Safari en Montevideo
No se crea todo lo que le dice Héctor Lescano. La mayoría de las viejitas que vienen en los cruceros le huyen a Montevideo como a la peste, a pesar de los esfuerzos del gobierno de convertirnos el las bahamas del tango. Esta sexagenaria canadiense, sólo pudo encontrar seguridad en el corazón del "Amsterdam". El texto está tomado de "bravenet.com" la red de los valientes, nada menos.
Traduzco su nota sin comentarios.
[foto de la aduana sacada desde el puerto]
Este es el edificio de la policía portuaria, y parece ser un área agradable. Se suponía que debería haber una camioneta de I. Stern para llevarnos a un shopping cercano, el que pensaba tomar, yo solita. Me levanté temprano y salí a buscar la camioneta pero aparentemente el guía de puerto no tenía idea de si iba a venir o no. Había muchas otras camionetas, deseosas y esperando para llevarte a "fábricas de cuero". Medio que me metieran en una de ellas, y me di cuenta de que era la única pasajera cuando la camioneta arrancó! ¿Dónde estaba el resto de la gente? La mujer que manejaba no hablaba inglés y no llegábamos a comprendernos, yo tratando de preguntarle cuando me iba a pasar a buscar y de donde. No le saqué ninguna información. Partimos y pasamos por estos lugares.