Una historia de la UTE
No sé si esta historia es política, antropológica o qué. De todas maneras es una historia gauchesca, de tolderías acampadas en pleno centro de Montevideo en una oficina comercial de UTE. Como decía uno de los sufrientes con criolla resignación: "suerte que venimos a pagar".
Salir de viaje para volver a casa como si de hecho nunca hubiéramos salido, como si nos hubiéramos quedado todo ese tiempo cómodamente instalados ante la tele: los aviones, los hoteles cinco estrellas, las playas de arena blanca y cristalinas aguas verdes, la vegetación lujuriante, las mulatas, los mercados llenos de color, las compras, todo como era de esperar, exactamente así.
Un detenido estudio de la Universidad de Oxford ha llegado a la conclusión de que es preferible no estudiar. Las empresas están hartas de los sabihondos y ahora escogen a tipos simpáticos y espabilados sin necesidad de muchos títulos o diplomas. El cambio en las preferencias ha sido notable desde comienzos de los años setenta y hasta la actualidad.
Los números no salen, y cuando los números no salen hay problemas. Porque los números no se quedan en casa con ganas de estudiar, o de hacer obras en la cocina, o de compensar los excesos. Las hipotecas son un cazamariposas trenzado con el hilo estrecho de la vida cotidiana y la estabilidad del trabajo parece una sábana llena de remiendos inútiles.
La copulación cura, el orgasmo cicatriza las heridas y calma el dolor de muelas, la masturbación reduce la depresión, las erecciones favorecen el combate contra la artritis y las jaquecas. Un amplio surtido de beneficios para la salud se ven derivar ahora, científicamente, del placer sexual.
La tecnología, cada vez con más violencia, altera la imagen del mundo, y con ella, el modo en que nos vemos a nosotros mismos. Y en este juego de miradas no hay un invento más dramáticamente transformador que el de la cámara digital.
Conocí a un tipo que conservaba, como el más preciado de los tesoros, una botella de vino. No era una botella cualquiera, desde luego. Era un Vega-Sicilia Único, cosecha del 53, con su correspondiente número para coleccionistas.
Una serpiente no te va a querer por mucho que la acaricies: su cerebro sólo atiende a la sed, al hambre, al sexo y al sentido de la orientación, que son los instintos primarios de la supervivencia. En cambio tu perro, apenas te ve, muestra su alegría moviendo el rabo y excitado por el miedo o la rabia ladra a quien no conoce, porque su cerebro ha alcanzado ya la fase evolutiva de las emociones.
¿En qué medida los medios de comunicación son un espejo fiel del mundo? Desde que las nuevas tecnologías han convulsionado el periodismo y permitido la constitución de grandes grupos mediáticos con ambiciones planetarias, esta cuestión resulta más pertinente que nunca. La instantaneidad y el directo han cambiado las condiciones del periodismo de investigación.
Según publica la revista "Science", y recogiendo las investigaciones de un equipo de científicos coreanos, se habría logrado clonar un embrión humano que ha llegado hasta el estadio de cien células. Es entonces cuando es posible usar las ya célebres células madre.
La pareja no es perfecta. La unión entre un hombre y una mujer no sólo fracasa el setenta por ciento de las veces, sino que su misión como padres ejemplares naufraga en numerosas ocasiones. En los años setenta comenzó a plantearse un nuevo modelo de relación sentimental en la que no mediaba el matrimonio.
Muchos cambios que hacen época acontecen entre susurros, mientras dormimos, como aconteció con la cruzada contra la brujería, convertida sin decreto expreso en cruzada contra el librepensamiento. Algo análogo –por solapado– ocurre hoy con las drogas ilícitas.
Aunque ha disminuido mucho su empleo, todavía es frecuente tropezarse con un tipo de afirmaciones acerca de la forma de vida en las grandes ciudades en las que se subraya la paradoja de que, dándose en ellas la concentración de un número tan elevado de individuos, apenas existen vínculos interpersonales, siendo extremadamente frecuente el desconocimiento mutuo.
¿Vale siempre lo mismo el amor a un hijo? Claro que no. Hay hijos a quienes se aprecia más que a otros, e incluso puede aparecer el hijo a quien se da muerte o se desea que muera. Muchos padres de chicos y chicas drogadictos han preferido, en algún determinado momento de tortura, que sus hijos desaparecieran.
Me gustaría saber cómo se siente usted. ¿Se siente libre, capaz de decidir su comportamiento o, por el contrario, se siente manejado, movido por influencias conocidas o desconocidas?
Hubo un tiempo en que los tesoros no estaban localizados en los parqués de la Bolsa ni en los platós televisivos ni en las oficinas bancarias ni en las múltiples "cuevas del poder", sino en islas perdidas, bosques sagrados o en remotos pozos casi inaccesibles, y los caminos que llevaban a ellos, lejos de estar iluminados con luz cegadora, eran difíciles y secretos, únicamente dibujados en mapas a los que se accedía a través de la imaginación.
Cada época tiene su patología psicológica característica. Luis Rojas Marcos, en un prólogo que ha dedicado al libro Ansiosamente de Pilar Varela, recuerda que a comienzos del siglo XX la neurosis obsesiva y la histeria eran las enfermedades del alma en boga.
Tengo 57 años. Nací en Chicago y vivo en Londres. Soy violonchelista y estoy doctorado en Sociología. Soy profesor de la London School of Economics. Estoy casado y tengo un hijo de 25 años. Soy de izquierdas y agnóstico. Publico un ensayo sobre cómo nos influye el trabajo: "La corrosión del carácter" (Anagrama)
La señora ministra de Sanidad y Consumo [de España] acaba de anunciar una ley restringiendo el "fumeque". Ya tardaba en tocar esa flauta, pues debería haber comenzado con esa melodía al día siguiente de "tomar posesión". Perseguir fumadores tiene, en la política mediática en la que vivimos, muchas ventajas y apenas inconvenientes. En efecto, la persecución del tabaco asegura buena presencia en el papel impreso y un largo y fructífero paseo por las ondas hertzianas.