Érase una vez un gobierno de izquierda

Voltaire

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Después de los ríos de tinta que corrieron a propósito de la herencia de la dictadura en este país (y de las violaciones a los derechos humanos en particular), se podía pensar que ya estaba casi todo dicho. No digo resuelto, pero sí dicho. El proyecto de ley enviado por el gobierno al Parlamento para indemnizar a los familiares de policías y militares muertos por acciones guerrilleras antes de la dictadura y de los desaparecidos por el terrorismo de Estado demuestra que no era el caso.

Dejemos por un momento los detalles del proyecto de ley –las cantidades y los posibles beneficiarios y excluidos de la indemnización– y centrémonos en los presupuestos implícitos del proyecto, en aquello que no se tiene el coraje de afirmar abiertamente pero que asoma la cabeza detrás de este horror. Todo el palabrerío sobre el dolor de unos y otros con el que se pretende justificar la iniciativa y cuyo divulgador más notorio es Nin Novoa (¿alguien me puede decir por qué Nin Novoa se considera de izquierda?) desemboca en la total y absoluta despolitización de los crímenes de la dictadura y en la falsificación de la historia reciente. Ni más ni menos que en la teoría de los dos demonios difundida por Sanguinetti, Lacalle y Batlle.

Este asunto tuvo su prólogo con el decreto del “Nunca más”, sobre el que ya he escrito en este blog. Con la apelación al nunca más a la violencia entre uruguayos (tan caro a los presidentes de la posdictadura y ahora a Tabaré Vázquez) se elabora un amasijo tan brutal de sangre, dolor, penas y muertes que ya no es posible separar la paja del trigo. En la narración tabarecista acerca de la violencia del pasado no se hacen distingos: no hubo dictadura, no hubo terrorismo de Estado, no se aclara que la inmensa mayoría de las víctimas del régimen cívico-militar no fueron guerrilleros ni ejercieron la violencia, que los Tupamaros actuaron en “otra época” (anterior al golpe de Estado), que una violencia no se explica por la otra, como pretendieron y pretenden nuestros políticos tradicionales; en fin que en ese llamado al nunca más a la violencia entre uruguayos ya no es posible (ni deseable por lo que se ve) analizar los hechos con algo de rigor, sino ponerlos al servicio de la política oficial de “reconciliación”. Por su contenido apolítico y la pretensión de que aquellas muertes fueron muertes como-cualquier-otra, el discurso del gobierno de izquierda sobre este asunto podría ser suscrito perfectamente por los carmelitas descalzos y la madre Teresa de Calcuta y estamos autorizados a pensar que tan loable proyecto de ley refiere tanto a los guerrilleros que antes de la dictadura recurrieron a las armas para tomar el poder como a los torturadores y genocidas, pero también a las maridos golpeadores, a los patoteros de barrio, a los barrabravas de la tribuna Amsterdam y a cualquier sujeto inclinado a resolver cualquier controversia doméstica a los tortazos. ¿Qué es eso de nunca más a la violencia?, ¿qué violencia?, ¿qué uruguayos?, ¿somos todos igualmente responsables de la violencia del pasado?, ¿víctimas y victimarios, un solo corazón?, ¿me pueden explicar qué tuvo que ver el terrorismo ejercido por el Estado contra dirigentes sindicales, estudiantiles, militantes de izquierda y activistas sociales con la violencia que algunos años antes ejercieron los Tupamaros? El gobierno no responde a estas preguntas, no le interesa responderlas. El relato es tan equívoco, tiene tantos dobleces, es tan incapaz de llamar a las cosas por su nombre que las reparaciones a los muertos contempladas en el proyecto de ley del gobierno bien podrían extenderse, sin mayores retoques, a los muertos en una pelea a la salida del Estadio Centenario, a las víctimas de la violencia doméstica o de una riña “por motivos del momento” a la salida de un prostíbulo. ¿Acaso no serían todos ellos víctimas de la violencia "entre uruguayos"?

Con la piadosa explicación de que el dolor no tiene color político ni se atenúa por explicaciones de ninguna clase, terminamos en el “todos fuimos responsables” de aquella violencia. De esa banalidad que atraviesa toda la retórica del nunca más y los fundamentos del actual proyecto se nutre la confusión en la que naufragan quienes no fueron contemporáneos de la dictadura y que en mayor o menor medida están predispuestos a consumir el relato de que aquí hubo “dos bandos” (que si los hubo no fueron los Tupamaros y los militares, sino los dictadores y quienes se les resistieron), que organizaron la de San Quintín y que ahora, para terminar con este embrollo, lo mejor que podemos hacer es darles unos dinerillos –a todos la misma cantidad para que quede claro que el gobierno es muy ecuánime– y así atenuar su dolor y de paso igualarlos en su condición de víctimas de una violencia que no tiene causas ni explicaciones ni responsables, que habría ocurrido, en suma, en una burbuja. La nada inocente reducción de la historia reciente a una serie de episodios “dolorosos”, “lamentables”, “entre uruguayos”, que mejor no recordar, hace el resto. En esa noche oscura en la que se pretende convertir al pasado, todos los gatos son pardos y todas las víctimas están hermanadas. Y colorín colorado este cuento se ha acabado. (Quienes estén interesados en una crítica más detallada de esa narración pueden clickear aquí y aquí)

El proyecto de ley pergeñado por el fascista de García Pintos es la frutilla de la torta que con tanto esmero se ha venido elaborando desde 1985. Porque pretender indemnizar, a través de la misma ley, a los familiares de los policías y militares caídos en la lucha contra la “subversión” y a los de los desaparecidos durante la dictadura no es un asunto puramente técnico para simplificar el trámite legislativo; tampoco es una operación neutra e inocente, sino que tiene una evidente intención política. “Los metemos a todos en la misma bolsa, los metemos”, parecería ser el lema de una estrategia gubernamental que, insisto, tiene su punto de partida en el decreto del Nunca Más el pasado 19 de junio.

Los policías y militares muertos a cuyos familiares ahora se pretende indemnizar cayeron, como se suele decir, en el cumplimiento del deber. No fueron asesinados por el aparato de Estado, sino por particulares, y les caben las generales de la ley, como a cualquier otro miembro de las fuerzas de seguridad. Desde el punto de vista del derecho no tienen por qué recibir un trato diferente al del policía que custodia un banco y recibe tres balazos durante un asalto y muere. Las viudas e hijos de los policías y militares muertos en servicio activo reciben una pensión y una reparación económica. Y si tal cosa no ocurrió, no habría que escandalizarse porque el gobierno pretenda reparar semejante olvido. Pero, insisto, dentro de las generales de la ley, dándole lo mismo que a un policía que cayó protegiendo la vida de una persona o tratando de evitar un asalto. Eventualmente podrían litigar en los tribunales contra los responsables de esas muertes por daños y perjuicios para que los indemnicen. No lo sé, no soy abogado.

Cosa muy diferente son los crímenes de Estado, los cometidos no por un grupo de particulares, sino por autoridades que disponen de un poder que se supone que está abocado precisamente a proteger los derechos de los ciudadanos. Pues bien, esas mismas autoridades (ilegítimas además) utilizaron todos los recursos materiales del Estado para cometer crímenes bárbaros que siguen impunes. Aquí no se dan “las generales de la ley” porque en un Estado democrático no hay, ni puede haber, legislación que contemple la eventualidad de que el Estado aplique el terrorismo y se dedique a exterminar a los opositores. Por tanto, tiene que haber una legislación especial que contemple esta anomalía y repare lo que se pueda reparar (pues hay muchos horrores de los otros, de los que sencillamente son irreparables). A propósito de esta pretensión de indemnizar en la misma ley a familiares de policías, militares y desaparecidos durante el terror, hay que decir que la lista de estos últimos contemplada en el proyecto es bastante esmirriada: incluye sólo a unas decenas oficialmente reconocidas por la fenecida Comisión para la Paz. Al parecer las desapariciones de más de cien uruguayos en Argentina no fueron responsabilidad del Estado uruguayo, sino del hombre de la bolsa. Y de creer al gobierno, los alrededor de 200 desaparecidos fueron las únicas víctimas de la dictadura. Los familiares de los muertos cuyos cuerpos aparecieron no tienen derecho a recibir reparación. Tampoco quienes sufrieron largos años de cárcel en condiciones infrahumanas, ni los torturados, ni los exiliados.

La indemnización a familiares de policías merece reparos por pretender fundarse en una “especificidad” que no es tal; otros tantos reparos pueden formularse a la que se contempla para las familias de algunos desaparecidos porque deja afuera a la mayoría de las crímenes de la dictadura. Pero la operación política de meter a las dos en una misma bolsa es sencillamente nauseabunda y, de ser aprobada por el Parlamento, habrá constituido un paso de gigante en el camino del punto final que se empezó a recorrer en 1985 y del que al parecer este gobierno no tiene previsto apartarse.

Respuestas

Hay un blog con una declaración pública contra el proyecto de marras:

noalproyecto.blogspot.com

Como votante de este gobierno me siento absolutamente avergonzado, no solo por este proyecto, sino por todo lo que está haciendo, absolutamente en contra no solo de los postulados del Frente del 71 ("era otro contexto") sino que ni siquiera está cumpliendo con el programa del 2004. Siento un gran dolor, pero creo que solamente debemos hacer 3 cosas: RESISTIR, RESISTIR, Y RESISTIR.
Salud! y felicitaciones a Voltaire, más allá de las diferencias o coincidencias (más de estas últimas) es importante tener un canal de diálogo libre y respetuoso.

Nunca, ni en mis peores predicciones me imaginé que podía estar García Pintos marcándole la agenda a un gobierno del FA. Me parece una interpretación un poco extrema de lo de "gobierno para todos".

No puedo expresar lo repugnante que me resulta el que el senado siquiera considere una ley así -ni hablar de el que Vázquez, hombre que la pasó de lo más bien durante la dictadura, le abra la cancha a dicha ley-, pero es una consecuencia lógica de la cobardía especulativa con la que el FA ha llevado adelante su relación con las FF.AA.

Yo nunca hubiera creído que iba a ver a una abogada de DD.HH., convertida en ministra de defensa, visitar y hacer lobby por unos delicuentes procesados en el extranjero.

Al ser interrogado en Chile sobre este proyecto de ley, Tabaré Vázquez respondió que "es un tema para el Parlamento, que es el soberano". Como si hubiera un rufián fantasma en Presidencia que envía proyectos de ley al Parlamento de los cuales el Presidente no tiene porqué hacerse cargo.

Recuerda también al poco respeto que tiene el Presidente por la "soberanía" del Parlamento cuando se trata de leyes que no le gustan, léase el proyecto de Ley de Salud Reproductiva.

yo me pregunto: instaurarán también el 14 de abril como fecha patria?

a esta altura del partido, creo que todo es posible.

No entiendo bien lo de la posible instauración del 14 de abril como fecha patria. ¿Quiénes celebrarían o conmemorarian? Lo podrian hacer los tupamaros, tipo "recuerdo de la fecha del holocausto" o algo parecido. Ya que festejan "hazañas" como la toma de Pando, también podrian agregar el 14 de abril. Mientras tanto Voltaire sigue insistiendo machaconamente que "una violencia no se explica por la otra". En lo de las relaciones causa-efecto habria mucho que hablar, y sobre todo que matizar. Porque relaciones y efectos entre una violencia y la otra, sí que las hubo...

¿Cuál es la relación que hubo entre la violencia de la guerrilla (destruida en 1972) y el terrorismo de Estado iniciado tras el golpe de junio de 1973?

Desde 1985 se inició un revisionismo que pretende que sí la hubo, que el terrorismo de Estado fue algo así como una "respuesta" a la violencia guerrillera. Es una suerte de explicación/justificación que a mi juicio falsea completamente los hechos. A ver si lo entiendo bien: ¿el golpe de Estado fue para reprimir una "subversión" que en 1973 sólo existía en las mentes febriles de los genocidas? ¿Y como ya no había guerrilla entonces se reprimió al movimiento obrero, al estudiantil, a los militantes de partidos de izquierda y a cualquier opositor al régimen?

Y si no es ésa la relación, ¿cuál es la "otra" relación causa-efecto entre la acción del MLN (que no estoy defendiendo en absoluto) y el terrorismo de Estado?

A mí me parece que no se puede desconocer que el objetivo de la dictadura fue instaurar un modelo económico-político que no contemplaba ni remotamente la existencia de opositores, sino su destrucción lisa y llana. Incluida la de muchos opositores moderados (la madre del actual senador Heber, por ejemplo, no era precisamente una revolucionaria).

Tal vez Espino se esté refiriendo a las coartadas a las que recurrió el régimen para intentar justificarse. Ahora, una coartada no es una causa efectiva. Sí, sí, los milicos ALEGARON que dieron un golpe de Estado para combatir a la subversión internacional. ¿Es a eso a lo que se refiere Espino?

espino, cuando dije lo del 14 de abril, fue, como te imaginarás (o tal vez no) con un sentido totalmente burlón.
En el año 1973 era una niña, pero recuerdo perfectamente haber acompañado a mis padres a una manifestación que se hizo en la casa de Crotoggini por que le habían tirado una bomba. Que yo sepa, no era un tupa.. Recuerdo también el asesinato de los posteriormente llamados "Mártires de la 20"..eran comunistas, no tupas..

Entonces, tengo todo el derecho de ser sarcástica ante los acontecimientos que estamos viviendo. Era niña en esa época, y tengo recuerdos vagos. Pero, qué pasa con los que no lo vivieron? Se creerán el invento de los dos demonios?
por que es a eso a lo que apunta Voltaire. No se puede equiparar a los tupas y a los milicos muertos (que en su inmensa mayoría eran pertenecientes al escuadrón de la muerte) y mezclarlos luego con los muertos y desaparecidos durante la dictadura (cuyo grueso no eran tupas, justamente,sino militantes de otras fuerzas de izquierda, muchos de ellos bolches)

Considero que es una bofetada este proyecto de ley. Ningún resarcimiento a los familiares de asesinos, que actuaban amparados por el estado. Jamás va a existir una reconciliación ni un perdón ni un nunca más si no se esclarecen los hechos y los asesinos que siguen con vida paguen sus culpas con cárcel.

Hoy, más que nunca, hay que derogar la Ley de Impunidad

espino, acabo de ver que la brigada palo y palo invita a la conmemoración en la plaza de la bandera el 14 de abril !!!!!!!!!

viste que no estaba equivocada???

seguro que veremos a tabaré y azucena al lado de garcia pintos..

No encuentro ninguna explicación causal, por válida que sea, que justifique el terrorismo de Estado perpetrado por el gobierno de facto durante 12 años, más los 22 de impunidad de casi todos los torturadores. Y sigue sin saberse qué pasó con los desaparecidos.

Estaría bueno que este “capítulo” de la historia se acabe de una vez por todas.
Así, con suerte, me termino de convencer de que terminó la dictadura.

Ayer mandaron preso a uno por quemar una bandera de los EEUU. Esto sucede con una ministra del interior que todos pensábamos que era de izquierda. Le salgo al cruce a los que van a decir que Daisy Tourné es una vendida. No lo es. Simplemente sigue la tradición estalinista, de la que parece ser heredera. Bajo su femenino manto el Uruguay ha vuelto ha ser aquel de la represión y del castigo. En los primeros veinte días de su mandato tenemos gente presa por cultivar una planta de marihuana, por quemar una bandera estadounidense y sin duda combatiremos, junto a ella, el aborto clandestino. Nos lo tenemos merecido. De tanto creer que la izquierda y las mujeres iban a darle al mundo un soplo de libertad, acabamos con un estado policiaco cuya punta de lanza tiene tetas.

De entrada: tratar de encontrar relación entre las cosas o acontecimientos es un esfuerzo por entender, no por justificar nada. Aqui no se justifica nada, o mejor dicho el hecho que haya habido una violencia terrorista en los años sesenta y setenta no justifica ni un ápice la violencia de estado de la dictadura posterior. Espero no tener que volver sobre esto. Pero, ¿cuál es el problema en reconocer que una violencia (de "particulares" en la terminologia juridica de Voltaire)desencadenada de forma sangrienta por un grupo de iluminados antidemocráticos que pretendia implantar un regimen totalitario en el pais, creó tal clima de desestabilización y de alarma que provocó la intervención de los militares para reprimirlos y acabar con ellos. Dicho de otra manera, la acción de los terroristas favoreció o creo condiciones favorables para un golpe de estado. Esto es lo que digo. No hago juicio de valor. Nada justifica lo que hicieron los militares en el pais. Pero ¿cual es el problema de admitir esta casuistica? Pareceria que es tal la necesidad que existe de condenar y castigar a los militares (a la que me adhiero) que no hay capacidad para analizar estos vínculos, ni para condenar moralmente a los terroristas. La condena moral y ética de los tupamaros es parte de este asunto. El tipo de crítica y de valoración moral y ética que hagamos de la historia tiene mucho que ver con el proyecto politico por el que apostamos para hoy y para mañana. Hubo gente (y algunos los aplaudimos) que intentó aplicar un sistema totalitario en Uruguay. Por suerte no triunfaron. ¿Estamos de acuerdo con esto? Para derrotarlos se aplicaron torturas y luego un golpe de estado. ¿Si se esta de acuerdo con lo primero hay que estar de acuerdo con lo segundo? No, rotundamente no. Pero, lo contrario también vale, es decir, condenar sin paliativos la dictadura y todos sus efectos colaterales, no supone dejar de decir que, de triunfar el proyecto tupamaro, hoy podriamos ser una Cuba del cono sur. Esta lógica y esta moral me recuerda a los que dicen que no se puede condenar la dictadura castrista por aquello del bloqueo americano.

El post anterior es de Espino

Petisa:
Una pregunta: ¿quién dijo que esos miicos eran miembros del escuadrón de la muerte? ¿Hubo alguna investigación o proceso judicial que lo probara? Si lo hubieran sido efectivamente, quién y como los condenó a muerte? Personalmente, estoy en contra de la pena de muerte.

Ojo Espino, con el término "terrorista" (tan vigente ultimamente). Bajo ninguna luz se puede considerar terroristas a los Tupamaros. Los terroristas ponen bombas y matan gente inocente (o por lo menos no-combatiente) para sembrar el terror. Los Tupas jamás lo hicieron. Iluminados antidemocráticos si, totalitarios, si. Terroristas, no.

1. Sigo sin ver la relación de necesidad entre rebelión civil y golpe de Estado.
Es decir, aun si aceptara la cronología de Espino, la intervención militar no se desprende como consecuencia necesaria de la acción de las guerrillas y, menos aún, que esa intervención militar deba tener como objetivo además de reprimir a civiles -lo que ya de por sí es abusivo aunque legalmente posible- “acabar” con ellos.
Un Estado de derecho puede perfectamente enfrentar guerrillas sin necesidad de ser disuelto y sustituido por un gobierno de facto, sin que sea necesario violentar su institucionalidad y su legalidad, y con ello, pisotear los derechos de toda la población. Dicho de otro modo: el recurso al totalitarismo no es una necesidad, es una posibilidad. La política no es del orden de lo natural.

2. Considerar que la acción de unos “creó condiciones favorables” para la acción de los otros es un ejercicio vano: yendo para atrás en el tiempo se puede decir que el gobierno autoritarista previo a la dictadura creó las condiciones para la guerrilla, y así seguir. Con todo, teniendo en cuenta la complejidad que suele ofrecer el análisis de la Historia, parece un poco reduccionista: hubo diversos elementos bastante poderosos -y creo que más determinantes- en el caldo de cultivo de la dictadura militar: el Plan Cóndor, los intereses yanquis, los intereses de la derecha vernácula, etc., etc. No simplifiquemos tan burdamente, Espino.

3. No me sumo a la condena a los tupamaros de los 60-70, ni comparto que sea una suerte que los tupamaros no hayan triunfado en los 60-70. No veo cómo podríamos saber con propiedad qué hubiera pasado en ese caso, en cualquier caso, yo pienso que seguramente hubiera sido mejor que lo que inmediatamente siguió a su derrota.

Es cierto eso de la aplicación del término "terrorista"; es un término muy definido y específico que hoy en día se achaca a cualquier gesto insurreccional. De hecho la prédica de Sendic -un hombre en mi opinión equivocado pero posiblemente un gran hombre- era diametralmente opuesta a cualquier clase de terrorismo. El que el MLN casi no haya utilizado bombas se debe a la línea de Sendic de no usarlas "porque la bomba no discrimina". El terrorista busca el terror, inmovilizar a las fuerzas sociales mediante el miedo. Si acotamos esa definición, acá solamente hubo un terrorismo y fue el del estado.

Otro término funcional a la teoría bi-demoníaca y mal utilizado es el de "guerra" o "guerra sucia". Cada vez que escucho decir "acá hubo una guerra" me dan ganas de empezar una. Sobre todo cuando lo dice el presidente de izquierda. Acá hubo una serie de actos delictivos propulsados por una intención ideológica. No una guerra; una guerra es una hecatombre grande y que, efectivamente, destruye por completo los órdenes sociales, por lo que casi cualquier cosa que se realice durante la misma debe ser medida con distinta vara que en tiempos de paz.

A ningún alemán se le hubiera ocurrido decir que las acciones de Baader-Meinhof y su represión fueron una guerra. Ni la desarticulación de las brigadas rojas italianas.

Si se considera una guerra la sucesión de pequeños enfrentamientos a lo largo de unos diez años que produjo la guerrilla, entonces también podría considerarse como tal, pongamos, a la que algunos habitantes de Casabo le han declarado al resto de Montevideo (y que en los últimos diez años han producido muchas más muertes que el MLN en toda su existencia), o la de los tumanes y sus vástagos contra el resto de los habitantes de la Aguada.

Por desgracia, los propios integrantes del MLN han hecho todo lo posible por agrandar esta idea. Les gusta hacerse los samurai, les gusta su leyenda bélica.

Por otra parte, con todo el desagrado infinito que me produce la ley García Pintos y el aval que Vázquez parece haberle dado -y ese vergonzoso día de "Nunca más" que coopta un término específicamente aplicado al terrorismo de estado para justificarlo-, me pareció muy equivocado al respecto el comunicado de Crysol en el que se habla de "los casos de las familias de policías o militares muertos en acción, cuyo dolor respetamos, sin olvidar la función objetiva al servicio de un Estado policíaco y militar que aquéllos cumplían".

Eso es una pelotudez; sin dudas que muchos de los muertos a ser "reparados" eran unos canallas y sin dudas que la posibilidad de ser abatido está siempre latente en la función policíaca y no debería considerarse algo excepcional a ser "reparado" por el Estado más allá de sus pensiones previstas.

Pero eran canas y miliquitos, laburando -justamente- para lo que se entendía (más allá de los excesos ilegales) como un estado de derecho, no un estado policial. El considerarlos así es una división en buenos y malos infantil, y jodida viniendo de una organización como Crysol que agrupa, justamente, a cientos de uruguayos encarcelados arbitrariamente sin haber hecho nada ilegal en sus vidas.

El tema en cuestión, el de los "dos demonios", es difícil de tratar cuando tenemos un gobierno de izquierda en el que muchos de sus jerarcas representaban, justamente, a uno de los demonios. Que algunos Tupamaros, aún algunos que han sido elevados a niveles de jerarquía en el gobierno, quieran dar por terminado el tema para dedicarse a llevarnos de vuelta al siglo XIX, no tiene ninguna importancia. Que hagan ellos sus paces a su manera con los militares, es un derecho que a todas luces se han ganado.

Eso no obliga al resto de los ciudadanos a aceptar al crimen como un noble anticuerpo que el Estado está habilitado a utilizar para a acabar con un demonio por medio de otro demono. Si los metiéramos en el mismo saco, acabaríamos viendo que mientras unos demonios han aceptado, en una especie de mea culpa, a la democracia republicana, los otros siguen reivindicando la brutalidad, la tortura, el asesinato y la dictadura como un mal necesario del que nada tienen que arrepentirse. No hay ni un gramo de arrepentimiento ni de culpa genuina por las maldades que esas convicciones los llevaron a perpetrar. Nadie, excepto los militares y sus más cercanos acólitos reivindican hoy esas formas de hacer política.

Esto no sería en sí un problema serio, porque cada cual hace de su culo un pito y en una democracia todos deberíamos tener derecho al pataleo (siempre y cuando no se quemen banderas extranjeras).

El problema es que cuando el Centro Militar o el diputado García Pintos reivindican el terrorismo de Estado, se hacen presentes oficiales en actividad, oficiales que llevan en sus gorras las armas de la República. La presencia de esos oficiales en dichos fastos nos agrede a todos y separan al pueblo de sus Fuerzas Armadas, a las que éste mantiene y a las que guarda un cierto e inexplicable respeto. Y que ese respeto, y esos recursos generosamente otorgados, están garantizados por una tenue y frágil tregua. Que quede claro que si mañana el pueblo decide que no habrá Fuerzas Armadas, porque además de caras representan un peligro para la democracia, no habrá más Generales ni sus hijos podrán graduarse en la Escuela Militar.

Si mañana las Fuerzas Armadas dejaran de existir como tales el único problema serio al que nos enfrentaríamos sería el de mantener el seguro de salud gratuito del que gozan los militares, sus cónyugues, y hasta sus parientes lejanos. En términos prácticos eso es lo único que nos separa de la abolición pura y dura de un Ejército, de una Armada y de una Fuerza Aérea que nos han dado más disgustos que satisfacciones, desde 1897 a esta parte. A poner las barbas en remojo, a trabajar y a dejarse de majaderías, que por algo se les paga.

Una rectificación. En mi primer comentario, se podria entener que digo que para derrotar a los tupamaros hubo que dar un golpe de estado y no es eso lo que pienso realmente. Cuando se me vuelve a preguntar sobre la relación causal, me refiero a aquello que decia Marx en refeencia a las acciones extremistas de los anarquistas: "trabajan para el rey de Prusia". Objetivamente, no subjetivamente. Es decir, hay acciones, como las que llevaban a cabo los tupamaros en aquellos años que iban en favor del rey de Prusia. Lo más trágico es que ellos mismos lo teorizaban con aquello de que la acción armada permite que el fascismo muestre su veradera cara y no siga engañando al pueblo con una "falsa democracia", etc. En aquellos años hubo unos cuantos que asi lo pensaban, es decir que la acción de los tupamaros provocarian una ruptura de la democracia, o al menos coadalluvarian junto a otros factores, en esa dirección (Wilson Ferreira, Vasconcellos, Michellini, democratacristianos, etc. Sí, que crearon "condiciones favorables". No me cabe la menor duda.
Curzio nos dice que no eran terroristas, ¿entonces que eran? En aquellos años se usaba el termino "guerrilleros" eufemismo de "guerrita" o de guerra de baja intensidad. Pero es que aqui no hubo ninguna guerra ni ninguna guerrita. No habia dos bandos combatiendo. Si las bombas tupamaras fueron pocas o muchas, no hace al asunto, porque haberlas las hubo. Segun Curzio los terroristas lo son porque matan "no combatientes". Es que mataron a muchos que no eran combatientes. Y también, a otros que se les torturó (metiendolos en un pozo durante meses), como el embjador británico, Pereira Reverbell, ¿se les puede considerar combatientes o no inocentes? ¿Quien definia quien era inocente y quien no? Hablar de combatientes y de inocentes es entrar en la retórica belicista y guerrera, y eso es toda una definición o una determinada lectura de aquello años.
Sobre lo que hubiera sucedido si los tupamaros hubieran llegado a tomar el poder, evidentemente que puede ser una especulación, pero tengo mis dudas de que hubiea sido mejor que lo que realmente vino. Al menos por algunas de las ideas plasmadas en algunos documentos, no era para ser muy optimista. Siempre recuerdo lo que le escuché decir en directo a Joaquin Villalobos, ex dirigente del ERP salvadoreño, unos cuaños años después de terminada la guerra: "Pobrecito mi pueblo si hubiéramos ganado".

No me parece que ahora debamos derivar la discusión hacia la cuestión de si los Tupamaros eran o no terroristas. En principio no me lo parece: en rigor, terrorista es quien siembra indiscriminadamente el terror con el fin de obtener de los aterrorizados (es decir todos) aquello que no podrían obtener si no ejercieran ese terror. Ahora mismo estoy a un pasito de Argelia y Marruecos y creo que los que en estos días están poniendo bombas en el centro de Argel y Casablanca sí lo son. No tengo el recuerdo de que los uruguayos en general se sintieran víctimas potenciales de las acciones tupamaras, es decir que existiera aquel fenómeno propio del terrorismo de que CUALQUIERA pudiera ser víctima de un ataque tupamaro independientemente de su actividad política (como sí sucede con el fundamentalismo islámico, por ejemplo).

En cambio, sí estoy de acuerdo en que los Tupas tenían en mente un modelo dictatorial de sociedad. ¿Pero qué tiene que ver todo esto con lo que estamos discutiendo?

La discusión surgió porque Espino dijo que los Tupamaros contribuyeron a que en este país hubiera un golpe de Estado. Desde luego que no voy a caer en el terrorismo ideológico de acusar a Espino de defender a la dictadura por criticar a los Tupamaros. Desde luego que se puede criticar al MLN sin por ello caer en justificar a la dictadura. Pero es que el asunto reside en que la violencia y la desestabilización de las que habla Espino (violencia y desestabilización muy relativas, hay que decirlo, puesto que este país tampoco era Argelia o Vietnam ni vivíamos bajo una “guerra” como pretenden los apologistas de la dictadura) YA HABIAN DESAPARECIDO COMPLETAMENTE cuando se dio el golpe de Estado. Este es el dato que se le escapa a Espino. “Para derrotarlos se aplicaron torturas y luego un golpe de estado”, afirma Espino en su primer post. Craso error: el golpe de Estado no fue para derrotar a la guerrilla como dicen Sanguinetti y Lacalle. Si así hubieran sido las cosas, la dictadura hubiera comenzado en 1969/70, los años de mayor actividad guerrillera.

Cuando hablamos de hechos históricos, me parece, hay que tener en cuenta causas “fuertes” y “débiles” (por llamarles de alguna manera; o si prefieren tendencias de largo plazo, más firmes, y más de corto plazo, más contingentes). Por qué hago esta aclaración, porque me parece que en esta era global nos olvidamos (tan incorporada la tenemos en nuestras cabezas) de que en aquellos años estábamos en plena Guerra Fría (¿parece la prehistoria, verdad?), en la que había un enfrentamiento planetario entre EEUU y el mundo “socialista” por ganar influencia en el terreno enemigo y evitar el avance del contrario en el propio. A mí me parece que hubo causas (muy poderosas, más poderosas que el grupito que en el fondo nunca dejaron de ser los Tupamaros, a pesar de la literatura que ellos inventaron) que empujaron irremediablemente a la dictadura en este país y en toda Sudamérica (no pudo ser una casualidad que en aquellas décadas hubiera dictaduras en TODA América Latina casi sin excepción y mucho menos podemos conformarnos con las puras explicaciones “locales” de ese fenómeno). Olvidarse de ese contexto internacional a la hora de explicarse las dictaduras en este continente (todas se instauraron al grito de “¡Frenar el comunismo!”) y atribuirlas exclusivamente a fenómenos locales es ridículo. Me parece que en casi toda América Latina hubo fuerzas locales e internacionales que querían –además de destruir cualquier expresión política que oliera a comunismo, castrismo, maoísmo o lo que fuera—imponer un modelo económico, social y político que estaba en las antípodas de las (decadentes, hay que decirlo) democracias liberales existentes.

Ahora bien, que en algunos países las guerrillas hayan podido ser (por emplear la terminología anterior) causas contingentes, es decir que hayan contribuido a DECIDIR EL MOMENTO en que los militares dieron el golpe de Estado. Puede ser. Yo vivía en Argentina en marzo de 1976 y puede que los Montoneros y el ERP hayan contribuido a generar el “clima”, la “atmósfera” que necesitaban los milicos para emprender su cruzada genocida. Pero ni siquiera una guerrilla tan demencial como la argentina se puede considerar LA CAUSA del golpe de Videla. Lo que vino después demuestra que el objetivo de la dictadura argentina no era meramente destruir a la guerrilla.

Ahora, en el caso de Uruguay los Tupamaros no pueden funcionar ni siquiera como coartada del terrorismo de Estado…. por todas las razones que expongo en el artículo y en los links a los que remito en él.

A mí me parece que Espino está tan obsesionado con las concepciones políticas que animaron a ese movimiento que quiere meter al MLN hasta en la sopa. Podríamos iniciar un debate sobre el despropósito de haber organizado una guerrilla en este país en 1964 y posiblemente coincidamos con Espino en más de un juicio, pero cada cosa en su lugar. Convertir a los tupas en una explicación relevante del golpe de Estado me parece un error (¡ya le hubiera gustado a EFH!!!) Acaso fueron una coartada (algo pasada de hora por cierto) de los milicos. Si no hubiera sido esa hubieran encontrado otra porque –insisto— había otras causas (profundas y remotas) que empujaban hacia aquel desenlace.

Quisiera dejar un poco la linea de discusion de los ultimos posts y volver a la de los primeros: las impresiones generadas a raiz de la presentacion de este proyecto.
Soy de las personas a las que les resulta vomitivo escuchar a varios dirigentes del actual gobierno defender publicamente el "espiritu" de la propuesta. De todas formas tengo la impresion de que nadie (salvo Garcia Pintos) espera que el proyecto realmente salga adelante. Por lo menos no con la forma actual.
No tengo ningun dato real cercano de donde "se corta el bacalao" que me permita sacar conclusiones certeras, por lo que simplemente me dedico a hacer gimnasia intelectual con esto.
Francamente no creo que Vaquez buscara que el proyecto de Pintos tuviera andamiaje. No se necesita ser muy iluminado para prever los espasmos estomacales que causaria esto en el 90% de la izquierda. Me resulta facil imaginar que en uno de esos calculos politicos acerca de como poder "avanzar" en el tema de DDHH se avizora la necesidad de tirarle algunas migajas a los sectores mas duros de la derecha.
En la logica del mantenimiento de la "gobernabilidad" como objetivo primero y ultimo es necesario contrapesar, aunque sea unicamente en el plano simbolico de los gestos politicos, la situacion generada a raiz de la serie de procesamientos y detenciones a militares.
Seguramente se le han presentado al gobierno algunos problemas de gestion en sectores militares, etc... y para eso no hubo mejor idea que hacerles a estos, a traves de Tabare, una guiñada comprensiva aun cuando "el soberano" posteriormente termine reformulando la cosa a una version mas "digerible". Todo esto a costa de un gran desconcierto en los votantes tradicionales de la izquierda que ven como se manipula sin ningun pudor un conjunto de definiciones, consensos e -inclusive- emociones que forman parte del acervo mas sensible de estos sectores.
En definitiva, creo que hay que leer todo esto unica y exclusivamente en terminos de mensajes politicos a sectores bien definidos de la sociedad uruguaya.
Pero bueno, en el fondo, todo es un problema de costos y beneficios ¿no?

Posiblemente sí pase esto por los costos y beneficios, pero ahí está parte del problema.

La gobernabilidad en Uruguay, en este momento, no pasa por los milicos -menos por milicos viejos- solo la visión paranoica y, por usar un eufemismo, tímida de Vázquez puede pensar algo así. Pero en los últimos días algunos operadores de la izquierda han dicho exactamente lo mismo que el comment de Horacio: muchachos, pasamos esta ley horrible, pero después no pasa en las cámaras, no se preocupen. Y yo pienso que, más allá de lo moralmente reprobable de hacer esos gestos simbólicos, se está evaluando lo simbólico desde un solo lado.

No es casualidad que gente de familiares se haya sentido más herida que nunca con el visto bueno de Vázquez, no es casualidad que el acto del 14 de abril de este año haya sido el más payasesco y mediático en décadas (con supuestos familiares levantando carteles con la figura de "Anhony (sic) Mitrione"), no es casualidad que la arrogancia militar haya levantado bandera por doquier: por primera vez tienen un aval de la izquierda de la teoría de los dos demonios, que es, en defintiva, el único asidero legal-moral que los puede salvar.

Por eso es que en el 1er congreso de Derechos Humanos realizado en Rosario se condenó expresamente a Vázquez (en términos durísimos, en una noticia que ningún diario levantó), porque los actos simbólicos de los presidentes se convierten en políticas materiales apenas tocan el piso.

Yo no creo en los maniqueísmos de buenos y malos, y pienso que de la lista de García-Pintos la mitad serán unos cerdos de los escuadrones pero que la otra mitad son simples milicos de tropa y policías, es decir, trabajadores. Pero el bajar el terrorismo de estado al nivel de un accidente del mal momento de los "uruguayos contra uruguayos" no solo es una canallada sino también un precedente peligroso.

Por de pronto hoy ya salió la bestia del ex general Amado a reinvindicar la tortura y el silencio de los militares sobre el destino final de los desaparecidos. ¿Y como lo hizo? Hablando de la guerra, de las medidas extremas que hay que tomar en una guerra, en un enfrentamiento contra un demonio...

Personalmente creo que esta no hay que llevársela, de ninguna forma a Vázquez. Ningún beneficio de la duda, solo repudio, repudio, repudio y más repudio. Y que de paso nos cuente sobre su gran papel de resistente contra la dictadura.

¿No era que “el soberano” era el pueblo? ¿Por qué Tabaré usa ese nombre para el Poder Legislativo?

esto no es un problema de "costos beneficios". Es repugnante pensar así.
Esto es (y conste que en mi familia no hay muertos, desaparecidos ni presos de este período) un problema de personas sacadas a la fuerza de su hogar, de su familia, de niños llorando desesperados y aterrorizados cuando entraban estas bestias a llevarse a sus padres o madres...de mujeres llendo al penal a ver a sus maridos, de madres buscando a sus hijos, de "coreanos peleando contra coreanos en alta mar" (se acuerdan cuando aparecieron los muertos en las playas?)

Me saca de las casillas escuchar los intentos de justificación.
Qué delito cometió Simón Riquelo para que se lo robaran a su madre?
Cómo se le paga a Sara Méndez no haber vivido los balbuceos de su hijo, la caída de los dientes de leche, las primeras letras...?

Insisto, ni un reconocimiento a las bestias que actuaron amparadas por el estado. Me importa un bledo si eran soldaditos rasos y obedecían órdenes.

Y si alguno sigue con la cantinela de comparar a los "dos demonios", les pediría por favor que me enumeren los niños robados por el otro cuco, o sea, los tupas. Ya se los digo: ninguno.



Tal vez no tenga que ver con lo que se está discutiendo, pero me quedó picando la opinión de Voltaire de que "los tupamaros tenían en mente un modelo dictatorial de sociedad". ¿En qué se fundamenta esa afirmación?

Vuelvo brevemente unos comentarios atras.
Ya no estoy ni preocupado ni enojado. Por lo menos no por el proyecto de ley en si.
Como dice Benito en los ultimos dias se han acentuado las señales desde las bancadas oficialistas en relacion a que "ningun, ningun" con el proyecto de ley. Es claro que va a tener seguramente una refoma profunda.
El problema es que, mas alla del ruido de momento, todo va a quedar como si no hubiera sucedido nada. Gracias a la campaña de desconexion -orquestada por todos y cada uno de los dirigentes frentistas que hablan publicamente del tema- entre el contenido del proyecto y el apoyo presidencial dado. Es lamentable escuchar a Berrutti decir que si bien ella habia firmado el proyecto "lo que diga Luisa Cuesta y los familiares es sagrado para mi". O a Rosadilla plantear que "esto hay que cambiarlo y el ejecutivo tiene toda la disposicion para hacerlo".
La frutilla de la torta, para mi, fue el encontrar entre la lista de nombres en la pagina http://www.noalproyecto.blogspot.com/ el de algun conotado dirigente frentista. Pero no de los de la "oposicion interna", ni siquiera de los oficialistas sino lisa y llanamente de los "presidencialistas". Parece tomadura de pelo.
Una parte de mi indignacion la genera esta maniobra de tactica politica que me resulta completamente censurable, pero lo que realmente me jode es la impunidad con la que todo indica que va a ser realizada.
Porque, como viene la mano, los costos politicos para el gobierno van a ser muy pocos. Tabare tranqui porque metio bola a dos barandas con algunos sectores del ejercito -que supongo le facilitara la aplicacion de algun inciso de la nueva ley de defensa- y el gobierno en general sin stress porque salvo a tiempo los principios para sus votantes.

Esta frase de Voltaire es antológica: "puede que los Montoneros y el ERP hayan contribuido a generar el “clima”, la “atmósfera” que necesitaban los milicos para emprender su cruzada genocida". ¿Realmente, usted vivia en Argentina durante los meses o años anteriores al gole de Videla?
Lo que me preocupa realmente de todo esto, y para volver de alguna manera al origen de este articulo sobre las victimas, es que no veo en ningun post una condena moral o ética a los tupamaros. Es decir, más allá de que los llamemos terroristas o guerrilleros, lo que si es seguro es que cometerion asesinatos y crímenes, que decidieron sobre las vidas de otros. Condenarlos éticamente no me lleva a "matizar" los crimenes de la dictadura. Creo que eso ya lo he dejado bien claro. Pero limitarse como hace Voltaire a decir que tenian una concepcion politica errónea o que eran delirantes (como afirma en el caso de Montoneros)es de una clara ambiguedad ética.

¿Pero estábamos hablando de política o de ética? Yo creía que esta discusión refería a las causas de la dictadura en Uruguay (y subsidiariamente de Argentina). Espino empezó afirmando que las guerrillas eran poco menos que la principal causa de los golpes de Estado. Yo señalé que en el caso de Uruguay eso era muy discutible (enteramente discutible en verdad).

Ahora cambió de senda y se aboca a cuestiones éticas. En ese sentido, la discusión (al menos para mí) no da para mucho. Estoy en contra de la pena de muerte, en contra de que las diferencias políticas se salden con tiros en la nuca, con torturas o desapariciones de personas, de modo que no tengo el menor empacho en condenar esas metodologías. Claro que esa condena moral no nos hace avanzar un milímetro en la explicación política de lo que sucedió en este y otros países de América Latina en aquellos años... salvo que insistamos en la simplificación de que la dictadura comenzó porque un grupo de "inmorales" empezó a pegar tiros unos años antes.

Es que en politica la irresponsabilidad (definida como la incapacidad para medir las consecuencias de los actos propios) puede llegar a ser una falta de ética. Es decir, la frasecita de que luchamos para que el fascismo muestre su verdadera cara es una irresponsabilidad no solo politica sino ética, porque se estaba "jugando con fuego". La frase mencionada anteriormente de "trabajar para el rey de Prusia" va en esa dirección. Por tanto, no entiendo eso de cambiar de senda, de la ética a la política. Yo no he dicho en ningun momento que la acción armada de los tupamaros fuera la principal causa de la instalación de la dictadura, sino que contribuyó a terminar con la menguante democracia uruguaya de aquella época. Sus teorias mecanicistas sobre causas y consecuencias le impiden quizas ver estos matices. Decir lo que digo no supone afirmar que los tupamaros fueran la coartada para los militares golpistas, o que su accionar condujera irremediablemente a la dictadura. Pero sí hay que recordar que los militares entraron a la escena politica uruguaya (algo que nunca habia sucedido antes) para poder terminar con la acción armada. Dicho de otra manera, a mi entender, la izquierda deberia haber hecho todo lo posible para no favoarecer salidas golpistas. Y como ya le he dicho, en aquella epoca hubo personas y organizaciones que asi lo manifestaron, aunque sin éxito. No digo que el golpe se haya dado para derrotar a los tupamaros. Lo que digo es que las acciones de los tupamaros (previas) favorecieron que se desencadenara un golpe de estado en el pais. Lo de causas contingentes y causas profundas se lo dejo a usted porque realmente es dificil discernir entre unas y otras. Claro, ahora podemos decir que todo se debió a la guerra fría que, siendo cierto, no explica porque las cosas fueran diferentes en según que paises. Pero yo no hablo de causas y de consecuencias, como algo mecánico y facilmente discernible (esta causa creó este hecho y aquella otra lo otro, etc.) Son hechos que se van encadenando y el encadenamiento no supone que cada actor tenga previamente planificado al detalle los que van a ser sus pasos siguientes. A menudo, sus estrategias se ven modificadas o cambian su rumbo en función de hechos nuevos o inesperados. La dictadura comenzó porque unos militares traidores al mandato que se les habia encomendado, dieron un golpe de estado y arrambaron con las libertades. No comenzó porque unos inmorales empezaron a pegar tiros. Pero la presencia y el accionar de estos últimos fue un buen caldo de cultivo para que crecieran los monstruos.
En todo caso, coincido plenamente con el ultimo parrafo de Voltaire sobre cuestiones éticas. Condena sin paliativos el accionar tupamaro. Por un lado lo condena por razones éticas: por pegar tiros en la nuca para saldar diferencias politicas en un contexto democrático. Por otro lado, lo condena por razones politicas: porque tenian in mente un proyecto totalitario. No sé si se ha dado cuenta pero por ahí despunta un pequeño demonio. Un demonio que, por sí mismo, no es suficientemente relevante como para ser la causa unica de la aparición del otro demonio, del grande. Y porque es cierto que el demonio grande se crea cuando el pequeño ya está derrotado. En todo caso, acordaremos, en referencia al demonio chico, que era necesario terminar con él, es decir que su derrota era una buena noticia para una sociedad democrática por más esmirriada que ésta fuera. Y por supuesto que su derrota no podia ser a cualquier precio, es decir via torturas y asesinatos desde el estado, como se hizo en su momento. Creo, sinceramente, que para un proyecto de izquierda moderna y avanzada, capaz de liderar las transformaciones hacia la buena sociedad para el futuro Uruguay, debe tener la valentia de saldar cuentas con el pasado también en este terreno, y que no tenga que ser el reaccionario de Garcia Pintos el que pida justicia para las victimas de aquellos que quisieron saldar sus diferencias a tiros en la democracia. Decir esto no supone dejar de condenar el terrorismo de estado como objetivo numero uno de justicia histórica y de recuperación de la dignidad.

A ver, Espino, según las sagradas leyes democráticas, las que permitieron que democráticamente se instaurara un “estado de guerra interno”, ¿algún delito de los cometidos por la guerrilla y sus secuaces quedó sin investigar? Sabemos muy bien que no. ¿Alguno de los procesados y juzgados culpables quedó sin castigar? De ningún modo, todos los que fueron hallados culpables fueron condenados (y algunos inocentes, de paso, también). ¿Algún familiar de alguna víctima no pudo averiguar en qué circunstancias falleció su deudo y dónde está su cadáver? Tampoco, todos están en sus respectivos ataúdes y se sabe por qué y en qué estado llegaron allí.
Entonces, ¿qué es lo que queda por saldar del pasado? ¿Con quiénes no se ha hecho justicia todavía? ¿Dónde están los delincuentes impunes? ¿Qué cuerpos faltan y qué pasó con ellos?
¿De qué valentía estamos hablando?

A ver, fer, el asunto es, no despolitizar ni los crimenes de la dictadura ni los de los tupamaros. No se trata solo de un asunto juridico o de castigo de delitos (aunque también). Es lo primero que decia Voltaire en su articulo, que el decreto del ejecutivo pretende despolitizr la historia como si se tratara de violencias genéricas. El punto es que, subrayando que el terrorismo de estado es incomensurablemente más grave que el de los terroristas "particulares", éste ultimo debe ser condenado desde una óptica progresista. A lo que usted se niega, al llamarlo rebelión civil y adhiriendo a la dictadura "popular" que proponian los tupamaros.

Totalmente de acuerdo. Al lado de Novoa, Raúl Alfonsín y hasta Ernesto Sótano eran ultraizquierdistas. Y si Tabaré apoya semejante proyecto, lo corre por la extrema derecha a Kirchner, que no es precisamente un socialista. Por un momento temí que el Pepe Mujica, Rosencof y compañia se hicieran los osos, reforzando la impostura de que el pasado fue un match deportivo entre militares y tupamaros, cuando en Uruguay (todavía más que en Argentina, lo que ya es decir) el golpe militar se ejecutó recién cuando la guerrilla ya había sido derrotada. ¿Alguién puede informarme qué posición han adoptado el MLN y el MPP?

Sorpresa!!! Me acabo de enterar: Tabaré Vázquez no está de acuerdo con el proyecto de ley que EL MISMO firmó y envió al Parlamento para su aprobación. Según leo en El País de hoy "el ministro de Educación, Jorge Brovetto, dijo que el hecho de que Vázquez haya mandado el proyecto al Parlamento NO significa que compartiera su contenido". La crónica del diario agrega que Tabaré le "reconoció" a una delegación del Frente Amplio que se reunió con él por este tema que "no está de acuerdo con algunas de las expresiones contenidos en la exposición de motivos" del proyecto de reparación.

¿Nos toma el pelo, el presidente? Envía un proyecto de ley al Parlamento con el que "no está de acuerdo"? ¿Dice cualquier cosa según las circunstancias o los interlocutores?

¿Empezar de vuelta a revolver la historia de cómo empezó y siguió la violencia en aquella época? No salimos más! Algunos siguen discutiendo eternamente el huevo y la gallina, con la precaución (eso si) de decir siempre que lo suyo es por "justicia". Qué palabrita mágica esa, todos somos "justos"...
Gracias, yo paso.

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