Estoy harto del Medio Oriente

He recibido, como casi todo el mundo, innumerables propuestas para firmar contra el genocidio de Gaza. Me niego a firmar manifiestos tramposos de este tipo, aunque firmaría gustoso contra el uso abusivo del término "genocidio". Nadie me envía declaraciones a firmar sobre Darfur, donde unos árabes matan a unos negros a razón de varios miles por año, un conflicto que ha causado más muertes en cuatro años que el de Medio Oriente en sus sesenta años de historia. Nadie me alerta sobre los miles de muertos civiles y mujeres violadas en la República Democrática del Congo, sin embargo desde que tengo memoria, se me vive alertando sobre los abusos que los israelíes y las barbaridades de los jihadistas en Medio Oriente. Desde los tiempos de David esta gente se anda matando sin piedad, y creo que la mejor actitud a adoptar es demostar que nuestra paciencia se agota y que debería dar lugar a la indiferencia.
En otras ocasiones nos hemos encontrado discutiendo sobre el conflicto del Medio Oriente y no dudé en expresar mi opinión en cuanto a que el invento del Estado judío ha sido uno de los más trágicos errores de la diplomacia occidental, cuya historia es rica en errores trágicos. Impulsados sin quizás por la culpa, y quizás por la conveniencia de desprenderse de masas de judíos europeos aterrorizados, esa fue la solución que encontraron las potencias occidentales, la URSS y hasta el Uruguay al "problema judío". Tampoco sería la solución final a este problema, sino que crearon un problema sin solución, que no sólo significó un despojo de los palestinos, sino una era de inestabilidad sin fin para toda la región.
De esa forma las potencias crearon el Estado racial (o confesional, no importa) que conocemos hoy, capaz de defenderse no sólo con sus propios y considerables dientes, sino con los colmillos que le aporta el mejor y mayor complejo militar-industrial del planeta. Un Estado al que se ha juramentado, en forma casi unámime, la nación de los judíos. Un estado-nación que ya jamás podrá ser desalojado de donde está. No es el primer pueblo que se establece por la fuerza en un lugar. Todos los pueblos "nativos" de Europa, en algún momento, desplazaron o asimilaron a los nativos para establecerse por la fuerza. Ni qué hablar de los pueblos de las Américas, y de muchos de los pueblos del resto del mundo.
Israel es una nación que se comporta como los romanos, que abusan de su poder militar y que son francamente xenófobos, en fin, un Estado como todos los demás, un "acto divino" a partir del cual tendremos que formular, necesariamente, cualquier política, individual o colectiva, con respecto al Medio Oriente. Esto lo entienden la mayoría de los palestinos, y por algo la OLP terminó firmando los acuerdos de Oslo.
En Oslo tanto palestinos como israelíes admitieron que existían situaciones de injusticia que para lograr una paz duradera tendrían que ser abordadas a través de una negociación. Ambos firmaron y ambos violaron sus compromisos, como ambos violaron la última tregua en la Franja de Gaza. Hace unas cinco o seis semanas me leía un amigo el comunicado de Hamas, en el que se anunciaba que había llegado "el tiempo de la violencia". Pues ha llegado en tiempo y forma. La ofensiva de Israel contra la Franja de Gaza es un acto de guerra enmarcado en una situación política de las que ya empezamos a cansarnos. Hamas sabe perfectamente que tarde o temprano Israel responderá a sus provocaciones de la única manera que sabe, con violencia apabullante, y no cabe sino sospechar que Hamas sabía perfectamente lo que estaba haciendo. Cada muerto civil es una tragedia para la humanidad y una victoria política para Hamas.
Uno se pregunta qué hacía allí el uruguayo, judío de izquierda, que escribía desde Jerusalén la semana pasada en "Brecha" contra la ofensiva en Gaza ¿Por qué abandonó "a su familia y a su gente" para irse a vivir a ese lugar tan signado por el odio cuando pudo haberse quedado acá, en este pacífico país signado por el lento placer de tomar mate bajo el alero del rancho? Es un misterio si lo miramos sin los lentes irracionales del nacionalismo. Nadie le tiró cuetazos, nadie lo echó, nadie lo discriminó, y sin embargo allí está, un compatriota que nos abandona tras un sueño que para él no puede ser menos que "nacional", por más de izquierda que sea el personaje. Ése no se va a ir de Israel así nomás, por el que abandonó "familia y gente". Menos se habrán de ir los israelíes de primera, segunda o tercera generación, y menos aún los nacionalistas judíos de derecha, armados hasta los dientes. Antes de irse incendiarían el mundo, y tienen la tecnología para hacerlo.
Si esta gente se empecina en creer tanto en dios, que dios los asista. Esto va para las dos partes, como va para las dos partes recordar que en cualquier guerra, mejor que morir por la patria de uno es hacer que el otro muera por la suya. Ningún beligerante aceptaría adaptar sus actos para causar menos bajas al enemigo que a sus propias tropas. Cualquier estúpido se da cuenta de que los cohetes de Hamas están dirigidos contra la población civil de Israel. Y cualquier idiota se da cuenta de que la respuesta de Israel, aunque no sea un genocidio, es tan estúpida como la provocación de Hamas. Sea como fuere, me cansé de tener que interpretarlos, y espero que el mundo también se esté cansando, porque sospecho que en el fondo ya no hay casi nada para interpretar.
Respuestas
Estimado Curzio, yo creo que este tema no es para interpretar sino para analizar, tenerlo en cuenta como un hecho más de la realidad que seguirá jodiendo durante mucho tiempo màs.
La indiferencia es imposible. Ni por el lado de la sensibilidad ni por el de la razón este hecho dejará de bailar en su cabeza.
Estoy de acuerdo con muchas de las cosas que dice, pero por mi parte firmaría cualquier manifiesto o petición que tratara de influir para que la gente no se masacre mutuamente.
Autor: Cándido | Enero 28, 2009 9:19 PM
Estimado Cándido,
Cuando hablo de indiferencia no quiero decir que sea indiferente frente a la muerte, ni de inocentes ni de combatientes. De todas maneras mi propia indiferencia dejaría indiferentes también a los involucrados. Me refiero al tipo de indiferencia que dice "dejen de comportarse como idiotas si no quieren ser considerados como tales".
El tipo de indiferencia que bien podría emplear Egipto para con Hamas y decir "si no se dejan de joder con los cuetitos, de ahora en adelante comerán arena". O a los estadounidenses para con Israel al decir "si no se dejan de joder con los asentamientos, el bloqueo a la franja y las respuestas mortíferas, les vamos a cortar los víveres".
En mi caso, no es, pero casi, la indiferencia que dice "si se quieren seguir matando, mátense de una vez y no me pidan que firme más peticiones inútiles que solo parecen echarle más leña al fuego."
En fin. Nunca comprenderé a la gente religiosa, no entiendo como gente racional puede creer tales patrañas. Y la religión tiene mucho que ver con todo este asunto. De esa indiferencia nacida de la incomprensión, de esa me hago cargo.
Saludos cordiales
Autor: Curzio Moore | Enero 30, 2009 7:50 PM
crueldades hay en todo momento y en todo el mundo.
Pero la foto de judios matando niños es la mejor, la mas interesante.
Gentes diariamente despedazadas en mercados iraquies por bombas "tribales" no tienen ningun "extra"... solo matanza.
Israel seria culpable de darle alas a Hamas con su politica crispante, luego Hamas con sus cohetitos inconducentes le daria la eleccion servida a la derecha israelí.
Quizas los conflictos iresolubles solo muestren movientos ciegos como los que vemos.
Autor: Diego | Febrero 26, 2009 10:19 AM