Hapinness is a warm gun

Portianka.gifLa idea de José Mujica de mandar a los adictos a hacer instrucción militar me parece fantástica. Confieso que soy adicto y poseo una personalidad adictiva. Soy adicto al tabaco, al alcohol y a los juegos del tipo Age of Empires. Si hubiera, también me tomaría un ácido y me fumaría una pipa de opio por lo menos un par de veces por año. No puedo vivir sin tomarme un café cuando me levanto y a veces no me puedo dormir si no tomo un azeprax o un dormicum. No soporto el pan sin manteca. No sigo porque no terminaríamos nunca, y en el catálogo de adicciones siempre hay una hoja para agregar.

Aspiro a ser uno de los elegidos para este programa. Unas meses levantándome temprano para no hacer nada me vendrían mejor que levantarme tarde para hacer exactamente lo mismo. Una de mis adicciones menores es el período napoleónico, y espero que mi instrucción militar incluya ser entrenado en las evoluciones del bataillon carré y el uso del mosquete de avancarga. También aspiro a que se me asigne un fusil Mauser de 8mm, comprometiéndome a sacarle 25 tiros por minuto y a acertarle por lo menos una vez por minuto a un blanco del tamaño de un hombre a 200 metros de distancia. También me gusta la música militar. Sé cantar la marcha de San Lorenzo y puedo aprender otras. No me da asco la muestra del rancho y puedo aprender a tomar mate como los tupamaros si las circunstancias lo exigen.

Puedo aportar lo mío. Aprendí a sustituir los calcetines del soldado normal por los peales del soldado ruso (que ellos llaman portianki), que es una venda en la que se envuelven los pies y nos protegen del frío, si alguna vez tuviéramos que combatir en la nieve. Y sé hacer una excelente sopa de hacha.

Estoy listo para partir en cualquier momento, compañero presidente.

Publique una respuesta


Please enter the security code you see here