Bienvenido Mr Marshall

oilrig-chavez.jpgLa cumbre energética sudamericana llevada a cabo en Isla Margarita, en Venezuela, no hubiera merecido ni siquiera la presencia del Vicepresidente de la República, pero allá fue, porque era asunto de Estado. No tengo nada que reprocharle al Gobierno por la forma en que participó de esta cumbre. El mismo superministro Pepe Mujica calificó de "boludez", con un muy compartible escepticismo, la idea de una agencia regional de energía.

El tema energético, gracias al protagonismo del Presidente Chávez, se ha convertido en una pulseada entre los que tienen petróleo y los que no lo tienen. El famoso Gasoducto del Sur, ese proyecto faraónico equiparable con la represa de Asuán, es prueba de que en esto nos iría la vida si nos montáramos sobre los proyectos del Chávez. Desde que se descubrió que la quema de combustibles fósiles puede ser mortal para la salud del planeta, ha sido Venezuela, junto con los países del Golfo Pérsico, los que han estado tratando de convencernos de que el cambio climático es una mentira inventada por los países que no flotan sobre un mar de hidrocarburos, esto precede a Chávez, que quede aclarado. Es una posición totalmente insostenible y más insostenible aún cuando sujetos como Chávez nos intentan vender la idea de que debemos usar cada vez más recursos no renovables en lugar de buscar fuentes de energía alternativas, principalente las que provienen de prácticas agrícolas medianamente sustentables.

Chávez trata de convencernos de que los combustibles derivados de la agricultura son una simple artimaña del imperialismo para dañar a las los pobres, cuando en realidad se refiere a economías como la suya, enteramente basadas en la extracción de combustibles fósiles. Mirado de otra manera, Venezuela, por citar un ejemplo, parece incapaz ganarse la vida producendo máquinas, pan, granos, leche, fruta, pescado, arroz, carne, vino, queso, calzado, software, teatro, murga, y cosas por el estilo. Vive de chupar oro negro de su subsuelo y con ese oro no solamente vive, sino que obtiene los odiados dólares que necesita Chávez para prodigar mendrugos por la región, para que nos hagamos hinchas de una especie de ideología a la que él llama "bolivariana". Son patrañas bastante más sofisticadas que las que se basan en nuestro pobre gauchito Artigas, pero son patrañas al fin. Que se las crean en Venezuela, pero que no vengan con sus negros millones a tratar de que nos las creamos en otros lugares menos petrolíferamente dotados. El petróleo y el gas valdrán lo que valdrán, siempre en alza en tanto se vuelvan más escasos, pero los que crean que Venezuela nos los venderá a menos de su valor de mercado gracias a la "ética bolivariana", se engañan de cabo a rabo. Es que, al fin y al cabo, no tienen ninguna otra cosa para vender.

Dentro de esta ética ezquizofrénica guevarista-bolivariana-castrista-chavista, han enlistado a un comensal de hierro. El fantasma de Fidel Castro (que sólo aparece vivo cuando lo visita Chávez) trata de convencernos de que producir combustibles renovables (los que contribuyen apenas una fracción de lo que lo hacen los combustibles sólidos al cambio climático y a la sustentabilidad) aumentarán el hambre en el planeta. Se trata de otra mentira bolivariana, porque los países capaces de suministrar combustibles de base biológica son justamente los que exportan, además, alimentos. El hambre planetaria no tiene nada absolutamente que ver con la producción de biocombustibles, sino con la distribución de los recursos. Extraña además que el fantasma de Fidel nos cuente esta mentira porque es Cuba, justamente, uno de los países que puede beneficiarse, para bien de su gente, de la contracción del consumo de combustibles fósiles en favor de los combustibles renovables. Los biocombustibles aminoran el calentamiento global y benefician a los países tropicales (en su mayoría pobres) que pueden cambiar la energia solar de la que gozan, por verdadera riqueza.

No me une ningún tipo de solidaridad con el pueblo de Venezuela en el plano energético. Viva si vienen a enseñarnos el bello zumba-que-zumba, o si va una buena murga de gira, o si podemos cambiar queso por arepas. Los veinte millones que vino Chávez a regalar para el Hospital de Clínicas, francamente, me provocan una urticante desconfianza. Bienvenido Míster Marshall, pero no gracias.

Respuestas

Recibí un comentario personal sobre este post (cuyo autor quiere permanecer anónimo por tratarse de un magnate citrícola) que me lleva a hacer algunas aclaraciones sobre el mismo.

En primer lugar, del artículo se desprende un orden de factores que no era el deseado. Hugo Chávez parece ser el objeto principal de mi discurso, y hasta alguno me ha dicho que aproveché la oportunidad de tirarle, de paso, un dardo al pobre Artigas. En realidad el objeto de mi indignación es esa parte de la humanidad que se sigue tragando a Fidel Castro, o lo que queda de él.

Fue noticia, todos los medios lo mencionaron, que Fidel haya condenado la producción de biocombustibles en un artículo de Granma. Es noticia principalmente porque los muertos no hablan ni escriben, o sea que es un indicio más de que Fidel, probablemente, esté vivo. También es noticia porque dice mucho sobre un régimen, y sobre la seguridad que siente sobre su permanencia, cuando le alcanza como deshaogo temporario un editorial del Vozd* sobre un tema tan ajeno a la realidad cubana que de tan ajeno se le acerca por el lado contrario. La producción de biocombustibles debe interesarle a Cuba más allá de los pactos innombrables que haya entre sus dirigentes y un exitoso oilman venezolano. En síntesis ¿qué hace Fidel Castro haciéndole los mandados a Hugo Chávez en su primera aparición doctrinaria?

En segundo lugar, quiero aclarar que no considero a la producción de biocombustibles, especialmente del etanol, como la panacea para la sustentabilidad planetaria, porque es el consumo creciente de combustible la base del problema. Ninguna cosa es la panacea de la sustentabilidad, concepto de lo más precario en un mundo explosivamente creciente y en el cual el crecimiento explosivo es considerado sinónimo de éxito.

Se utiliza como argumento contra la producción de biocombustibles el incremento del precio del maíz en México, a tal punto que muchos mexicanos pobres se ven en figurillas para mantener su dieta tradicional. Esto, según muchos, parece deberse a que los EEUU compran maíz mexicano barato para producir etanol, del cual es el primer productor mundial. Distorsiones de este tipo son las que justifican la existencia de un Estado capaz de intervenir en los mercados cuando éstos fallan a favor de los sospechosos de siempre. En estos tiempos, la constitución de un Estado capaz de hacerlo tiene muchas de las respuestas al real dilema entre derecha e izquierda.

La gradual y lamentable desaparición de la milpa** mexicana, tiene seguramente que deberse a dos factores de naturaleza enteramente política. En primer lugar, porque México firmó un acuerdo con los EEUU y con Canadá (conocido como NAFTA en inglés y engañosamente como TLC en español, ya que debería ser TLCAN), en el cual no estaban contemplados los intereses de los mexicanos pobres. En segundo lugar, porque el estado mexicano quizás no esté cumpliendo con sus obligaciones con respecto a la seguridad alimentaria de sus ciudadanos.

Finalmente, los biocombustibles representan una de las posibles respuestas a la necesidad de reducir la producción de gases de invernadero, que amenazan la supervivencia de millones de personas en un cortísimo plazo, en términos históricos. La diferencia crucial entre los biocombustibles y los combustibles fósiles es que los primeros extraen dióxido de carbono de la atmósfera, manteniendo un cierto equilibrio entre lo que se libera y lo que se extrae, mientras que los combustibles fósiles simplemente liberan gases, capturados eones atrás, que se acumulan en la atmósfera, porque los sistemas naturales no pueden incorporarlos en su totalidad. Así de simple.

* Vozhd: Padrecito de los Pueblos, apodo de Jossif Vissariónovich Dzhugashvili.

** Millpa: Chacra de maíz en México, asociada a la producción campesina y no industrial.

Coincido contigo en que la producción de biocombustibles no es la panacea para la sustentabilidad planetaria. Y que la única solución realmente efectiva aunque lamentablemente cada vez más utópica es consumir menos combustible.
Aclaro que se bastante poco del tema y que mis comentarios encierran mas dudas que certezas, pero quizás alguien me ayude a entender un poco más.
Parece ser que el principal argumento en contra al uso de este tipo de combustibles viene del lado del impacto social: los mexicanos comen menos tortillas, habrá más hambre, etc. Argumentos que si bien tienen base real no son del todo ciertos o por lo menos no achacables unicamente al uso de los biocombustibles, y el tema del hambre (mas de 800 millones de personas pasan hambre en nuestro planeta)no se explica ni se cura solamente con el uso o no de estos combustibles.
Pero hay otro argumento que no se esgrime tanto y refiere al impacto ambiental. El principal productor de bioetanol no es Estados Unidos sino Brasil, y aunque la diferencia sea poca, nuestro vecino va a la cabeza. Parece ser además que este galardón se debe entre otras cosas a la cantidad de bosques nativos y selva que son literalmente quemados para la posterior plantación de cultivos a partir de los cuales extraer este tipo de combustibles y alimentos de paso. Y no me voy a extender sobre los daños que al equilibrio planetario producen estas acciones, porque este si es un tema bien conocido.

Expertos en el tema han relativizado el uso del prefijo "bio" con el que se denomina a los combustibles extraídos de la biomasa prefiriendo la denominación de "agrocombustibles".
Esto es debido a que la calidad de energía blanda o no contaminante o menos contaminante no se obtiene solamente al momento de su uso, sino también y principalmente al momento de su producción. Me explico, yo puedo decir que tal o cual elemento (combustible en este caso) supone una mejora en el tema de la contaminación ambiental porque su uso reduce el calentamiento global y es verdad. Pero si no digo que para lograr la cantidad de soja, maíz o caña requerida para esta producción talé hectáreas de bosque, desertifiqué hectáreas de suelo productivo, sequé humedales o usé transgénicos, cuento una verdad a medias. Cuento solo el final.
Insisto, no tengo los conocimientos necesarios para evaluar el daño menor y no quiero ponerme en el eje guevarista-castrista-chavista al relativizar este tema.
Pero evidentemente no es un tema menor y mi antipatía por Chavez o Fidel no deberían nublar mi visión sobre el mismo.

P.S. Coincido también con tus amigos: dejate de joder con Artigas!!

Mirá, los argumentos de tus amigos citrícolas son totalmente prescindibles. Hay que tener muy poca confianza (por no decir que se es un cagonazo) para no animarse a defenderlos en público. Y ni te digo nada de quién los propala. ¿Sabés a quien me hacen acordar? A Fidel haciéndole los mandados a Chávez.

No me siento obligado a responder a Rulo porque su crítica, aunque valedera, es de forma y no de fondo.

Por otra parte estoy totalmente de acuerdo con sissi en la mayoría de sus puntualizaciones. Ya sea fósil, bio, o agro, la palabra clave es "combustible". Alguna gente no ha comprendido que el cambio climático es algo serio y que está empezando a demandar respuestas inmediatas. Desechar fuentes de energía más sustentables, por motivos puramente políticos, y en el caso de Fidel Castro, por motivos de compadrazgo, no es un ejemplo a seguir.

De todas formas, no estoy seguro de que la producción de agrocombustibles sea ya una causa significativa en la deforestación o la desertificación, aunque no es para nada descartable en el futuro. En el caso de Brasil, se trató de la reconversión forzosa de la industria azucarera sabiamente impuesta por la dictadura militar de la época (nobleza obliga). En el caso estadounidense, se hace posible por la inmensa cantidad de maíz "superfluo" que se cultiva, por razones políticas más que económicas, aunque como van las cosas esos factores también sufrirán alguna distorsión a corto plazo.

A lo que apuntaba, lo repito una vez más, era ¿a santo de qué Fidel Castro le hace este tipo de mandados a la mayor potencia petrolera del continente?


Dijo Curzio:

Desde que se descubrió que la quema de combustibles fósiles puede ser mortal para la salud del planeta, ha sido Venezuela, junto con los países del Golfo Pérsico, los que han estado tratando de convencernos de que el cambio climático es una mentira inventada por los países que no flotan sobre un mar de hidrocarburos, esto precede a Chávez, que quede aclarado.

Sin embargo, Venezuela ratificó el Protocolo de Kyoto (que regula las emisiones de gases que producen el efecto invernadero), cosa que NO HIZO EEUU, pero que eso, en vez de ratificarlo, Bush retiró a EEUU del Protocolo en el 2001.

Y recuerdo una interesante campaña mediática en la cual algunos científicos yanquis y casi toda la prensa chupamedias trataban de convencer al mundo de que lo del cambio climático eran patrañas.

Hay que tener en cuenta, además, que el principal productor de emisiones es EEUU. Otro país con bastante mala conducta al respecto es Australia.
Arabia Saudita, por su parte, ratificó el protocolo. Bueno, no hace falta copiar acá información que anda por todas partes.

Venezuela no debería tener problemas como signatario del protocolo de Kyoto porque en el mismo figura como fuera del Anexo I, o sea que no está obligada a reducir sus emisiones de carbono. Podrá proveer a otros los materiales necesarios, pero la quema del hidrocarburo venezolano se realiza bajo otros cielos (en particular el estadounidense). Venezuela es más "sumidero" de carbono que emisor.

Su problema principal, como es el de los otros miembros del lobby petrolero, es que los emisores, tanto los que adhieren al protocolo como los que no lo hace, como los EEUU, tratarán de reducir sus emisiones quemando menos petróleo. Una de las formas de hacerlo es utilizar fuentes de energía alternativas, entre las que se incluyen los biocombustibles, lo que a su vez traería aparejada una reducción de los precios del petróleo, competencia, y para algunos, ruina.

No es casual que el Reino Unido se haya fijado como meta el reducir sus emisiones de carbono en un 60% para 2050. Solo los tontos creen vivir en un mundo donde el petróleo seguirá fluyendo al mismo precio para siempre. Que un país como el Reino Unido se fije una reducción tan drástica en su consumo de energía (apuntando obviamente a la que se produce por medio de la combustión) creo que es una señal clara de que el mundo industrializado se está preparando para una profunda crisis económica y política en el suministro de combustibles fósiles, pero al mismo tiempo tiene que estar también apostando a que es posible reducir drásticamente, por medio de la tecnología, su consumo de energía (provenga de donde provenga) sin afectar mayormente los niveles de bienestar a los que están acostumbrados.

Leyendo a Curzio la verdad que no se si el centro de la discusión es la producción de biocombustibles o se utiliza el tema para mostrar el profundo “escozor” que siente hacia las figuras de Chavez, Fidel, Guevara y de paso desviandose por el “túnel del tiempo” a la de Artigas. Esta bien este tipo de reflexiones sobre distintos personajes, es válida , pero el tema de los biocombustible pasa mas que por las figuras que los apoyan o denigran por la argumentación y la reflexión sabiendo que en este como en muchos temas las cosas no son como las plantea Curzio :negras (como el petróleo) o blancas (como el etanol).
Encontraremos elementos positivos y negativos, sobre la base de los cuales tendremos que definir de acuerdo a lo que sea más beneficioso para esta parte del mundo que habitamos.

“Sobre el maíz superfluo que se cultiva en EEUU”. Cual. ??
.
La producción de etanol en el 2005 fue de 36.100 millones de litros de los cuales Brasil produce el 45 % (a partir de caña de azúcar) y los EEUU el 44 % a partir de maíz. Europa también produce biogasoil a partir de semillas oleaginosas unos 44.000 millones de litros.
Cabe señalar que la eficiencia para producir etanol deriva de la materia prima que se utilice, se estima que por ha de maíz se obtienen 3.500 lts de etanol mientras que por hà de caña de azúcar se obtienen 6.000 litros esto tiene un claro efecto en el costo del barril de etanol siendo aprox. 55 dólares el de maíz frente a 25 dólares el de caña de azúcar.
También hay posibilidades más eficientes que el maíz, la madera, pastos la yuca.

Se estima que en EEUU se consumirá la mitad de la producción nacional de maíz para la producción de etanol. La presión para plantar maíz debida a los excelentes precios (con excelentes subvenciones del gobierno y con aranceles al etanol de otros piases) esta provocando tensiones en el sector agrícola. El uso del área dedicada al maíz esta reduciendo áreas destinadas a otros cultivos como soja, trigo etc. Pero además hay presión por nuevas tierras de reserva que el Departamento de Agricultura de EEUU había destinado al Programa de Conservación de la Reserva. Por tanto aquí no hay consumo de maíz “superfluo” hay una política de Estado y el interés de grandes empresas productoras de etanol para el incrementar las áreas de maiceras.


“La utilización de biocombustibles traerá aparejada una disminución de precios del petróleo, competencia y para algunos ruina”

Lo estiman los especialistas que el precio del petróleo crudo se mantengan o crezca. El consumo de energía mundial aumentara en un 71 % entre el 2003 y 2030 y la demanda de países como China, y la India sobrepasara la de los miembros de la OCDE para el 2015. Con estas tendencias el etanol (incorporado al 2 % o 10 % a las naftas) no determinara ninguna baja, todo lo contrario será una producción que tenga mas rentabilidad.
Lo que sí sucede en EEUU es que ante el aumento en las hectáreas sembradas de maíz y la disminución de ha de otros cultivos, los precios de otros productos como trigo y arroz han aumentado de precio.
Esto sin duda tendrá un impacto mundial en comercio de los granos ya que EEUU es una potencia granelara muy importante, solo de maíz produce el 45 % de la producción total del mundo y sus exportaciones abarcan cerca del 60 % de las exportaciones mundiales. No cabe duda que la política agrícola de EEUU incide en la comercialización de los granos del mundo.
Instituciones a nivel mundial dicen que el consumo de calorías entre los pobres del mundo disminuye aproximadamente un 0.5 % cada vez que los precios promedio de los alimentos básicos se incrementan 1 %. Si bien se puede optar por alimentos sustitutos, siempre que estos no aumenten de precio, tendencia que en el mundo no se esta dando (véase precios en aumento de trigo, soja, arroz).
El caso de México es demostrativo, el aumento en su alimento básico la tortilla de maíz alimento básico en la dieta mexicana se ha cuadriplicado. México importa may dulce de los EEUU, pero dado los precios en aumento de este grano, la demanda del maíz blanco materia prima de la tortilla por parte de las empresas productoras de raciones para animales y de alimentos elaborados ha aumentado, en consecuencia este maíz dada la fuerte demanda también aumento su precio. Sin duda en este proceso no solo juega el aumento en el maíz importado aquí también inciden producto las políticas del Gobierno Mexicano en cuanto a privilegiar a las grandes empresas agrícolas en detrimento de la importantísima red de agricultores medianos y pequeños que existen en México productores de maíz, muchos para autoconsumo y algunos con excedentes.


“El hambre planetaria no tiene que ver con la producción de biocombustibles”

Sin duda la división entre países pobres y ricos, la concentración de la riqueza y el poder, en definitiva el Capitalismo es quien produce estas hambrunas en el planeta. Pero no se puede dejar de ver que fenomenos como este pueden contribuir negativamente sobre las economías de los países pobres, ya que estamos hablando de un elemento “estratégico” a nivel mundial, los alimentos. Para millones de personas en el mundo que viven en la pobreza cualquier incremento marginal en el costo de los cereales básicos puede ser trágico. Así es el mundo globalizado y si bien es cierto que las políticas nacionales son importantes, dada la división internacional del trabajo imperante en el planeta es una tarea titánica romper este corsé incluso para gobiernos que defiendan los intereses populares y quieran desarrollar políticas independientes.


La quema indiscriminada de petróleo con la consecuente emanación de gases constituye el principal factor del calentamiento global de la tierra.
La adición de etanol a las naftas reduce la emisión de gases a la atmósfera, aunque esta reducción será mayor cuanto más etanol se adicione, con adiciones del 10 % de etanol en las naftas se disminuyen las emisiones en un 2 % se calcula que con combustibles con 85 % de etanol de maíz la emisión de gases disminuiría en un 23 % siendo mayor la reducción un 60 % si el origen del etanol es de celulosa.

Sin duda esto constituye un aporte para reducir las emisiones de gases pero no son suficientes, ya que la adición de etano a las naftas es entre el 2 y 10% por lo que se tiene que pensar en el uso de energías alternativas como la hidroeléctrica, la eólica, solar y también planificar el uso mas eficienciente de la energía.

América Latina tiene el 25 % de las reservas de petróleo y gas del mundo a su vez el 33 % del consumo de energía es de origen hídrico. Es un camino el intento de asociación con gobiernos Latinoamericanos para extraer petróleo y a su vez lograr la complementariedad con otras fuentes de energía.

"Le pétrole, c'est le malheur" (tener petróleo es una desgracia) me decía un africano, resumiendo la experiencia de los países portadores de ese bien que por finito, escaso y esencial, los ha involucrado en manejos planetarios sobre los que no tienen ningún control. Los han provisto, asimismo, de dictadores con mucha nafta para quemar en la persecución de objetivos del más diverso tipo, desde guardar millones en Suiza hasta querer convertirse en Bolívar.

El artículo original no estaba centrado sobre el tema de los biocombustibles sino sobre la hermandad entre un Chávez triunfante que nada en un lago de petrodólares, y un Fidel agonizante que solo aparece vivo en presencia del líder bolivariano.

La última aparición de lo que podría ya tildarse de "fantasma del Caribe" data del primero de mayo y es por escrito. En ella Fidel retoma el tema energético, que tanto parece desvelarlo aunque no lo desvela que los cubanos por años olviden el olor de las naranjas. La "revolución energética" que plantea su última sceance es la reducción del consumo de energía y "remplazar las bombitas incandescentes por las de bajo consumo". Gracias Caballo por tan novedosa idea ¿qué haríamos sin ti?. Por suerte ahora tenemos además el nuevo aporte tercermundista de _la diaria_ que nos irá explicando cómo es todo ese asunto del bien y del mal.

Para responderle a paradisi, sólo tengo que decir que en ningún momento abogué el salir a arar los campos para saciar la sed de nafta de los "gringos", que no me subo al tren de los biocombustibles como panacea universal y que desconfío intensamente de los argumentos de los que sólo tienen petróleo para vender. En ese orden.

La seguridad alimentaria de los pueblos (en el sentido estricto además del general) es responsabilidad de ellos mismos y de los gobiernos que se puedan dar. Si lo que nos importa es la seguridad alimentaria de la gente, deberíamos actuar a nivel local para garantizarla en lugar de pretender encararla a nivel global para servir mezquinos intereses como los de Venezuela.

Si se trata de juzgar a los estados por defender sus principales fuentes de ingresos, vaya si tendremos estados a los que juzgar. Juzguemos a los "países centrales" por utilizar la billetera para seguir siendo ricos, pero también consideremos lo que nos proponen los actores menores como Hugo Chávez y Fidel Castro. El primero se hundiría en el olvido si no nadara en un lago de petróleo, y el segundo muere por no desaparecer, gambeteando una muerte catastrófica para un país que vive de consignas, del turismo sexual europeo y de las remesas de ciudadanos a los que oficialmente desprecia.

Es novedosa también la sorpresa que experimentan algunos al ver a los países "centrales" queriendo zafar un poco de su dependencia de los combustibles fósiles, los que dicho sea de paso, están en manos gente con tan diversos intereses como Hugo Chávez, Vladimir Putin y Mahmoud Ahmadinejad, por no hablar de los dueños de la cuenca petrolera africana del Atlántico Oriental.

Es posible que los gobiernos occidentales (en cierto consenso con sus ciudadanos) estén cambiando radicalmente de postura, que empiecen a censurar un uso tan disparatado de combustibles fósiles. Tienen tres buenas razones para hacerlo. En primer lugar, porque éstos son finitos y terminarán ocupando el lugar del carbón, por lo que la búsqueda de nuevas fórmulas energéticas es un tema de seguridad nacional. En segundo lugar porque tarde o temprano se habrá de instaurar un sistema en el que las emisiones de carbono tengan un resultado financiero negativo, y ellos, como siempre, querrán estar "on top". Y en tercer lugar, porque cuanto mayor su independencia energética, mayor su independencia política para actuar, o dejar de actuar, en lugares que no tienen ningún otro interés estratégico que poseer petróleo o carbón..

Quizás se trate de una nueva oportunidad tanto para los que han sido beneficiados con recursos energéticos de uso inmediato como para los que no, una nueva oportunidad para buscar el bienestar de sus ciudadanos haciendo un uso juicioso de las riquezas que les entregó la suerte, adecuando sus propios sistemas políticos a circustancias favorables que no durarán para siempre y por sobre todo, dejando de culpar a otros por todos los males que los aquejan.

Coincidimos entonces que el tema central de Bienvenido Mr. Marshall son las figuras de Chavez y Fidel y de refilón algún otro también que cae en la volada. Homologar el Plan Marshall a la política de Venezuela con los países latinoamericanos me parece fuera de contexto no solo en cuanto a los objetivos sino también en cuanto a los montos.

En cuanto a otros temas que se tocan resumo brevemente mi opinión:

-Coincido que “la riqueza de los países es su propia desgracia”. Pero valdría la pena referirse a las causas de este fenómeno tan contradictorios. Elementos reales como la hegemonía de los países ricos sobre los pobres,
la apropiación de las riquezas ,la división internacional del trabajo con la consecuente existencia de paises pobres y ricos.


-La seguridad alimentaria de los pueblos depende en primera instancia de los elementos a que hacemos referencia arriba.En la historia múltiples son los ejemplos (en América Latina sobran) de gobiernos que buscaron caminos de independencia económica y política y fueron aislados, agredidos y destruidos. Sin duda esto no quiere decir que los gobiernos nacionales tendrán que transitar por caminos de independencia.

-Lo de servir a los intereses “mezquinos” de Venezuela me parece una “mezquindad" en sí misma”. Creo que mejor que depender de las 7 hermanas del petróleo, es explorar caminos de entendimiento y cooperación con otros países. En el caso de Venezuela estamos explorando un camino de acuerdos comerciales como es la construcción de casas prefabricadas, programas informáticos, temas ganaderos con un ofrecimiento de Venezuela para la explotación de pozos petroleros en la Cuenca del Orinoco.
Como se explica la política de “mezquindad” a los trabajadores en su mayoría jóvenes de la empresa que construye casas prefabricadas para Venezuela.

- El final de la nota de Curzio se asemeja a una plegaria del Padre Moore donde los pueblos serán guiados por hombres de buena voluntad para no malgastar sus recursos y resolver sus propios problemas retomando la senda del bien. Benedicto ahora que viene a Brasil también nos ilumina diciéndonos que “América Latina es el Continente de la Esperanza”. Que fácil todo no.

No se trata de una plegaria del Padre Moore sino de la piedra de toque de un mundo lo más sustentable y equitativo posible, un mundo en el que "los pueblos" (ya que así se denominan los conglomerados políticos) hagan sus propias cuentas sin "adivino ni Rey".

La apuesta ideológica de Chávez, y la de su nuevo y moribundo ladero, es demasiado enfática para ser creíble. No termino de comprender hasta donde llega la épica bolivariana y donde empiezan las miserias obsesivas del mesianismo, la repetición mecánica de medias verdades, y el puro y simple interés nacional de Venezuela.

Un informe reciente de la CEPAL sugiere que Uruguay es uno de los países que se beneficiarían apostando a reconvertir su malla energética mediante la utilización de fuentes alternativas, entre ellas, y lo digo sin vergüenza, los agrocombustibles. Quizás a Cuba le sirva el petróleo barato que llega de Venezuela a cambio del padrinazgo de Castro, pero dudo que sea un ejemplo a seguir. Cuba pagó muy cara la partida del último petrolero soviético, ingeniándoselas para arruinar, al mismo tiempo, su industria azucarera (de la apenas fallida cosecha de los 10 millones de toneladas en 1970 hasta los escasos 4 millones que produce hoy en día). Esto no significó un cambio sustancial de la estructura del comercio exterior cubano, que sigue dependiendo del azúcar y el níquel, rubros que por sí solos constituyen el 80% de las exportaciones de la isla. En una extraña suerte de vuelta de tuerca, Cuba vuelve a depender de "los turistas en un bar, Cantaliso, su guitarra, y un son que comienza a andar". Y por supesto de las remesas de los traidores y gusanos afincados en los EEUU. Ni me sirve de ejemplo ni me seduce ya la sonora voz ni la sanata del Caballo (conste que me escuché la Segunda Declaración de La Habana como treinta veces, y hasta puedo repetir de memoria varios pasajes*).

Otra sanata largamente repetida es que la hegemonía de los países ricos sobre los pobres, como dice Paradisi, es la raíz de todos estos males. Me inclino por pensar que esa hegemonía es mucho menos importante que la relación entre las personas ricas y las pobres, sin importar a qué país pertenezcan. No me parece cómico, como lo pretende Paradisi, plantear que al fin y al cabo la única cura que existe contra la injusticia es la autodeterminación, el imperio del derecho y el respeto de la pluralidad. Tampoco encuentro ni en Castro ni en Chávez una luz que me guíe en esos temas, más bien que al contrario.

Reconozco que Chávez no sólo regala plata y propone buenos negocios a sus hermanos latinoamericanos con fines enteramente mezquinos. No es un sujeto enteramente amoral. No me cabe duda que se cree buena parte de su propio discurso, el que por momentos no es tampoco enteramente malo. Si cada uno hace sus propias cuentas antes de firmar, Chávez no es un peligro sino una fuente de oportunidades, siempre y cuando nos tapemos los oídos y canturreemos "la la lalala" cuando agarra el micrófono.

Hoy me fumé la interpelación al ministro Lepra, gracias a la encomiable iniciativa de Canal 5 de transmitir algunos debates parlamentarios. Comparto de alguna manera la preocupación de algunos sectores por la plétora de negocios a nivel de Estado que el gobierno está emprendiendo con empresas venezolanas, en particular con PDVSA. Es, después de todo, el rol de la oposición el "desconfiar", como bien decía el Senador Heber. Por mi parte desconfío también de las intenciones de los interpelantes, que sólo parecían interesados en lanzar dardos tan teñidos de ideología, como los que acostumbra lanzar Chávez, que terminan naufragando porque no es de ideología de lo que se está hablando, sino de negocios. No los enaltece tampoco acusar a Jorge Lepra, sin ninguna evidencia, de corrupción ideológica a favor de la Texaco. Cuando puedan demostrar que hacer negocios con Venezuela "a la uruguaya" es ruinoso, aunque sea una centésima parte de lo ruinoso que resultaron los negocios que ellos emprendieron cuando eran gobierno, merecerán nuestra atención.

No son bolivarianas las casas prefabricadas, ni las vaquillonas holando, ni el crudo pesado, ni la fábrica de vidrio, ni los que hacen cola en el pueblo Bolívar esperando a "Mr Marshall". Son simplemente negocios, y serán buenos negocios, y traerán otros negocios sólamente si benefician a ambas partes. De otra forma serían curros e innobles engañifas, indignas del sello del Libertador.

* La II Declaración de La Habana venía en dos long-play de vinilo, y constaba enteramente de un interminable discurso de Fidel Castro. Lo escuché con devoción muchas veces, porque ¿quién podía estar en desacuerdo con el optimismo y el humanismo que contenía? Empezaba "La Habana, Cuba, Año de la Revolución" (aplausos prolongados) o algo así. Al principio leía una carta de despedida del Ché, que había partido a matar gente en otros países y que empezaba "me recuerdo (sic) de cuando te conocí en casa de María Antonia". En otra parte, medular, decía "porque esta gran humanidad ha dicho basta y ha echado a andar, y su marcha de gigantes no se detendrá hasta conseguir la verdadera independencia" (en ese año se instalaron los primeros misiles nucleares soviéticos en Cuba). Todo esto estaba dirigido a "los que crean la riqueza, hacen andar las ruedas de la historia". Creo que esto excluía a los contadores y a los que cantan en los ómnibus, pero no estoy seguro.

¿No se habrá pasado de bocazas Hugo Chávez, cargándose al parlamento brasileño con tanta ligereza, cuando es éste lo único que se interpone delante de la incorporación plena de Venezuela al Mercosur? El pez por la boca muere, y Chávez parece tener la boca de un mero.

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