Falacias veraniegas
Voltaire
Al principio pensé que se trataba de alguna de esas notas frívolas con las que los medios nos hastían durante el estío. No saben con qué llenar sus intrascendentes páginas, pensé. Pero el asunto tomó altura y hasta los informativos centrales de TV se hicieron eco del acontecimiento: Jorge Zabalza, un ultraizquierdista de los que ya casi no se ven, ¡descubierto en pleno Punta del Este!
Con su enorme barrigón en primer plano y su cola de caballo al viento, el ex líder tupamaro y patrocinador de todas las causas radicales fue captado por la cámara de un sagaz fotógrafo, que consideró que sería imperdonable no documentar un evento tan intrascendente y banal como la jornada playera de un ciudadano.
El diario El Observador juzgó que la fotografía de Zabalza debía aparecer al día siguiente en su portada. Y un canal de televisión llegó a la desmesura de entrevistar al protagonista para que explicara las razones de una iniciativa tan “insólita” como concurrir a una playa pública, como son todas las de este país, incluidas las muy selectas de Punta del Este.
Claro que no se trató de una las tantas estupideces propias de una prensa capaz de otorgarle a una iniciativa política que puede condicionar la vida de los ciudadanos la misma jerarquía informativa que a un anécdota para el olvido que apenas interesa a sus protagonistas. La operación de convertir en materia periodística el baño de un izquierdista en una playa de Punta del Este (un hecho perfectamente anodino y trivial) no fue el resultado de la falta de imaginación de un editor agobiado por el calor ni un ejemplo de los extremos a los que puede llegar el periodismo de aldea que se practica en este país. No, la decisión de destacar la foto puntaesteña de Zabalza en portada segrega ideología y no es políticamente inocente.
Entendámonos: ese diario oficial de la derecha más rancia y conservadora que es El Observador no incurrió en la picardía de sacar esa foto en portada porque a un sapo de otro pozo como Zabalza se le ocurriera ingresar a una “zona protegida” para gente rica y linda o porque su “fealdad” tejana contrastara con esos culos femeninos que parecen esculpidos por las manos de un artista y que tanto abundan en Punta del Este. Esa sería una lectura demasiado elemental del episodio. Es la que podría haber hecho Zabalza, por ejemplo. No, el misil que le tiró el periódico no insinúa siquiera que Punta del Este esté vedada a personas de cierta clase (eso tal vez lo piensen pero jamás lo dirán).
La intención, obviamente, fue otra: poner en evidencia una supuesta (e indemostrable) contradicción entre los puntos de vista políticos del fotografiado y su concurrencia voluntaria a una plaza turística que, al parecer, sería “territorio de la burguesía”. Sólo faltó que el periódico escribiera en el pie de foto una leyenda del tipo “Lo agarramos in fraganti” o “¿A ver cómo explicas este pecado?”.
De aceptarse la sugerencia implícita de que ser de izquierda (ni qué hablar si se es de izquierda radical) es incompatible con el goce de los beneficios materiales que ha traído aparejado el desarrollo económico o de los muchos placeres disponibles que nos permiten soportar la existencia (y esa es la sugerencia de El Observador), nos conduciría a la peligrosa conclusión de que sólo quienes elogian el orden de cosas vigente tienen derecho a pasársela bien. Los rebeldes, los disconformes, los críticos –es el mensaje que nos quieren hacer llegar los que concibieron la fotografía de Zabalza en Punta del Este– deben llevar vidas austeras, monacales si es posible, desistir de los beneficios de la sociedad a la que critican. Imposible no recordar aquí al más reaccionario de mis tíos reaccionarios. “Muy comunista el Tito pero tiene auto”, decía como si hubiera descubierto una mayúscula impostura. Los que siguen pensando como el más reaccionario de mis tíos (que si viviera sería lector de El Observador) nos vienen a decir que quienes se consideran de izquierda o impugnan la idea de que la desigualdad es inherente a la vida en sociedad, incurren en una incoherencia cuando pretenden gozar de los muy desigualmente repartidos beneficios del progreso. Como no pueden siquiera concebir que las cosas puedan ser de otra manera, imaginan que lo único que desean quienes reclaman y protestan es ocupar el lugar de los privilegiados, cambiar de roles, pero no terminar con ellos. Porque en el fondo, en todo este episodio Punta del Este no es más que un símbolo de la riqueza social a la que todos deberíamos tener derecho a acceder, porque ella no es, como pretende el pensamiento conservador, el resultado de individualidades emprendedoras, sino del trabajo acumulado de la sociedad (hubiera dado igual que la imagen en primera plana fuera la de un sindicalista en un buen coche o en un restaurante caro; hubiera cumplido la misma función ideológica). El Observador también hubiera “denunciado” a los sospechosos que no se sujetaron a sus roles.
Zabalza habla en nombre de los pobres. ¡Pues que viva como los pobres! Eso es lo que nos viene a decir esa fotografía, que se sujete a su “identidad”. Que cada cual cumpla el rol que el guión de la “naturaleza” o Dios le han asignado.
Hay que decir, sin embargo, que Zabalza puede estar cosechando en parte lo que ha sembrado. Porque los que ahora le señalan sus supuestas incoherencias se están aprovechando de un discurso pobrista (una versión actualizada del obrerismo de otras épocas) al que el revolucionario Zabalza y una parte de la izquierda no son ajenos. Es cierto que esa cultura está en franca decadencia, pero aún quedan en pie algunos de sus restos dispersos. Por ejemplo, la idea de considerar un capricho o un lujo impropio, la aspiración a gozar de algunos bienes que en este siglo deberían considerarse casi elementales. A su manera, el orgullo de ser pobre, trabajador o proletario, la reivindicación de la propia identidad de grupo o de una cultura de clase (oprimida en este caso), que ha sido una característica de la izquierda que integra Zabalza, son funcionales a la ideología de la desigualdad y a la desigualdad misma. ¡Qué mejor para los privilegiados que los disconformes hagan un culto de la austeridad y la humildad!
Sólo negándonos a cumplir los roles sociales que se nos han asignado podremos introducir más igualdad en la vida social. Quienes aceptan que se los recluya en una identidad predeterminada o, peor, quienes se enorgullecen de su propia condición social, están haciendo una inestimable contribución a la eterna reproducción de la actual distribución de roles en la sociedad. El orgullo de ser obrero no determina, pero mucho ayuda a que una parte de la sociedad siga cumpliendo esa función. O, por poner otro ejemplo, si en los últimos cincuenta años las mujeres pudieron emprender una lucha por la igualdad de derechos fue porque se negaron a aceptar el rol que les estaba asignado, porque se negaron a celebrar una identidad predeterminada.
Por eso se me ocurre que en lugar de balbucear la explicación de que su madre vive en Punta del Este para justificar su presencia en ese lugar, Zabalza debió decir que estaba en esa playa porque cualquier ciudadano de este país tiene derecho a darse un baño en ese balneario… sea pobre, rico, ultraizquierdista, conservador, sindicalista o empresario.
Respuestas
Entiendo perfectamente la crítica a toda esa estética izquierdista de la austeridad monástica. Aún así pienso que no se puede menospreciar la carga simbólica de algunos lugares. Resulta obvio notar que definitivamente hay lugares, situaciones sociales y patrones de consumo que son absolutamente antagónicos a cualquier ética de izquierda. Por eso es de esperar que sus representantes más visibles eviten, sino del todo ,al menos ser vistos en estas situaciones. Es una cuestión simple de coherencia. Si se está en contra de la exclusión ¿porqué deberían frecuentarse lugares y situaciones que basan su "magnetismo" precisamente en la exclusividad y el lujo?
Hasta donde yo entiendo lo que se supone que debería hacer un izquierdista más o menos comprometido es rechazar el mismo concepto de riqueza social y sus “significantes”, ya sean restaurantes caros, automóviles u hoteles de playa de lujo.
Es esta misma lógica de la distinción a través del consumo la que es rechazada al promulgar la austeridad. Esto sin dudas, tiende a caer en una adoración casi religiosa por la negación, la austeridad y la pobreza, lo cual es otra forma de distinción ya que crea un lugar de superioridad moral desde el cual se puede despotricar contra el consumismo o cualquier forma de disfrute dentro de la sociedad actual. Aún así pienso que rechazar este moralismo no nos da luz verde para participar impunemente dentro de los lujos y placeres de la sociedad (afluente) actual aún cuando puedan costearse. Creo que hay que saber entender el valor de los gestos y la relación entre ideales y cotidianidad. No se trata de establecer una ética de la prohibición y la negación sino entender que cuando se asume cierta ideología hay prácticas y patrones de consumo que se rechazan “en bloque” a fin de mantener un mínimo de coherencia.
Autor: cotox | Enero 17, 2008 1:54 PM
No entiendo nada de lo que decís cotox. El tipo va a Punta del Este todos los años a pasar fin de año con su vieja, y aprovecha para darse un chapuzón en una linda playa ¿qué tiene que ver eso con la ética, la estética o la dianética? ¿cómo es que aparece como nota de portada en un diario supuestamente serio? ¿por qué carajo estamos hablando del baño de Zabalza en la parada 6?
Autor: Rozner | Enero 18, 2008 3:30 AM
Bueno, es que mi intención no era referirme al caso en concreto que en realidad es bastante banal. A lo que apuntaba más que nada es a ciertas cosas que están implícitas en el texto de Voltaire y que me pusieron a pensar, nada más.
Autor: cotox | Enero 18, 2008 1:29 PM
welcome!
se les extrañaba.
Autor: sissi | Febrero 16, 2008 2:03 AM
También extrañaba este lugar, señoras y señores. Bienvenidos a esta santa casa y difundan la nueva dirección a aquellos que aún son víctimas de la desinformación provocada por los que ven la posibilidad de hacer un negocio o sacar una ventajita dónde y cómo sea (¡hasta usurpando un sitio como éste!... que puede dar satisfacciones y dolores de cabeza, pero lo que es guita, van muertos).
Autor: Voltaire | Febrero 16, 2008 3:37 PM
Vo, Rozner! Qué te pasa? Vos estás de acuerdo con el capitalismo salvaje, los Chicago Boys, Batlle, Lacalle y Vázquez? No te das cuenta que si el tipo es revolucionario de verdá no puede ir a Punta del Este ni aunque la vieja se esté muriendo y esté internada en el Sanatorio Mautone, me entendés?
Es como dice Rodó: por los caminos de la estética se llega a la ética, compañero. Y si no está de acuerdo, cállese la boca y no se dedique a opinar sandeces como cualquier pequeñoburgués liberal de esos que chupan whisky y después salen a decir cualquier disparate.
Hágame el favor.
Además, como dice el compañero Cotox, lo que hay que hacer es "al menos evitar ser visto", así que hubiera ido de noche el coso ese, no te parece?
Además, las playas de Punta del Este son playas de lujo, acaso no sabías que se cobra entrada y si un compañero llega a ir, por ejemplo como cuando fueron los compañeros de FUCVAM en una marcha, no pudieron ir a mojarse siquiera las patas, porque te piden entrada que sólo se paga con tarjeta VISA Gold.
Así, o te colás de noche donde ningún paparazzi de El Observador te ve o andá a la Playa de Santa Catalina, che!
Autor: El Mulato de la Playa | Febrero 16, 2008 10:02 PM
Yo también me alegro que hayan vuelto y se hayan convertido en info (mientras no sea ninfo). Le avisaré a todos mis amigos que sepan leer. Y no sean franelas, a ver si actualizan la merca. Hay tanta cosa: cambio de gabinete, interpelación a Astori, independencia de Vidalín, candidatura de Lacalle, accidentes de tránsito, requisa de carritos en Montevideo, et caetera et caetera
Autor: El Mulato de la Playa | Febrero 16, 2008 10:07 PM
Yo vengo porque me mandó emeygriega
Muy lindo lugar
Yendo al tema:
Sinceramente me parece que la justificación de su presencia porque su madre vive allí no basta.
Porqué esa señora vive ahí y no en algún asentamiento?
Por lo menos en el barrio Kennedy.
Madres eran las de antes
Parada 6 de La Mansa?
No es la gran cosa tampoco.
Ahí baja mucha gente de Maldonado
Autor: el-warren | Febrero 18, 2008 1:51 PM
la verdad, al que realmente extrañaba era al Mulato de la Playa..!!
Vaya un besito cibernético a un contertulio tan simpático..:)
Autor: margarita | Febrero 18, 2008 2:05 PM
Aparte de todo lo demás, Zabalza había pasado unos cuantos días acompañando hasta el final a su primo, Guillermo Waksman, que falleció en la mañana del 8 de enero, y evidentemente zafó ese mismo día para la playa antes de ir al velorio, que fue en la mañana del 9. Teniendo en cuenta ese dato, se comió un garrón de novela.
Autor: Ansina | Febrero 18, 2008 8:15 PM
El problema que tienen los revolucionarios como Zabalza es que la van tan de proletarios, sin serlo, que no pueden sostener su discurso. Y en la vida, cuando no podés sostener tus discursos, lo que tenés que hacer es o cambiar de discurso o cambiar de conducta. Cuando ambas cosas se dan de bruces es patético.
Autor: montes | Febrero 19, 2008 9:56 AM
Rozner, sabés por qué estamos hablando de todo esto? Precisamente porque hay mucha gente, como cotox, que piensa que "cada cual atienda su juego". Hay goces que son para algunos... los revolucionarios tienen que tener la ética del sufrimiento.
Y El Observador llevando agua al molino de la desigualdad. Creo que es por eso
Autor: arf | Febrero 22, 2008 8:45 PM
¡¡un verdadero alegrón tenerlos de vuelta!!
Me parece que hicieron mucho ruido con lo de Zabalza. El tipo es libre de ir a la playa que se le antoja. Por lo que entiendo,las playas son públicas y cada cual se moja los piecitos en el agua que más le gusta, o en la que puede hacerlo.
Autor: la petisa | Febrero 27, 2008 8:03 PM