El sótano de El País


El Sótano de El País

El País siempre indigna, uno no se termina de acostumbrar, por más que sea tan asidua y profesionalmente reaccionario. Lo lógico sería leer la página editorial de vez en cuando, sólo por el vértigo de revivir los famosos "cinco minutos de odio" de los tiempos de la dictadura.

Reserva Moral

Editorial del 27/11/80, a tres días del prebiscito por la reforma constitucional que entronizaba a los militares en el poder y excluía a la izquierda de la política.

[...] Así fue que hubo que apelar, como última tabla de salvación a la reserva moral que significaban las FFAA, para restablecer los valores que volviesen a permitir, por la afirmación de la libertad respaldada por el orden y la seguridad, la convivencia pacífica entre los orientales. Gracias a ellas la República volvió a renacer. Encontraron respuesta a la degradación ideológica de un mundo que pudo habernos arrasado. Apuntalaron nuestra economía, afrontaron la terrible crisis del petróleo, impulsaron la obra pública totalmente paralizada, construyeron carreteras, puentes y represas internacionales [...] y el país retornó a vivir, a planificar, a trabajar, a desarrollarse y a tener fe en sus destinos.

Sudáfrica: la garganta de occidente (14/11/80)

Reproduzco literalmente y sin comentarios (que huelgan de todas formas), un editorial del 14 de noviembre del 80 sobre la injusticia de que era víctima la Sudáfrica del apartheid por parte de la comunidad internacional.

"Cuando se escriba la historia de los últimos años [...] se llegará a la conclusión de que los EU han seguido una conducta suicida frente a la República de Sudáfrica. [...] "

Ante una decisión histórica

Los blancos de El País estaban totalmente compenetrados con la idea de excluir a la izquierda, a partir de 1980 y por medio de un mecanismo constitucional, de la vida política del Uruguay. Se extrañaba el editorialista de que hubiera otras opiniones:

"A quienes asi encaramos --estamos seguros que certeramente-- el inmediato porvenir, tiene que resultarnos incomprensibre la posición de aquellos que, contra lo que marca el proceso de restauración democrática, hacen cuestión fundamental de la proclamación de una candidatura blanca y otra colorada para los comicios de 1981". (Editorial, sin firma, 8/11/80)

Era tal el asombro que le causaba el que hubiera todavía demócratas en este país (y a pesar de los denodados esfuerzos del matutino para que no fuera asi), que hasta se burlaba de ellos:

Un proyecto atentatorio

En vísperas del plebiscito por la reforma constitucional de 1980 (por el cual el gobierno militar pretendía perpetuar su tutela sobre la República), el diario El País editorializaba así: