Libros

Voltaire

Archimboldo2.jpgA pesar de lo mucho que se ha dicho y escrito sobre los crímenes cometidos por los dictadores que gobernaron este país durante más de una década, podemos tener la certeza de que el inventario de los mismos jamás terminará de completarse. Cada cierto tiempo recordamos una humillación transitoriamente olvidada por los caprichos de la memoria, un abuso rescatado de las tenazas del miedo, una arbitrariedad que sale a la luz por obra de la culpa o el arrepentimiento.

En estos días hemos vuelto a recordar a otra víctima de la brutalidad y la ignorancia de los tiranos: el libro. Ya sabíamos que el libro era una compañía indeseable para los dictadores y que sus poseedores eran tratados como acopiadores de armas de destrucción masiva (quién no se vio alguna vez en la necesidad de tener que ocultar un libro como se oculta una desvergüenza). Pero ahora sabemos más: los ministerios de Defensa e Interior acaban de anunciar que en sus depósitos y sótanos se acumulan miles de libros secuestrados durante los allanamientos de aquellos años. Son los ejemplares que sobrevivieron al paso del tiempo, la humedad y el odio. A ellos hay que agregar otros miles devorados por las llamas. La magnitud del despojo indica que no se trató de torpezas de soldados ignorantes de los tesoros que se pueden encontrar en las páginas de un libro ni de un involuntario daño colateral del saqueo de los hogares de las víctimas, sino de una operación masiva y deliberada.

Verse despojado de un libro puede parecer una nimiedad al lado de verse despojado de la vida, de la libertad o de la dignidad, como ha ocurrido en este país. No hay objeto (ni siquiera el último ejemplar del libro más valioso) que resista la comparación con una vida humana. Pero eso no quiere decir que el secuestro y la destrucción de libros no deban figurar en la lista de atrocidades por las que deben responder los dictadores.

Destacar este desprecio por los libros no obedece únicamente a la obsesión de un lector empedernido, sino a que la relación con los libros revela algo del carácter de las personas, tanto de las que sienten aversión como amor por ellos.

Si es cierto que uno es lo que ha leído, como dijo alguna vez Jorge Luis Borges, la confiscación de libros delata que los usurpadores pretendían atacar algo esencial en cada uno de nosotros, reducirnos a meros engranajes de sus delirantes propósitos.

La lectura constituyó en cierta medida una isla de libertad en un mar de opresión, una ocasión para estar con otros cuando se nos quiso recluir, aislar e incomunicar. Fue una aliada contra esos designios porque en el fondo hasta los censores más severos sospechan que quien tiene una buena biblioteca jamás estará solo, ya que los libros permiten hacernos contemporáneos de todas las épocas y coterráneos de todos los hombres y mujeres.

Thomas Jefferson fue quien aseguró que la vida humana sin libros es imposible y el poeta Heinrich Heine, quien nos advirtió que “allí donde se queman libros se termina por quemar a los hombres”. No debería sorprender, pues, que también aquí el espanto de los dictadores ante la libertad de los hombres fuera inseparable del que les suscitaban los libros. Pero acaso la terquedad con la que miles de ejemplares lograron sobrevivir en las peores condiciones también demuestra que a la larga (a veces muy a la larga, es cierto) no hay llamas ni tijeras que puedan suprimir la libertad a la que el hombre está irrevocablemente condenado.

Aunque tardía, la iniciativa de ambos ministerios de ofrecer devolver los libros a los propietarios expropiados (increíblemente algunos conservan los nombres de sus dueños) constituye un acto de justicia. En algunos renglones subrayados y en ciertas páginas ajadas están las huellas del propio itinerario intelectual o de una experiencia personal irrepetible. Da igual que se trate de algún libro de citas de Mao (de ese Mao que dijo que “leer demasiados libros es peligroso”) y que uno recuerda sin ninguna nostalgia o de un poema que ya no nos provoca lo que a los 21 años. Los libros nos recuerdan lo que fuimos y tal vez por eso no arrojamos a la basura ni siquiera aquellos que ya no nos interpelan ni nos producen inquietud, que es lo que hacen los buenos libros. Si una casa sin libros es un cuerpo sin alma, como señaló Cicerón, recuperarlos constituye, además de un derecho, una forma de restituirle el alma al cuerpo, una victoria retroactiva frente a los bárbaros.

Muchos optarán por cederlos al Estado para que otros puedan emprender los viajes que ellos emprendieron, porque, como ya se ha dicho, para viajar lejos no hay mejor nave que un libro. Son los que están dispuestos a compartir la nave. Pero algunos harán uso del derecho a recuperarlos para sí. Y habrá que comprender ese gesto de egoísmo de quienes desean volver a tenerlos a mano porque creen, con Francisco de Quevedo, que para entender algunos libros se necesita toda una vida.

Respuestas

Gracias, por tu excelente y conmovedor artículo.

Y sin embargo, la tasa de analfabetismo en China en 1949 era del 80%. Ahora es al revés, el 95% de la población sabe leer y escribir. Seguramente Mao no tuvo nada que ver con eso, seguramente las importantísimas reformas lingüísticas que emprendió desde los inicios de su gobierno (el alfabeto fonético, el pinyin, por ejemplo) no tuvieron nada que ver con el aumento de la alfabetización. Y tampoco el hecho de que proveyera de escritura a más del doble de las lenguas minoritarias que había antes de que llegara al poder... No hay derecho, Voltaire, es puro anticomunismo: en el siglo XV, el emperador de China de turno ordenó quemar todos los libros y suspender toda la investigación. Eso explica, por ejemplo, por qué se estancó tanto ese país, cuando antes tenía un desarrollo científico paralelo o superior al europeo. No hay derecho a reducir la ideología del presidente Mao a esa frase, estás como Vargas Llosa, es algo lamentable. Por si no quedó claro: me cago en una frase recortada de vaya a saber qué panfleto anticomunista visceral y me apoyo en los hechos: los chinos antes de Mao era analfabetos, ahora hasta les dan premios por su alfabetización.

el posteo es sobre los libros, no sobre China ni su alfabetización. Lo que hizo Voltaire fue un simple comentario, nada más.

Gracias, margarita, por tu interpretación del tema del post. Es OBBVVIO que los libros y la alfabetización no tienen nada que ver entre sí. También es OBBVVIO que da lo mismo citar a Mao que al Tao, para rimar..
Ahora proceda, "daisy", y dígame cuál tendría que haber sido el comentario adecuado.

La famosa frase de Mao no fue la que apunta Voltaire. Dijo que "hay personas que se vuelven estúpidas de tanto leer libros". Y segun como se mire, algo de razón tenia. Personalmente, para mí Mao fue un monstruo que trajo sufrimiento a la pobre China. Respecto a lo de ser anticomunista, querida Fer, creo que eso es ser hoy progresista y de izquierda, es decir, denunciar a las tiranias totalitarias del siglo XX, esperando que las pocas y esperpénticas que quedan en el siglo XXI, desaparezcan pronto. Sobre lo del anticomunismo, ya Curzio en otro post tambien se quejaba de lo que acusaran de ello. Preocupado, el hombre, cuando deberia ser todo lo contrario. Creo que no estaria mal que los responsables de CEF insertaran algun articulo sobre "que supone hoy ser de izquierda" o algo parecido, para poder asi desarrollar un debate especifico sobre el asunto. Porque si no, el asunto invade cualquier tema que se inserte, como sucede en muchos casos. A ver, Voltaire, si haces un esfuerzo (que tanto te gusta) y te lanzas...

Espino, ¿no pudo Mao decir ambas cosas acaso: que leer demasiado era peligroso Y que la gente se vuelve estúpida de tanto leer? En cualquier caso el sentido de ambas es prácticamente el mismo.

Definir qué es ser de izquierda a comienzos del siglo XXI es una tarea nada sencilla, complicada de abordarse en un artículo. Hay bibliotecas enteras escritas sobre el asunto y no me resultaría nada fácil sintetizar todas esas posturas en una nota. De todas formas lo voy a pensar y, si me da el cuero, emprenderé la titánica tarea. Una puntualización, sin embargo: no creo que haya UNA FORMA de ser de izquierda. Parecería que hay posturas plurales sobre el asunto (y no me parece mal que las siga habiendo).

Con todo, Espino, me temo que su loable propuesta no pondrá fin a ciertas formas de "polemizar". Quiero decir: podemos llegar a acuerdos sobre cómo ser (o no ser) de izquierdas en estos tiempos, pero no se haga ilusiones de que por esa vía se pondrá fin al hábito de tirarle a alguien con un adjetivo por la cabeza a falta de un argumento (vargasllosista, anti-comunista, por poner un par de ejemplos).

Es realmente desconcertante ver cómo alguien le puede decir a otro "sos un socialdemócrata" o "un anti-comunista" y cruzarse de brazos, como diciendo: te destruí. Uno se queda a la espera de la segunda parte, es decir 'bueno, ahora se nos explicará por qué ser socialdemócrata o anti-comunista, o vargasllosista es tan abominable'. Pero no, el arte de adjetivar no se anda con sutilezas ni remilgos.

De modo que no crea que esos usos y costumbres se terminarán por obra y gracia de un artículo sobre qué sea ser de izquierdas en estos tiempos.

Margarita, tiene usted razón en que, como demuestran los casos de Cuba y China, los libros y la alfabetización no necesariamente van de la mano. Por ejemplo, los defensores de las dictaduras cubana y china destacan la reducción o la supresión del analfabetismo como uno de sus grandes logros (algo indiscutible). Pero en lo que atañe a la educación y a la cultura, en esos países son bastante parecidas a un adoctrinamiento ideológico y la censura contra los libros que no son del agrado del régimen son asunto de todos los días. En Cuba y en China usted sólo puede leer lo que a los comisarios de "cultura" de esos países les parece apropiado para la salud espiritual de los ciudadanos. De modo que los indiscutibles logros en materia de alfabetización no deberían confundirse con progresos educativos y culturales en general, pues estos últimos sólo pueden ser tales en un marco de libertad irrestricta de pensamiento y creación (suprimida por completo en China y Cuba por la omnipresente censura estatal sobre libros y prensa que impera en esos países). ¿Cómo se puede poner como modelo de cultura y educación a países en los que están PROHIBIDOS LOS LIBROS QUE NO SON DEL AGRADO DE LOS GOBERNANTES?

Espino, claro que esa frase es razonable y para nada insensata. La literatura nos proporciona toda suerte de ejemplos, desde el Quijote a Mme. Bovary.

Totalmente de acuerdo en lo de denunciar horrores, provengan de donde sea, pero el anticomunismo se trata de otra cosa, tal como lo entiendo yo.
Y aquí viene la segunda parte que reclama Voltaire: la comparación “parecés Vargas Llosa”, (“vargallosismo”, si querés) se apoya en que ese autor escribió (con alguien más, creo, apenas hojeé el libro) algo así como ¨el manual del perfecto idiota latinoamericano”, donde recoge frases chotas, infelices o simples, siempre descontextualizadas, dichas por “ídolos¨de la izquierda latinoamericana. El gesto de recuperar esa frase de Mao me recordó ese pobre estilo literario. Pensé que se entendía, pero olvidé que cunde el malentendido.

Cuando hablo de anticomunismo me refiero a prácticas discursivas de ese tipo: seleccionar, recortar un dicho de algún comunista como “prueba” de su monstruosidad o lo que sea. No veo la acción del pensamiento crítico ni estrategia argumental alguna en ese proceder: Fulano dijo está estupidez. Ok. ¿Y de ahí, qué? Fulano habrá dicho esa estupidez, pero puso en marcha algo mucho más importante con relación al tema: antes de su gobierno sólo el 20% de la población podía LEER o ESCRIBIR LIBROS.
(¿Tendré que caer en la perogrullada de decir que si no hay alfabetización masiva de la población no hay libro ni gobierno popular (ni democrático) que te valga?)

También dice Voltaire:
De modo que los indiscutibles logros en materia de alfabetización no deberían confundirse con progresos educativos y culturales en general, pues estos últimos sólo pueden ser tales en un marco de libertad irrestricta de pensamiento y creación (suprimida por completo en China y Cuba por la omnipresente censura estatal sobre libros y prensa que impera en esos países).

Creo que se equivoca. La censura sobre libros y prensa, felizmente no alcanza para suprimir la libertad de pensamiento y creación: pensá en Anna Franck escribiendo su diario. Sin embargo, la falta de alfabetización restringe el desarrollo de varios procesos cognitivos superiores, sin hablar de las nefastas consecuencias sociales. Mantener en el analfabetismo es una forma fuerte y pesada de sojuzgar y someter. La tecnología de la escritura es poderosísima y emancipadora, parafraseando al poeta (comunista) “es un arma cargada de futuro”.
Y para hacer un poco de ficción, se me ocurre que si Mao hubiera querido que su pueblo se limitara a conocer El Libro Rojo, pongamos, nada mejor que eliminar la alfabetización: con la oralidad te asegurás formas de memorizar contundentes, bien primitivas y seguras, duraderas, como para tener bajo la pata a las masas, además de que restringís la transmisión de cualquier conocimiento formalizado. (El dato de que proveyó de sistemas de escritura a unas 20 lenguas minoritarias, desde el punto de vista político no es menor, no sé si se dan cuenta.)
En fin, me voy al comité de base. :-)

fer: cuando intervine ayer en la "conversación"(es notorio que escribo muy poco aquí, aunque leo el blog con frecuencia), fue para bajar los decibeles de agresividad, que venían en aumento.
Evidentemente fue contraproducente, por que me gritaste (en el ciberespacio cuando usamos las mayúsculas es para demostrar que estamos gritando) y luego me tildaste de "daisy", en una supuesta alusión a la ministra.

Ni lo uno ni lo otro. Simplemente, creo que entre adultos la gente se entiende dialogando y no tildando o adjetivando, algo propio de adolescentes.

Sinceramente, poco me preocupa si Voltaire es o no anticomunista. Ese es su pensamiento, con el que yo puedo estar de acuerdo o discrepar, pero siempre, SIEMPRE, en un marco de respeto y educación.

Ya no nos cocemos en el primer hervor; cada uno ha hecho su propia experiencia de vida, la que determina nuestra manera de pensar y/o actuar, que, en muchos casos, puede ser diametralmente opuesta a lo que pensábamos muchos años atras. ¿Cuántos de nosotros estuvimos afiliados a los comités de base y hoy no los pisamos ni siquiera el 25 de agosto? ¿Eso es malo? ¿El Comité de Base sigue siendo el mismo que en los albores del FA? ¿El pensamiento deber permanecer siempre estático? ¿Es posible viajar a Cuba y volver feliz de la isla? ¿Es posible ir a Cuba y no ver que pasó de ser el prostíbulo gringo a ser el prostíbulo español? ¿Acaso es ser traidor a nuestro pensamiento reconocer que no todo era y es como lo idealizábamos? Estas preguntas,(algunos dirán que fuera de lugar en este post), intentan mostrar la evolución (o capaz que involución) que muchos hemos tenido en estos últimos años. ¿Eso es malo???

Voltaire escribió sobre algo importante que hizo este gobierno, al que critico mucho. No importa que hayan pasado 2 años de gobierno frenteamplista, lo que sí importa es que se hizo público la cantidad de libros incautados a sus dueños que habían en los sótanos de los ministerios. Habló de ellos, de objetos que también fueron víctimas de la dictadura. Algo que debía haber generado buenos comentarios ante la actuación de los jerarcas, terminó en esto.....

Una verdadera lástima...

margarita: tal vez no compartimos el mismo agresivómetro o tenemos al propio calibrado de manera diferente; la regla del significado de las mayúsculas en el ciberespacio es discutible, como sea, cuando a mí me gritan me duelen los oídos hasta el cerebro, mientras que unas mayúsculas no me hacen doler nada. Igual concedo que tal vez sea falta de sensibilidad de mi parte. La próxima vez pruebo a destacar con negritas, para ver si eso baja el volumen de tu receptor.

Sí, “daisy” en inglés significa “margarita”, y si vos pretendías que tu intervención era pacificadora, al menos yo no la entendí así. Vos sos sensible a los gritos en mayúsculas, yo soy sensible a que me vengan a explicar de qué trata un artículo que puedo entender y comentar perfectamente, es decir, soy sensible a que me traten de idiota ¿vos no? (Ahora tampoco sé cómo interpretar tu SIEMPRE en mayúsculas, después de tus explicaciones ¿o vos sos de los que dicen “no me grites” a los gritos?)

Pasando a tus preguntas, no me parece mal no ir al comité (yo no voy, el emoticón “:-)” pretendía indicar que era una frase en joda), y claro que todo ha cambiado, todo cambia, etc. (Yo, por ejemplo, ya no me cuezo al primer hervor, ahora vengo en versión pre-cocida).
Pero darse cuenta de que no todo era y es como lo idealizábamos no debería, al menos más allá de una reacción inicial, volvernos decididamente “anti” lo que nos parecía justo o correcto. Falta la parte sustanciosa de la crítica, en particular, la crítica completa, no se trata sólo de encontrar los errores puntuales, creo que habría que articularlos, buscarles otros significados contextuales, no sé, ojalá yo supiera hacerlo... Tiene que haber algo más que, como sugiere Espino, enorgullecerse de ser anticomunista! Porque a todo esto, el “enemigo” sigue al firme, metamorfoseado, tal vez más difícil de identificar, seguramente no derrotable con las mismas armas, pero está ahí, el mundo en que vivimos sigue siendo particularmente injusto y espantoso en muchos respectos para muchísima gente, y el futuro no parece mejor. Yo comparto ese enemigo, tal vez no sea suficiente definición, pero no me parece despreciable.

Y sí, así como coincido en que es un gesto de justicia reintegrar a los dueños expropiados los libros su propiedad, entiendo que es justo desmarcar a Mao del pobre lugar que le tocó en este post, por los libros que leyó, los que escribió y los que pudieron ser escritos gracias a él porque alfabetizó y promovió que las lenguas minoritarias (para las dimensiones chinas) tuvieran escritura.

Por otra parte, creo que no hace falta lamentarse, nada impide seguir hablando de objetos que también fueron víctimas de la dictadura. Mientras los dueños del blog dejen que comentemos, claro.

Suscribo lo de juandedios. Voltaire, te hubieras ahorrado unas cuantas pavadas si no hubieras citado a ese gran demócrata qe fue Mao. La visión sobre los dictadores queda "enriquecida" con esta mención a lo que sentían por los libros. De los dictadores de todos los colores, porque todos comparten su odio a los libros, menos los libros que adoctrinan, obvio.

Me pregunto que carajo tiene que ver que un déspota esté a favor de la alfabetización con la libertad. Que yo sepa los dictadores de este país no cerraron la escuela pública ni aumentaron el analfabetismo. Y con eso qué?

Montesquieu: ¿no te parece que la libertad de una persona aumenta si sabe leer y escribir? ¿O vos te pensás que lo que elogia Voltaire de los libros es que son prismáticos, son de papel y adentro tienen unos dibujitos compuestos por letras?
¿Nunca te preguntaste por qué la tasa de alfabetización es un indicador tan importante de la situación socioeconómica de un país (para la UNESCO y también para la CIA y la OCDE)? ¿No ves la diferencia entre un gobierno que alfabetiza y uno que deja sumida en la ignorancia de la lectoescritura (y el cálculo, van juntos) a la mayoría? Mao podría haber optado por lo segundo, ese país era un desastre, los déspotas pueden hacer lo que quieren y siempre es más fácil dejar las cosas como están, ¿no?.
Fijate en otro detallecito: hay una fuerte correlación entre subdesarrollo, pobreza y males en general y analfabetismo. África es un excelente ejemplo de esto.

Por otra parte, de la proposición “Si se aspira a la libertad, entonces se alfabetiza” no se puede deducir que “Si no se aspira a la libertad, entonces no se alfabetiza.” Es decir, a tu pregunta “¿Y con eso qué?” sólo puedo responder “Con eso, nada. Repasá un poco de lógica en vez de perder el tiempo leyendo estas pavadas.”

yo me pregunto: acaso no fue en el gobierno de Latorre que Varela hizo la reforma de la educación? "laica, gratuita y obligatoria".

Y si mi memoria no me falla, Lorenzo Latorre era milico y era un gobierno de facto!!

Claro que creo que la libertad de una persona aumenta si sabe leer y escribir. Pero mantengo la pregunta ‘¿y con eso qué?’. Que yo sepa nadie discute que la alfabetización (y también una buena atención de salud, y un trabajo seguro, y el respeto y la consideración de los demás y muchas otras condiciones materiales de vida) aumentan la libertad de las personas. Insisto ¿y qué es lo que demostraría eso en relación a los planes de alfabetización de Mao? (que es lo que vos destacaste). Alfabetizar en el siglo XX tenía la misma importancia que electrificar, hacer caminos, construir hospitales y otros emprendimientos para “el desarrollo” y el “progreso”. No había nadie en su sano juicio que en esos años (y ahora) pueda oponerse a ninguna de esas cosas. Con poblaciones analfabetas directamente no existís. No era una vocación por la libertad, sino una exigencia de las circunstancias históricas (deberías quitarle un poco de tiempo a la lógica y dedicárselo a la historia fer). Esto me hace acordar a los que creen que cuando se trata de los malos éstos son bien malos, malísimos y que quieren joderle porque sí la vida a la mayoría del pueblo y eso podría incluir mantenerlos en el analfabetismo.

Vos mismo dijiste que es falsa la proposición “si no se aspira a la libertad, entonces no se alfabetiza”. Entonces podemos dar un paso más y decir: “que se alfabetice no significa que se aspire a la libertad”. ¿No te parece? La mayor libertad que se deriva de la alfabetización (a la que ningún gobierno del mundo en el siglo XX podía sustraerse) puede ser perfectamente un “daño colateral”, un efecto indeseable de la misma. Porque, lo repito, en la segunda mitad del siglo XX no había absolutamente ningún gobierno (ni siquiera los más despóticos y/o “comunistas”) que pudiera pensar en tener a sus súbditos en el analfabetismo. (igual da la impresión de que con la llamada “revolución cultural” intentaron retrotraer a China a la era de la cavernas. ¿oiste hablar de la revolución cultural?)

Obviamente esa alfabetización funcional (imprescindible incluso para los regímenes dictatoriales) nada tiene que ver con el amor por la lectura del que se habla en el post, ni con el horizonte de libertad que se ensancha con ella ni con hacernos un poco más cultos cada día. La alfabetización maoísta era una de las tantas exigencias de sus aspiraciones a convertir a China en una potencia mundial.

Y si no me creés, ¿por qué no te das una vueltita por las ferias del libro de Pekín y La Habana para verificar la amplitud de miras de las autoridades, su amor por la cultura y el conocimiento, el fomento de la curiosidad intelectual, las artes y la literatura?

Demasiada soberbia la tuya para tanta ignorancia


no quiero seguir enroscada en la polémica, pero quiero hacer mi última puntualización referida a mi intervención en este post. Cuando hablé de los decibeles de agresividad lo hice más que nada por los abundantes antecedentes que hay en CEF, motivo por el cual de repente no se contestan a algunos de los habitués de este lugar.

En la respuesta a mi posteo, la última frase de fer dice: "Por otra parte, creo que no hace falta lamentarse, nada impide seguir hablando de objetos que también fueron víctimas de la dictadura. Mientras los dueños del blog dejen que comentemos, claro."

Eso es muy injusto. Los dueños (o creadores) de este blog tienen derecho a poner las reglas que se les cante en gana. Si te gusta bien, y si no te gusta, nadie te obliga a que estés pendiente las 24 horas del día para ver que se escribe o quiénes escriben.

El ciberespacio es inmeeeensooooo...Existen enormes posibilidades de crearse cada uno su blog particular y escribir lo que se quiera. No es la primera vez que te leo quejarte de lo mismo. Creo fer, que es hora que pongas manos a la obra y crees tu propio espacio, en el que puedas defender tus ideas y expongas tus visiones de la vida y el mundo. Seguramente muchos te van a leer.

un ciberabrazo

margarita, ¿me estás echando? para ser una pacificadora, sos un poco botona, me parece.
¿no preferís hablar del tema del post, que vos misma definiste en tu primera intervención, en vez de ocuparte tanto de mí?

montesquieu: no dije que la proposición fuera falsa, sino que no era posible derivarla, deducirla de la otra, a la que se suponía verdadera.

no creo que sea interesante que vos y yo discutamos acerca de la revolución cultural, ni acerca de ninguna otra, por cierto. me parecés un poco cuadrado. es una suposición, es claro, tan prejuiciosa como la tuya que te permite tratarme de ignorante y soberbia.

De todos modos, está por verse si se necesita alfabetizar para convertirse en una potencia mundial, vos que sabés historia seguramente encontrarás varios ejemplos de potencias apoyadas en la explotación de súbditos analfabetos.

Pero no sé, seguramente vos sí sepas cómo debería haber sido hecha la revolución en China, qué debería haber hecho Mao y el Partido, etc. en vez de lo que hicieron, que seguramente considerás malo, malísimo.

Voy a ver qué encuentro en esas ferias del libro que me comentás, ¿me pasás un link o me vas a regalar unos pasajes?

fer: no te estoy echando, simplemente, dadas tus quejas, te doy alguna idea de lo que podrías hacer.

Sólo es una opinión, no soy nadie para echar a los ciberparticipantes del blog.Y si te respondo, es por que antes te referiste a mi, nada mas. :)

Y con respecto al artículo, adhiero al primer posteo de juandedios.


montesquieu: que la primera biblioteca pública en China haya abierto sus puertas al público en 1912 (antes era del Emperador, sólo podían usarla los "sabios"), ¿es un "efecto colateral"?
podés darte una vueltita por ahí, está mejor que varias otras del mundo:
http://www.nlc.gov.cn/en/indexen.htm

Realmente muy interesante esta discusión señores. Pero me dan ganas de citar a Marx*. Cuando al salir de una fiesta se despide diciendo: "He pasado una noche estupenda... pero no ha sido ésta."
La fiesta a la que nos invitaste con tu post Voltaire venía bien, que no decaiga.! Así que si me permiten retomo el baile adhiriendo al primer comentario y paso a hablar de libros.

De alguna forma las bibliotecas siempre han sido una especie de espejo de sus dueños.
Al entrar a una casa uno puede hasta de reojo y a la pasada hacerse una idea bastante certera de sus habitantes. Basta con ojear la biblioteca.
Uno puede saber mas de la gente, o imaginarlo, tan solo mirando los lomos de los libros en los estantes. Podemos imaginarnos obsesiones, fantasías, tendencias, gustos…
Pero además de esa fascinación infantil por adivinar a sus dueños o de mi gusto por la lectura, siempre me han gustado tanto o más los libros como objetos.
Me gusta tocarlos. Me gusta el olor, sobre todo el de los libros más nuevos. Me gusta marcarlos, subrayarlos, hacerle anotaciones. Me gusta leer libros usados para distinguir las marcas de los otros... Tengo ediciones preferidas, otras detestadas. En definitiva, no me da lo mismo leer una misma cosa en cualquier soporte.

Lo último que leyó mi hijo, no fue en realidad un libro…. leyó el último tomo de Harry Potter en la web. Si, se leyó lo que en papel ocupa más de 600 páginas frente a una pantalla. Y después releyó algunos capítulos en inglés también en pantalla. Los seis anteriores los había consumido en papel, pero el soporte de este último fue virtual.
Les aclaro que mi hijo – adolescente, 16 años- no es ni más ni menos extraterrestre que el resto de los de su edad. (padres de adolescentes: corríjanme). El link se lo pasaron sus amigos que también leen en la web. Reciben y mandan cientos de mensajes por día, aunque jamás reciben una carta. Estudian en la web, enciclopedia, diccionarios, atlas, material de consulta…todo sucede en la pantalla. En el mejor de los casos se imprime.
No pretendo una visión apocalíptica sobre el futuro de los libros. No creo que sean objetos en vías de extinción. Digo que otra forma alternativa del libro (inmaterial) ocupa un espacio muy importante hoy y al menos pone en crisis al objeto.
A que viene esto entonces? Supongo que a poner la lupa en algo que me interesa. El valor o la desvalorización del libro. No como fuente de conocimiento, no como vehículo de la imaginación. Como simple objeto. Objeto que nos relaciona con todos los sentidos, no únicamente con la vista.
Puede que resulte "off topic" pero de repente dentro de no tanto en vez de ojear la biblioteca debamos ojear los “favoritos” para empezar a adivinar a alguien.

•Groucho, no Carlitos.

tengo el pasaje (sólo de ida) para la feria del libro de Pekín para fer. Incluye visita guiada a una editorial del Estado donde se le entregará un ejemplar del libro rojo de Mao Zedong para que pueda leer todas las frases en su contexto.

Tengo que admitir que gracias a Voltaire (y a Mao) me enteré de varias iniciativas muy interesantes contra la censura de libros. (Si alguien quiere links, me los pide, los tengo en otra máquina).
Por ejemplo, en EEUU, la Asociación de Bibliotecarios ofrece información actualizada sobre los libros que son “recusados” y “prohibidos” continuamente, gracias a la democracia radical. Normalmente, los que cuestionan los libros son grupos de padres que consideran que algunos de los textos recomendados en las bibliografías son inadecuados para sus hijos. Van a juicio y una cantidad alarmante de veces consiguen incluso que los libros cuestionados sean retirados de las bibliotecas escolares, sí, lo consiguen. Las razones esgrimidas son diversas y van desde una mojigatería escandalosa a un preocupante totalitarismo ideológico, que hace que se prohiban libros científicos por negar a dios y cosas así. Para mi asombro, uno de los autores más recusados y prohibidos es Mark Twain, el de La Cabaña del Tío Tom y Huckleberry Finn. Para más asombro, parece que el propio Mark Twain dijo que le parecía muy mal que los niños leyeran esos libros, ya que una vez que el alma se enchastró, no se la puede limpiar más...


qué bestia, disculpas, La Cabaña... es de Harriet Beecher Stowe, o algo así (igual, también ha sido censurado más de una vez últimamente, por insólitas acusaciones de racismo). Tom Sawyer es el otro. Advierto que detesto a Mark Twain.

Alerta! fer detesta a Mark Twain.

Comprendo la profundidad del razonamiento de fer: ser anticomunista consiste en ¡sacar frases de contexto! Jo, jo.

O sea que los comunistas, izquierdistas o derechistas a secas (no especialmente anti-comunistas) jamás sacan frases de contexto. Jo jo

Además, informate fer, porque Mario Vargas Llosa no escribió ningun Manual del Perfecto Idiota Latinoamericano.


Título: Manual del perfecto idiota latinoamericano / presentación de Mario Vargas Llosa ; Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner, Álvaro Vargas Llosa
Editor: Barcelona : Plaza y Janés, 1998
Descripción física: 393 p. ; 18 cm


mario bargas, te ganaste un lugar en la próxima edición, "Jo,jo" es de una idiotez realmente exquisita.

fer dice que el libro es de Plinio Apuleyo Mendoza, Carlos Alberto Montaner y Álvaro Vargas Llosa. Pero igual insiste en que Mario Vargas Llosa es el autor del Manual. Decir que un presentador es un autor es sacar las cosas de contexto.

mario,
Hay que admitirlo, vos no sacás de contexto, vos agregás texto.
Desde tu primera intervención decís que yo dije cosas que no dije. ¿Y si probás a releer antes de escribir?

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