Hacia atrás que hay lugar
Una campaña publicitaria nos anuncia el inminente alumbramiento del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano. Nada interesante se encuentra en ella ¡pero tiene logo! Es un poco tarde para patalear o para reflexionar sobre el emprendimiento, ya que el pescado está totalmente vendido (las autoridades no dieron esta vez lugar a la mitificada “participación” popular). Nunca es tarde, sin embargo, para patalear "en general".
Los únicos interlocutores de la municipalidad en la discusión sobre el nuevo sistema de transporte han sido las empresas privadas. Algunas de las buenas ideas que se adelantaron en su momento (como la de pintar todos los omnibuses del mismo color) y que nunca fueron puestas a consideración de la población, naufragaron sin más ante la excluyente presencia de las empresas de transporte, en particular la de CUTCSA, pero también de las otras.
Señalemos, en primer lugar, el omnipresente papel que tuvieron las empresas en el diseño del nuevo sistema de transporte, porque se trata de una jopeada a los usuarios, una oportunidad perdida para la tan mentada democracia participativa. Con toda seguridad no es ajeno a este proceder el hecho de que Salgado, el presidente de CUTCSA, sea el Transportista Oficial del Frente Amplio, así como Oscar Magurno es el Guardapolvo Oficial, quien justamente hoy inauguró, junto a medio gabinete, el sanatorio que lleva su nombre (algunos no pueden esperar a morirse para bautizar edificios con su nombre).
En una ciudad con un sistema de transporte enfermo y caro, lo primero que habría que considerar es hasta dónde se debería dar participación en la discusión a las propias empresas que parieron el engendro. Las empresas de transporte urbano deberían tener un papel menor en el diseño del nuevo sistema, porque, se lo mire por donde se lo mire, apenas velan por sus intereses y no por el de los usuarios del transporte público.
Deberíamos reflexionar sobre el hecho de que incluso en los países capitalistas más desarrollados, el mercado no ha encontrado una forma enteramente satisfactoria para resolver los problemas del transporte urbano. La aplicación a rajatabla de las máximas elementales del capitalismo en el transporte urbano no ha logrado, en ninguna parte, dar satisfacción a los usuarios. Lo que logra, por ejemplo en Montevideo, es la superposición de líneas, la atención prioritaria de las rutas rentables, el hacinamiento, la impuntualidad y el desprecio por el confort del pasajero. Viví en unas cuantas ciudades del primer mundo, y en casi ninguna de ellas el transporte urbano está totalmente privatizado como en Montevideo. En muchas de ellas todavía subsiste la empresa pública pura y dura. En todas las que cuentan con un buen sistema de transporte, los operadores privados jamás reciben homenajes del Parlamento y deben vivir bajo el garrote del control público, por si se les llega a ocurrir que su negocio es como cualquier otro.
El mercado no es idóneo para suministrar servicios de transporte urbano por lo menos por tres razones. En primer lugar, porque la libre competencia no es eficiente, ya que con ella los servicios tienden a superponerse en los tramos más rentables, como efectivamente ocurre en Montevideo. En segundo lugar, porque los beneficios "externos" del transporte urbano (o sea los beneficios no tangibles, como el correcto funcionamiento de la ciudad, el que los trabajadores lleguen a sus lugares de trabajo a tiempo y con el menor costo posible, la facilitación del relacionamiento social, etc.) son tales que de ninguna manera pueden calcularse los beneficios simplemente usando la lógica del mercado. Y en tercer lugar, porque dado el carácter del transporte urbano, éste tiende a generar cárteles o contubernios en los cuales las empresas se reparten los beneficios y eluden la regulación con mucho más entusiasmo del que ponen a la hora de pensar en las necesidades de los usuarios.
A pesar de que no soy, en general, partidario de la nacionalización de sectores de la economía, pienso que todos nos beneficiaríamos si este gobierno tuviera el coraje de por lo menos debatir la re-municipalización del transporte. Recordemos que una parte importante del transporte montevideano fue alguna vez municipal, y que fueron los milicos los que acabaron con AMDET. Tampoco olvidemos que fue Tabaré Vázquez el que acabó con el trole eléctrico, dando uno de esos gigantescos pasos atrás a los que ya nos tiene acostumbrados.
En veinte años de gestión municipal, el Frente Amplio no ha cambiado prácticamente nada, especialmente no le ha tocado un pelo a los dos enemigos principales que tienen los ciudadanos a la hora de desplazarse por Montevideo: las empresas y la corporación de los trabajadores del transporte. Casi nadie desconoce la experiencia de circular en un ómnibus a 15 km/h porque "largó temprano" o, peor aún, porque el que va adelante “largó tarde”. O, en el caso contrario, la de una mole de 20 toneladas que circula a alta velocidad porque también "largó tarde" o para robarle pasajeros a otro de una compañía diferente (las carreras del 468 contra el 60 son parte de mi experiencia diaria).
En veinte años no se les ha ocurrido nada más brillante que instaurar un sistema de trasbordos demencial, que sólo permite el trasbordo a un ómnibus de la misma compañía (la imagen del guarda escribiendo a lápiz la autorización en un boleto es demasiado patética como para burlarse de ella). Otra brillantez, otro hito de la modernidad es el boleto céntrico, o el boleto local a mitad de precio, sin que se logre entender por qué otro trayecto de igual extensión no se beneficia de la misma rebaja de precio.
En veinte años nunca tomaron nota de que en miles de ciudades los usuarios habituales (los trabajadores) pueden sacar abonos semanales o mensuales subsidiados hasta cierto punto por los usuarios ocasionales. Tampoco han reparado en que en otras tantas ciudades existen los boletos "por hora", que permiten llegar a destino usando cualquier ruta que resulte conveniente a los usuarios y no a las mafias del transporte ¡Veinte años! ¿Tendremos que esperar otros veinte para que desaparezca el simpático guarda?
Respuestas
Gran parte del problema se debe a que la IMM no hace lo que tiene que hacer, que es controlar que las empresas den un buen servicio. No sé si las empresas privadas están condenadas a jopearse a los usuarios. En algunos países capitalistas ricos que mencionás el transporte urbano es privado pero tienen claro que es un servicio público, entonces tienen que cumplir con determinadas normas si quieren seguir.
Y creo que en parte la falla de la municipalidad para controlar y hacer cumplir las disposiciones vigentes (el incumplimiento de los horarios es un ejemplo típico) responde a que tienen pánico a que el sistema de transporte urbano colapse si no le dan a Cutcsa las condiciones que exige. Porqe brindar el servicio y evitar elcolpaso sí es tarea de la IMM.
A mí me parece que acá se olvida que las líneas son pùblicas (municipales) y que la intendencia entrega su usufructo. nada más. Es como las frecuencias de radio y televisión. No son privadas, sino que el Estado las delega en una empresa privada.
Autor: frank | Septiembre 27, 2007 2:32 PM
yo creía que el cambio de color de los vehículos de COME hecho hace unos años fue producto de un asunto estético (verdes o naranjas). No tenía idea de que había un plan municipal detrás de eso. De todas maneras, fue la única empresa que lo hizo, y la que a mi entender, ha aportado alguna que otra innovación
Autor: margarita | Octubre 1, 2007 4:45 AM
Estimado Curzio: permítame que añada una gragea a su dosis diaria de veneno malediciente. Escuché hace unas horas en el noticiero de AM Libre (la radio de Fassano y Breccia) que Juan Salgado es el próximo intendente de Montevideo. Casi me caigo de espaldas (a pesar de que tengo una sóla). Los tipos hablaban de las candidaturas del FA que comenzaron a bailar a raíz de declaraciones del Sr. Vicepresidente Nino Boa (gran admirador del caballo "Banana", como
es sabido) y de paso, adelantaron una primicia sobre la IMM. Dando por descontado que en Montevideo el FA es mayoría
aparentemente indiscutible, aunque pusieran de candidato Peteco, los montevideanos lo votarían. Por eso, lo afirmaban tan sueltos de cuerpo. Se nota que sus turbios negocietes con Arean y Abel Duarte, se consideran cosa olvidada como para poder salir a pedir el voto. Tampoco parece que la pésima imagen que la empresa Cutcsa tiene en la población, es considerada un obstáculo para los planes políticos de
Salgado y sus amigos.
Aprovecho el motivo para saludarlo y mantenerlo en mi más alta estima
Autor: El Mulato de la Playa | Octubre 1, 2007 12:15 PM
Sin duda que en muchos países desarrollados el transporte urbano está en manos privadas. Lo significativo sin embargo, es que en muchos otros sigan siendo municipales, o estén en manos de empresas públicas. De los casos que conozco, Ginebra y Colonia (Köln) está entre las primeros, París entre los segundos. El transporte en Nueva York, paraíso del capitalismo, está en manos de una empresa pública (NY Transportation Authority, "a public-benefit company chartered by the State of New York," para más datos). Podría citar muchas más. En los casos en los que está en manos privadas, por lo general se trata de una sola empresa que compite, por así decirlo, con el control publico y no con otras compañías.
Concuerdo con Frank en que el problema es la falta de control por parte de la intendencia, aunque después de tantos años cabe preguntarse si es realmente posible ejercer un control efectivo, considerando el carácter gauchesco de la población en general. ¿No llama la atención que los inspectores de ómnibus pertenezcan a las empresas y no a la municipalidad, dadas las circunstancias?
El asunto de los colores de la empresa COME, no es único, ya que se trata simplemente de diferenciar a las líneas especiales (o diferenciales, como el D11). También sucede en CUTCSA con el D1. Puro maquillaje.
Finalmente, coincidiendo con el Mulato, ya escribí en otro post que la súbita popularidad de Juan Salgado parece más bien una pérfida maniobra para torcer con anestesia, una vez más, la voluntad popular. O sea que nos quieren meter el Tango Bus de la política. Les recuerdo que una vez Tabaré dijo que si fuera presidente nombraría a Oscar Magurno como ministro de Salud (!). Saludos, Curzio.
Autor: Curzio Moore | Octubre 2, 2007 12:44 PM
Por primera vez en años de padecer diversos problemas con CUTCSA, hice una denuncia en la Dir. de Transporte. El 116 – Pocitos en el que viajaba se quedó literalmente sin palanca de cambios a la altura de jefatura. Entiéndaseme bien, no se rompió la caja de un golpe, por un infortunio del camino: la palanca quedó boba, no engranaba, estaba loca; es decir, ese coche estaba a la miseria desde mucho antes de salir de la Ciudad Vieja.
Debo decir que la persona que me atendió en la IMM entendió perfectamente la situación y abrió un expediente. Ese expdeiente llega a la Empresa, que tiene 20 días para aclarar el insuceso. Me aclaró la amable funcionaria que eso nunca ocurre, ya que por algún subterfugio reglamentario, Cutcsa, para el caso, cuenta con 60 días más para “hacer algo”. Como a esa altura ya nadie recuerda el incidente (tratamos de olvidar las desgracias cotidianas, ¿no?), nunca pasa nada y el transporte urbano sigue perpetrando abusos cotidianos contra sus usuarios. Mientras, cada vez que uno se atrasa un día en el pago de los impuestos municipales o la contribución, genera una mora… Mientras, la IMM le da plata para subsidiar el boleto, para que los escolares viajen gratis (siempre y cuando tengan túnica y moña, mi hijo ya tuvo problemas por falta de la última)… Mientras, los bondis para cuando se les antoja y van a la velocidad que quieren, según hayan salido más temprano o más tarde que lo debido, o según la demanda.
Resulta sorprendente, además, el boleto. ¿Cómo se controla efectivamente cuántos pasajeros usaron el ómnibus? ¿Cómo puede la IMM hacerse la sota y creer lo que anotan los guardas y los inspectores en algún papelito? No hay duplicados, no hay pie de imprenta, no hay número de ruc, no hay nada más que una sucia tira de boletos. Por algo les cuesta tanto pasarse a las máquinas, ¿no? Capaz que descubrimos que nos están afanando desde hace montones.
Otro detalle: en este país se sigue importando gasoil y exportando nafta (regalada, a precios de mercado internacional). El gasoil viene en los mismos tanques que el crudo, así que se refina dos veces. Creo que njo hacen falta más datos para ver de qué tipo de negocio se trata. Sin embargo, el gasoil es más barato, y CUTCSA es un gran consumidor de éste….
Sí, Salgado es de cuidado, habría que ver de dónde salió y hacia dónde va. Capaz que antes de ser empresario del transporte era anestesista.
Autor: fer | Octubre 2, 2007 7:56 PM
La República de hoy anuncia que "Cutcsa apoya rebaja en boleta urbano". Parece joda. El diario oficialista destaca en la tapa y en páginas interiores que Salgado "está de acuerdo" con la rebaja. Alguien distraido podría suponer que se trata de una reducción volunataria del precio del boleto por parte de la empresa. Lo que dice Salgado es que está de acuerdo en que el Estado subsidie un poco más el boleto. Y, ¿cuál es el mérito de Cutcsa y de salgado?
Autor: ricardo | Octubre 3, 2007 12:28 PM
Ricardo, nobleza obliga. Salgado hacía referencia a la solicitud del gobierno de que las empresas financiaran la tercera parte de la rebaja del boleto (50 centésimos). CUTCSA estuvo de acuerdo pero las cooperativas no, por lo que lo más probable es que la rebaja del boleto se reduzca a lo que ofrece el gobierno, o sea un peso por boleto (a $14,50).
Esto no quita que Salgado sea un populista irresponsable, capaz de financiar 50 centésimos por boleto por tiempo indeterminado, gracias a algún fondo secreto que CUTCSA ha ido amorralando. Por algo se perfila como posible candidato del FA a alguna cosa.
Autor: Curzio Moore | Octubre 8, 2007 5:39 AM