría al menos que leas lo que vas a responder, en lugar de tergiversar los argumentos ajenos y atosigarnos con tus obsesiones anales/peronistas. Es el mínimo respeto que merecemos los que hemos debatido hasta ahora, tanto los que tenemos el culo roto como los que no.

Me conmueve tu preocupación por la salud de la economía uruguaya. Lástima que no te preocupen las consecuencias de la agresión que estamos sufriendo, económicas y de las otras.

Pensé que el tema que preocupaba a los argentinos era la contaminación. Ahora parece que no, que lo que los mueve es una sana consternación por los tratados de inversión que firma el Uruguay, por las zonas francas que existen en Uruguay y por los puestos de trabajo que se crean o dejan de crear en este país. Admirable tu lucha, Huemul. ¿Porqué no nos dejás que nos preocupemos nosotros de esos temas y te enfocás en los problemas de la Argentina, que vaya si los tiene?

Y tenés razón, el enemigo está afuera; está acampado sobre la ruta impidiendo el tránsito de personas y mercaderías con el claro ánimo de lastimar, no a Batlle, no a Botnia, sino a todos nosotros.

Los datos que aporto son para señalar que mientras vos y algunos otros chapotean en un nacionalismo futbolero, idiota y cerril, la realidad ya está verificando lo que planteaban los opositores al modelo forestal- celulósico, desde antes del 2003.

Y si tengo el atrevimiento de inmiscuirme en temas internos de Uruguay es porque las consecuencias de las decisiones del maldito Battle no se detienen en la aduana. No hay fronteras para la contaminación, ni para el olor fétido, ni para la demanda de territorio forestado, ni para los negocios de la escala de Botnia o Ence. A la cuenca toda del Uruguay la metieron de prepotencia pura en éste baile.

Otro sería el cantar si Botnia hubiera exigido apropiarse de la laguna Merin o de las costas de Maldonado. Distinta sería la situación si el gobierno uruguayo hubiera respondido algo a las decenas de pedidos de diálogo cuando correspondía, en el 2003, con una carta llevada en mano a Fray Bentos y otra a Montevideo inclusive.

No señor. No estaría yo acá rogando al cielo por un cacho de lucidez o dignidad en el gobierno uruguayo (con el argentino ni se puede contar), ni preocupándome por las consecuencias de que hayan firmado ésto o aquello, no estarían los puentes cortados, no habría en Entre Ríos animosidad alguna, el tránsito de personas y mercaderías sería normal, no habría brechas aprovechables para los amigos de la militarización de los conflictos y el tlc...

Y en la Argentina nuestros problemas y desgracias serían los de siempre. Esos que te entretiene señalar con fruición y deleite, mientras Botnia despide obreros.

Me olvidé de advertirte que vayas preparando el culito para otro rediseño. Esta vez no vas a tener que salir de la trinchera al grito de "¡me rindo!" como lo dicta la costumbre argentina. Esta vez no habrá muertos entre los cuchilleros correntinos, ni habrá Ghurkas a quien culpar. Esta vez no habrá recriminaciones ni documentos del ejército argentino para rescatar su honor. Te va a doler, es inevitable, pero esta vez será por una buena causa, tenés mi palabra.

Pido perdón a los lectores por caer en el cyber-error típico de propiciar el diálogo con quien no lo merece. Porque en éstos casos siempre es mejor el silencio, como saltar la bosta de perro ajeno en la vereda propia. La buena gente no merece que la hagan perder el tiempo con éstas cosas.
Pido también perdón a la bosta de perro por utilizarla como comparación con alguien capaz de traer a colación la guerra de Malvinas y solazarse en la muerte de pibes y no tan pibes, por ejemplo. Al fin y al cabo la bosta es abono, y los canallas e ignorantes no sirven para nada.

Lamento que la discusión haya caído tan bajo. No está en mis manos impedirlo. Siempre pensé que no hacía falta la intervención de una autoridad para que cada uno controlara sus propias inclinaciones a zaherir y ofender, pero constato una vez más y con desazón que no es así.

Pido disculpas por haber caído en menciones anatómicas, que en algunos casos estuvieron fuera de lugar. Sobre todo, disculpas por haber ayudado a arrastrar la discusión hacia abajo.

Como venía de insultos (idiota, cerril, ciego, etc) medio me subí, y no debí haberlo hecho.

Ahora, yo no utilizo la muerte de ningún "pibe" (ya sabemos que cuando empiezan a hablar de "pibes" muertos, se viene el culebrón). Mencioné la guerra de Malvinas como ejemplo de que cuando se agrede a alguien violentamente y sin aparente razón, suele pasar que el otro pegue también, y es bueno que así sea, porque de lo contrario habría muchos más patoteros regionales de los que ahora hay. Los argentinos son amigos, y cuando uno ve que un amigo se está a punto de sacar (en parte porque suele sacarse), uno tiene derecho a recordarle cómo le fue en las ocasiones anteriores. De paso te recuerdo que esos "pibes" por los cuales derramás tanta indignación, invadieron un territorio extranjero armados hasta los dientes, dispuestos a matar, y a las órdenes de una pandilla de asesinos de primer orden. Te lo digo para poner las cosas en perspectiva.

Nunca discutí sobre el complejo forestal-celulósico en este post, con el cual no estoy de acuerdo en términos generales. Hablaba sí de una agresión explícita ("arruinarle la temporada turística" al Uruguay y a sus habitantes), y de las consecuencias que una cosa así puede acarrear. Estoy diciendo esto cuando las señales desde Argentina dicen que no se va a acatar una resolución de La Haya sobre los cortes de rutas, si fuera contraria a sus intereses. En este punto en particular la idiotez es pretender que si eso sucede, prosiga como si nada el juicio que entabló Argentina contra Uruguay en la misma corte. Cosa más idiota, cerril y ciega difícil ¿no te parece?

"Lo que quería decir antes es que la situación aquí en esta zona hay que verla un poco con una visión más global de lo que supone el hecho puntual de que se instale, o se pretenda instalar una fábrica de pasta de papel en un sitio o en otro. Y también se tiene que ver como algo que poco tiene que ver con una guerra entre uruguayos y argentinos o argentinos y uruguayos. La realidad
es mucho más importante y es mucho más global y más generalizable. Lo que hay que ver es porqué son las empresas, las que definen que tipo de desarrollo va a realizar un país, porqueevidentemente Uruguay no eligió la instalación de ENCE ni de Botnia en la zona de Fray Bentos,fue ENCE y fue Botnia quienes eligieron y lo dan por un hecho consumado y hay que ver además si ese desarrollo de Uruguay o de Argentina es el que debiera ser para una zona como Fray Bentos, o como puede ser Gualeguaychú o para cualquier otra zona de América Latina." Antón Masa, APDR.

Les dejo un par de artículos con datos sobre el funcionamiento REAL de pasteras similares en proceso y volumen a las de Botnia y ENCE sobre el río Uruguay: no el panorama que prometen empresas y funcionarios, no lo que dice el marketing empresario, no lo que está escrito en los papers de consultoras y organismos internacionales, sino LO QUE ESTA SUCEDIENDO EN LA REALIDAD:

- Stora Enso en Brasil: http://www.guayubira.org.uy/celulosa/Veracel.html
- ENCE en España: http://www.guayubira.org.uy/celulosa/AntonMasa.pdf
- CELCO en Chile:
http://www.lanacion.cl/prontus_noticias/site/artic/20061001/pags/20061001190902.html
http://www.accionporloscisnes.org/
http://www.greenpeace.org/chile/campaigns/t-xicos/celco

A pesar de que no respondió a los reparos que puse a sus afirmaciones anteriores (hace como dos meses), no pierdo la esperanza de que Huemul lo haga en algún momento. Me puse a leer los documentos que adjunta para que nos enteremos, como dice, lo que está PASANDO EN LA REALIDAD (así con mayúsculas). Con el primero me bastó: es el artículo de Víctor Bachetta, publicado en Brecha. El artículo es un típico ejemplo del arte de confundirlo todo, hace referencia a problemas sociales y económicos cuyas causas no se explican, aunque queda sugerido –por cómo está presentado el artículo— que todo está vinculado a la instalación de una fábrica de celulosa en el estado de Bahía, se suministran algunos datos estadísticos para dar apariencia de rigurosidad y cientificidad y sacar conclusiones absolutamente indemostrables. O sea, es una nota para los que ya no quieren discutir de nada, sino que están convencidos de que las fábricas de celulosa son el mismo demonio resucitado.

Desocupación, prostitución, drogas, miseria, incumplimiento en materia de entrega de tierras al MST por parte del gobierno de Lula en el sur del estado de Bahía, todo, absolutamente todo, de seguir el relato de Bachetta, se debería a la empresa Veracel. No está dicho a título expreso, claro (esa es la picardía), pero está sugerido y cualquiera que no esté al tanto del arte manipulatorio que tan bien conocen los periodistas podría concluir que todas esas lacras ancestrales de esa región de Brasil se deben a que hace pocos años se instaló allí una fábrica de celulosa. No descarto que haya habido ilusos que creyeran que con la llegada de la planta, desaparecerían los problemas de Bahía, pero lo que está claro es que los problemas no los creó esa fábrica. ¿Este es uno de los ejemplos irrefutables que pretende suministrarnos Huemul de lo que sucede EN LA REALIDAD?

Hay un apartado del artículo en el que se hace referencia estrictamente a la contaminación: “Y además…. Contaminación”, se titula. ¿Y qué nos viene a decir la nota sobre ese tema que ha provocado tanta controversia con los cortadores de puentes de Gualeguaychú? Que “el pequeño productor ganadero José Marinho Damaceno no podía imaginar que la descarga de efluentes de Veracel sería frente a su casa, al otro lado del río Jequitinhonha. "Son tres caños que llegan al medio del río y sube un olor muy fuerte, una catinga que se parece al repollo podrido. Y de vez en cuando se siente un golpe en la cañería, como una explosión, tan fuerte que usted salta de la cama", explica. El olor produce dolor de cabeza e irritación en la vista y cada vez que viene debe abandonar su finca hasta que pase. Pero Damaceno ahora sabe que tendrá que dejar definitivamente el predio y vender como pueda su terreno”. No dudo de que los problemas de Damaceno son dramáticos, pero vaya, estamos hablando de alguien que tiene su casa FRENTE al lugar donde se descargan los efluentes. En el caso de Botnia, que yo sepa, no hay viviendas frente al lugar donde se descargarán los efluentes.
¿Qué más nos cuenta Bachetta? Que “el pez típico del Jequitinhonha, el róbalo, prácticamente, ha desaparecido, agravado por LA CONSTRUCCION DE UNA REPRESA EN LA ZONA, que no le permite remontar el río para el desove” (lo de agravado por… debería tenerse muy presente, ya que si una represa impide el movimiento de los peces para el desove, es harto difícil que los peces se reproduzcan... con o sin fábrica de celulosa, claro. ¿Qué más dice Bachetta sobre EL TEMA DE LA CONTAMINACION? Que “organizaciones ambientalistas y sociales han manifestado su inquietud por los efluentes y las emisiones de la planta de celulosa”. Me parece encomiable manifestar inquietudes por posibles contaminaciones, pero una preocupación de un grupo ambientalista no es todavía una prueba de nada.

A lo largo del informe se habla, además, de otro problema ambiental: la deforestación de monte indígena en el estado de Bahía para plantar especies exóticas. Es un grave problema en algunos países del mundo, sobre todo en aquellos que tienen bosque tropical. Pero el detalle es que en Uruguay no se desforestó ni una sola hectárea de monte indígena para plantar eucaliptos para la planta de Botnia. Y el tan manido asunto de la forestación con especies exóticas está lejos, muy lejos, de tener las dimensiones catastróficas que los críticos del complejo forestal-celulósico anuncian. Hasta el día de hoy la superficie forestada con eucaliptos y pinos es el 4% del total (algo así como 700 mil hectáreas).
La nota de Bachetta es un típico ejemplo de simplificación, de medias verdades, de sugerencias infundadas, un ejemplo de cómo se induce a que los lectores establezcan vínculos indemostrables entre diferentes fenómenos… sin decir nada a título expreso, claro, pero con el simple y primitivo procedimiento de poner esos fenómenos uno a continuación del otro en el mismo párrafo, siempre se puede dejar conformes a los lectores distraídos, o a los inclinados a buscar siempre a un malo de la película o a los que sólo buscan confirmar todas sus creencias apriorísticas y prejuicios. Si lo que se pretendía con la nota era establecer una relación de causa-efecto entre la pastera y las desgracias sociales del sur del estado de Bahía, el resultado es patético. Esa nota es una estafa. Me extraña que una persona razonable e inteligente como huemul consuma tanta simpleza.

¿Por qué me limito al tema de la contaminación? Porque ése y sólo ése debería ser el tema de la controversia en torno a la planta de Botnia. Sería de locos que cualquier movimiento social emprendiera acciones de la envergadura y las consecuencias que tienen las acciones del movimiento de Gualeguaychú, en rechazo a lo que a estas alturas es como una suerte de arcano: el “modelo de desarrollo” que se sigue en otro país. No otra cosa es lo que he estado escuchando hace meses sobre este conflicto (y la propia huemul lo utiliza profusamente en este blog). ¿No le parece que es un delirio que se corten puentes porque en el país vecino se sigue un modelo de desarrollo que ellos juzgan pernicioso para los ciudadanos del país vecino, particularmente cuando el modelo de desarrollo del propio país no difiere un ápice del que se critica? ¿No le parece que lo único que debería estar en discusión en este conflicto es si Botnia contamina o no contamina? ¿No le parece que el único derecho que tiene el movimiento de Gualeguaychú es obtener garantías de que esa planta no generará daños ambientales? Y nada más…

Ahora bien, hay una duda enorme que carcome, no mis entrañas pero sí mi cerebro, y que ninguno de los críticos de última hora del salvaje capitalismo trasnacional que parecen haber crecido como hongos en Entre Ríos ha contribuido a despejar: ¿Qué tiene el pérfido y siniestro complejo forestal-celulósico que no tengan el complejo metalo-automotriz, el químico-farmacéutico, el uranio-nuclear, el sojo-transgénico, el plástico-pevecé, el humeante petro-gasolinero o el nada inocuo en términos ambientales complejo turístico, por nombrar solamente a algunos que ahora me vienen a la mente?
¿No le llama la atención una preocupación tan, tan focalizada en UNA rama de actividad específica y en UN país concreto? Porque se podría entender perfectamente todo esto si la demanda fuera un poco más modesta (es decir: no queremos que Botnia contamine el río Uruguay y punto). Pero cuando todo lo que se hace pretende hacerse en nombre de la lucha contra el “capitalismo salvaje”, es legítimo preguntarse por qué el complejo forestal-celulósico y no el resto de las actividades propias del capitalismo contemporáneo. La pregunta es tan pertinente respecto a los temas ambientales como a los sociales. Porque no creo que los beneficios y perjuicios que eventualmente puedan traer (en uno y otro ámbito) los emprendimientos forestal-celulósicos sean mayores o menores que los de tantas otras ramas de actividad económica. ¿No le suscita ningún interrogante a Huemul que la sensibilidad anti-capitalista de los que se oponen a Botnia esté tan maniáticamente centrada en un solo país y en una sola actividad económica cuando a la vuelta de la esquina tienen tantas o más razones para preocuparse?
Espero alguna respuesta que me saque de mi perplejidad.

Estimado Voltaire: no conozco los antecedentes de Victor Bachetta como para desatender sus escritos, por eso acepto que puedan no ser de buena fe. Lo que sí me llamó la atención fueron ciertos elementos que no has comentado, y que son constantes que se repiten en todos los casos celulósicos citados: los 40.000 puestos de trabajo prometidos respecto de los 300 y pico efectivos, por ejemplo. O la bochornosa "acción social" desplegada en las poblaciones afectadas, matizada con la compra de voluntades, medios de difusión, clubes de fútbol y sindicatos: de Brasil a Pontevedra el mismo método de amordazar al vecindario, tanto más eficaz cuanto más debil sea el medio local. O el desplazamiento de las actividades económicas preexistentes, que en lugar de ser fortalecidas son directamente barridas por las demandas de territorio y materia prima de las pasteras.

Con respecto al discurso anticapitalista, no lo suscribo ni lo comento. Es un típico argumento de los talibanes del mercado (no es tu caso) descalificar las protestas ambientales como anticapitalistas, mientras que desde la izquierda con frecuencia se las menosprecia con desdén bajo el mote de "burguesas". La verdad que no me parece una rama demasiado productiva de la discusión, no sabría qué decir al respecto y no creo que sirva perderse en éstas cuestiones laterales.

Con respecto a los otros documentos: ¿nada que decir de la exposición de Antón Masa sobre ENCE? He ahí una pormenorizada historia descriptiva de cómo se convive hoy con una empresa semejante (mal), cuáles son los beneficios para la gente (nulos),y cuáles son las posibilidades de hacerle fuerza cuando las cosas no marchan bien (11 años de juicio abreviado!!!).

De Chile las noticias vienen igual. En un año de operaciones CELCO Valdivia liquidó el 90% de las aves y plantas de un sitio Ramsar, del cual además se abastece de agua la ciudad (y antes de que me acusen de una sensibilidad idiota por la naturaleza déjenme aclararles que cuando las cosas vivas se mueren súbitamente es momento de poner las barbas en remojo ...). Pero los chilenos están metidos en un laberinto administrativo: un informe demuestra los daños, otro los desmiente, un legislador pide informes, un ministro da el visto bueno a la empresa, la gente marcha y protesta, y adivinen qué: durante todo el tiempo la planta sigue produciendo, sin problemas.
Con la otra planta chilena de CELCO la cosa es peor: los pescadores intentan detener un ducto de efluentes al mar y el enfrentamiento ya sumó a la Armada Chilena -en defensa de los barcos de CELCO, faltaba más. Ningún margen para proteger los intereses generales de la comunidad frente a los intereses particularísimos de la empresa (y estoy describiendo el hecho, por favor no me acusen de anticapitalismo).

Con respecto a qué