Genes y nenúfares
Félix Ovejero Lucas
Parece que se acaban los años de desvarío posmoderno. En todas partes. Hasta París tiene un límite para acoger charlatanes. En la mudanza, no pocos "humanistas" en período de desintoxicación, con el mismo arrobo con que se encandilaron con deconstrucciones y otros delirios, vuelven su mirada hacia las ciencias naturales. Bienvenida sea la marea si deposita algún sedimento de claridad y de cordura.