Un bicentenario demasiado oriental
por Fernando Aparicio
(Este texto fue enviado a la redacción del semanario Brecha como carta de un lector. Brecha, hasta el momento ha elegido no publicarlo. A pedido del autor lo hago aqui porque creo que la Historia no es un "medio" que se pueda utilizar para perseguir "fines", y mucho menos una herramienta para aleccionar).
Como en el resto de Hispanoamérica el tema del bicentenario de la independencia se nos vino arriba a lo orientales. El parlamento nacional zanjó el asunto, con los votos y a iniciativa del FA a fines del 2009, propinándonos una enorme arbitrariedad histórica. Ya se sabe que fijar fechas precisas para procesos que fueron largos y sinuosos y que muchas veces desembocaron en cosas impensables para sus impulsores es riesgoso. Pero centrémonos en unos pocos aspectos. Había a mano dos fechas concretas: 1810 y 1811. La una señala el inicio definitivo de la revolución en todo el Río de la Plata (incluída la actual Bolivia, en la cual un juntismo revolucionario había despuntado ya en 1809). La otra (1811) marca la incorporación de la Banda Oriental al proceso de la revolución de mayo, y con ella la irrupción de Artigas en la revolución. No se necesita ser especialista para saber: 1) el levantamiento oriental fue en adhesión al gobierno de Bs.As, tanto que fue éste el que le otorgó al ex capitán de Blandengues el grado de Teniente Coronel primero, y luego de Las Piedras; el de Coronel. A nombre de ese gobierno (y en fidelidad a Fernando VII) fue que ganaron los paisanos orientales la jornada del 18 de mayo.
2) El propio Artigas siempre reconoció ese punto de arranque (25 de mayo de 1810), ya que como Capitán Gral. de la Provincia Oriental instauró tempranamente las “fiestas mayas” y no precisamente como tributo a los indios yucatecos.¿Por qué entonces fijar el bicentenario en 1811?. Por lo dicho, por el protagonismo de Artigas. Pero negar los orígenes de nuestra independencia pagando tributo a lo que fue la futura ruptura rioplatense (que incluyó al Paraguay y al Alto Perú) es seguir siendo tributarios de la balcanización. Esta tuvo múltiples orígenes pero sin duda fue funcional a las oligarquías locales (incluída la oriental) y al imperio británico.
A partir de la década de 1880 los intelectuales de la oligarquía remacharon la balcanización encontrando en la figura de Artigas y en sus luchas con el centralismo porteño, la justificación última de la fragmentación nacional. Todo signo de “anti-porteñismo” servía.
Algunos connotados historiadores buscan en la Junta Montevideana de 1808 la primera señal de la “orientalidad”, pese a su carácter ultra-realista. Basta que haya sido anti-porteña.
Raro caso el de la nacionalidad uruguaya que para afirmarse comienza señalando lo que no es: antes que nada no somos argentinos (¡horror!). Uno de los mayores aportes ideológicos de la fermental izquierda uruguaya (décadas atrás, claro), fue generar una visión histórica regional, rioplatense, que rompió afortunadamente con el pensamiento hegemónico de matríz oligárquica.
Los legisladores del FA no se involucraron en estas sutilezas. La mayoría de ellos seguramente desconoce este aspecto del pensamiento de izquierda. O no le asigna importancia. Votaron una barbaridad, sometiéndose a la visión histórica oligárquica, como también en el 2009 votaron unánimemente el mamarracho de ley autorizando el traslado de los restos de Artigas desde el mausoleo al viejo palacio Estévez.
En ese caso lo hicieron (sin verdadera discusión por supuesto) para adular al Dr. Vázquez en ese capricho refundacional, que no pudo ocultar su tufillo demagógico-electoral. Pero ya sabemos que la versación histórica del Dr. Vázquez está a la altura de sus contribuciones a la lucha contra la dictadura.
Y por último, la palabra de la “Academia” sobre este asunto no se ha escuchado. Es probable que no quiera cuestionar la centralidad de Artigas, o que simplemente no quiera malquistarse con un gobierno al que siente como propio.