Rufianes
En los años 60 había tanto crimen en este país que hasta tenía su propia revista (se llamaba “Al Rojo Vivo”). En 1868, Richard F Burton, célebre viajero y cronista inglés, describía a la tripulación del vapor argentino “Proveedor” como integrada por "los rufianes, canallas y pelagatos más acabados que haya visto en Suramérica, incluso en Monte Vidéo"
Enterrada por ahí aparece la noticia de que la bancada del Frente Amplio no pudo digerir la esquela de la cancillería uruguaya referida al conflicto tripartito entre Colombia, Ecuador y, por alguna razón, Venezuela. Objetaron que no condenara principalmente a Colombia por su incursión en Ecuador.
Una campaña publicitaria nos anuncia el inminente alumbramiento del nuevo Sistema de Transporte Metropolitano. Nada interesante se encuentra en ella ¡pero tiene logo! Es un poco tarde para patalear o para reflexionar sobre el emprendimiento, ya que el pescado está totalmente vendido (las autoridades no dieron esta vez lugar a la mitificada “participación” popular). Nunca es tarde, sin embargo, para patalear "en general".
La cumbre energética sudamericana llevada a cabo en Isla Margarita, en Venezuela, no hubiera merecido ni siquiera la presencia del Vicepresidente de la República, pero allá fue, porque era asunto de Estado. No tengo nada que reprocharle al Gobierno por la forma en que participó de esta cumbre. El mismo superministro Pepe Mujica calificó de "boludez", con un muy compartible escepticismo, la idea de una agencia regional de energía.
El Estado uruguayo siempre explotó el costado melindroso de los ciudadanos, quienes aunque apenas toleran que haya niños de cinco años que piden monedas por los boliches a medianoche, son capaces de ir a la guerra contra una enfermedad que prácticamente no existe.
El Parlamento venezolano acaba de aprobar la Ley Habilitante que autoriza al presidente a gobernar por decreto (los que tendrán fuerza de ley) por un período de 18 meses. Por su propia naturaleza, la ley representa una extensión casi monárquica de los poderes de un presidente que ya los tiene casi todos. El hecho de que la ley haya sido aprobada por unanimidad da fe de ello, porque el Parlamento venezolano está compuesto únicamente por chavistas.
Es tradición en este país vanagloriarse del importante papel que tuvo Uruguay en la creación del Estado de Israel. Siempre votamos a favor, incluso cuando no teníamos que votar. En este país hay muchos judíos y muchos hijos de judíos de madre o padre "criollo". Producto de la buena tradición de no preguntar cuántos son, sino que vayan saliendo, lo que también funciona con otros grupos étnicos, y si no lo cree, lea la guía telefónica.
Curzio Moore
Se ajusta mal a la iconografía del castrismo la imagen de Fidel Castro herido en una caída accidental. Sobrevivir a guerrillas, intentos de asesinato y huracanes, para tropezar en una tribuna de Santa Clara es pasar de la leyenda revolucionaria a estadísticas sobre accidentes locomotores en la tercera edad. Pero sería injusto que esto ensombreciera la hazaña del comandante, quien se convirtió en estos días en el jefe de gobierno que más tiempo se ha mantenido en su cargo.
Para un sencillo observador, es extremadamente difícil franquear las puertas cerradas que separan a Chechenia del resto del mundo. De hecho, nadie sabe siquiera cuántas bajas civiles se han producido en diez años de guerra. De acuerdo con cálculos de Organizaciones No Gubernamentales, la cifra oscila entre los 100.000 y los 300.000.
Tengo, respecto de los mochileros izquierdistas europeos que últimamente visitan Venezuela, la sensibilidad de un lirio amazónico para topar con agua: es un algo inexplicable e infuso que me pone, permanentemente, en contacto con estos observadores de pájaros que vienen a la Venezuela de Chávez bajo el mismo trance rousseauniano y rive gauche con que Jean Paul Sartre debió visitar la "promisoria" Cuba de los años sesenta.
La democracia republicana de los Estados Unidos está convirtiéndose poco a poco en una democracia teocrática. O, por lo menos, está convirtiéndose en un tejido de ideas que permite a la religión infiltrarse dentro del cuerpo del Estado, pese a la separación que establecen las leyes.