Fray Tabaré y el aborto
Voltaire

La polémica por la legalización del aborto en este país parece una nave a punto de naufragar en el mar de la confusión. Si se sigue este rumbo a nadie debería extrañar que lo único que se escuche sean falacias y mentiras. Si el señor presidente veta una ley que legaliza el aborto en nombre de sus personales convicciones morales, sin siquiera aclarar en qué consisten esas convicciones, es muy difícil discutir.
Hay gente que cree que se puede ganarle por cansancio a la historia. Que el presidente-candidato puede desmentir y nunca desmentir del todo su candidatura y que la gente se va a cansar y va a terminar por creer que está bien que Vázquez se desmienta una y otra vez mediante silencios que no son tales. Ahora, nuevamente, se ha llamado a ese tipo de silencio tan suyo, hendido por pequeños crujidos que pretenden dar a entender ni una cosa ni la otra. ¿Querrán que creamos que así se comporta un "estadista"?