Y dale con la matraca
A pesar de las poco sentidas declaraciones de Tabaré Vázquez en las que en repetidas ocasiones y sin ambigüedad afirmó que no aceptaría postularse a una reelección, la izquierda amarilla sigue insistiendo en su deseo de "convencer" a Vázquez para que lo haga. Es un espectáculo desolador para los que creíamos que esta izquierda uruguaya, tan curtida y supuestamente tan madura, era capaz de devolverle a la política el valor de las ideas. Hay sectores y actores dentro del Frente Amplio (en particular los que no tienen precandidatos) que tratan de convencernos de que "el cambio" precisa una figura paternal y autoritaria. Les parece más fácil no tener que ponerse de acuerdo y dejar que Tabaré siga, como hasta ahora, haciendo girar la perinola para imponer su estilo consensual, aunque no tenga ni idea de lo que tiene entre manos. Es macho, es médico y nunca eleva la voz. A eso hemos llegado.
No le hace bien al Frente Amplio, tan nutrido de órganos de decisión "de base" y de viejas colectividades políticas de izquierda, el que haya dirigentes de larga trayectoria dispuestos a apostarle todo a un personaje como Tabaré Vázquez, de oscuro pasado y yermo presente. Le temen tanto o más a una victoria del Frente sin Tabaré que a una derrota lisa y llana. De otra manera no se explica esta insistencia en la reelección. Están tan acostumbrados al estilo uruguayito de Tabaré, quien desde hace muchos años hace y deshace a su antojo en "la interna", que no conciben una existencia diferente. Prendidos al pingo que creen fija el domingo, y echando por la borda una buena parte de su tradicional equipaje, ponen en peligro la continuidad de un proyecto político que necesita unos años más para madurar y que definitivamente no precisa al doctor Tabaré Vázquez.
Puede haber males mayores para el Frente Amplio que una segunda presidencia consecutiva de Tabaré Vázquez. No se me ocurre ninguno ahora, pero alguno ha de haber. El problema es que la Constitución no admite la reelección, y plantearla ahora huele a acomodar las reposeras sobre la cubierta del Titanic.
Para que Vázquez pueda ser reelegido, debe primero modificarse la Constitución, algo parecido a lo que sucedió en el 71, con la salvedad de que esta vez el que pierda el plebiscito constitucional corre un serio riesgo de perder también las elecciones. ¿El Frente se va a presentar con Vázquez a la reelección y con un candidato segundón, por si las moscas?, ¿quién en el FA estará dispuesto a jugar ese rol oprobioso y simultáneamente aspirar ser un presidente respetado por todos? Ya tuvimos uno que se prestó a una jugada similar, se llama Juan María Bordaberry y ahora está preso (por así decirlo). Si se perdiera ese eventual plebiscito, y por él también la elección, sería una derrota tan monumental que las facturas que habría que pagar no las podría contar ni la DGI.
La insistencia de ciertos sectores (en particular el PS, los laderos de Tabaré y los bolches arrepentidos) con el tema de la reelección es totalmente irresponsable. Si lo hacen para tratar de alargar el período de paz preelectoral en la interna frenteamplista, sería una burla a los ciudadanos y un insulto a la democracia. Si se la creen, proponen una idea tan peregrina que sólo puede minar las posibilidades de que el Frente Amplio gane las próximas elecciones. Es entendible que esos sectores entren en pánico ante la posibilidad de que gane la presidencia el candidato mister X y cambien enteramente las relaciones de poder dentro del segundo gobierno frenteamplista.
La insistencia de estos sectores en el tema de la reelección es más una maniobra defensiva que audaz, más conservadora que innovadora, porque otro período de Tabaré mantendría el statu quo que los favorece, al menos desde la perspectiva de la politiquerìa màs mezquina: cargos, puestos y poder por el poder mismo.
Pero aún falta el plato fuerte, la negativa expresa de Tabaré Vázquez a aceptar una postulación a la reelección. Está escrito y filmado; el tipo dijo abundantemente que no. Que no aceptaría ese "alto honor". Seguramente que los proponentes de la reelección, los y las Tourné, Rossi, Muñoz, Valenti, Grille y Korzeniak tendrán alguna línea directa con el presidente, ya que son sus laderos y alcahuetes. Si siguen insistiendo es porque tienen indicios, o mensajes inequívocos, de que el compromiso anti-reeleccionista del presidente no es tan terminante. Si ese compromiso está fuera de cualquier duda, deberían dejarse de joder y tratar de ponerse de acuerdo en un candidato en lugar de embarrar la cancha con una propuesta tan irresponsable y peligrosa. ¿Qué hubiéramos dicho si los blancos hubieran propuesto la reelección de Lacalle con similares intenciones? ¿No estaríamos todavía recriminándoles que trataran de reformar nada menos que la Constitución para lograr una ventaja electoral coyuntural?
Los mecanismos por los cuales Vázquez podría ser reelegido son tan tortuosos y retorcidos, que en la reforma constitucional que proponen tendría que figurar Vázquez con nombre y apellido. No soy constitucionalista, pero creo que bajo el sistema actual, ningún candidato que no haya sido elegido previamente en elecciones internas podría figurar en ninguna lista, y menos aún si se trata del propio presidente. Si están proponiendo que sea el Parlamento el que someta la reforma a plebiscito, tendrán que enfrentarse no sólo a los partidos de oposición sino también a la indiferencia y frialdad de una parte importante del propio Frente Amplio. Si forzaran un plebiscito y lo perdieran, en vez de pasar a la historia como el Gran Estadista, Vázquez sería recordado como el Gran Cadáver Político, rivalizando incluso con Jorge Batlle. Lo que para Batlle hubiera sido un episodio divertido de su pasado, para Tabaré sería la catástrofe.
Los que claman por el continuismo vazquista son nulidades que pasan revista a la tropa policial a caballo, que se han mostrado incapaces de manejar sus ministerios con decoro, que han engendrado una reforma de la Salud prendida con alfileres, que nada nuevo han traído aparte de nombrar a dedo a sus laderos. Los partidarios de la reelección son la lacra de la izquierda y, si por ellos nos guiáramos, podríamos llegar a pensar que una derrota del Frente Amplio en las próximas elecciones le daría a la izquierda una saludable lección de humildad.
Respuestas
Estoy de acuerdo con lo sustancial de su pulida argumentación, don Curzio, pero no me queda claro por qué el Frente Amplio si pierde un plebiscito sobre una reforma de la constitución que permita la reelección, debería perder también las elecciones.
Por otro lado, la reelección es un asunto discutible obviamente. Hay muchos países latinoamericanos que la permiten. No es un pecado. En lo que sí coincido es en que es inaceptable que se proponga una reforma con nombre y apellido. Porque todo esto está hecho a la vaticana medida de Tabaré Vázquez o para evitar las riñas domésticas en el Frente Anmplio.
Yo, por ejemplo, estaría dispuesto a considerar esa posibilidad siempre y cuando se plantee la reforma constitucional para la siguiente elección, es decir para 2014.
Me pregunto dónde habrá quedado aquello de que la izquierda no hacía el culto de la personalidad o que su ideario y programa eran más importantes que las personalidades.
Autor: ARF | Enero 14, 2008 3:29 PM
la insistencia de algunos en la reelección ya llega a causarme una profunda irritación. Antes me molestaba, pero quedaba en esa, pero ya es un tema sumamente fastidioso.
Y más molesto aún es ver que los promotores no son tan guapos ni tan valientes como uno quisiera que fueran sus gobernantes... Si se entra al blog en cuestión, vemos que los firmantes son anónimas iniciales, cuando hasta ahora las iniciativas que he visto colgadas en la red (aborto, compensación a milicos) fueron firmadas con nombre y apellido.
Además de eso, no dan espacio para que los ciudadanos se manifiesten...no hay un sólo lugar donde poder escribir nada... da para preguntarse...es por miedo o por vergüenza que se esconden en las letritas?
Y otra cosa que no tiene nada que ver: hoy vi en el informativo al diputado Dominguez a las trompadas limpias con un ambientalista ( y fue él el que largó el primer gancho)...me había resultado gracioso lo de "oligarca puto"...hoy me di cuenta que en realidad el tipo es un matón mal educado. Estos son los que votamos como nuestros representantes?
Autor: margarita | Enero 14, 2008 5:46 PM
Muchos votantes son extremadamente sensibles a los estados de ánimo, y el estado de ánimo del FA, si presentara un proyecto de reforma con nombre y apellido, daría la impresión de ser francamente desesperado. El mecanismo, además sería muy tortuoso, porque, a diferencia de 1971, Vázquez no podría figurar en una papeleta electoral si no ganara las elecciones internas de FA, y si las ganara, debería haber un candidato alternativo, y no será fácil encontrar uno creíble que se preste a semejante maniobra.
Si se dieran estas dos condiciones, o sea, que Vázquez renuncie para poder presentarse y ganar en las internas, y que alguien creíble acepte presentarse como su segundón, además debe darse una tercera, que la reforma constitucional logre más del 50% de los votos. Y si ello sucediera, además ese candidato alternativo debería ganar en primera ronda (ya que el electorado no sabrá de antemano si triunfará la reforma).
En las circunstancias actuales, creo que estará de acuerdo estimado ARF, las posibilidades de que todo esto suceda en el orden correcto, son bastante escasas, por no decir nulas.
Hay una especie ensoñación en algunos sectores del Frente que piensan que Vázquez es un gran estadista, capaz de ganarle a cualquiera en cualquier circunstancia, pero no deja de ser una ensoñación propia de sectores moralmente corruptos como el PS, los laderos de Tabaré y los bolches arrepentidos.
Por eso digo y sostengo que están embarrando la cancha, y que si de veras quieren que el proyecto político de la izquierda siga su camino, aunque sea a los tumbos, deberían optar por opciones realistas, dejarse de joder, y buscar consensos que no creo que sean tan difíciles de obtener. Si fuera así, el FA tiene una muy buena chance de ganar las próximas elecciones en buena ley.
Los que siguen insistiendo con este mamarracho no solo conspiran contra un posible triunfo de la izquierda, sino que conspiran contra la continuidad de sus propios futuros políticos.
En cuanto a la reelección presidencial per se, si se tratara de un proyecto para el próximo período, es otra cosa y estoy abierto a discutirlo, pero no con nombre y apellido.
Autor: Curzio Moore | Enero 15, 2008 1:34 AM
Les escribo desde la yapla aprovechando el WIFI que tenemos aquí en las rocas, si las gaviotas me dejan tranquilo, intentaré hilvanar mis pensamientos.
No puedo comenzar sin antes señalar mi completa coincidencia con las ideas, el estilo y el espíritu (un poco de mala leche) del Sr. Malaparte. También me identifico con muchas reflexiones de los dignos y dignas (como le gusta decir al Sr. Presidente) comentaristas.
Más allá de las sesudas observaciones de mis distinguidos y distinguidas (como le gusta decir al Sr. Presidente) antecesores en el uso de la opinión, quiero decir un par de chotadas respecto a la reelección como recurso político en nuestra sociedad.
La Historia, como siempre "Magister vitae" al decir de Cicerón, explica muchas cosas. En nuestro paisito (como decían los Olimareños y Wilson F.) nunca la hubo y toda vez que se la quiso imponer fue rechazada por la mayoría de la población.
No existía reelección en la constitución de 1830, lo cual habilitaba manganetas como las urdidas por el tirano Máximo Santos con su títere el Dr. Francisco Antonino Vidal o las de Julio Herrera y Obes con su desembozada política de la "influencia directriz". Que al cabo, siguieron practicandola sin anunciarlo, muchos, si no todos, sus ilustres predecesores en el sillón. Pero esas manganetas, además de ser imperfectas porque no satisfacían de inmediato sino que postergaban el hambre de poder de los mandamases, eran viables cuando los controles democráticos estaban debilitados.
Don José Batlle y Ordoñez ideó con su proyecto original de Colegiado integral que dío a conocer en 1913, un sistema para que él mismo no abandonara el sillón por una ponchada de años. El Partido Nacional puso el grito en el cielo y amenazó con volver a las cuchillas (en realidad, alguno volvió a empuñar demencialmente la tacuara), acusando de personalismo a Don Pepe a quien comparaba con su contemporáneo y eterno reeleccionista el mexicano Don Porfirio Díaz. El verdadero talón de Aquiles de Don Porfirio (perdón, de Don Pepe) era la poderosa oposición interna en su propio partido, dejándolo en minoría absoluta en la sociedad.
Puedo afirmar con propiedad de protagonista (aunque de última fila era un ser con opinión política en el año 1971 y me consideraba --igual que ahora--
izquierdista, aunque no frenteamplista --igual que ahora-- porque votarlos no significa afiliarse) que el Frente Amplio, en parte se estableció como opción política legítima luchando a brazo partido contra la reelección de Pacheco. No digo que el Frente Amplio haya nacido como respuesta al reeleccionismo pachequista. No. Digo que, entre las muchas razones por las que mucha gente adhirió a esa nueva oferta política, estaba el rechazo a la reelección. Sería una noble labor de excavación historiográfica revisar las colecciones de Marcha, Ahora, El Oriental y otros, estoy casi seguro que se encontrarán opiniones no sólo contra la reelección de Jorge Pacheco Areco sino contra el mecanismo en sí. Apuesto un bloqueador solar bueno ($300 aprox.) a que cabezas como las de Bruschera, Martínez Moreno, Real de Azúa, Real, Aguirre González, Terra, etc. se expresaron contra la reelección per se.
Quiere decir que la reelección cuenta con una arraigada tradición en contra en la sociedad uruguaya. Ha sido siempre, hasta ahora, contraria a la sensibilidad y valores de nuestra gente. ¿Es este un argumento conservador contradictorio con el espíritu innovador de la izquierda? Si, es un argumento conservador, que cualquier actor y actriz (como le gustaría...) político debería tener en cuenta. Pero no es el único argumento, y quizá no el más importante, (nadie se extrañe de que este mulato desarrolle los argumentos menos importantes) porque creo que como ha partido en sus razonamientos el compañero Malaparte, hay una razón de valores que se deben considerar de izquierda.
Pienso que la perpetuación en el poder de una persona debe ser axiológicamente contraria a una izquierda democrática, no estoy hablando de las monstruosidades de las dictaduras conocidas como "socialismo real".
Pienso que una fuerza que desee remover hasta las raíces de los árboles no debería acudir al basurero de la historia política uruguaya y extraer de allí un artilugio para intentar seguir avanzando en su cruzada.
A propósito, ¿vieron la fundamentación de Korzeniak? OMG! su proyecto se parece al de la reelección de Pacheco, pero lo que hace la diferencia es que el Bocha era malo que visitaba cuarteles y Tabaré es bueno porque es demócrata. Yo digo, ¿no hay junta médica obligatoria para los senadores seniles?
Un beso a todos y todas!
Autor: El Mulato de la playa | Enero 16, 2008 3:00 PM
Disculpen que vuelva, pero aprovecho que todavía tengo carga en el laptop y de que todavía no pasó el heladero.
Me quiero dirigir respetuosamente a la conciudadana Margarita:
* En todo de acuerdo con usté.
Pero déjeme comentarle algo sobre el Sr. Representante Domínguez (MPP). Creador de la expresión "oligarca puto".
Me parece bochornoso que un político electo por la izquierda use una orientación sexual como insulto. No se me diga que la palabra "puto" hoy vale como un insulto cualquiera. Eso aunque es cierto, es débil, porque para muchos, y sobre todo, para los que quieren entender de otro modo, del que siempre ha sido el significado de esa palabra, para ellos y ellas, puto es homosexualidad, déjense de joder.
Esa es la gente que votamos, conciudadana y conmilitona, porque usté y yo los llevamos a Agraciada y Gral. Flores para que en el siglo XXI, después de todas las luchas por la diversidad sexual, venga ese coso a decir "puto, puto, puto" para descalificar a un adversario.
Esas cosas me confirman que no todos ni los principales cambios necesarios se lograrán mediante los partidos políticos y la política tradicional.
Cordialmente, el Mulato
Autor: El Mulato de la playa | Enero 16, 2008 3:18 PM
¿Ustedes lo vieron hoy a Tabaré paseándose por un escenario como un predicador, al mejor estilo Oral Roberts? ¿No lo vieron en su propio "auto de fe" en el circo de Paso de los Toros? Por donde lo mire, se trató de un acto partidario en el que el Presidente participó en flagrante violación de sus limitaciones constitucionales.
Con o sin violación strictu senso, sentí que algo se violaba, viendo a tantos viejos luchadores sentados como primera fila de una audiencia alquilada para aprobar la patética performance de nuestro Gran Predicador.
"Me voy a poner como ejemplo, por esta única vez --decía Tabaré-- yo tuve suerte de ser médico, profesor de la cátedra de oncología ... etc" ¿Sabés donde te podés meter a la Cátedra de Oncología?
Autor: Obelix | Marzo 12, 2008 2:51 AM
El discurso de Tabaré lo escuché por la radio, en directo, y me pareció que el tipo estaba muy desubicado. Hizo un acto político, y, le guste o no, lo tiene vedado por ser el presidente. Pero como él se cree omnipotente, se c... en la constitución e igual hizo su acto político partidario.
Me llamó la atención la cantidad de personas que lo aplaudían a más no rabiar...Serían socios del Club de Admiradores de Tabaré?
Autor: la petisa | Marzo 12, 2008 8:54 PM