La insurrección doméstica del PCU
El PC uruguayo pone a prueba sus credenciales leninistas armando mayorías con las palomas del MPP y arrimando fichas a congresos fantasmas que ellos mismos inventaron. Ellos mismos también acuñaron el término "militancia" para referirse a sus tropas colocadas en lugares estratégicos para torcerle la mano al pueblo.
Hay gente que cree que se puede ganarle por cansancio a la historia. Que el presidente-candidato puede desmentir y nunca desmentir del todo su candidatura y que la gente se va a cansar y va a terminar por creer que está bien que Vázquez se desmienta una y otra vez mediante silencios que no son tales. Ahora, nuevamente, se ha llamado a ese tipo de silencio tan suyo, hendido por pequeños crujidos que pretenden dar a entender ni una cosa ni la otra. ¿Querrán que creamos que así se comporta un "estadista"?
La noticia de agosto es la suspensión del partido entre Nacional y Villa Española en el Parque Central. Nada ha acaparado los escaparates como el gesto de Líber Prudente. Un hombre que se plegó al espíritu de la Época, correctamente sancionando una falta de Nacional, suspendiendo (o más bien anulando) el cotejo, ante la no-presencia del equipo locatario a la hora en que debía darse el puntapié inicial. Como consecuencia, hordas de hinchas enfurecidos protestaron, y saldaron quizás viejas cuentas con algunos periodistas, entre los cuales Alberto Kesman se llevó la peor parte.
Terminada la dictadura, entré en la vida política como militante y luego diputada por el Partido Socialista. Entré con el pelo suelto, como feminista y libertaria, a las luchas que por ese entonces daba la izquierda. Libertad, igualdad, fraternidad. Claro que para el PS esos términos debían ser relativizados por esa loca tendencia de nuestros dirigentes que los llevó a saludar la "reelección" del dictador Ceaucescu pocos días antes de que el pueblo rumano lo barriera para siempre. La impronta que le daban y que hasta el día de hoy le dan esos locos despeinados amantes de la libertad, pero igualmente amantes de la dictadura del Partido Comunista de Cuba.
A fines de diciembre de 2007 se supo que las Fuerzas Armadas habían elegido al Steyr AUG como el nuevo fusil de asalto que portarán nuestros militares. En el mundo de los fusiles de asalto, el Steyr vendría ser algo así como un Mercedes o un Lexus.
A pesar de las poco sentidas declaraciones de Tabaré Vázquez en las que en repetidas ocasiones y sin ambigüedad afirmó que no aceptaría postularse a una reelección, la izquierda amarilla sigue insistiendo en su deseo de "convencer" a Vázquez para que lo haga. Es un espectáculo desolador para los que creíamos que esta izquierda uruguaya, tan curtida y supuestamente tan madura, era capaz de devolverle a la política el valor de las ideas.
Una grande entre las grandes reivindicaciones de la izquierda es la descentralización del Estado. Mientras sus líderes se contentan con mantener el tema de la devolución del poder a la periferia en el brasero de las declaraciones, la descentralización de la toma de decisiones se va convirtendo en uno de los jugos que nutren a las bases de poder del Frente. Esto no es simple retórica, sino una conclusión insoslayable de la nacionalización de la base frenteamplista, que hoy abarca a todo el territorio nacional e incluye a ese "interior" que siempre pareció tan lejano y sin el cual no se pueden ganar elecciones.
El tamaño de las alas de la gorra del teniente general Bonelli es inversamente proporcional al poderío de la FAU, pensé, mientras le escuchaba la misma cantilena de todos los comandantes en jefe. Confieso que esperaba algo más original de este joven oficial.
En diciembre de 2006 Tabaré Vázquez anunció que el Uruguay adoptaría la propuesta de la ONG americana Un Laptop por Niño (OLPC, por sus iniciales en inglés) y que la implementaría en su totalidad. Abrazar esta propuesta implica, tal como lo dejó en claro el presidente, dotar a cada niño de primaria con una computadora portátil, hoy conocida como la XO, para su uso personal, siempre y cuando esa computadora (y ese niño) trabajen dentro de los parámetros del proyecto.
La discusión sobre si hubo o no un pacto entre el gobierno y los militares para ser juzgados aquí e ir a una prisión especial es totalmente inútil. ¿Qué clase de pacto es necesario para obligar a las dos partes a hacer lo que de todas maneras hubieran hecho?
El recuerdo de la imagen del dueño de Aranjuez fumando frente a las cámaras de Telenoche me sigue conmoviendo. Por más que un abismo me separe de Esteban Silva, la nobleza de su gesto jacobino es conmovedora. ¿Por qué un gesto tan izquierdista tenía que venir de un facho? 
Lo veo pasar a Zaidensztat con cara de pillo por Eduardo Acevedo y Guayabo, todavía en el mismo coche oficial. Y uno entra a preguntarse, ¿no? Fue entonces que decidí cantarle la justa a Danilo Astori.