Europa para los europeos
Voltaire
La vieja Europa ha olvidado su prédica ilustrada, la que indica que la dignidad de cada ser humano debe estar por encima de cualquier consideración. Se ha dejado por el camino el imperativo categórico de que las personas, a diferencia de las cosas, deben ser fin en sí mismas, que nadie debe ser degradado a la categoría de instrumento para fines ulteriores, que ninguna Gran Causa (trátese del progreso, la patria, la religión o la revolución) justifica reducir a los individuos a la categoría de mercancías.