Un laptop por niño
En diciembre de 2006 Tabaré Vázquez anunció que el Uruguay adoptaría la propuesta de la ONG americana Un Laptop por Niño (OLPC, por sus iniciales en inglés), y que la implementaría en su totalidad. Abrazar esta propuesta implica, tal como lo dejó en claro el presidente, dotar a cada niño de primaria con una computadora portátil, hoy conocida como la XO, para su uso personal, siempre y cuando esa computadora (y ese niño) trabajen dentro de los parámetros del proyecto.
El proyecto OLPC está bien intencionado y es tecnológicamente virtuoso. Surge por iniciativa de Nicholas Negroponte, unos de los popes de la sociedad de la información, fundador del Media Lab del MIT (ninguna relación con John Negroponte El Malo, actualmente subsecretario de Estado de EEUU). Si dotamos a unos niños camboyanos del medio rural de tantas computadoras portátiles como evaluadores enviados desde Cambridge, Massachussetts, observaremos comportamientos muy curiosos. Los niños se conectarán a la Internet, usarán la versión camboyana de la Wikipedia y, por alguna razón misteriosa, se alejarán de la pobreza. Se trata de la única experiencia de campo del programa OLPC. Ahora, traslademos la experiencia de una aldea camboyana a la totalidad del plantel escolar del Uruguay y tendremos un animal de muy diferentes cualidades. La experiencia de esa aldea camboyana mal puede extrapolarse al resto de Camboya; menos aun a la realidad del Uruguay.
El XO es una computadora portátil que opera bajo alguna versión del sistema UNIX (no es Windows). Todavía no está claro si será un vástago de la distribución, hoy comercial, de RedHat Linux, o si se tratará de algún otro "sabor" no-comercial. La tecnología es de punta, en particular en lo que se refiere a la pantalla, que además de costar unos 35 dólares (lo que es para sacarse el sombrero), tiene la capacidad de funcionar a "sol pleno" en blanco y negro y de imitar la resolución de una página de libro.
Naturalmente, el XO no tiene disco duro, lo que sería por ahora imposible por cuestiones de precio, pero cuenta con 512Mb de memoria "flash" (como la de las cámaras digitales), dos o más puertos USB (para conectar ingenios de diversa índole, como discos, impresoras, o lo que sea) y fundamentalmente, con capacidad inalámbrica. La máquina puede funcionar y actualizar su software estando en la cercanía de otras fuentes de datos, o sea una red local específicamente diseñada para el XO. Se habla de una "mesh network", o sea una red que permite que aparatos similares se complementen entre sí para formar un "ingenio virtual" con mucha más capacidad de almacenamiento, además de compartir la conectividad que brinda un "servidor escolar" (el que por el momento está en desarrollo). Además de todo esto, el aparato cuenta con cámara de video, micrófono, parlantes, "touch pad" (que cumple las funciones del mouse) y botones para juegos. No está mal para un aparatito de 100 dólares (aunque lo de los cien dólares todavía está por verse; por ahora cuestan unos 140 dólares por unidad). El guarismo 100 USD depende de que hayan entre 10 y 15 millones de unidades en pedidos confirmados al fabricante (Quanta de Taiwán, el mayor fabricante de laptops del mundo).
La idea es que los laptops sean entregados en propiedad a niños de edad escolar por el Estado. El aparato viaja así entre la escuela y la casa, se convierte en un bien preciado para el niño y en algunos casos para su familia, al parecer, ya que en la aldea camboyana de marras éste constituye la única fuente de luz eléctrica. No hay trampa, porque olvidé mencionar que el XO incluye un generador de energía eléctrica para uso propio, que en versiones anteriores funcionaba con una manivela y que ahora se acciona mediante una cuerda de la cual se tira como si se tratara de una motosierra (el objetivo es que por cada minuto que se gasta en tirar de la piolita, el XO entrega 10 minutos de uso).
Por ahora los únicos países que han abrazado el proyecto en su totalidad son Libia, Tailandia y Uruguay, con una pléyade de promesas políticas provenientes de otras partes, algunas de dudosa sinceridad. Por ejemplo Nigeria, cuyo presidente, Olusegun Obasanjo, dijo en un arranque de nigeriano entusiasmo que se anotaba con 10 millones de unidades, pero hasta ahora ni un solo laptop ha viajado a ese país, ni siquiera para un proyecto piloto. Brasil también se anotó, aunque nadie está seguro, ya que también se ha anotado en otros proyectos comerciales similares. Y a decir verdad, el compromiso de Tailandia no reposa sobre bases firmes, ya que fue verbalmente asumido por Thaksin Shinawatra, populista emérito derrocado por un golpe militar en setiembre de 2006.
El XO y la ideología que viene detrás es simpática y en muchos casos compartible. Algunas escuelas rurales del Uruguay, por ejemplo, podrían beneficiarse con su implementación y es cierto que acercarían a mucha gente al conocimiento que, de otra manera, quedaría totalmente fuera de su alcance. Habrá que mandar al abuelo a darle a la piolita de la motosierra mientras el resto de la familia participa en criticaresfacil.com, en el mejor de los casos. Pero de ahí a abrazarlo como estrategia de desarrollo escolar para todo el país, sinceramente huele a otra de las ideas "que nos hacen sentir bien" de nuestro presidente (seguramente nacidas en la querida escuela Yugoeslavia). Es un acto jacobino de confitería.
Supongamos que los laptops en realidad costaran 100 dólares cada uno, y que decidamos dotar a cada escolar del sistema público con uno de ellos, en propiedad. En primer lugar habría que establecer y mantener un sistema de cifrado de la red que impidiese que cualquiera se suba a la internet desde cualquier ubicación usando un hardware totalmente devaluado (ay! maestra, lo perdí). El sistema debe resolver el problema de impedir que si el dueño del XO va a la escuela de Caramurú y René, ese XO sirva para montarse a la red desde Rivera y Comercio. Segundo, si hay que mantener un sistema de servidores escolares, ¿cómo lo haríamos si hay escuelas, incluso en barrios ricos como Pocitos, que todavía tienen máquinas corriendo bajo Windows para Grupos de Trabajo, cosecha 1995? (y no me desmientan porque mi hijo va a una de ellas). La mera entrega de XOs a 400 mil niños a 100 dólares cada uno significaría 40 millones de dólares. ¿Pero cuánto costaría reclutar, formar y mantener la infraestructura y los recursos humanos para manejar tecnología que va más allá incluso del viejo y querido Windows XT al que tantos y tan pocos estamos acostumbrados? La pregunta del millón es: ¿valdría la pena?, ¿qué sacarían de nuevo por lo menos la mitad de esos niños que ya tienen en su casa, en su cibercafé o incluso en su escuela, computadoras conectadas a internet? Me gustaría saber además la opinión de la ingeniera Simón, sobre cuya empresa, ANTEL, recaería una buena parte del esfuerzo necesario para que esto pueda funcionar.
Lo peor es que en todo este asunto hay un elemento de fetichismo, que dice que si le das a un niño una laptop, mágicamente se va a convertir en algo diferente. Negroponte dice que el proyecto OLPC no es un proyecto de computación, sino que es un proyecto de educación. Voy a parafrasearlo y decir que lo que los niños necesitan no es una laptop sino una buena educación.
Es entendible que nuestro presidente, cuyo contacto más íntimo con la tecnología es con un aparato capaz de freír la zona del cuerpo afectada por un neoplasma sin tener demasiado en cuenta quienes son tirios y quienes troyanos, quiera tocar una nota optimista sobre el brillante futuro del Uruguay como potencia tecnológica, adoptando un modelo tecnológico que puede hacernos sentir bien sin dejar de ser totalmente descabellado.
El sitio oficial en español de OLPC puede encontrarse aquí.
Respuestas
Me parece que hay muchas, muchísimas cosas, por hacer con 40 palos verdes antes de gastarlos en computadoras.
Lo primero sería tratar de bajar la deserción y lograr que todos los pibes fueran a la escuela, darles a los maestros un salario como la gente o mejorar la infraestructura de las escuelas.
Ojo, la idea como tal es buenísima, pero hay muchos temas de fondo a solucionar antes.
Autor: Pancho | Marzo 1, 2007 6:12 AM
estimados CEF, no voy a postear en este artículo, pero quería hacerlo en otro:el gran bonete, o bonete a secas, no recuerdo.
No es la primera vez que sucede. Ya me ha pasado que leo algo y luego misteriosamente desaparece sin dejar rastro alguno.Esta vez desaparecieron hasta los comments (aunque fueran equivocados de sitio como le sucedió a pancho).
No me parece muy serio ni mucho menos simpático, aunque la simpatía no sea preocupación central de este sitio.
Que pasó esta vez... no me digan que el gran bonete existe y es colaborador de CEF!!?.
Autor: sissi | Marzo 2, 2007 12:23 PM
Ese artículo volvió al taller para ser reparado, o quizás para ser vendido como chatarra.
De todas maneras te voy a citar un fragmento de nuestra carta magna: "[CEF] Es un espacio anónimo, que manejamos como se nos da la gana [...]". Saludos.
Autor: Curzio Moore | Marzo 2, 2007 12:49 PM
Están claras las reglas del juego, simplemente y tomalo como quieras, estaría bueno que dentro de lo que se les de la gana esté el mandar al taller los artículos antes de dejarnos con las ganas.
salú.
Autor: sissi | Marzo 2, 2007 1:24 PM
Asunto técnico en relación a la desaparición de los comments: me pasaron cosas muy raras con los comments en otros blogs (por ejemplo, que desaparecían todos los que antes había, o directamente la opción de comentar desaparecía, y después volvía mágicamente a aparecer). Finalmente la culpa era del maldito Internet Explorer (abajo microsoft!). Me pasé al Mozilla Firefox y nunca más tuve problemas.
Autor: fer | Marzo 2, 2007 4:12 PM
No entiendo por qué esa ojeriza contra el Presidente. Siempre dándole, criticando y no aportando ninguna idea constructiva, como él hace.
El loco es un científico, así que no puede equivocarse. Además tiene un batallón de asesores que se sacan chispas entre sí a cuál más inteligente. Si no fijáte en Valenti con su idea del auto parlante. A Bleier que es terrible intelectual (ver Los Bueyes Perdidos, que es para chuparse los dedos) con su idea de hacer un acto en la Pza Independencia, que oh, gran casualidad CEF no comenta para nada. No será porque fueron más de 60 mil uruguayos y uruguayas? Si a Uds. no los financia la derecha, los financia alguien peor (si hay)
Autor: El Mulato de la Playa | Marzo 6, 2007 11:06 PM
No me extrañaría que Tabaré Vázquez se saliera con la suya también en esto, por algo es el presidente más autoritario que hemos tenido desde los tiempos de Gabriel Terra. No tendrá muchas ideas, pero las que tiene cuentan con con una hinchada ilustre. Viejos luchadores de la izquierda, viejos sindicalistas, curtidos intelectuales, en las manos de un tosco encantador de serpientes. Capaz que es lo que se merecen por apostar tanto a ganar una elección.
Autor: Iván | Marzo 7, 2007 2:21 AM
(Robado de El Observador)
Intel presentó el Classmate, un ordenador de bajo costo pensado para competir con el programa OLPC y que se producirá íntegramente en Argentina
El fabricante de microprocesadores Intel presentó en la Argentina la Classmate PC, una computadora portátil de bajo costo que será construida íntegramente en la región y que está pensada para disminuir la brecha digital en los países emergentes.
De este modo, Intel pretende desbancar al programa ideado por el director del MIT, Nicolas Negroponte, el OLPC (Una Computadora por Niño), el cual es auspiciado por su rival AMD, y que eligió a Uruguay, entre otros países, para ofrecer sus portátiles de 150 dólares destinadas a los niños de escasos recursos.
La Classmate costaría 400 dólares por unidad, pero ese precio se reduciría a la mitad si el país encarga un millón de máquinas. Pero la oferta de Intel fue más allá: mientras el plan OLPC pretende que sus computadoras sean fabricadas en Taiwán por la empresa Quanta. La Classmate se producirían íntegramente en Argentina.
Además, si el gobierno del vecino país se inclina por esta propuesta, se invertirían en Argentina cerca de 50 millones de dólares para el desarrollo de programas y notebooks.
"Queremos brindar una oportunidad a 1000 millones de personas en el mundo", aseguró Susan Kenney, directora mundial de Educación de Intel, quien añadió ya han "capacitado a 40 mil docentes en la Argentina".
Además, la empresa confirmó la donación de 500 Classmate al proyecto Educ.ar para que realicen las pruebas de calidad de producto, entidad que ya se encuentra testeando las computadoras del plan OLPC.
(Observa)
Autor: Curzio Moore | Marzo 22, 2007 3:30 AM
Días atrás leí una serie de notas cortas sobre el proyecto Ceibal (que así se llama el OLPC entre nosotros), entre las cuales había un artículo basado en una entrevista con Miguel Brechner, titular del LATU. Me extrañó un poco el hecho de que Brechner fuera tan acrítico sobre el proyecto, sabiendo que se trata de un tradicional hombre de negocios en el giro informático. Brechner era (o es) dueño de Coasin, quien importó los primeros Macintosh al Uruguay y además era el representante de DIGITAL. Me preguntaba qué tendría Brechner que ver con todo este delirio sobre un laptop por niño, algo que nunca ha sido implementado en ninguna parte y que acá pretendemos llevar a cabo con la plantilla estable de Enseñanza Primaria.
La prensa uruguaya por unanimidad afirma que estamos siguendo una senda que otros han recorrido, lo que no es cierto, y que estamos acompañando iniciativas similares en Brasil y Argentina, además de otros países, lo que tampoco es cierto. Los únicos otros países que han abrazado esta estrategia como la ha abrazado Uruguay son Tailandia, Libia y Ruanda.
Ayer me entero por medio de Plan B (El Paisito) de dos cosas. En primer lugar de que hay resistencias en el gremio magisterial a la insistencia presidencial de que hay que gastar esa fabulosa cantidad de dinero (por lo menos 60 millones de dólares) cuando hay algunas necesidades insatisfechas que están por adelante. No se habla que con cada generación deberemos entregar otros 60 mil computadoras que costarían algo así como 7 millones de dólares por año, año tras año, de aquí en adelante. En segundo lugar me entero de que es precisamente al LATU a quien se ha encomendado coordinar esta aventura, y a la vez comprendo el entusiasmo de Miguel Brechner.
El proyecto OLPC gira alrededor de darle una computadora de tecnología de punta a cada escolar, y echarse a contemplar como la cosa nos lleva a todos hacia un mundo mejor. De lo que nadie habla (por lo menos en los artículos de "El Paisito" y ni que hablar de los de "La República") es de que estas máquinas milagrosas hacen su milagro si son parte de una red muy compleja, llena de trampas que tienen que ver con la administración de usuarios, privilegios y cifrados, con cuestiones técnicas que ninguna maestra y muy pocos egresados de carreras de informática podrían manejar sin dedicarle mucho tiempo y muchas ganas.
Para armar un tinglado como este sería necesario el concurso aceitado y armonioso de todos los actores de la educación pública, de ANTEL y de las variadas formas de mercaderes informáticos. Así como los informáticos poseen los códigos y saberes necesarios para hacer que esta tarea parezca trivial, los maestros, los padres y los niños poseen "poderes" para hacer que todo se hunda en una marea de indiferencia, por nombrar al mejor de los males.
Un proyecto como este puede funcionar a escala limitada en situaciones donde marcaría una diferencia, pero no tenemos que embarcar a todos nuestros niños en un proyecto sobre el cual el principal promotor no tienen ni la más mínima idea. Huele, señor doctor Presidente, a la más rancia demagogia, en particular sabiendo que en el peor de los casos recién nos enteraríamos del fracaso de esta iniciativa bien pasada la fecha de la próxima (re)elección.
Autor: Curzio Moore | Marzo 31, 2007 6:13 AM
Para poner un ejemplo relevante de lo fantasioso que es el proyecto Ceibal, hoy mismo estuve de visita por el laboratorio de arqueología de la Facultad de Humanidades, que quedó colgado en un sótano de la actual Facultad de Psicología. Allí comparten oficinas el Programa de Arqueología Subacuática (PAS) y el profesor López Mazz y sus colaboradores. López Mazz es el arquéologo más célebre del país, y el PAS suele llamar la atención de los medios por la propia naturaleza de su trabajo. Entre los dos comparten una sóla línea telefónica, la que deben utilizar además, para conectarse vía módem y Adinet con la Internet. No tienen ni siquiera el módico servicio ADSL de 20 horas, a 290 pesos por mes, que tienen tantas familias uruguayas.
Por si no me entendió, si el Prof. López Mazz quiere consultar su correo para ver si hay mensajes de Gonzalo Fernández, debe desplazarse a lo largo del corredor para rogar a sus colegas, algunos de los cuales ni siquiera pertenecen a su departamento, para que dejen libre la línea y así poder conectarse. Arqueológicamente hablando, se hallan en los horizontes más tempranos de la comunicación por medio de impulsos eléctricos.
Todo esto sucede en un país que quiere dotar a todos sus 400 mil escolares con un pequeño ingenio verde que los va a conectar con el siglo XXI, cuando es incapaz, en su propia Universidad, de mantener conectados con el mundo a sus cientistas y a sus académicos más célebres, haciendo de cuenta que a esta altura ello no se tratara de la cosa más natural del mundo.
Autor: Curzio Moore | Mayo 23, 2007 3:14 AM
Artículo de ZDnet sobre producción del XO (in English)
http://government.zdnet.com/?p=3491
Aparecido en APCnews hace unos días:
http://www.apc.org/espanol/news/index.shtml?x=5248100
Autor: Curzio Moore | Noviembre 8, 2007 12:18 PM
Artículo de Gabriela De Boni "Sean los orientales tan informados...", publicado en Boletín de A.D.E.S.
Autor: Curzio Moore | Agosto 10, 2008 3:20 AM
Muy bueno el artículo de De Boni. Cómo no compartir su bien fundamentada preocupación por el fetichismo tecnológico implícito en el regocijo generalizado que provoca el proyecto una computadora per niño. Se trata de un asunto primordial en este debate, totalmente escamoteado por la idea instrumental del quehacer educativo. Adquirir habilidades, destrezas, parece ser el lema de la educación moderna, con independencia de los fines, del para qué (en ese marco, se entiende perfectamente que la computadora propia sea percibida como un bien en sí). Se nos dice que esa “preparación”, esa adquisición de destrezas son la razón de ser de la educación. “Lo otro” (los fines a cuyo servicio se ponen esas destrezas) es asunto de cada cual, del individuo. Lo importante del artículo es que no está animado por una ridícula predisposición anti-tecnológica, sino que nos recuerda que la crisis educativa, la ignorancia, el desamor por el conocimiento, el desprecio de la cultura, las dificultades para aprender no se superarán con recursos tecnológicos ni con un simple “acceso a la información”. O sea, está muy bien la laptop, pero la pregunta que falta responder es ¿qué hacemos con la laptop? Y la respuesta no está en la laptop. Aunque al feftichismo tecnocrático le cueste creerlo, la laptop no hace magia.
También es razonable la pregunta que se hace De Boni acerca de las prioridades. Porque si los liceos se caen a pedazos y no hay dinero ni para comprar libros --y los recursos son limitados-- parece razonable preguntarse si no habrá que atribuir los dineros públicos a otros fines que no sean darle una laptop a cada niño.
Me parece que estos son los temas y no las especulaciones acerca de eventuales conspiraciones de intereses corporativos o el papel que cumpliría la última versión del compromiso social: la filantropía de baja intensidad. Esa segunda parte del artículo es un poco más rústica, pero no llega a opacar los méritos de la primera.
Autor: Voltaire | Agosto 11, 2008 3:13 PM
El peor insulto que se le puede hacer a los maestros y profesores, no son las alusiones a sus ausencias ni a su falta de profesionalismo, es la histeria gubernamental y de toda la clase política uruguaya de querer “iniciar las futuras generaciones al útil informático”. ¡Qué animalada y cuanta demagogia!
Hace un tiempo atrás, el profesor de filosofía Robert Redecker decía: “No hagamos de los niños animales informáticos antes de hacerlos hombres. Es mucho más importante aprender a penetrar los tormentos de Berenice (…) que dejarse domesticar por la ideología de Bill Gates. (…) Esta jactancia gubernamental sobre informática (…) nos deja muy lejos de los ideales de la escuela republicana, de la que nos alejamos cada vez más a pesar de invocar sus principios como un ritual (…) afín de conjurar las verdaderas exigencias. Esos discursos (…) se traicionan a pesar de todo y demuestran el objetivo de sustituir la utopía mercantil de Microsoft a la utopía escolar (…)”
Yo utilizo regularmente las computadoras desde hace años. No comprendo aún para qué puede servir esta máquina en un aula escolar de primaria o secundaria. No creo que sea más útil que una olla de aluminio o una carretilla… A menos que se considere fundamental poder jugar a juegos electrónicos estúpidos, que consisten en voltear aviones o darse trompadas y patadas contra enemigos virtuales y que remplacen los costosos papel y lápiz necesarios para jugar al “ahorcado”. Pero los mercaderes de computadoras – la mayoría jodedores incultos que se asemejan a los vendedores de automóviles – saben que hay en eso un formidable mercado. Los miles de millones de Bill Gates nacieron, entre otras cosas, de estas lucecitas imbéciles que se prenden en el cráneo de un ministro o presidente cuando pronuncian delante suyo, las palabras “computadoras”, “informática” y “modernismo”.
Que quede claro, la computadora es útil en muchos casos, pero no en la escuela. En la escuela, la memoria que nos interesa, se encuentra en la cabeza y no en un disco duro. Gastaremos millones para equipar “cada niño con una computadora” cuando sería mejor tener una biblioteca digna de ese nombre en cada escuela para darles el gusto a la lectura, crear empleos a fines de limitar las clases a 25 (por qué no 20) alumnos y crear clases de apoyo para que los alumnos en dificultad tengan una enseñanza personalizada y así democratizar realmente los estudios dándole las herramientas necesarias a cada alumno.
No, elegimos otro camino sin hacerle confianza al saber. Ver el desastre de la juventud que llega al mercado laboral, nos da la razón. Generamos cajeras, vendedores, repartidores de pizza, porteros, guardias de seguridad, limpiadores, repartidores de volantes, aguantacarteles, etc. es inquietante, son todos laburitos miserables, entre dos períodos de desocupación. Ese es el futuro que les espera, “siemprelistos” a la ley del mercado y a la resignación. Vivimos en un mundo en donde la mediocridad triunfa. No hay que saber que Voltaire existe para repartir pizzas, con saber leer en la pantalla del pc, la dirección del destinatario y el código correspondiente a jamón, muzarela o aceitunas ya alcanza.
Ahora que conocemos los oficios prometedores del futuro, comprendemos mejor el razonamiento de la clase política, las masas no necesitan más ni a Pitágoras, Molière, Platón, ni la deriva de los continentes, ni el barómetro de Toricelli, ni la ley de Newton, la evolución de Darwin, y menos aún los espejos tendidos a los espíritus por Shakespeare o Cervantes, todo eso a la basura, ya fue. Dejen a las elites complicarse con esas viejas estupideces. Hoy van a aprender a apretar el botón “on”. La pantalla se enciende. Ya no queda más que obedecer las órdenes que se inscribirán en la pantalla. ¿Simple no? ¿Les gusta? Mejor así, es la vida que les espera, imbéciles!
Al fin Tabaré no es ni bueno ni malo, es simplemente moderno.
Cuando se dicen esta cosas, nos arriesgamos a ser tratados de trancado del disco duro, de deficiente del “Rom” y se llega hasta la idea de esterilizarme.
Si el fabricante del compás automático a vapor fuera el hombre más rico del mundo, existiría la posibilidad que los ministros de educación de los países ricos nos repitan en coro:
“El compás automático a vapor es una gran ventaja para nuestra juventud.”
Lo que importa en un aula, se resume en dos palabras: el profesor, los alumnos. Entre el alumno y el profesor va a suceder algo: indiferencia, hostilidad, afección, pasión… Más allá del saber transmitido, se trata del aprendizaje de una sociabilidad supuestamente enriquecedora, de una indispensable salida del universo familiar hacia el universo simplemente. Los filósofos griegos de antes de Platón desconfiaban de lo escrito a tal punto que si hoy conocemos sus pensamientos por fragmentos, se debe a sus sucesores. Ellos querían que la enseñanza pasara por la presencia del maestro y del alumno. Temían que el saber transmitido solamente por lo escrito sea solidificado, falto de vida, y que la duda, instintivamente exprimida en el diálogo, quede ausente de una enseñanza exclusivamente basada en los libros, reduciendo el saber a un cuerpo de conocimientos indiscutibles. Los sentimientos que acompañan la transmisión del saber dejarán huellas durante toda la vida el interés por tal o cual materia. ¿Quién de entre nosotros no tuvo al menos un profesor que no nos hiciera soñar de ser catedrático en su disciplina? O sea que la experiencia de esas afinidades es sin dudas lo más importante en la vida. Son ellas las que nos permiten dirigirnos más tarde hacia lo que nos hace felices, en vez de arrancar hacia la infelicidad. Avanzar los unos hacia los otros, la mujer hacia el hombre, el amigo hacia el amigo, el alumno hacia el maestro, el adversario hacia el adversario en vistas de una paz posible, saltando los obstáculos de nuestras diferencias, es el aprendizaje de la vida misma. Dominar el saber comienza por dominar el saber que el otro posee. Las condiciones para que esta transferencia se efectúe, ningún tipo de máquina puede ni podrá seriamente reunirlas.
Es maravilloso constatar que en la Grecia antigua se forjaron los símbolos de toda nuestra historia: la historia de Ulises es también mi historia, Freíd recurrió al mito de Edipo para ilustrar su teoría del inconciente, las Bacantes de Eurípides nos enseñan todas las tragedias que los puritanos hacen sufrir a la humanidad entera. Por eso, desde siempre y para siempre, pobrecito del que no encuentre su Sócrates. Todo fracaso escolar cabe en las afinidades desencontradas entre el alumno y al menos uno de sus profesores. Que hay maestros imbéciles y mediocres es indiscutible y lamentable, pero eso no lo corrige Microsoft.
Pretender lo contrario, es tal vez al fin la expresión de un complejo: el temor de pasar por un viejo nabo, que no sigue la moda que consiste a confundir oportunamente un útil práctico con el milagro a todos los males ante los cuales no tenemos ni la voluntad ni el coraje de buscar sus remedios eficaces. La informática es frente al naufragio social lo que la homeopatía es al cáncer: un placebo, que, haciéndole perder un precioso tiempo, condena al paciente a la muerte. Es mucho más fácil de llenar un formulario de pedido a Hill Gates que ponerle un freno al desastre a lo cual nos condena la economía liberal sobretodo en lo que se refiere a los lazos sociales.
Autor: ELTEJANO | Agosto 18, 2008 11:32 PM
Comparto muchas de las impresiones expresadas por El Tejano, por más exagerado que pueda parecerme su estilo. Agrega dimensiones a las puramente técnicas y económicas a las que me refería en mi artículo. Es evidente que la tradición helenista de la dupla maestro-alumno, más que vapuleada por la ideología hegemónica que no reconoce diferencias no ya entre los educandos sino entre educandos y educadores, se verá arrasada por la irrupción de un tercer actor dentro del mismo salón de clase. El conejo de verdes orejas.
Hace unos días el senador Mujica visitó Buenos Aires y allí "se le escapó", durante una entrevista en TN, una apreciación sobre el Plan Ceibal que aquí no le da el cuero para hacer: "está costando bastante más de lo que pensamos... pero igual es fantástico", etc.
Cuesta 60 millones de dólares en implementación, más unos 15 millones por año de aquí en adelante, para siempre. Más los costos escondidos de ANTEL y ANEP.
No estoy seguro de que este tipo de arrogancia deba ser premiada. Es imperativo para el Gobierno que lo más delirante del Plan Ceibal pase desapercibido de aquí a las elecciones del 2009. Todos los partidos de oposición, que en milagrosa unanimidad apoyan al Plan, tendrán algo más de tiempo para zambullirse y zafar, siempre capaces de acusar al Gobierno de no implementar una buena idea como dios manda.
Autor: Curzio Moore | Agosto 21, 2008 12:10 AM
Más allá del hecho que mi estilo pueda aparecer a tus ojos exagerado, no se trata de elegir entre el contenido o el envase y no creo que sea relevante. Para algunos aparecerá exagerado, a mi entender es una situación grave y que compromete la capacidad de generar cerebros pensantes y creadores.
Los problemas técnicos pueden ser resueltos y las consideraciones económicas no me interesan, si ésta hubiera sido en afán de elevar a un rango superior la pedagogía necesaria al desarrollo intelectual de las generaciones futuras.
Autor: ELTEJANO | Agosto 21, 2008 4:46 PM
Disculpas Tejano. Es verdad que lo que importa es el contenido y que tu perspectiva es quizás la que define al problema. El aparatito no es más que la materialización de un fetiche, que a la larga, creo que le hará daño a la educación en general.
Autor: Curzio Moore | Agosto 21, 2008 5:27 PM